Vida y estrés en el borde del hielo




Los pingüinos emperador usan una capa de pequeñas burbujas de aire sobre la superficie externa de sus plumas para reducir la resistencia y aumentar la velocidad cuando se dirigen a la superficie a gran velocidad.

Después de cientos de encuentros bajo el agua con focas leopardo, creía que sabía bastante acerca de su comportamiento. Este fue un gran error que me pudo haber costado la vida. En el tercer día de mi tarea para fotografiar pingüinos emperador en el mar de Ross, me paré junto a una serie de orificios abiertos y bloques de hielo para ver dónde ingresaban los pingüinos al agua cuando divisé la inconfundible cabeza de una foca leopardo que sobresalía de un agujero en el hielo. Sonreí con anticipación mientras evocaba la gran cantidad de maravillosos buceos que había realizado con estos misteriosos e inteligentes animales. Sentí como si estuviera viendo a un viejo amigo y no podía esperar para reunirme con este muy incomprendido animal dentro del agua.

En ese mismo instante y sin advertencia, la foca salió a la superficie antes de que mi asistente y yo nos diéramos cuenta de lo que estaba sucediendo. Aunque estábamos a unos 4,5 metros (15 pies) del borde del hielo, la foca nadó hacia mí y su cuerpo de 272 kg (600 libras) quedó a mi mismo nivel. Tuve tiempo sólo para levantar el brazo y protegerme la cara justo cuando su cuerpo golpeó el mío y me lanzó sobre el hielo. Estaba impactado, en pánico y desesperado por alejarme de la foca, que se ubicó junto a mí sobre el hielo resbaladizo. La foca, que estaba igualmente sorprendida, se apresuraba para regresar al agua. Podría haberme mordido con facilidad, pero pude ver claramente en sus ojos el momento en el que justo a tiempo se dio cuenta de que yo no era un pingüino. De lo que no me había dado cuenta es que comparar el comportamiento de cazador de las focas leopardo que se atracan con crías de pingüino de 3,5 kg (8 libras) en la península Antártica con aquellas que trabajan arduamente para capturar pingüinos emperador adultos de 32 kg (70 libras) en el mar de Ross es como comparar golden retrievers con leones.


Las focas leopardo son los principales depredadores de la región antártica.

Al mirar hacia arriba de debajo del hielo, más tarde me di cuenta de por qué esa foca me había confundido con una presa. A través del hielo cristalino, podía distinguir fácilmente la forma oscura de mi asistente que estaba parado a 9 metros (30 pies) del borde el hielo del mismo modo en que lo hacen los pingüinos. No sólo podía ver su silueta, que se veía notablemente similar a la de un pingüino emperador, sino que también podía oír cómo se movía por el hielo. Caí en la cuenta de que cuando las focas leopardo patrullan los orificios en el hielo que los pingüinos emperador usan para ingresar al agua buscan formas en el hielo y están atentas a los sonidos mientras esperan para tenderles una emboscada a las aves.

Con un peso de 25 a 40 kg (55 a 90 libras) y con una altura de más de 1 metro (3 pies), los pingüinos emperador son los más grandes y majestuosos de todos los pingüinos. No sólo son hermosos, sino que su comportamiento también es fascinante. No obstante, la mayor parte de la información que tenemos sobre ellos gira en torno a su comportamiento de crianza extrema: el riguroso aislamiento de sus colonias de anidación y las arduas travesías hacia el océano y desde él para conseguir alimento mientras se turnan para atender primero al huevo y luego a su cría. Lo poco que sabemos sobre esta fuerte ave a partir de películas como March of the Penguins (La marcha de los pingüinos) ha hecho que muchos de nosotros desee descubrir qué sucede cuando los pingüinos llegan al borde del hielo e ingresan en las frías aguas de la región antártica. Saber que la muerte de incluso uno de los padres le costaría la vida a la cría me llevó a observar las estrategias de supervivencia que estos "padres extremos" han desarrollado para evitar la depredación. Este fue el objetivo de mi tarea.

Me senté en el hielo durante horas y observé cómo los pingüinos dudaban antes de ingresar al agua. Cuando se acercan por primera vez al borde del hielo después de una ardua marcha desde la colonia a través del gélido paisaje, se paran un rato a unos 9 metros (30 pies) del borde del agua. Su frecuencia cardíaca se acelera a más de 200 latidos por minuto antes de ingresar al agua. Saben que un mortífero depredador los espera debajo del agua.


Si bien son torpes en la superficie, los pingüinos emperador se mueven con gran elegancia dentro del agua.

Ver cómo los pingüinos salen de las heladas aguas con saltos que desafían la gravedad fue el aspecto más intrigante de mi tarea. El aire es 800 veces menos denso que el agua y quería comprender cómo estas grandes aves alcanzan velocidades suficientes bajo el agua como para superar la influencia de la gravedad y saltan fuera del agua y sobre el hielo.

Con plena conciencia de que podría tener la oportunidad de documentar el ataque de una foca leopardo, no tenía más opción que ponerme mi traje seco e ingresar al agua helada a través de un orificio en el delgado hielo marino. En este pequeño orificio, apenas más grande que una habitación de hotel promedio, cientos de pingüinos corrían, realizaban giros bruscos, salían a la superficie y mutaban de una masa pesada y torpe que hemos llegado a reconocer en la superficie a una criatura elegante, graciosa, poderosa y veloz en la gélida agua cristalina del mar de Ross. Rápidamente comprendí por qué es casi imposible que una foca leopardo se desplace más rápido o tenga una mayor habilidad que un pingüino emperador en aguas abiertas.

Durante mi primera inmersión nadé hacia un grupo de pingüinos que se estaban bañando y acicalando en la superficie y quedé inmediatamente desorientado por la atmósfera de confusión y las burbujas. En un abrir y cerrar de ojos, y antes de que pudiera comprender qué estaba sucediendo, todos los pingüinos, que nunca habían visto a un humano en el agua, se habían dirigido a toda velocidad a las profundidades del océano y me habían dejado flotando solo en medio de un mar de burbujas, una "cortina de humo" tan eficaz que apenas me permitía verme las manos.

Gracias a su naturaleza curiosa y a su gran inteligencia, los pingüinos rápidamente se dieron cuenta de que yo no suponía un peligro para ellos. Para mi agrado, pronto se relajaron y me permitieron permanecer en el orificio del hielo con ellos mientras iban de aquí para allá en el agua sin detenerse un instante.


No todos los pingüinos regresan a la superficie del hielo.
Durante los días siguientes, pude observar cómo los pingüinos usan las burbujas no sólo como cortinas de humo sino también como un potente medio de propulsión. Quedé fascinado con los hermosos rastros de burbujas que los pingüinos creaban a medida que emergían de las profundidades del océano, donde pueden descender hasta unos 518 metros (1.700 pies) durante 15 minutos. Al principio no pude distinguir si las burbujas provenían de sus pulmones o de sus plumas. Esta adaptación fisiológica, que se conoce como "lubricación por aire", fue descrita recientemente por el profesor John Davenport de University College Cork y sus colegas en un estudio publicado en Marine Ecology Process Series.

Después de ver y analizar la película Blue Planet (Planeta azul), los investigadores descubrieron que, cuando están en la superficie, los pingüinos levantan sus plumas para llenar su plumaje de aire antes de sumergirse en el agua. A medida que descienden, la presión del agua aumenta y comprime el aire atrapado en las plumas. A una profundidad de 24 a 30 metros (80 a 100 pies), el volumen de aire se reduce al 75 por ciento. Cuando están listos para salir a la superficie, las aves presionan sus plumas y las entrelazan sobre el volumen reducido de aire. A medida que se dirigen verticalmente a gran velocidad hacia la superficie, el aire atrapado en el plumaje se expande y pasa a través de las plumas.

La estructura de las plumas es sumamente compleja y los poros a través de los que sale el aire son tan pequeños que las burbujas al principio son muy pequeñas. De hecho son tan pequeñas que forman una capa sobre la superficie externa de la pluma. Esta capa de pequeñas burbujas de aire es la clave para la estrategia que los pingüinos tienen para evitar a las focas leopardo. Las burbujas actúan como un lubricante, reducen drásticamente la resistencia y permiten a los pingüinos alcanzar velocidades sorprendentes.

Davenport y sus colegas describieron cómo, si hay una foca presente, los pingüinos usan su estrategia de "propulsión de burbujas" cuando se dirigen a gran velocidad a la superficie, y a menudo pasan a varios metros del borde del hielo antes de caer sobre el hielo y emitir un gemido y un chillido después de eliminar el aire de sus cuerpos.

Durante un período de tres semanas, pasé horas observando cómo estas increíbles aves "no voladoras" planeaban cuando salían del agua en un inolvidable espectáculo lleno de poder y elegancia. La aparentemente simple adaptación de usar burbujas de aire para reducir la fricción del agua, aumentar la velocidad y saltar fuera del agua es un elemento central de la estrategia que tienen los pingüinos emperador para evitar a los depredadores. Ser testigo directo de la relación que existe entre los pingüinos emperador y sus depredadores y observar las estrategias que han desarrollado para evitar la depredación fue la oportunidad de mi vida y algo que sólo puede suceder en un lugar aislado del impacto que los humanos tienen en la región antártica. No obstante, a pesar de la lejanía del frío continente, el futuro del pingüino emperador está íntimamente relacionado no con la foca leopardo sino con la dependencia que los humanos tienen de los combustibles fósiles. Mientras sigamos expulsando dióxido de carbono a la atmósfera, la mayor amenaza para los pingüinos emperador es la posible separación de una enorme masa de hielo que bloquea el camino entre la colonia de pingüinos y el borde del hielo.

© Alert Diver — 1er Trimestre 2014