Volunturismo

Un buen buceo, una buena acción


Buzos voluntarios capturan, pesan y rotulan vida marina para determinar patrones migratorios y evaluar el riesgo de pesca.


El Parque Nacional Isla del Coco, un sitio reconocido por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization; UNESCO) como patrimonio mundial, se encuentra a un día y medio en barco frente a la costa del Pacífico de Costa Rica. En las aguas que rodean la isla, cientos de tiburones martillo esperan su turno en las estaciones de limpieza alrededor de los arrecifes. Grupos de tiburones de arrecife de punta blanca se deslizan por el agua junto a tiburones de puntas negras, sedosos y de Galápagos, mientras de vez en cuando un enorme tiburón ballena se abre paso hacia la superficie. Mientras tanto, docenas de rayas marmoleadas y jaspeadas, junto con grupos de delfines nariz de botella, enormes bancos de seriolas y peces endémicos que no se encuentran en ningún otro lugar del planeta, se unen a la celebración de los tiburones.

"Es el lugar submarino más increíble en el que he estado", afirmó Todd Steiner, director ejecutivo de Sea Turtle Restoration Project (Proyecto de restauración de tortugas marinas) con sede en California. "Es una súper autopista de animales gigantes, como las llanuras de África, sólo que bajo el agua".

Steiner explica que, para los tiburones martillo, someterse a una limpieza es similar a recibir un masaje. La observación humana aparentemente no afecta el comportamiento en absoluto: "los tiburones martillo son tranquilos y se desplazan lentamente, y miran a los buzos fijamente". Incluso el comportamiento de los humanos puede cambiar en la Isla del Coco: "en la mayoría de los lugares, cuando alguien ve un tiburón inmediatamente llama a todos para observarlo, pero aquí se puede ver a tantos tiburones y rayas que uno deja de prestarles atención", manifestó Steiner. "Los bancos de peces se extienden 18 metros hacia arriba y hacia abajo y hasta donde llega la vista; hay decenas de miles o incluso cientos de miles. Para mí, es como ver lo que los océanos deben haber sido cientos de años atrás".

Debido a que la Isla del Coco está apartada y protegida, visitarla puede ser difícil, y sólo los verdaderos fanáticos de la vida salvaje marina lo logran. Cuando los buzos viajan a la Isla del Coco, a menudo visitan el lugar para algo más que simplemente ver a la espectacular vida marina; muchos de ellos son voluntarios que participan en investigaciones cuyo objetivo es proteger a los organismos que viven en esas aguas.


Las tortugas marinas y los tiburones martillo disfrutan de la protección dentro del Parque Nacional Isla del Coco pero son vulnerables a la pesca con palangre cuando nadan fuera de las aguas protegidas.


La mayor parte de las investigaciones de la Isla del Coco busca determinar si el parque submarino es lo suficientemente grande como para proteger a las especies en peligro que viven en el área. Los datos preliminares sugieren que la mayoría de los animales son residentes y no sólo transitan por el lugar. Aunque pasan la mayoría del tiempo dentro de la zona de veda total de pesca, no obstante, de vez en cuando también deambulan fuera de ella. Un área más grande proporcionaría una mayor protección. "Es excelente que los tiburones y las tortugas marinas estén protegidos en la Isla del Coco", explicó Steiner, "pero en cuanto abandonan el lugar, son víctimas de la pesca con palangre. Todo el tiempo vemos a tiburones y tortugas marinas con anzuelos clavados". Y estos son sólo los que logran regresar a las aguas protegidas de la isla.

Debido a que los animales se mueven habitualmente fuera de las áreas protegidas, una pregunta de investigación relacionada considera cómo las especies de la Isla del Coco se vinculan con las de las islas circundantes del Pacífico oriental tropical. El trabajo de Steiner indica, por ejemplo, que los tiburones martillo rotulados en la Isla del Coco nadan rutinariamente a las islas Galápagos y a otra isla cerca de la costa de Colombia. Muestras de tejido de animales también proporcionan información que ayuda a determinar las relaciones que existen entre los diferentes organismos. Esta investigación genética demuestra que las tortugas marinas verdes migran a la Isla del Coco desde las islas Galápagos, el territorio continental de Ecuador, México, Costa Rica y el Pacífico occidental. "Si bien la Isla del Coco es un área de búsqueda de alimento para animales de todo el mundo", comentó Steiner, "y las tortugas marinas verdes pasan sus años de adolescencia en este lugar porque ofrece buenos recursos de alimentos para ayudarlas a alcanzar la madurez sexual, aún se plantea la duda de si la reserva marina es lo suficientemente grande".

En el caso de que la reserva no tenga un tamaño suficiente como para proteger a todas las especies que encuentran su hogar en el área protegida, ya sea de manera temporal o permanente, Steiner también desea documentar la necesidad de caminos designados que permitan a la vida marina moverse de manera segura entre las áreas marinas protegidas. Los datos que demuestran la conexión entre la Isla del Coco y las islas Galápagos, por ejemplo, refuerzan el argumento a favor de una vía de desplazamiento protegida entre estas zonas del océano.


La pesca con palangre es eficaz y destructiva. Los grandes depredadores como los tiburones son particularmente susceptibles.


Brad Nahill, director y cofundador de SEEtheWILD, una de las organizaciones sin fines de lucro que vincula a los turistas con programas de voluntarios y conservación de la vida marina, incluido el de la Isla del Coco, señala que proteger la vida salvaje es un gran trabajo y que las personas que lo realizan necesitan ayuda, especialmente en los hábitats submarinos. Los buzos tienen habilidades únicas que les permiten contribuir de diversas maneras, lo que incluye limpiar desechos (en especial antiguos equipos de pesca), despejar especies invasivas y recabar información sobre arrecifes de coral y otros organismos. La ayuda adicional es especialmente vital en los países donde los gobiernos invierten muy pocos recursos en la protección de los hábitats marinos de los que a menudo dependen los lugareños para subsistir. Para los investigadores, los buzos voluntarios representan un respaldo práctico y financiero sumamente necesario.

En la Isla del Coco, los líderes de expediciones enseñan a los buzos voluntarios a capturar, pesar, medir y rotular tortugas así como también a aplicar transmisores acústicos o satelitales. Este año, los voluntarios de la Isla del Coco ayudarán a agregar más animales a los 150 tiburones y las 74 tortugas marinas que se rotularon en expediciones anteriores y a recuperar datos de receptores acústicos submarinos. Mark Stabb, un ingeniero mecánico de San Diego que recientemente participó en su séptimo viaje de investigación de tiburones y tortugas marinas a la Isla del Coco, comenta que combina el buceo con el trabajo como voluntario por dos motivos principales. "Primero, es una experiencia que probablemente no pueda vivir en ninguna otra parte. Se trabaja con investigadores, viendo y haciendo cosas que uno no siempre puede ver y hacer. Si una persona visita Hawái y toca a una tortuga, deberá pagar una gran multa, pero en la Isla del Coco personalmente he capturado quizás una docena de tortugas verdes para poder pesarlas y medirlas. En segundo lugar, también se está haciendo algo que supone un beneficio para el mundo al ayudar a garantizar que otras personas también puedan ver a estos animales".

Capturar a una tortuga marina en un buceo es una experiencia increíble, pero los buzos voluntarios de la Isla del Coco pueden realizar todo el trabajo científico que deseen. Stabb, que se considera una persona a la que le gusta aprender mediante la práctica, intenta hacer todo, pero también reconoce el valor de los voluntarios que deciden observar: "he visto a muchas personas que vienen y son felices con sólo observar, y Todd (Steiner) también está encantado de recibirlas. La visita de las personas efectivamente está financiando la investigación".


Los peces león son una especie invasiva del Caribe, y los voluntarios son de gran ayuda en los esfuerzos de erradicación.
Los voluntarios de la Isla del Coco tienen muchas oportunidades de participar en una variedad de tareas. Nonie Silver, una propietaria de una empresa de Washington, D.C. y participante de muchas de las expediciones a la Isla del Coco, cuenta que a menudo se desempeña como la persona responsable de la logística: "los rótulos de los tiburones deben ser preparados y deben definirse las tareas para cada uno de los buceos, ya sea que estemos recuperando receptores, capturando tortugas o rotulando tiburones. Por ejemplo, cuando capturamos una tortuga, deben completarse una serie de pasos antes de que la tortuga pueda ser liberada nuevamente en el mar.

"Uno se siente bien porque está haciendo algo para ayudar", continuó Silver. "En otros lugares se observa una falta de peces o de coral y esto nos permite apreciar el hecho de que esta pequeña acción que uno lleva a cabo puede ayudar al océano".

Los voluntarios también pueden ayudar tomando fotografías; los investigadores mantienen una biblioteca de identificación de fotografías en colaboración con operadores de buceo locales. Steiner explica que estas fotos lo ayudan a realizar el seguimiento de animales individuales incluso cuando no está ahí en persona.

La rotulación de tiburones es un poco más complicada porque supone el uso de un arpón para introducir un rótulo en un punto específico en el cuerpo de un tiburón. Las reglas del Parque Nacional Isla del Coco requieren que los voluntarios que deseen ayudar con esta tarea tengan antecedentes científicos y una experiencia relevante, pero cualquiera puede ayudar a contar tiburones y rayas, lo que resulta un elemento importante de la documentación de las tendencias de las poblaciones. Para estos trabajos, los buzos reciben formación en la identificación de especies y técnicas de investigación y luego usan una tabla submarina para registrar el lugar, el tiempo y la profundidad a intervalos de cinco minutos para cada especie que localizan. Otros voluntarios permanecen en el barco y registran estos datos en computadoras.


Peter Hughes y Lad Akins a menudo dirigen expediciones de REEF para contar poblaciones de peces león y, para los que estén cómodos con ello, para arponearlos y embolsarlos.
La Isla del Coco ofrece sólo una de las muchas oportunidades de contribuir con la ciencia marina y el trabajo de conservación. En otros lugares, Reef Environmental Education Foundation (REEF) les pide a los voluntarios que ayuden a reducir las cantidades cada vez mayores de peces león invasivos que merodean en sus puntos de buceo favoritos. La organización está documentando las consecuencias de la invasión de peces león con la esperanza de a la larga minimizar su efecto sobre las poblaciones de peces nativos. Bajo la dirección de Lad Akins, director de proyectos especiales de REEF, y Peter Hughes, fundador de DivEncounters Alliance, hasta 20 buzos a la vez pueden participar en la recolección y disección de peces león además de en sondeos de peces de arrecife.

Pam y Terry Hillegas de Englewood, Colorado, han realizado seis viajes de REEF a diversos lugares para tratar el tema de los peces león y aseguran que sus viajes les han hecho tomar más conciencia de las formas en que esa especie invasiva pueden afectar el océano. Según Terry, los aspectos educativos y de servicio del viaje agregan un gran valor a su experiencia: "eso realmente hizo que la aventura fuera mucho más interesante para nosotros. Siento que estoy haciendo algo provechoso y no sólo disfrutando del buceo deportivo".

"Lad y Peter son grandes expertos en el tema y nos muestran cómo sujetar correctamente a los peces león para no tener ningún tipo de contratiempo", agregó Pam. "Es asombroso lo cómodo que pueden hacerte sentir al manipular a estos peces". Aquellas personas que estén interesadas en realizar estas expediciones pero que no estén interesadas en arponear ni embolsar peces león también pueden realizar estudios para contar a estos peces y a las demás especies en los arrecifes individuales.

Las organizaciones como REEF tienen un mayor efecto sobre el ambiente de lo que uno podría pensar. "Practico buceo en el Caribe bastante y he podido comprobar el daño que provocan los peces león", manifestó Calvin Roggow, un voluntario de Oklahoma. "REEF parece estar a la vanguardia de intentar controlarlos activamente. Regresamos porque los viajes son sumamente divertidos; realmente es una gran experiencia y además se está haciendo algo bueno por el océano".


The Seahorse Trust cuenta con la colaboración de buzos
voluntarios para que los ayuden a proteger a los caballitos de mar;
cada año 150 millones de ellos son capturados en su medio natural para
ser utilizados en la medicina tradicional china.
Para los buzos que deseen viajar un poco más lejos, Projects Abroad ofrece dos proyectos de buceo de voluntarios en tierra en el sudeste de Asia, uno en Camboya y el otro en Tailandia.

En la isla de Camboya Koh Rong Samloem, situada a dos horas en barco desde la costa, los buzos ayudan a estudiar hábitats marinos así como también la diversidad de corales y peces, centrando la atención específicamente en los caballitos de mar. "Trabajamos con una organización llamada The Seahorse Trust, que reúne datos para rastrear las migraciones y poblaciones y para apoyar su preservación", comentó el asesor de programas de Abroad Christian Clark. Cada año, más de 150 millones de caballitos de mar son capturados en su medio natural para ser utilizados en la medicina tradicional china, mientras que la industria de los souvenirs y el comercio de mascotas capturan alrededor de un millón más. El objetivo de estos programas es ayudar a proteger las especies de caballitos de mar para así evitar su explotación.

En la playa, los bungalows con capacidad para cuatro personas situados en Koh Ron Samloem tienen baños, duchas con cubetas y algunas horas de electricidad mediante un generador cada noche. Todos cenan en un área comunitaria con espacio para relajarse, jugar y disfrutar de la vista desde una hamaca. "Las tortugas marinas pueden verse regularmente en el arrecife, y prácticamente está garantizado que podrá ver caballitos de mar, que son bastante raros y sensacionales", afirmó Clark.

Los voluntarios pueden ayudar con la limpieza en las playas y bajo el agua, además de enseñar sobre conservación y prácticas sostenibles en la escuela del pueblo y a través de proyectos comunitarios. Los participantes del programa también ayudan a contar los avistamientos de tiburones para Global Shark Campaign (Campaña mundial de tiburones), que abarca 18 países.


Buzos voluntarios llevan a cabo un buceo de rescate para quitar sedal de pesca y otros desechos de un arrecife de coral en Tailandia.


El proyecto de Tailandia tiene como propósito proteger y rehabilitar los arrecifes de coral, los ecosistemas marinos, los bosques forestales de Tailandia y los animales que viven en estos hábitats. Para estos esfuerzos, los buzos voluntarios realizan estudios sobre arrecifes y desechos, recaban datos y llevan a cabo buceos de rescate para quitar redes de pesca y otros desechos de los arrecifes. Para el trabajo en tierra, el programa se une a la organización de conservación local que centra su atención en el bosque. Los voluntarios también trabajan con los lugareños: "hemos desarrollado programas escolares, como por ejemplo trabajar con niños para comenzar un criadero de árboles", contó Clark, "y también limpiamos playas y realizamos otras actividades en la comunidad". Por ejemplo, una actividad particularmente popular incluía una liberación de caracoles marinos y cangrejos de los manglares.

En el Caribe, la sociedad Oceanic Society controla y evalúa la salud en general de los arrecifes de coral en las Islas Turneffe cerca de la costa de Belice. Los investigadores de la sociedad ofrecen capacitación en técnicas de muestreo y la identificación, el comportamiento y la distribución de peces e invertebrados locales. Durante seis días de buceo, los voluntarios pasan alrededor de cuatro horas al día reuniendo datos y tienen la posibilidad de disfrutar del buceo puramente deportivo el resto del tiempo. La investigación ayuda a dirigir los esfuerzos de gestión marina y ofrece evidencia de cómo las actividades humanas afectan los arrecifes.

Los voluntarios turistas o "volunturistas" llegan de todo el mundo para participar en estos proyectos y aprovechar oportunidades similares. Existen muchas oportunidades para los buzos, pero los familiares y amigos que no practiquen buceo también pueden participar en actividades en tierra o aprovechar los cursos de certificación de buceo (hasta el nivel de aguas abiertas avanzado) que se ofrecen como parte del paquete del viaje.

Combinar el trabajo de voluntario con un viaje de buceo no sólo beneficia al entorno marino y a las comunidades locales, sino que también ha demostrado ser memorable para los participantes. "Ofrece a los turistas experiencias que les cambian la vida", manifestó Nahill. "No hay una mejor manera de crear una conexión con un lugar que dejar un legado de conservación".

© Alert Diver — 4to Trimestre 2014