Oxígeno

Una pieza esencial del equipo de buceo


Most cases of decompression sickness (DCS) occur in people who were diving within no-decompression limits. Having oxygen available every time you dive protects you in the unlikely event of a DCS hit.


Una breve historia del uso de oxígeno en los primeros auxilios de buceo
En 1878, el fisiólogo francés Paul Bert, mientras trataba a trabajadores de cajones hidráulicos y buzos que utilizaban aire comprimido, comenzó a usar oxígeno para aliviar los síntomas de lo que hoy se conoce como EDC. Su investigación experimental en animales corroboró sus hallazgos clínicos, lo que le permitió ser el primero en proponer el uso de oxígeno presurizado para tratar la "enfermedad del cajón hidráulico". A pesar de que el oxígeno a la presión de la superficie siguió siendo el único tratamiento disponible para la descompresión durante mucho tiempo, pasó casi un siglo hasta que su uso se masificara.

A principios de la década de 1960, la expansión del buceo deportivo dio lugar al uso de oxígeno en cámara hiperbárica para tratar accidentes de buceo. Trascurrió una década más antes de que el oxígeno fuera recomendado durante el traslado de un buzo accidentado hacia un centro médico. El uso de primeros auxilios con oxígeno para el tratamiento de accidentes de buceo aumentó con el transcurso de los años, pero la implementación fue lenta. Un análisis de los datos sobre accidentes de buceo de DAN realizado en 1987 reveló que sólo el 37 por ciento de los buzos accidentado recibió primeros auxilios con oxígeno y que el uso de oxígeno en los primeros auxilios de hecho disminuyó entre 1987 y 1990. Para promover el uso de oxígeno, en 1991 DAN presentó el Programa de primeros auxilios con oxígeno de DAN, el que ha evolucionado a lo largo de los años gracias a una mejor comprensión del tratamiento y los equipos.
Misión de DAN
Teniendo en cuenta las pruebas contundentes a favor de los primeros auxilios con oxígeno, una de las misiones que DAN ha manifestado es garantizar que haya equipos de primeros auxilios con oxígeno y personas capacitadas en su uso en todos los puntos de buceo, lo que significa que es posible que los instructores de buceo e incluso los buzos sean propietarios de sus propias unidades de oxígeno, las que deberán cuidar y someter al mantenimiento correspondiente.
Almacenamiento y mantenimiento de equipos de oxígeno
Las unidades de oxígeno deben almacenarse armadas pero despresurizadas en estuches protectores. Esto garantiza que el equipo esté listo para usarse y lo protege no sólo de sufrir daños sino también de la exposición a aceites y grasa, lo que aumenta el riesgo de que se produzca un incendio. Para reducir aún más el riesgo de incendio, el equipo también debe mantenerse alejado de las llamas abiertas o de personas que estén fumando.

Las unidades de oxígeno no deben exponerse a temperaturas superiores a los 52°C (125°F), por lo que no deben almacenarse dentro de vehículos motorizados en días de altas temperaturas. Al transportar unidades desde y hacia puntos de buceo, los equipos deben sujetarse de modo tal que no se caigan ni rueden.

Cabe señalar que los cilindros de oxígeno están regulados por las mismas leyes que los cilindros de aire comprimido y, por lo tanto, deben someterse a pruebas hidrostáticas cada cinco años.

El procedimiento estándar para el mantenimiento de los reguladores de oxígeno supone una revisión cada dos años o conforme lo recomiende el fabricante. En el sitio web de DAN se puede encontrar una lista de centros de servicio de la región de DAN América.

Junto con el mantenimiento del regulador, se debe inspeccionar la arandela para oxígeno a fin de garantizar que no presente grietas, suciedad, grasa ni aceite. Si se observa alguno de estos elementos, la arandela deberá cambiarse. Al volver a colocar el regulador, debe confirmar que los pernos estén alineados con la válvula del tanque de oxígeno y debe comprobar que no haya fugas, para lo que debe encender el sistema. Como siempre, recuerde despresurizar el sistema antes de almacenarlo.

Debe realizar el mantenimiento del mecanismo de suministro de oxígeno (válvula de demanda o ventilador de presión positiva [MTV-100]) cada dos años o conforme lo recomiende el fabricante. Además, debe inspeccionar los ventiladores de presión positiva y verificar que funcionen correctamente antes de cada uso. Para probar la válvula de demanda debe inhalar a través de la máscara y exhalar en la dirección opuesta. Para controlar el ventilador de presión positiva debe presionar el botón de activación y luego cubrir la salida de ventilación con la palma de la mano. El suministro debería cortarse automáticamente. En caso contrario, no lo utilice y envíelo para que sea sometido a un mantenimiento.

Realice una inspección visual de las mangueras y los tubos para comprobar que no presenten grietas ni marcas de tensión antes de cada excursión y cuando se realice el mantenimiento del sistema. Reemplace estas piezas conforme sea necesario.

Por último, inspeccione las máscaras para asegurarse de que estén limpias y para comprobar la presencia signos de envejecimiento.

Después de cada uso, limpie el sistema mediante el procedimiento que figura a continuación:
  1. Limpie el cilindro y las mangueras con un trapo para eliminar arena o suciedad.
  2. Desarme la válvula de demanda o el ventilador de presión positiva (MTV-100).
  3. Ponga las piezas de plástico en remojo en una solución blanqueadora suave durante 10 minutos, enjuáguelas con agua dulce y permita que se sequen al aire.
  4. Repita el procedimiento con la máscara oronasal (Pocket MaskTM), pero deshágase de la válvula unidireccional.
  5. Cuando todas las piezas estén secas, coloque una nueva válvula unidireccional en la máscara oronasal, vuelva a armar el sistema y guárdelo en su estuche protector.

Las máscaras de no-reinhalación y las máscaras con válvula de bolsa son elementos de un solo uso y deben desecharse después de usarlos.

Para obtener más información, consulte "El oxígeno como tratamiento definitivo". Si desea tener acceso a información detallada y experiencias prácticas, inscríbase en el curso Oxígeno para emergencias para accidentes de buceo de DAN.
Llenado de cilindros de oxígeno
Existen dos métodos principales para obtener cargas de oxígeno:
  1. Con una prescripción médica
  2. Con certificación de capacitación en el uso de oxígeno (debe estar vigente)



En 1996, la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (U.S. Food and Drug Administration, FDA) hizo concesiones para obtener oxígeno para su uso en emergencias médicas sin prescripción médica. Esta norma aun así exige que los consumidores presenten una certificación de una capacitación adecuada antes de adquirir cargas. El curso Oxígeno para emergencias para accidentes de buceo de DAN ayuda a los buzos a cumplir con esos requisitos de capacitación. Desgraciadamente, algunos estados no cuentan con normas comparables a la de la FDA, lo que hace que el acceso suponga un mayor desafío, mientras que otros, como Florida, Ohio y Rhode Island, han promulgado leyes diseñadas específicamente para mejorar el acceso de los buzos al oxígeno.

Muchos buzos obtienen prescripciones de médicos expertos en medicina de buceo o médicos personales que entienden la necesidad de contar con oxígeno para emergencias en los puntos de buceo; no obstante, la prescripción técnicamente limita la administración del medicamento indicado (oxígeno en este caso) a la persona para la que se hizo la prescripción. Es posible que algunos médicos estén dispuestos a preparar una receta potencial donde se autorice el suministro de oxígeno para emergencias, aunque no están obligados a acceder a este pedido.

Para obtener más información sobre reglamentación y otras sugerencias, consulte DAN.org/training/oxygen_regulations.

© Alert Diver — 3er Trimestre 2014