Mi viaje de buceo por los 50 estados




Jennifer Idol en San Marcos, Texas.


Los Estados Unidos de América son el hogar de extraordinarias experiencias de buceo. Desde arrecifes hasta cuevas, hay abundantes experiencias submarinas de las que se puede disfrutar en todo el territorio.

Como buena tejana, me sentí obligada a compartir nuestros tesoros submarinos locales cuando tuve la oportunidad de volar sobre el derrame de petróleo de la plataforma Deepwater Horizon y ver el golfo de México en llamas en 2010. Sentí la obligación de usar mi talento como diseñadora y fotógrafa submarina para inspirar a otras personas a conocer, cuidar y proteger nuestros espacios naturales. Por lo tanto, en 2011 emprendí una búsqueda y me convertí en la primera mujer en bucear en los 50 estados.
Logística de una expedición por todo el país

Una medusa melena de león asciende desde las profundidades en la
bahía Resurrección, Alaska.
Para embarcarme en una aventura a lo largo de 9,8 millones de Km2 (3,8 millones de millas cuadradas) tuve que invertir mucho tiempo y recursos. Yo financié personalmente el proyecto mientras me desempeñaba en un trabajo de tiempo completo como diseñadora gráfica principal. Es por ello que al principio no contaba con demasiado dinero ni tiempo. Dividir el objetivo principal en logros más pequeños me ayudó a completar la misión con éxito.

Planifiqué el tiempo de mi viaje cuidadosamente, para lo que dividí mis días de vacaciones entre 10 estados por año. Esto me permitió planificar una odisea de cinco años que incluía varios viajes cada año durante fines de semana largos. Al final del proceso había conducido más de 115.000 km (72.000 millas) y había tomado 80 vuelos.

Mi compatriota tejano Ben Castro me acompañó en los viajes a los primeros 27 estados de esta aventura. Ambos aprendimos mucho sobre el clima frío y los largos viajes en auto. El cronograma que elaboré implicaba conducir hasta 16 horas por día, a menudo durante varios días seguidos, y generalmente regresar a trabajar al día siguiente de viajar.


Un rocote sargacero (Sebastes atrovirens) se oculta en kelp gigante cerca de
Isla Catalina, California.
Para que los viajes fueran más económicos, acampábamos en parques estatales cuando era posible. Como en Texas era difícil encontrar equipos para temperaturas extremadamente bajas, compré ropa para clima frío, una tienda y un saco de dormir en línea (¡muchas gracias a las personas que brindaron sus opiniones en Internet!). Contar con las herramientas adecuadas es importante para bucear y acampar de manera segura.

No hice público mi proyecto hasta 2015 para poder crear imágenes imparciales y tener una experiencia auténtica. Al financiar mi propio proyecto, podía decidir qué historia debía ser contada. Completé mi expedición con éxito porque me apasiona compartir nuestro mundo submarino. La travesía me llevó a realizar 419 buceos con 73 compañeros, que con su apoyo y experiencia contribuyeron a que lograra mi objetivo.


Peces ángel azules nadan a través del USTS Texas Clipper en la Isla Padre del Sur, Texas.


Nuevos lugares

Un carro de una mina de plomo en Mine La Motte.
Inicié mi aventura con 15 años de experiencia en buceo, 22 certificaciones y antecedentes como fotógrafa, por lo que ya había comenzado a llevar a las personas, a través de mis imágenes, a lugares que quizás nunca visitarían. Pero no era (y sigo sin ser) una experta en todo tipo de buceo. Creo que es importante bucear dentro de los límites de la capacitación que he recibido, por lo que cuando deseaba llegar a nuevos lugares, me capacitaba aún más.

Para mostrar la mayor cantidad posible de entornos diferentes, completé cuatro certificaciones durante la travesía. Estas certificaciones me permitieron bucear a mayor profundidad, ingresar a lugares pequeños, ir más lejos y bucear bajo el hielo.

La capacitación en el uso de Trimix para profundidades de hasta 67 metros (220 pies) me ayudó a llegar a las cubiertas del USS Oriskany e ingresar en sistemas de cuevas profundas. La capacitación en el uso de equipo de montaje lateral no sólo me ayudó a entrar en una cueva en Texas, sino que también me resultó útil para una mayor redundancia durante buceos en el hielo y para cargar cilindros a puntos de entrada.


Una abertura en el hielo en Square Lake, Minnesota.
La capacitación en el uso de vehículos de propulsión subacuática (DPV, por sus siglas en inglés) me ayudó a encontrar torres de silíceo en lago Yellowstone en Wyoming y a desplazarme hasta los carros de minas de plomo en Mine La Motte, Missouri. Me gusta mi "motocicleta submarina" y el año que viene tengo pensado recibir capacitación en el uso de DPV en cuevas.

Algunas certificaciones, como la de buceo en el hielo, son bastante específicas de cada lugar. Yo obtuve mi certificación para buceo en el hielo en Ohio y participé en una clase en Minnesota para adquirir más experiencia. Los grupos de buceo eran acogedores y funcionaban como equipos con asistentes en la superficie. Pude comprobar que trabajar con equipos de buzos que comparten los mismos métodos y procedimientos de buceo es muy gratificante.

Como buzos experimentamos un mundo oculto para la mayoría de las personas. Algunos puntos de buceo incluso están escondidos para la mayor parte de los buzos. Como miembro de tres equipos de buceo oficiales, tuve la oportunidad de capturar imágenes de puntos de buceo que tenían un acceso restringido. Sólo amamos y protegemos aquello que conocemos y podemos ver, por lo que disfruto de revelar lo más que puedo del mundo submarino.


La abertura hacia Jackson Blue en Florida.


Adquisición de experiencia
Sé que prepararse para experiencias tan diversas implica mucho más que sólo certificaciones y capacitación. Fui adquiriendo mis habilidades progresivamente.

Travesía de un salmón rosado en un afluente de Alaska para desovar.
Al reservar un barco chárter en climas fríos a menudo me preguntaban si tenía experiencia en el uso de trajes secos. La pregunta me resultaba divertida porque sólo había pasado una semana del año anterior buceando con un traje seco, pero sé que es una pregunta importante. Soy honesta respecto a mis habilidades porque en el buceo esta honestidad te ayuda a seguir con vida.

Bucear por todo el país significaba ser flexible y abierta a las condiciones cambiantes. Entrenar siempre en el mismo punto de buceo da lugar a una experiencia muy escasa. Buceé con una variedad de configuraciones de equipos en muchos climas diferentes, por lo que cuando el capitán de un barco me decía que no podíamos ir a un punto de buceo planificado yo estaba preparada para darle alternativas.

En un momento determinado había planificado bucear en el submarino alemán U-352 cerca de la costa de Carolina del Norte. Desgraciadamente, un huracán azotó el lugar durante el fin de semana en el que yo tenía pensado bucear. Como tenía períodos de tiempo limitados para el buceo, cambié de rumbo y me dirigí al lago Mead en Nevada. Más adelante pude volver a bucear en el U-352.

Mis certificaciones sentaron las bases para mi exploración. Para alcanzar mi meta con seguridad, planifiqué los buceos no sólo con mi capacitación en mente sino también sobre la base de mi experiencia en condiciones similares. Con frecuencia tuve que combinar habilidades adquiridas en los cursos de capacitación para lograr un objetivo o para manejar mi lista de tareas. En casi todos mis buceos llevo una cámara grande. He bautizado "Goliath" a mi cámara principal y "Big Beastie" a la de respaldo. Durante mi viaje Goliath se descompuso dos veces, por lo que le cambié el nombre por "David".


Salida de White Star Quarry de debajo del hielo en Ohio.


Los asombrosos lugares que visité
Originalmente me propuse mostrar cuán valiosas son las aguas locales. Quiero que sigan siendo un lugar donde los buzos puedan disfrutar y deseo verlas protegidas para generaciones futuras.

Langostas americanas se arrastran por el fondo de Harts Cover en New Hampshire.
Sabía que nuestro entorno marino era especial, pero subestimé la diversidad y riqueza del buceo en los Estados Unidos de América. Hoy en día, transformada por mi experiencia, siento que sólo he dado los primeros pasos de un viaje aún más importante.

En cierto modo, bucear en los 50 estados fue una serie de primeras experiencias. No hay nada como una primera impresión. Recuerdo mi primer buceo hace 20 años en Cozumel, mi primer buceo de fotografía submarina y mis primeros buceos en cuevas. Al emprender una búsqueda de primeras experiencias, tuve la oportunidad de enamorarme de todo lo que veía.

Mis primeros buceos de esta aventura tuvieron lugar en canteras y lagos. Disfruté de las estatuas, embarcaciones y otros objetos que había en los parques de buceo de todo el país. La familiaridad puede hacer que estos lugares parezcan menos emocionantes para aquellas personas que bucean en ellos con frecuencia, pero yo tuve la posibilidad de verlos con una mirada nueva.

David mira hacia arriba entre la vegetación en Loch Low-Minn en
Atenas, Tennessee.
Recuerdo con cariño la estatua de David en Martha's Quarry, Tennessee, un lugar del que disfruté plenamente. Otra primera experiencia especial del viaje fue mi primer buceo en cuevas, posterior a la capacitación, en Jug Hole (también conocido como Blue Hole) en Florida. Larry Hack me invitó a participar en ese buceo junto con la fotógrafa Amanda Cotton. Aún estoy sonriendo.

A medida que la aventura avanzaba, también lo hacían mis primeras experiencias. No sólo conocí a los entusiastas aficionados del equipo de buceo de North East Diving Equipment Group en Dutch Springs, Pensilvania, sino que también tuve la oportunidad de bucear con equipo de buceo histórico y fotografiarlo. Siempre recordaré mi primer buceo con un traje de buceo con una escafandra Mark V: sentí como si buceara en un submarino con forma de persona. También me permitieron bucear con un traje de buceo militar ruso que era visualmente impactante y que definitivamente no era apto para claustrofóbicos. Pensilvania es mi estado favorito para bucear por la gente que conocí allí.


Buceo con un traje y un casco Mark V en Dutch Springs, Pennsylvania.


Buceos inesperados

Un catán pinto en Spring Lake, Texas.
Si bien los lugares de agua dulce pueden ser percibidos como mundanos y sin biodiversidad, yo tengo una gran cantidad de fotos de la vida marina que vi en estos lugares. Los seboros ciegos de Peacock Springs, Florida, era tan extraños como su nombre. También fue divertido observar al catán pinto en Texas, el salmón en Alaska y la trucha arcoíris en Missouri. Cuanto más extraño era el animal, más me entusiasmaba.


Anémonas pedunculadas en el estrecho de Puget, Washington.
El lugar más sorprendente donde buceé fue el estrecho de Puget en Washington. El agua fría es el hogar de algunas de las criaturas más grandes que he visto. Grandes anémonas pedunculadas buscan nutrientes en el agua de color verde, mientras crustáceos dominan el lecho marino y medusas melena de león gigantes ascienden desde las profundidades.

Mientras más al norte me aventuraba, más amplio era el paisaje. Alaska es el desierto más grande de los Estados Unidos de América. En Alaska pasé una semana en la superficie y bajo el agua, el viaje más largo de mi aventura. Me fui de allí de mala gana con una promesa de regresar. En una sola semana vi focas, leones marinos de Steller, nutrias marinas, frailecillos, águilas calvas, lobos, osos pardos, caribúes, alces americanos, estrellas de mar, medusas melena de león, salmones y mucho más.


Una nutria marina flota en Seward, Alaska.


Algunas lecciones aprendidas

Michael Underwood asciende desde una profundidad de 27 metros (90 pies)
en Orange Grove Sink, Florida.
Los Estados Unidos sigue siendo tierra salvaje. La naturaleza es implacable. Algunos de los puntos de buceo que visité estaban en parques nacionales y casi todos se encontraban en lugares remotos con una mala recepción de telefonía celular. Los guías y guardaparques me enseñaron mucho acerca de cómo interactuar con la fauna silvestre. Esto era importante para crear imágenes tanto éticas como de alta calidad. Hice todo lo posible para no dejar ningún rastro en los puntos de buceo y las áreas silvestres.

Al prepararme para cada viaje llevaba suministros como por ejemplo galones de agua, una batería de repuesto para poder hacer arrancar mi auto y arena para gatos para lograr la tracción de los neumáticos sobre el hielo. Algunos objetos que llevaba eran esenciales para la vida, mientras que otros eran para mi comodidad personal. También llevaba conmigo una caja de herramientas con todo lo necesario para mantener y reparar mi equipo durante el viaje.

No todos los lugares tienen una tienda de buceo cerca, aunque pasé por varias para poder salvar un buceo. En Colorado adquirí un flotador porque había olvidado el mío en casa. Algunos lugares exigen establecerse o nadar con una bandera de buceo; asegúrese de estar familiarizado con las leyes estatales relevantes y las normas locales para bucear en cualquier lugar.

Si volviera a embarcarme en esta aventura le dedicaría más tiempo de viaje. Las constantes restricciones de tiempo me llevaron al límite. Al trabajar cansada, rompí o perdí algo en casi todos los estados.


Rueda del pédalo de la embarcación impulsada por caballos en Lake Champlain, Vermont.


¿Cuál es el siguiente paso?
Mi aventura tuvo una duración de cuatro años, seis meses y dos días. Una vez finalizada, había tomado un impulso tan grande para prepararme para los buceos y tomar la carretera que realmente no me di cuenta de que había completado mi viaje.

Un naufragio hundido deliberadamente en Philip’s Quarry, Indiana.
Me sentía simultáneamente cansada, feliz y con ganas de dar los próximos pasos.

Las aventuras que viví y los buzos que conocí durante mi viaje me están ayudando a definir mis objetivos para el futuro. Espero poder trabajar en expediciones al Ártico y en entornos de agua fría. Mi experiencia en buceo en el hielo me ayudará a alcanzar metas más allá de mi aventura por los 50 estados.

Este invierno boreal estoy trabajando para terminar mi libro para su publicación en 2016. Empezaré el año como oradora en conferencias y ferias de buceo; espero poder verlos en mis presentaciones en Our World-Underwater en Chicago o Texas. Anunciaré futuras presentaciones en Facebook y en mi sitio web, uwDesigner.com.
Viaje y bucee
Mi intención es ayudar a otras personas a comprender el mundo submarino a través de mi fotografía y diseño y mediante mi exploración. Mi aventura por todo el país fue enriquecida por los buzos locales que compartían lugares nuevos e interesantes donde bucear. Los animo a visitar un punto de buceo local y comenzar su propia aventura.


Larry Hack ingresa a Jug Hole, Florida.


Vea más
Para ver más imágenes de la aventura de Jennifer Idol por los 50 estados visite nuestra galería de fotos en línea complementaria.

© Alert Diver — 1er Trimestre 2016