Una erupción en Roatán


En un viaje de buceo reciente a Roatán, Cookie DelBiondo experimentó dolor y una erupción al final de un día de buceo.


Habíamos estado tachando los días hasta el momento de hacer nuestro viaje a Roatán, Honduras, y nuestra primera experiencia en una embarcación de vida a bordo. La semana comenzó maravillosamente. El buceo era bueno, los miembros de la tripulación eran atentos y los demás pasajeros eran divertidos.

En nuestro cuarto día de buceo, mi esposo y yo hicimos tres buceos relativamente agresivos. Cuando regresamos a la embarcación después del tercer buceo, sentí un dolor en la parte superior del pecho mientras me quitaba el traje de neopreno. Además del dolor tenía una pequeña erupción.



Primero pensé que podía ser una reacción alérgica a la picadura de algún animal marino, pero no sabía cómo algo podría haberse metido debajo de mi traje de neopreno. A lo largo de los siguientes 10 a 15 minutos la erupción se propagó por mi pecho y hasta la parte superior de mi brazo izquierdo. A esta altura el dolor se estaba volviendo intenso y por un momento creí que podía estar relacionado con el corazón. Tomé dos pastillas de paracetamol y esperé, pero cuando desarrollé una tos persistente poco tiempo después, decidimos informar a la tripulación.

Nuestro director de crucero, Jonathan Staber, y el organizador del viaje, Stephen Frink, examinaron la erupción y llegaron a la conclusión bastante rápido de que se veía como una enfermedad por descompresión cutánea. Jocosamente pedí una segunda opinión, así que tomamos fotos del área afectada y las enviamos a DAN®. A continuación, Frink realizó una llamada a DAN.

El médico que vio las imágenes estuvo de acuerdo con la evaluación y recomendó la aplicación de primeros auxilios con oxígeno. La tripulación me ayudó a ponerme cómoda, me administró oxígeno de alto flujo a través de una máscara y me dijo que ya no podría bucear esa semana. No podía creerlo.




Estábamos cerca de Anthony's Key Resort, donde hay una clínica con una cámara hiperbárica, por lo que DAN recomendó que fuera trasladada allí para recibir atención adicional. DAN incluso se puso en contacto con la clínica para que el personal estuviera listo al momento de nuestra llegada. Subí a bordo del Zodiac junto con Staber, otro miembro de la tripulación y mi esposo, David. Para entonces había estado respirando oxígeno durante aproximadamente 30 minutos. El dolor y la tos se habían disipado mucho y la propagación de la erupción se había detenido.

Dos miembros del personal de la cámara nos recibieron en el muelle y nos escoltaron a la clínica, donde el Dr. Rafael Diaz me estaba esperando. Le expliqué la secuencia de acontecimientos y le mostré los perfiles de buceo en mi computadora. Realizó una serie de exámenes neurológicos y no encontró ninguna deficiencia.



El Dr. Diaz recomendó una hora adicional de primeros auxilios con oxígeno y me informó que no era necesario que recibiera tratamiento en cámara hiperbárica, lo que fue un alivio. Tras respirar oxígeno durante una hora, la erupción había disminuido y el dolor y la tos habían desaparecido por completo. Por desgracia, El Dr. Diaz me desaconsejó bucear por 30 días. Eso fue duro.

Me dijo que en raras ocasiones una erupción menos grave podría volver a aparecer tras unas pocas horas y me pidió que regresara para una visita de seguimiento a la mañana siguiente. Realmente agradezco a los miembros de la tripulación de la embarcación de vida a bordo que se quedaron conmigo mientras recibía tratamiento en la clínica. Todos subimos a bordo del Zodiac para regresar a la embarcación, que el capitán había mantenido cerca de la clínica para nosotros. Mientras regresábamos, me sentía aliviada de que la enfermedad por descompresión cutánea había desaparecido, pero estaba triste porque ya no podría bucear por el resto del viaje.

A la mañana siguiente el Dr. Diaz realizó otra evaluación neurológica y no identificó ningún problema. Estaba encantado de ver que la erupción había desaparecido y me repitió que no debía bucear por 30 días.


DelBiondo finalmente fue diagnosticada con una enfermedad por
descompresión (EDC) cutánea y tuvo que dejar de bucear por varias semanas.
He practicado buceo desde 2004, con más de 1.000 buceos registrados y tengo un muy buen estado físico. Me mantengo muy bien hidratada y evito el consumo del alcohol. En ese día en particular habíamos buceado a una profundidad algo considerable: el primer buceo fue a 34 metros (112 pies) y el segundo y tercero a 24 metros (80 pies). Hice los tres con Aire Enriquecido Nitrox al 32 por ciento y permanecí dentro de mis límites de no descompresión. Entonces, ¿por qué sufrí una enfermedad por descompresión cutánea?

Cuando le pregunté al Dr. Diaz, él me dijo que quizás hubo una serie de factores involucrados, incluso un foramen oval permeable (FOP), un orificio entre los dos lados del corazón. Una vez en casa, consulté a un cardiólogo, quien solicitó un ecocardiograma con contraste (una "prueba de burbujas"). El cardiólogo no encontró nada fuera de lo normal, lo que fue bastante insatisfactorio. Desde entonces he aprendido que la enfermedad por descompresión es probabilística, es decir, un juego de números. En la mayoría de los casos no hay ninguna causa subyacente, más allá del tiempo y la profundidad, que pueda identificarse. Mis futuros buceos incluirán estrategias para aumentar el conservadurismo, como por ejemplo bucear con Nitrox y utilizar tablas de aire.

Solo fue necesario hacer una llamada telefónica para que DAN entrara en acción. ¡Sólo una! Ellos respondieron de inmediato con una evaluación y recomendaron un procedimiento a seguir. Sabía que estaba en buenas manos y nunca dudé del tratamiento que estaba recibiendo. No puedo decir más que cosas buenas sobre tener un seguro de DAN.

Sinceramente recomiendo la membresía y el seguro contra accidentes de buceo de DAN a todas las personas que bucean, en especial después de esta experiencia. En DAN definitivamente me brindaron ayuda.
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© Alert Diver — 1er Trimestre 2018