Una cultura de gestión activa del riesgo






Al intentar mejorar la cultura de la seguridad en el buceo, no podemos simplemente importar las experiencias, las prácticas y los procesos de la aviación y otros ámbitos con culturas de la seguridad establecidas. Como actividad recreativa sin ninguna organización responsable de su dirección o regulación, el buceo no puede incorporar fácilmente las lecciones que podemos aprender de estructuras más organizadas. Esto es especialmente verdadero porque un cierto grado de riesgo es una parte esencial de nuestro entretenido y exigente deporte.

El Diccionario de Inglés Oxford define la palabra "seguridad" como "el estado de estar protegido o resguardado contra daños o lesiones; ausencia de peligro". El término "riesgo" se define como "(exposición a) la posibilidad de pérdida, lesión u otra circunstancia adversa o no deseada; una oportunidad o situación que supone dicha posibilidad". Sin agencias reguladoras que designen formalmente niveles de riesgo aceptables, las personas establecen sus propios límites personales en lo que respecta a la percepción, aceptación y gusto por el riesgo. Por lo tanto, definir el significado de la "seguridad en el buceo" en todos los tipos de buceo puede ser una tarea difícil. Por ejemplo, lo que considero es seguro para mí como un buzo avanzado que utiliza equipos de circuito abierto con Trimix y rebreathers (recirculadores) aptos para Trimix es diferente de lo que consideraría seguro para un buzo de aguas abiertas certificado recientemente.

Consideramos la "cultura" como "la forma en que hacemos las cosas", y esta cultura a menudo es dirigida desde los niveles más altos de acuerdo con las visiones de los líderes de las organizaciones. Por consiguiente, sin ninguna organización responsable de esa visión en el buceo, su ejecución tiene lugar a nivel popular. Las organizaciones de capacitación apoyan ciertos puntos de vista sobre qué es importante y debe enseñarse, mientras que los instructores de esas mismas organizaciones pueden tener opiniones apenas diferentes, lo que quizás hace una distinción entre "las reglas" conforme se han escrito y las realidades dentro del agua. Sin embargo, otros buzos experimentados pueden tener ideas diferentes.

Teniendo esto en cuenta, elaborar una "cultura de la seguridad" definida de una sola manera para todas las organizaciones, tipos de buceo y buzos individuales es casi imposible, incluso en lo que se refiere a cosas simples como planificación del gas, velocidades de ascenso, métodos de control de la flotabilidad y otros estándares que se enseñan o practican.

Desde luego, los modelos de culturas de seguridad en otros campos pueden resultar instructivos. Por ejemplo, el psicólogo de investigación y profesional de la seguridad James Reason, Ph.D., identifica cinco subgrupos que componen una cultura de la seguridad (vea la tabla).




No obstante, dada la definición de seguridad creo que es mejor pensar en una cultura de la seguridad como una cultura de gestión activa del riesgo, a través de la cual los riesgos son identificados, controlados y mitigados, incluso cuando nadie está pendiente de ello. La idea de gestión del riesgo incluso cuando no se controla es importante porque esta práctica debe convertirse en la norma. Los buzos deben ser responsables de sus propias acciones sin depender de que una organización identifique y mitigue los riesgos por ellos.

Para que eso suceda, debemos alentar y desarrollar los subgrupos que identifica Reason. Si bien esto puede no ser posible a nivel nacional o internacional, definitivamente puede lograrse en el ámbito personal o local.

Con este modelo en mente, sugiero que la cultura local de la seguridad en el buceo puede mejorarse de la siguiente manera:

Una simple cultura. Debemos reconocer que todos cometemos errores y que a menudo ni siquiera tenemos conciencia de nuestras propias preferencias o procesos de toma de decisiones. No podemos juzgar los errores "estúpidos" de otros buzos; la mayoría no se levanta a la mañana y piensa "este es un buen día para morir". Sólo porque un error sea obvio para usted después de los sucesos debido al prejuicio de retrospectiva o a sus propias experiencias, no significa que la víctima necesariamente haya tenido conciencia de qué estaba haciendo en ese momento. La acusación no nos ayuda a aprender de nuestros errores ni de los de los demás.

Una cultura informada. Debemos entender que somos falibles en muchos aspectos y que al bucear decidimos ponernos en entornos que no sustentan la vida. Por lo tanto, siempre debemos tener conciencia de que el buceo puede ser mortal; debemos saber dónde está el límite sin superarlo.

Una cultura de información. Los informes de incidentes deben ser detallados y contextualizados para poder entender el "por qué" del incidente; de lo contrario, averiguar qué sucedió es poco útil. Organizaciones como DAN® y Cognitas tienen sistemas de informes establecidos para capturar estos datos con el objeto de que otras personas puedan aprender (vea DAN.org/diving-incidents y [divingincidents.org|http://www.divingincidents.org]). La gestión del riesgo debe ser proactiva, no reactiva, si el objetivo es que tenga un efecto significativo.

Una cultura de aprendizaje. Constantemente debemos aprender sobre nuestro entorno, nuevos equipos, investigaciones actuales e informes de incidentes para que esta información pueda incorporarse en nuestras propias culturas personales y locales.

La cultura de la seguridad en el buceo es relativamente nueva en comparación con las de otras actividades. Si bien no podemos desarrollar una cultura de la seguridad global para nuestro deporte rápidamente, desde luego es posible establecer y promover una cultura activa de la seguridad a nivel local, en nuestros clubes, equipos de buceo o grupos informales de compañeros de buceo regulares. La comunidad de buceo no puede aprender de los incidentes, y tampoco podemos modificar nuestro comportamiento en respuesta a estos errores, a menos que creamos que podemos hablar sobre nuestros errores e informarlos con total honestidad, sin recibir castigos en al ámbito social ni profesional.

Si bien es posible hacer un cambio de raíz, un liderazgo sólido puede hacer una gran diferencia. Haga uso de las influencias que tenga en la comunidad de buceo para demostrar una cultura de la seguridad justa e informada, para lo que debe fomentar la realización de informes y el aprendizaje.

© Alert Diver — 3er Trimestre 2015