Una esperanza para los tiburones en CITES 2013




Tiburón martillo gigante (Sphyrna mokarran)


En la Convención sobre Comercio Internacional de Especies en Peligro de Extinción de Fauna y Flora Salvaje (Convention on International Trade in Endangered Species of Wild Fauna and Flora, CITES) que se celebró en la primavera boreal había muchos intereses en juego. Se debatiría el destino de las mantarrayas y cinco especies de tiburones, todos ellos animales sumamente explotados por sus branquias y sus aletas. El encuentro tuvo lugar en Bangkok en marzo y ecologistas marinos de todo el mundo estaban emocionados por ser testigos de la adopción de protecciones críticas para estas especies marinas.

CITES es un acuerdo internacional que se inició en 1973; actualmente tiene 178 países miembros. El tratado cuenta con tres apéndices: el Apéndice I incluye una lista de especies para las que se prohíbe el intercambio comercial (como por ejemplo elefantes, tigres y rinocerontes), el Apéndice II incluye especies para las que se necesitan normas comerciales y una gestión cuidadosa a fin de garantizar la sustentabilidad y el Apéndice III incluye una lista de especies protegidas por al menos un país que necesita la ayuda de otros para controlar el comercio. Los tiburones y las mantas se agregaron al Apéndice II.

Las amenazas de la caza furtiva ilegal persisten sin importar en qué apéndice se incluyan las especies, pero CITES se considera uno de los acuerdos internacionales de conservación más eficaces y mejor ejecutados. El comercio a nivel mundial es una de las grandes amenazas para las poblaciones de tiburones y rayas y los acuerdos colectivos a los que se ha llegado a través de CITES pueden provocar cambios.

Susan Lieberman de Pew Environment Group aclaró el sentido de la lista: "agregar una especie al Apéndice II no detiene el comercio. Los países que deseen exportar animales incluidos en la lista deberán emitir un permiso y certificar que sus científicos consideran que la exportación no es nociva para la especie. El país que realice la importación tiene la obligación de estudiar la documentación y certificar que se han completado los pasos mencionados anteriormente".
Una captura insostenible

El comercio asiático de branquiespinas amenaza el futuro de las mantarrayas.
De acuerdo con la Organización de Alimentos y Agricultura de las Naciones Unidas, los humanos matan hasta 100 millones de tiburones por año, en su mayor parte para obtener las aletas que se consumen en China y Japón. En los últimos 100 años, el 90 por ciento de los tiburones y otros grandes peces depredadores del mundo han desaparecido debido a la sobrepesca.

"Los tiburones son vitales para mantener los océanos saludables", aseguró Lieberman. "Son los principales depredadores y cuando se los elimina toda la cadena alimenticia y el ecosistema comienzan a cambiar y pueden finalmente colapsar".

Un estudio publicado por la Universidad de la Columbia Británica en mayo de 2013 evaluó el valor a nivel mundial del ecoturismo de tiburones en más de 314 millones de dólares estadounidenses por año y estimó que aumentará a 780 millones de dólares estadounidenses en los próximos 20 años. En comparación, actualmente el valor anual de las pesquerías de tiburones del mundo es de $630 millones de dólares estadounidenses y ha disminuido durante la última década.

Los recientemente protegidos tiburones son los tiburones oceánicos de puntas blancas, tres especies de tiburón martillo (gigante, liso y común) y el tiburón sardinero, todos ellos pescados en exceso para el mercado de la sopa de aleta de tiburón. Las 178 naciones miembros de CITES, con excepción de aquellas que presenten una protesta oficial ("reserva"), están obligadas por el tratado a hacer cumplir las nuevas normas.

"En el caso de los peces marinos comerciales, ha sido difícil conseguir que los gobiernos centren su atención en las especies que pueden estar en vías de extinción; los gobiernos están reacios porque las pesquerías no desean admitir que estamos diezmando los océanos", comentó Lieberman.


Mantarraya (Manta birostris)

Las mantarrayas recientemente han llamado la atención a nivel mundial como una especie en peligro. Últimamente, la demanda de sus branquiespinas para utilizarse como medicamento es cada vez mayor, a pesar de la falta total de datos empíricos que demuestren el valor medicinal o incluso un precedente histórico para su uso en la medicina china tradicional. La reciente demanda parece ser el resultado de los exitosos esfuerzos de comercialización directamente al consumidor por parte de los proveedores. La cantidad de mantas que están siendo masacradas por sus branquiespinas es tal que la ausencia de una regulación efectiva del comercio podría poner en peligro el futuro de la especie.

"El apoyo de CITES y la incorporación de estas especies al Apéndice II lleva la protección a un nuevo nivel", manifestó Georgienne Bradley, directora ejecutiva de la fundación Sea Save Foundation. "El impulso continúa aumentando desde la base, pero CITES garantizará la protección a nivel mundial y es imprescindible que esto suceda de manera oportuna".

Las propuestas se encontraron con la oposición (con Japón y China al frente) durante todas las sesiones, pero finalmente una mayoría de dos tercios (el contingente necesario para aprobar cambios en el Apéndice I o el II) votó por la aprobación de las medidas. Bryan Arroyo, subdirector de asuntos internacionales del Servicio de Peces y Vida Salvaje de Estados Unidos (U.S. Fish and Wildlife Service) y delegado principal del equipo de CITES de Estados Unidos dijo: "llegamos seguros de que contábamos con el tipo correcto de coalición de muchos países en todo el mundo. Éramos cautelosamente optimistas y sabíamos que había mucho trabajo detrás de ello. Francamente, fue la ciencia de todas estas propuestas lo que realmente prevaleció".

Bradley señaló la importancia de las nuevas protecciones. "Los efectos de CITES se han sentido ampliamente en la comunidad de conservación de la vida marina durante los últimos 40 años, pero la atención que se brindó a las especies marinas es más reciente", manifestó. "La comunidad mundial finalmente está tomando más conciencia de las implicaciones de perder a estas especies".

Arroyo agregó: "no se trata de prohibir el comercio, sino de la sustentabilidad del comercio y de garantizar que estas especies estén presentes durante mucho tiempo para muchos sectores diferentes de la sociedad. Es lo correcto, su momento ha llegado".
Desafíos actuales

En los últimos 100 años, el cercenamiento de aletas de tiburón contribuyó a la desaparición del 90 por ciento de los tiburones del mundo.

Los países miembros de CITES tenían hasta el 12 de junio de 2013 para presentar una reserva para así quedar exentos de una resolución en particular. Los siguientes países registraron reservas y tienen pensado no acatar la reglamentación del comercio en relación con las especies destacadas: Dinamarca, en representación de Groenlandia (tiburones sardineros), Guyana (las cinco especies de tiburones y las mantarrayas), Japón (las cinco especies de tiburones), Islandia (tiburones sardineros) y Yemen (tiburones martillo). Si bien China ejerció presión contra la incorporación de los tiburones y las rayas a los apéndices de CITES, no presentaron ninguna reserva con el objeto de mantener la cooperación internacional. Este es un desarrollo considerable: si bien el comercio de aletas de tiburón de Japón es considerable, China es el mercado más grande del mundo.

Michael Sutton, J.D., coautor de Ocean and Coastal Law and Policy (Política y ley de la costa y el océano) y presidente del Comité de Pesca y Caza de California (California Fish and Game Commission), explicó una posible maniobra que podría alentar a los oficiales japoneses a reconsiderar: "el artículo 8 de la Ley de protección de pescadores de Estados Unidos (U.S. Fisherman's Protective Act) (también conocida como la Enmienda Pelly [Pelly Amendment]) autoriza al presidente a bloquear la comercialización de productos de la vida salvaje provenientes de una nación extranjera que se involucre en el comercio que disminuya la eficacia de un programa internacional con respecto a los Estados Unidos para la conservación de especies en vías de extinción o amenazadas".

Si bien CITES sólo tiene la fortaleza que le proporcionan las capacidades de sus países miembros y la hará valer, sus resoluciones tienen el peso suficiente para permitir la aplicación de presión internacional. La conservación marina es una batalla que no tiene fin, pero la reunión de CITES que se celebró en Bangkok esta primavera boreal fue una pequeña victoria y un gran paso en la dirección correcta.


© Alert Diver — 3er Trimestre 2013