Iniciativa revolucionaria para la restauración de corales

Preparativos para el proyecto de restauración de corales más grande en la historia de los Cayos de Florida


Ken Nedimyer cuida el coral cuerno de ciervo que crece en un vivero de corales cerca de los Cayos de Florida.


Durante las últimas tres décadas, los arrecifes de coral de los Cayos de Florida han estado sometidos a condiciones desfavorables. Millones de corales han sido afectados —y puede que nunca se recuperen— por una tóxica combinación: el aumento de la temperatura oceánica, la escorrentía contaminada de edificaciones en la costa, las enfermedades de los corales y la repentina desaparición de los erizos de mar (Diadema), que se alimentaban de algas.

El impacto más grave lo sintieron dos especies en particular: los respetados corales cuerno de alce (Acropora palmata) y los corales cuerno de ciervo (Acropora cervicornis). Estas variedades de coral han sido líderes indiscutidos de la formación de arrecifes durante miles de años en el Caribe; son la piedra fundamental de los ecosistemas más coloridos y animados de la región. Desde la década de 1970, las poblaciones de corales cuerno de alce y cuerno de ciervo han disminuido aproximadamente entre el 92 y el 97 %.

Sin embargo, en la actualidad se ha puesto en marcha una nueva iniciativa para reconstruir completamente estos arrecifes desolados, con la esperanza de que las comunidades submarinas otrora prósperas puedan regresar a la gloria.
El proyecto
A finales de 2016, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) otorgó una subvención de 2,1 millones de dólares a la Coral Restoration Foundation (CRF) para que lleve a cabo uno de los proyectos de plantación de coral más ambiciosos de la historia. El proyecto establece como objetivo el cultivo de más de 50.000 especímenes de coral, mayormente corales cuerno de alce y cuerno de ciervo, y su distribución en ocho arrecifes a lo largo del sistema del Arrecife de Florida en un lapso de tres años.

Para Kayla Ripple, administradora de programas científicos de la CRF, esa inversión representa un hito importante para su organización y para la restauración de corales a nivel general. "Es la primera vez que se hará una restauración a esta escala", dice Ripple. "Esta será la base de todo nuestro trabajo durante los próximos tres años, y estamos muy contentos".

El administrador del Programa de Conservación de Arrecifes de Coral de la NOAA, Tom Moore, cuyo departamento contribuye con la restauración de áreas dañadas "que necesitan ayuda adicional", dice que esta subvención es la más grande que ha hecho el Centro de Restauración de la NOAA en lo que respecta al número de corales por subvención. "Cada año elevamos la apuesta en comparación al año anterior", dice Moore. "La realidad es que estamos obligados a hacerlo: no tenemos alternativa. Para que la restauración sea relevante en el ecosistema, es necesario seguir aumentando significativamente el grado de restauración que se lleva a cabo todos los años".


Los corales cuerno de alce crecen en “bloques” en el vivero de la CRF Snapper Ledge Nursery y funcionan como especímenes reproductores para la propagación de corales de esta especie.


Fundada en 2007 por Ken Nedimyer, pionero en la restauración de corales, la CRF es una organización sin fines de lucro que trabaja para restaurar y estudiar los arrecifes de coral, y para educar a las personas sobre la importancia de los océanos. La CRF ha desarrollado herramientas y técnicas ingeniosas para cultivar y plantar corales amenazados, como el coral cuerno de alce y el coral cuerno de ciervo, que se conocen colectivamente como corales ramificados o acropóridos.

Una de las innovaciones más importantes de la CRF ha sido el desarrollo de viveros de corales en la costa de Florida, donde el personal de la CRF y los voluntarios cultivan fragmentos de coral hasta que se forman especímenes lo suficientemente grandes como para ser transferidos a un arrecife en peligro. De estos seis paraísos flotantes se obtendrán los 50.000 corales para el proyecto de tres años. Cada vivero está compuesto por un bosque sumergido de "árboles" hechos con tubos de PVC, de cuyas ramas perpendiculares cuelgan hasta 100 trozos de coral sujetados por sedales.

Los corales del vivero se organizan por especie y por su composición genética o genotipo. Los árboles de PVC son también de alguna manera árboles genealógicos, porque cada uno aloja corales genéticamente idénticos entre sí. Para obtener más coral, los buzos simplemente cortan un pequeño trozo del "coral progenitor" y lo cuelgan junto a los otros corales del mismo árbol. Sorprendentemente, algunos de los primeros corales progenitores —recolectados hace más de una década como "fragmentos de oportunidad" que se separaron del arrecife por tormentas— todavía se mantienen en buen estado. "Muchos de los fragmentos originales están en el vivero hace ya 10 o 15 años", dice Ripple. "A partir de los primeros fragmentos recolectados, se pueden crear miles y miles de corales. En lugar de tomar coral de un arrecife para colocarlo en otro, el vivero puede mantener la propagación de corales indefinidamente".
La ciencia toma impulso
Más allá de la enorme cantidad de corales que se plantará, es posible que lo más significativo sea cómo este proyecto de la CRF planea hacerlo. "Básicamente, lo que hacíamos en el pasado era plantar en los arrecifes cualquier coral que tuviéramos disponible", dice Ripple. "Nuestro objetivo era plantar la mayor cantidad posible de diferentes genotipos". Esta vez, el enfoque es diferente. En lugar de plantar corales sin ningún patrón, el equipo de Ripple seleccionó cuidadosamente una lista de corales genéticamente diversa (50 corales de cuerno de alce y 50 corales de cuerno de ciervo), según la secuencia de genomas de alta resolución que realizó el Dr. Steve Vollmer de la Northeastern University. "A partir de esa lista, plantamos esos genotipos en ocho hábitats de arrecifes diferentes con la misma disposición, de la misma manera y en cantidades muy grandes", dice.

Los investigadores llevarán un registro detallado de dónde se plantó cada variedad genética de coral y controlarán su estado conforme pase el tiempo; así, podrán buscar vínculos entre los genes de un coral y su capacidad para sobrevivir en un entorno en particular. "Comprender por qué reaccionan de manera diferente será importante a nivel general para avanzar en la restauración de los arrecifes de coral", dice Ripple. "Por eso esperamos que esto sea un ejemplo que otros grupos puedan seguir".

De hecho, ese fue otro requisito clave de la subvención. Para poder recibir la financiación de la NOAA, la CRF tuvo que crear un plan de uso compartido de la información, para garantizar que todos tengan acceso a los datos que su equipo recopile durante el proyecto.

"La CRF superó las expectativas en este aspecto", dice Moore. "Está implementando proyectos experimentales en varios lugares y compartirá la información con la comunidad científica de manera participativa, para que los investigadores puedan hacer sus propios experimentos allí mismo. Es un excelente modelo, y creo que será muy provechoso".
La restauración de corales evoluciona
Desde su inicio, el enfoque de la CRF ha sido experimentar constantemente, con la esperanza de que algún día las técnicas que su fundador desarrolló en 2003 logren impulsar iniciativas para fortalecer arrecifes dañados en todo el mundo. "En el pasado, todo era prueba y error", dice Ripple. "Hoy, la restauración se está convirtiendo en un fenómeno de gran alcance que se ha extendido a muchos grupos diferentes, en muchos países". La iniciativa de cultivo de 50.000 corales de la CRF respaldada por la NOAA es el último gran paso en esa dirección.

Greg

Después de tres a seis meses, los corales crecen por encima del epoxi y se
adhieren naturalmente al arrecife. A medida que siguen creciendo, los corales
empiezan a fusionarse entre sí y crean una maraña de corales.
Torda, un investigador de corales del Centro de Excelencia para los Estudios sobre Arrecifes de Coral del Australian Research Council (ARC) de la Universidad James Cook en Queensland, Australia, señala que todavía queda mucho camino por recorrer desde el punto de vista del alcance. Cuenta que recientemente llevó a cabo un estudio de un arrecife típico alrededor de una pequeña isla en Queensland y que determinó que ese arrecife en particular tiene aproximadamente 100.000 corales. "Al multiplicar eso por los 3.000 arrecifes de la Gran Barrera de Coral, uno toma conciencia de la magnitud del desafío", dice.

Moore sostiene que, por esa revelación, el trabajo de restauración de la NOAA tiene carácter de urgente. "Estamos ejerciendo una gran presión sobre nuestros socios para lograr avances radicales". "No deberíamos estar trasplantando 50.000 corales por año: deberíamos estar trasplantando medio millón por año".

"El dinero para la restauración de corales es preciado y limitado", comenta Moore. "Por lo tanto, plantar una cantidad 10 veces mayor de corales no puede depender de recibir una financiación 10 veces mayor". Es por eso que la NOAA destaca la importancia de aumentar la eficiencia de las iniciativas de restauración en relación con su costo en dólares; es decir, lograr que los corales crezcan más rápido, plantarlos más eficientemente y mejorar su índice de supervivencia.

Según Ripple, la CRF espera que la información recabada ayude a identificar rasgos genéticos específicos que hacen que los corales sean más fuertes y más resistentes en diversas condiciones. Por lo tanto, si bien la restauración puede estar limitada al área de acción de la CRF, Torda del ARC reconoce que el valor del botín de información que reunirá el proyecto podría extenderse más allá de los límites geográficos del Caribe. "Creo que será un conjunto de datos muy interesante para aprovechar", dice. "Podría ser muy valioso".
En busca de más tiempo
Algo que la restauración no puede solucionar son los problemas continuos que dificultan la vida de los corales en la naturaleza. "La restauración solo tiene sentido en lugares donde se soluciona el problema que provocó la mortalidad originalmente", dice Torda.

Los corales pueden tener la reputación de ser frágiles, pero en realidad son criaturas naturalmente resistentes. Si se los somete a cualquier fuente de estrés, como temperaturas altas, mala calidad de agua o depredación por parte de estrellas de mar corona de espinas, es muy probable que se recuperen.


Los buzos transportan los corales en cajones plásticos a un sitio de
restauración, donde los pegan al arrecife con un epoxi de dos componentes
resistente al agua de mar.
Pero durante décadas, los corales se han visto sometidos a un sinfín de embates que los han golpeado hasta su rendición. "Es similar a lo que sucede con nuestro sistema inmunológico", dice Beth Dieveney, analista de políticas de la NOAA en el Santuario Marino Nacional de los Cayos de Florida. "Cuanto más estrés deba soportar y más impactos reciba, más se debilitará".

Algunos de esos factores estresantes pueden corregirse. Dieveney dice que el santuario ha desarrollado una compleja red de zonas marinas dentro de sus límites más amplios para ayudar a proteger los arrecifes de coral de los cayos de los daños accidentales que pueden causar actividades populares, como navegar y pescar.

El santuario también emitió los permisos para el trabajo de restauración de corales de la CRF y, desde hace décadas, procura educar a la población y disminuir las amenazas que se ciernen sobre los corales de la región, como la contaminación proveniente de la tierra. "La idea es que los aspectos locales que podemos controlar ayuden a afianzar el arrecife de coral, para que pueda enfrentar el impacto global que es más difícil de abordar a nivel local", dice Dieveney.

Indudablemente, se refiere al cambio climático y a la acidificación de los océanos, dos grandes problemas mundiales que, si no se hace nada al respecto, seguirán causando estragos en los ecosistemas de arrecifes de coral en todos lados. En ese caso, según Moore, no importará la cantidad de restauración que se realice. "La restauración no es la solución a largo plazo", dice Moore. "Es algo que nos ayuda a ganar tiempo. Que sepamos cómo restaurar arrecifes no significa que podamos seguir destruyéndolos. Es fundamental que conservemos lo que ya tenemos".
Más información
Para obtener más información o para saber cómo participar, visite coralrestoration.org.

Mire el video Coral Restoration Foundation: Planting Staghorn Coral (Plantación de corales cuerno de ciervo).



© Alert Diver — 1er Trimestre 2017