Las enfermedades contagiosas y los espacios reducidos

Consejos para mantenerse saludable en el mar


Los médicos expertos en medicina de buceo recomiendan no bucear a las personas
con síntomas de alguna enfermedad.


Uno de los aspectos más divertidos de las embarcaciones de vida a bordo, los cruceros y los viajes de buceo en grupo es el entorno social. Puede conocer personas maravillosas con antecedentes diversos y reunirse por las noches para compartir las historias de las aventuras del día y los excelentes buceos anteriores. Algunas de las nuevas amistades pueden durar mucho más allá del tiempo que se pasa en el mar. Desgraciadamente, las cosas buenas también traen cosas malas, y muchas veces desagradables. Las enfermedades contagiosas pueden ser transmitidas entre personas que comparten espacios confinados como los que se encuentran en cruceros, embarcaciones de vida a bordo y aviones comerciales.

A mediados de la década de 1990, mientras trabajaba en el Centro Médico de la Universidad de Duke, un fin de semana festivo me encontraba en el laboratorio de microbiología cuando una enorme bolsa de especímenes de más de 35 pacientes llegó bruscamente proveniente de la enfermería de estudiantes. La nota de pedido de cada espécimen decía "comprobar la presencia de bacterias, huevos y parásitos", un pedido de rutina para pacientes con problemas gastrointestinales (GI) graves. Los pacientes habían sido examinados por diversos proveedores médicos, y ninguno de ellos tenía conocimiento del panorama general del incidente. Resultó que todas las estudiantes que se habían enfermado eran mujeres que durante los últimos días se habían sometido al ritual de una hermandad de mujeres. Un examen de una muestra representativa de los especímenes con un microscopio electrónico identificó el patógeno responsable como un virus que normalmente causa esos tipos de brotes de gastroenteritis. No fue necesario administrar antibióticos, y se les aseguró a todas las estudiantes que su recuperación sería rápida y total.

Uno debería haber estado viviendo completamente aislado para no ver la gran cantidad de informes de brotes de enfermedades en cruceros que se observaron en los últimos años. Algunos fueron tan graves que el crucero debió ser interrumpido y fue necesario hacer uso de artículos médicos que se enviaron desde la costa. Los informes y las imágenes de pasajeros que padecían difíciles condiciones se transmitieron por los medios de comunicación e impresionaron mucho al público. Casi todas estas enfermedades fueron causadas por virus de la familia norovirus, virus del mismo grupo que aquellos responsables del brote registrado en el ritual de la hermandad de mujeres de Duke.

No hay nada en estos virus que aumente la probabilidad de provocar enfermedades en el mar; en cualquier lugar donde haya grandes grupos de personas viviendo juntas durante varios días, el riesgo de contraer infecciones GI y respiratorias contagiosas es considerable. La variable adicional del servicio de alimentos aumenta el riesgo.
Vivir en espacios compartidos
Las enfermedades más comunes que se propagan entre las personas que comparten los espacios donde viven son aquellas que causan infecciones del tracto respiratorio superior (el resfriado común) y aquellas que provocan problemas GI. Estas enfermedades normalmente se transmiten de una persona a otra a través de las gotitas de la respiración o el contacto directo o indirecto con fluidos orales. Afortunadamente, la mayoría de estas enfermedades son autolimitadas y causan síntomas relativamente menores. No obstante, en muy pocos casos, pueden causar una discapacidad grave o incluso la muerte. A pesar de que en general la mayoría de estas aflicciones no supone un riesgo para la vida, sí tienden a poner fin a una actividad que puede ser el único motivo del viaje: el buceo.





Las enfermedades virales son las más comunes en las situaciones donde se comparten espacios reducidos, pero los patógenos bacteriales también son un riesgo. Algunos patógenos bacteriales causan enfermedades de manera directa, mientras que otros producen toxinas que hacen que las personas se enfermen. Este artículo proporcionará un panorama general de las enfermedades contagiosas con las que es más probable encontrarse en espacios cerrados o confinados (como por ejemplo las que se observan en las embarcaciones), brindará recomendaciones para manejarlas o tratarlas y, quizás lo que es más importante, ofrecerá sugerencias para evitar a estos malvados bichitos completamente.
Virus
La mayoría de estos patógenos virales causa síntomas entre alrededor de las 36 a 48 horas después del contacto con un individuo infectado. Los virus más comunes que causan síntomas de resfriado son los rinovirus y los coronavirus. Estos virus se transmiten de una persona a otra por medio de las gotitas de la respiración y por lo general no causan enfermedades graves. No obstante, pueden afectar los planes de buceo ya que dificultan la respiración a través de un regulador o inhiben la capacidad del buzo para compensar la presión en los oídos o los senos paranasales.

Si bien los medicamentos de venta libre pueden aliviar los síntomas, también pueden tener efectos secundarios problemáticos o su efecto puede desaparecer en momentos poco oportunos. Algunos preparados de venta libre se promocionan como remedios, pero la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (U.S. Food and Drug Administration, FDA) generalmente los clasifica como suplementos nutricionales porque no existe ninguna prueba de su eficacia. La mayoría de los médicos expertos en medicina de buceo recomiendan no bucear a toda persona que tenga una enfermedad aguda, especialmente si la enfermedad es lo suficientemente grave como para requerir el uso de medicamentos.

Un grupo de virus respiratorios que resulta problemático es el que causa influenza ("gripe"). La influenza se caracteriza por síntomas respiratorios, fiebre, dolores en el cuerpo y malestar general (es decir, cuando uno simplemente se siente mal). Si bien los síntomas son mucho más graves que los del resfriado común, el tratamiento es prácticamente el mismo: abordar los síntomas. Existen medicamentos antivirales eficaces que a veces se recetan a pacientes con gripe, pero en adultos que más allá de esta condición se encuentran saludables la mayoría de los profesionales de la salud optan por dejar que la infección siga su curso. Todos los años se producen muertes a causa de la influenza, pero a menudo esto se observa en personas muy jóvenes, ancianos y personas que sufren enfermedades crónicas importantes.

Los virus que afectan el tracto gastrointestinal causan síntomas más graves y desagradables. El grupo norovirus que se mencionó anteriormente es el prototipo de estos patógenos. Estos virus se propagan mediante el contacto de una persona a otra así como también por el contacto con objetos donde hay gotitas que contienen organismos infecciosos. Esos objetos incluyen picaportes, teclados de computadoras, teléfonos, equipos de ejercicio y equipo de buceo como reguladores, máscaras y snorkels.

La mayor parte de los brotes a gran escala que figuraron en las noticias en los últimos años se debieron a estos patógenos GI virales. Los síntomas normalmente incluyen náuseas, vómitos, fiebre y diarrea. Los casos graves suponen un riesgo de deshidratación y la pérdida de electrolitos fundamentales. Los adultos que de otro modo estarían sanos generalmente se recuperan bien con el reemplazo de fluidos y el tratamiento de los síntomas, pero los niños, los ancianos y las personas con otros problemas médicos importantes pueden requerir una atención médica más agresiva. El uso de fluidos intravenosos y el reemplazo de electrolitos pueden ser necesarios, y pueden utilizarse medicamentos de venta bajo receta para combatir las náuseas y los vómitos.
Bacterias
De vez en cuando, son los patógenos bacteriales, y no los virus, los que causan brotes graves de gastroenteritis. Las bacterias como la salmonella y la shigella causan estragos directamente en las células que recubren los intestinos. La salmonella normalmente causa una pérdida de fluidos a través de una diarrea líquida, mientras que la shigella puede ser más invasiva y provocar una diarrea con sangre. Ambas bacterias pueden causar una enfermedad grave.

La

Los microbiólogos usan las culturas para ayudar a diagnosticar enfermedades.
mayoría de las personas tiene conocimiento de los efectos de la bacteria E. coli, es el motivo principal por el que algunos restaurantes no sirven hamburguesas poco cocidas. Existen varios tipos de E. coli, algunos de las que tienen un comportamiento más similar a la salmonella y otros más a la shigella. El tratamiento de infecciones causadas por estas bacterias es muy similar al tratamiento de la gastroenteritis viral, pero en algunos casos puede resultar útil administrar un antibiótico. El medio de trasmisión es idéntico.

Las bacterias que crean toxinas pueden provocar síntomas GI, y la ingestión de la toxina causa una enfermedad. Las bacterias que más a menudo son responsables de esas infecciones pertenecen a los grupos estafilococo y bacilo. Las toxinas creadas por las bacterias estafilococo y bacilo se forman en situaciones donde la refrigeración es insuficiente o los alimentos se dejan afuera por períodos prolongados, como sucede en las barras de ensalada, las barras de condimentos y los bufets. Las bacterias también producen la menos común pero muy conocida toxina botulínica. Los síntomas que son consecuencia de la ingestión de estas toxinas preformadas normalmente se manifiestan en el tracto GI superior (como náuseas y vómitos) y por lo general se inician poco después de ingerir los alimentos contaminados. Los alimentos que son conocidos por este tipo de infección son las cremas, las sopas y los postres. Después del período de náuseas y vómitos pueden aparecer síntomas en el tracto GI inferior. La enfermedad es autolimitada, y sólo se necesita un tratamiento sintomático.
Medicina del viajero
Las enfermedades infecciosas menos comunes pero más graves incluyen la hepatitis A, la malaria, la fiebre amarilla y el dengue. De ellas, sólo el virus de la hepatitis A puede propagarse de una persona a otra. Si bien puede tratarse de una enfermedad grave, los síntomas normalmente no se manifiestan hasta después de que la persona afectada regresa a casa después de un viaje.

Antes de viajar, visite www.cdc.gov/travel para averiguar qué vacunas se recomiendan para las áreas que tiene pensado visitar.
La malaria, la fiebre amarilla y el dengue son condiciones médicas que se observan habitualmente al viajar, pero son transmitidas por mosquitos y se contraen típicamente durante excursiones lejos del barco de buceo o el crucero. Un turista inteligente consultará los sitios web de medicina del viajero que resulten apropiados para asegurarse de estar preparado para ingresar en áreas donde estas enfermedades tropicales son comunes. Por lo general, las medidas preventivas como el uso de repelente de mosquitos y medicamentos profilácticos como el Malarone pueden ser de utilidad. Los síntomas pueden no aparecer hasta mucho tiempo después de que la persona regresa a casa.

Como se mencionó anteriormente, el tratamiento para las enfermedades GI que normalmente se observan durante los viajes de buceo se reduce a los cuidados paliativos: aliviar los síntomas de vómitos o diarrea y garantizar un consumo suficiente de fluidos. El paracetamol (Tylenol®) puede usarse para combatir la fiebre y los dolores musculares que a menudo acompañan las enfermedades virales. En las poblaciones vulnerables y los casos extremos donde exista una preocupación de deshidratación grave puede ser necesario utilizar fluidos intravenosos o medicamentos de venta bajo receta para combatir las náuseas. En los peores casos, los pacientes deberán ser evacuados a un centro médico en tierra para recibir tratamiento.
Prevención

Lavarse las manos con frecuencia reduce el riesgo de contraer enfermedades contagiosas.
Desde luego, es preferible no contraer una enfermedad contagiosa que necesitar tratamiento. Antes de dejar su país de origen, asegúrese de que todas sus vacunas estén al día, incluidas las vacunas contra el tétano y la hepatitis A. También es conveniente recibir la vacuna anual contra la gripe. Cuando se vive en espacios reducidos, ya sea se trate de un crucero, una embarcación de vida a bordo o un centro turístico de buceo, es importante lavarse las manos con agua y jabón con frecuencia. Evite los alimentos que probablemente fomenten el crecimiento de bacterias que producen toxinas; entre ellas se encuentran las carnes, las salsas o los pastelillos que se dejan afuera por períodos prolongados, y los ingredientes de barras de sopas, ensaladas y postres que no se conservan calientes o fríos. El agua, y por consiguiente el hielo, en los cruceros generalmente puede beberse y usarse para lavarse los dientes sin problemas, pero no siempre se puede decir lo mismo del agua de algunos centros turísticos y otros lugares públicos en tierra.

Al tomar estas precauciones generales se puede evitar convertirse en una víctima de algunas enfermedades comunes durante el tiempo que se pasa a bordo. Nadie desea gastar miles de dólares en un viaje sólo para estar confinado en su camarote o, lo que es aún peor, en la enfermería. Después de todo, el objetivo es disfrutar del mundo submarino y bucear en algunos puntos sobre los que valga la pena hablar durante el siguiente viaje.

© Alert Diver — 4to Trimestre 2014