Un club de buceo diferente

El programa de voluntarios del acuario Oregon Coast Aquarium sirve como ejemplo de una cultura de la seguridad.


Un buzo del Oregon Coast Aquarium limpia un tanque, mientras su compañero sostiene un trozo de PVC para protegerse de los tiburones que nadan en círculos.


En octubre de 2017 formaba parte de un equipo de cinco investigadores de DAN® que viajaban al Oregon Coast Aquarium (OCA) en Newport, Oregon, para reunirse con miembros de su programa de buzos voluntarios. Casi un cuarto de los 120 voluntarios de buceo se ofrecieron para participar en un estudio de DAN en curso sobre los posibles efectos del buceo en el corazón.

El estudio está diseñado para investigar si el buceo puede causar irregularidades en los latidos del corazón y un aumento en la masa del ventrículo izquierdo, que se conoce como hipertrofia ventricular izquierda (HVI). La HVI puede observarse en personas con hipertensión y otros cambios en la circulación que hacen que el corazón funcione contra una mayor resistencia. La condición es considerada un factor de riesgo para ritmos cardíacos irregulares, algunos de los cuales podrían provocar una muerte cardíaca repentina en los buzos. Debido a que la baja temperatura del agua de las exhibiciones del acuario requiere que los buzos utilicen trajes secos, el viaje al OCA brindaba una oportunidad ideal para reunir datos nuevos de monitores Holter de electrocardiograma (ECG), que en estudios anteriores habían sido utilizados debajo de trajes de neopreno.


Los investigadores James Grier, Ph.D., y Petar Denoble, M.D., D.Sc.,
registran la función cardíaca de un buzo voluntario.
Nuestra estación de trabajo para la semana era una habitación de voluntarios jóvenes que nos habían prestado, que nosotros transformamos en un laboratorio improvisado con estaciones que ofrecían privacidad y tranquilidad para cada participante. Veíamos a cinco o seis participantes cada día y nos reuníamos con ellos tanto antes como después de sus actividades de buceo diarias. Antes de los buceos, medíamos su presión arterial, realizábamos ecocardiogramas, colocábamos electrodos para realizar ECG de doce derivaciones y monitores Holter y llevábamos a cabo ECG en reposo con anterioridad a las inmersiones. Los voluntarios luego realizaban los buceos y las tareas relacionadas con sus monitores Holter y sensores de inmersión para registrar la temperatura, la profundidad y la velocidad de ascenso. Después de los buceos, regresaban con nosotros para que tomáramos las mediciones posteriores a la inmersión.

La magnitud y la extensión del programa de buzos voluntarios del OCA es impresionante, en especial si se tiene en cuenta que se encuentra lejos de las principales áreas metropolitanas y su tamaño relativamente pequeño. El programa de voluntarios es una entidad autoorganizada dirigida por los oficiales de seguridad en el buceo Jenna Walker y Doug Batson. Los voluntarios del OCA llevan a cabo una variedad de tareas diarias: limpiar las ventanas de acrílico del acuario, aspirar el fondo de los tanques, limpiar rocas, cambiar la decoración acuática, alimentar a los peces y hacer un seguimiento de su salud e incluso preparar propuestas de matrimonio en la exhibición Passages of the Deep (Pasadizos en aguas profundas). Estos buzos deben ser idóneos y estar seguros de sus habilidades, especialmente porque el agua de las exhibiciones puede tener una temperatura de tan sólo 7°C (45°F).

Antes de ser voluntarios en el acuario, los posibles participantes deben realizar rigurosos exámenes de natación, capacitación en una piscina y buceos de entrenamiento en el acuario, además de obtener y mantener una certificación en el curso Primeros auxilios de buceo para buzos profesionales (DFA Pro) de DAN. Una vez que se convierten en voluntarios, deben pasar un examen físico de la American Academy of Underwater Sciences, AAUS (Academia Americana de Ciencias Submarinas), cada dos años. Para las personas mayores de 40 años, este examen físico incluye un ECG, una radiografía de tórax y una evaluación del factor de riesgo coronario. Dado que el 80 por ciento de los voluntarios tienen 55 años o más, este riguroso examen es aplicable a la mayor parte del equipo de buceo.


Los buzos, que trabajan en pareja, utilizan bombas para limpiar las exhibiciones.
Con todos los factores de riesgo relevantes, el programa de buceo del OCA tiene muy en cuenta la seguridad. Llevan a cabo simulacros de emergencia varias veces al año y preparan a los buzos para esguinces de tobillo, mordeduras de tiburón, tsunamis y muchas cosas más. Si bien los voluntarios pueden optar por no realizar los simulacros, es raro que lo hagan. Estos buzos comprenden la importancia de la práctica y la preparación para las emergencias de la vida real. En los últimos 17 años ha habido un solo incidente importante en el OCA y gracias a los simulacros de sus planes de acción de emergencia el equipo actuó rápidamente y pudo ayudar a la persona a sobrevivir a una situación que puso en peligro su vida. Debido en gran parte a la importancia que el programa le da a la seguridad, los buzos se muestran homogéneamente seguros, relajados y capaces de hacer una labor ejemplar. Si bien puede ser que su acuario no sea el más grande del país, sus protocolos e ideales son un ejemplo extraordinario para todos los demás programas de buzos voluntarios.

A pesar del trabajo duro, la capacitación constante y el agua fría, estos voluntarios aman lo que hacen. Algunos han estado buceando con el programa de voluntarios del OCA desde su concepción en el año 2000 y muchas personas conducen horas simplemente para llegar al acuario y cumplir con su turno de trabajo. Al preguntarles por qué siguen siendo voluntarios, muchos de ellos dieron las mismas respuestas: es una excelente manera de continuar buceando el año entero y hasta el momento de la jubilación; es el mejor lugar para practicar buceo en Oregon, con una visibilidad perfecta y aguas tranquilas; permite mantener las habilidades; y el trabajo siempre es interesante y diferente.

Una de las prioridades del acuario es lograr que el mundo submarino sea accesible para las personas que no son buzos, algo que el OCA hace posible a través de un programa de buceo interpretativo. Este programa incluye a un buzo voluntario que utiliza una máscara que cubre toda la cara y un micrófono, que bucea en el tanque Open Ocean (Mar abierto) con más de 100 tiburones e interactúa con una sala llena de visitantes y responde sus preguntas en tiempo real. El objetivo principal es educar al público sobre la vida marina en los tanques, pero también expone a las personas al buceo.


Los buzos voluntarios utilizan sensores de inmersión mientras bucean para
registrar la profundidad, el tiempo y la temperatura del agua.
Además de estar bien preparados y capacitados, lo que más caracteriza a los voluntarios de buceo del OCA es su compañerismo. En lugar de presentarse para un solo turno de buceo, los voluntarios con frecuencia van al acuario y pasan todo el día allí con su equipo. Los miembros del equipo se transforman en más que compañeros de trabajo y el grupo ha evolucionado hasta convertirse en una comunidad de buceo por sí sola. Esta cercanía genera positivismo y significa que cada miembro está dedicado de forma individual al acuario y a su misión.

"El programa sólo sobrevive por la dedicación de los voluntarios", explicó Walker.

Visitamos el OCA con fines de investigación y nos fuimos asombrados por su programa de buzos voluntarios. Su dedicación a una continua capacitación y la promoción de una cultura de la seguridad en el buceo y su animada tolerancia al agua fría son un verdadero ejemplo. El entusiasmo que mostraron a la hora de ayudarnos con nuestra investigación hizo que nuestro trabajo fuera mucho más fácil y sumamente entretenido. Esperamos que los datos reunidos de este equipo único no sólo ayuden a esclarecer la forma en que el buceo afecta el cuerpo humano sino también a destacar cómo ejecutar una operación de buzos voluntarios con éxito.

© Alert Diver — 1er Trimestre 2018