Volar después de bucear

¿Es necesario revisar las recomendaciones?


Massimo Pieri observa mientras Danilo Cialoni utiliza un ultrasonido para buscar la presencia de
burbujas en el corazón de un sujeto de investigación durante un vuelo.


En marzo, un grupo de autores relacionados con DAN Europa publicó los resultados de un nuevo estudio sobre las consecuencias de volar después de bucear.1 Los resultados son interesantes y pueden llevar a algunos buzos a preguntarse si es el momento adecuado de reconsiderar la pautas para volar después de bucear.

Los investigadores realizaron un monitoreo ecocardiográfico después del buceo de las burbujas de gas presentes en la sangre venosa (embolismos gaseosos venosos o EGV). El estudio se llevó a cabo a lo largo de seis días con 56 buzos deportivos voluntarios. Todos los buzos estaban aparentemente saludables y no tenían ningún historial de enfermedad por descompresión (EDC). Cada buzo realizó aproximadamente 13 buceos, lo que dio un total de 726 de buceos en el estudio.

Los investigadores monitorearon la presencia de EGV después de cada buceo a los 30, 60 y 90 minutos después de salir a la superficie. De los 56 buzos, 23 de ellos casi nunca desarrollaron burbujas detectables (grupo SB), 17 buzos desarrollaron burbujas ocasionalmente (grupo BO) y 16 de ellos produjeron burbujas todos los días después de casi todos los buceos (grupo B). Los perfiles de buceo fueron monitoreados mediante computadoras de buceo; la profundidad máxima promedio fue de aproximadamente 30 metros (99 pies), la duración promedio de los buceos fue de unos 49 minutos y las velocidades de ascenso oscilaron entre los 9 y 18 metros (30 y 60 pies) por minuto.

Inmediatamente antes del despegue, 24 horas después de la finalización del último buceo, no se detectaron EGV en ningún sujeto. No obstante, después del despegue se detectó la presencia de burbujas en ocho sujetos del grupo donde se produjeron burbujas regularmente y en ninguno de los otros dos grupos. A los 90 minutos, todos los sujetos estaban libres de burbujas.

Este fue el primer estudio en vuelo de exposiciones de buceos de la vida real y a partir de él se han hecho dos hallazgos importantes que los buzos deben agradecer. Primero, hubo una gran variabilidad en el grado de burbujas después de los buceos, y cabe destacar que los mismos buzos parecían exhibir de manera consistente una producción de burbujas ya sea baja o alta. Si bien se puede suponer con seguridad que el riesgo de EDC es insignificante sin la presencia demostrable de burbujas de gas venosas, el riesgo de los buzos que sí presentan burbujas no es exactamente proporcional de modo lineal al grado de burbujas. Con un grado de burbujas bajo, el riesgo puede no ser considerablemente diferente al de aquellos que no producen burbujas. En este estudio, si bien hubo 16 buzos que produjeron burbujas regularmente, nadie desarrolló ningún síntoma después de bucear (y ninguno de ellos tenía un historial de EDC). Es posible que con buceos más prolongados y a mayores profundidades la distinción entre los que producen burbujas y los que no puede desaparecer.

El segundo hallazgo importante del estudio es que volar en un avión comercial, incluso después de un intervalo de superficie de 24 horas, puede producir burbujas en la sangre de los buzos. Las pautas actuales para el tipo de buceos que realizaron estos voluntarios (varios días de buceos no descompresivos) recomiendan un intervalo de superficie mínimo de 18 horas antes de volar.2,3

La pregunta de si las recomendaciones actuales deben revisarse surge naturalmente. Deben considerarse estos factores: los EGV pueden dar lugar a una EDC, pero el riesgo es un motivo de preocupación sólo si el grado de burbujas es alto. En este caso, el nivel más alto de burbujas detectado durante el vuelo fue un grado tres (en una escala de cero a cinco) y esto se observó en un solo buzo. Las tablas de descompresión del Instituto de Defensa y Civil de Medicina Ambiental (Defense and Civil Institute of Environment Medicine; DCIEM), que están basadas en el monitoreo de burbujas y se consideran razonablemente conservadoras y seguras, estiman que un perfil de buceo es seguro si el nivel de burbujas después del buceo no superó el grado dos en más del 50 por ciento de los buzos sometidos a estudio. Sobre la base de esa pauta no hay ningún motivo para modificar las recomendaciones actuales (este estudio encontró EGV superiores al grado dos en sólo uno de los 56 sujetos que volaron después de bucear). Es importante tener en cuenta que las tablas de DCIEM se probaron mediante el uso de la detección de EGV con Doppler (que utiliza una escala de clasificación de 0 a 4), mientras que este estudio utilizó la ecocardiografía (con una escala de clasificación de 0 a 5). El grado tres en esta escala no es necesariamente superior al grado dos con Doppler.

Las pautas actuales recomiendan intervalos de superficie mínimos antes de volar en un avión comercial. Para mayor seguridad, siempre es mejor esperar más. Este estudio ha demostrado que un intervalo de 24 horas es probablemente seguro, pero es posible que sea necesario echar otro vistazo al intervalo de 18 horas. Esperamos que este grupo continúe su investigación y proporcione más información con el objeto de aumentar nuestra confianza a la hora de responder estas importantes preguntas.
Referencias
1. Cialoni D, Pieri M, Balestra C, Marroni A. Flying after diving: should recommendations be reviewed? In-flight echocardiographic study in bubble-prone and bubble-resistant divers. Diving Hyperb Med. 2015; 45(1):10-15.

2. Sheffield P, Vann R (eds.). Flying After Recreational Diving Workshop Proceedings. Durham, Carolina del Norte: Divers Alert Network, 2004. Disponible en: https://www.diversalertnetwork.org/files/FADWkshpBook_web.pdf

3. Vann RD, Gerth WA, Denoble PJ, Pieper CF, Thalmann ED. Experimental trials to assess the risks of decompression sickness in flying after diving. Undersea Hyperb Med. 2004; 31(4): 431-444.

4. Nishi RY, Tikuisis P (1996). Current Trends in Decompression Development: Statistics and Data Analysis. Defence R&D Canada Technical Report. DCIEM-96-R-65. Disponible en: http://archive.rubicon-foundation.org/xmlui/bitstream/handle/123456789/3870/ADA320268.pdf. Recuperado el 10 de enero de 2012.

© Alert Diver — 2do Trimestre 2015