Una invasión extraterrestre

"Tentacles" (Tentáculos) en el Acuario de la Bahía de Monterrey




Si Mack y los muchachos se escaparan de la novela Cannery Row de John Steinbeck y caminaran por la calle hasta la puerta trasera del Acuario de la Bahía de Monterrey, tal vez lo confundirían con el criadero clandestino de una fuerza invasora extraterrestre; se debe pensar en una combinación de Doc Ricketts y un laboratorio de exobiología. Esa noción aparentemente fantástica no estaría tan alejada de la realidad.

A lo largo de oscuros corredores de tanques de aguas negras bañados por fantasmales luces LED de color rosado y azul había un ejército cada vez mayor de recién nacidos, jóvenes voraces y adultos esquivos y camaleónicos que representan a algunas de las formas de vida más místicas de este planeta.

Durante los últimos dos años, Paul Clarkson, el curador de operaciones de zootecnia del acuario, y su equipo han participado en un experimento reproductivo de proporciones sin precedentes. Su objetivo es criar más de dos docenas de especies de cefalópodos, la prehistórica clase de moluscos que incluye a pulpos, calamares y sepias.


El acuarista Bret Grasse y un alegre pulpo gigante de California (Enteroctopus dolfeini)
Clarkson describe el programa de crianza como un desafío monumental pero dice que fue la única forma de abordar una exhibición a gran escala. "La mayoría de estos animales vive menos de un año. Son difíciles de adquirir, caros y casi imposibles de transportar y no se tienen aprecio unos por otros", comentó cuando realmente quería decir que se tienen demasiado aprecio ya que la mayoría de ellos son caníbales. "Sabíamos que al hacer una exhibición deberíamos conseguir animales continuamente, por lo que decidimos intentar desarrollar todo su ciclo de vida en nuestras instalaciones".

"Tentacles: The Astounding Lives of Octopuses, Squid and Cuttlefishes" (Tentáculos: la sorprendente vida de pulpos, calamares y sepias) cuenta con más de 30 especies de cefalópodos que rotarán por una docena de exhibiciones acuáticas. Estos animales se encuentran en diversos lugares que van desde el océano Índico tropical hasta las oscuras y frías profundidades de la bahía de Monterrey. Se espera que casi 5 millones de visitantes vean la exhibición de casi 370 m2 (4000 pies cuadrados).


Huevos de calamar de arrecife de aleta grande (Sepioteuthis lessoniana) eggs

Entre los pulpos que se exhiben se encuentran el pulpo caleidoscópico, la sumamente tóxica sepia extravagante y el camaleónico pulpo mimo, que puede tomar la forma y el color de otros animales marinos. Hay calamares "bobtail" hawaianos bioluminiscentes, que se entierran en la arena durante el día, y uno de los calamares más pequeños del mundo, el calamar pigmeo japonés, que mide menos de 2,5 cm (1 pulgada) de largo. Un modelo de un calamar gigante de tamaño real, que puede alcanzar la longitud de un autobús, se extiende a lo largo del techo de la exhibición.

También hay un par de pulpos gigantes de California, un nautilo de cámara raramente visto (que puede tener hasta 90 tentáculos) y diversos cefalópodos abisales, lo que incluye calamares vampiro recolectados en la bahía de Monterrey por la organización hermana del acuario, el Instituto de Investigación del Acuario de la Bahía de Monterrey (MBARI, por sus siglas en inglés). La mayoría de estos animales nunca se han exhibido anteriormente.

Hace tiempo, los cefalópodos eran una forma de vida dominante en el planeta y algunos biólogos creen que están preparados para un resurgimiento. Estos furtivos animales marinos tienen cerebros grandes e inteligentes, sistemas nerviosos complejos, sentidos sumamente desarrollados y la capacidad de cambiar de color, patrón y forma instantáneamente en respuesta a los estímulos. Tienen un papel crucial en las cadenas alimentarias marinas tanto como depredadores y presas en todos los océanos del mundo desde las aguas poco profundas hasta las profundidades abisales. Los humanos consumen más de 990 millones de kilogramos (2,2 mil millones de libras) de cefalópodos por año.


Calamar pigmeo (Idiosepius sp.) acechando a un camarón fantasma
Si bien la cantidad de especies de cefalópodos (alrededor de 800, y siguen sumándose) queda eclipsada por las más de 30.000 especies de peces, los biólogos sospechan que la biomasa es aproximadamente la misma y existen pruebas de que la biomasa está aumentando.

El trabajo innovador del Acuario de la Bahía de Monterrey surge en un momento en que nuestros conocimientos sobre los cefalópodos están atravesando un período de profundo descubrimiento. En los últimos años, los investigadores filmaron a un calamar gigante por primera vez, descubrieron una conexión neural única en los brazos de los pulpos que les permite funcionar de manera independiente del cerebro del animal, identificaron la relación que existe entre los órganos luminosos de los calamares y las bacterias simbióticas que los colonizan y descubrieron una sepia realmente bisexual que puede dividir su coloración por la mitad para parecerse a una hembra de un lado y a un macho del otro.

Recientemente, los investigadores de MBARI también han deducido que el calamar vampiro, que fue identificado hace casi un siglo, es un consumidor de desechos, lo que lo convierte en el único cefalópodo que se sabe come alimento no biológico. Otros han descubierto que aunque los veloces calamares de Humboldt pueden tolerar zonas con bajos niveles de oxígeno (que son cada vez más como resultado del cambio climático) son sumamente sensibles a los aumentos correspondientes de los niveles de dióxido de carbono de las aguas poco profundas, lo que los obliga a desplazarse a diferentes regiones del océano. Los científicos recién están comenzando a comprender el impacto de la polución, la sobrepesca y la destrucción del hábitat sobre esta fauna de cuerpo blando.


Sepia extravagante (Metasepia pfefferi) con una moneda de 5 centavos de dólar estadounidense para demostrar su tamaño

Los cefalópodos tienen una cualidad fantasmagórica que ha disparado y desafiado la imaginación de los humanos durante milenios. El acuario rinde homenaje a estas fantasías de las profundidades con una colección suplementaria de obras de arte de cefalópodos que abarca miles de años e incluye réplicas de jarrones de la antigua Creta, mosaicos de Pompeya y Herculano, ilustraciones científicas, murales, grabados en madera, libros, poesía, música, videos, fotos y tres esculturas que se encargaron recientemente a Nemo Gould, cuyo objetivo es sumergir y cautivar a los visitantes y lograr que consideren el destino de estos extraterrestres del océano.

Como desarrollador principal de la exhibición, Jaci Tomulonis me explicó lo siguiente: "tenemos más éxito con nuestro mensaje de conservación cuando les brindamos a los visitantes experiencias afectivas con poesía, música, artes visuales y humor y les ofrecemos pasos concretos que pueden dar".
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© Alert Diver — 2do Trimestre 2014