Una cálida tormenta perfecta




Las aguas superficiales excepcionalmente cálidas de California han facilitado la interacción con criaturas poco comunes, como por ejemplo tiburones martillo lisos.


Todos los buzos de California que conozco tienen una historia reciente de cuando se dieron cuenta por primera vez de que las cosas estaban cambiando en nuestros puntos de buceo locales. Algunos recuerdan que el lecho de kelp local se veía delgado, mientras otros mencionan la presencia de atunes de aleta amarilla en todos los buceos desde la costa, la ampliación del alcance del nudibranquio mexicano o la aparición de una flaca cría de león marino en la plataforma de su embarcación de buceo. En mi caso, fue cuando un tiburón martillo liso de 2,7 metros (9 pies) de largo se topó curiosamente con mi cámara. Transcurría el mes de agosto de 2014, y no era ningún secreto que las aguas superficiales estaban unos grados por encima de lo normal.

Ese día el oleaje y el viento eran formidables, pero estábamos determinados a alejarnos de la costa. Esperábamos tener la oportunidad de observar a los tiburones martillo, que normalmente es una especie subtropical, que a lo largo de las últimas semanas habían sido divisados en la superficie por uno o dos barcos de buceo que realizaban viajes de varios días. No pudimos creer lo afortunados que éramos cuando uno de ellos apareció y tuvo una estrecha (por momentos, muy estrecha) interacción con nosotros durante tres horas.

Entre los buzos se corría el rumor de que las curiosidades del verano boreal de 2014 se debían a El Niño (la etapa cálida del fenómeno El Niño Oscilación del Sur), una interacción entre el océano y la atmósfera en el Pacífico ecuatorial centro-oriental que afecta enormemente las condiciones del océano y los patrones climáticos. No obstante, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (National Oceanic and Atmospheric Administration; NOAA) no había confirmado la presencia de condiciones de El Niño. Mientras tanto, el climatólogo del estado de Washington Nick Bond ya había pensado en un nombre alternativo para la extraña área de agua del océano que era más cálida de lo habitual cerca de la costa del noroeste del Pacífico: "la Mancha". Este fenómeno, que se cree es el resultado de una alta presión persistente a nivel local que inhibió el afloramiento y enfriamiento oceánico normales que provoca el viento, se había extendido a lo largo de la costa oeste y había abarcado varios tramos de océano desde Alaska hasta México.


Un buzo hace una pausa sobre una medusa de puntos blancos cerca de la
costa de San Diego.
En algunos lugares la superficie del océano tenía una temperatura de unos pocos grados por encima de lo habitual. Aunque la Mancha rápidamente reemplazó a El Niño como la causa establecida, los informes de buceo y pesca de 2014 en el sur de California confirmó los efectos, cada uno más bizarro que al anterior. Los pescadores de atún regresaron de un día en alta mar al este de Isla Catalina con imágenes de un tiburón ballena. El exuberante e icónico kelp de las islas Catalina y San Clemente disminuyó y en algunos lugares esto dio lugar a un prolífico crecimiento de Sargassum horneri, una invasiva alga que tolera mejor el agua más cálida. Un video de una mantarraya filmado con una cámara GoPro, que aleteaba elegantemente entre los escasos tallos de kelp, causó mucho entusiasmo en los barcos chárter de buceo locales.

Para cuando NOAA confirmó la llegada de las condiciones de El Niño en marzo de 2015, era difícil creer que las cosas podían ser más extrañas, pero así fue. Poblaciones de aves marinas y leones marinos de California comenzaron a experimentar una devastadora extinción. En abril de 2015, fuertes vientos superficiales de oeste a este lanzaron aglomeraciones de Velella velella de color azul violeta, hidrozoos de mar abierto relacionados con las aguas vivas, hacia las playas de California, Oregón y Washington. Y en junio de 2015 observé asombrada cómo cangrejos rojos pelágicos (un crustáceo similar a una langostilla que normalmente se encuentra cerca del centro de Baja California) copó uno de los pocos lechos de kelp locales que quedaban y finalmente plagó la costa desde San Diego hasta Los Ángeles.

Las peculiaridades no se detuvieron allí. En julio y agosto de 2015, tiburones martillo lisos se encontraban con pescadores que se desplazaban en kayaks cerca de la costa con tanta frecuencia e insistencia que las playas locales fueron cerradas en varias oportunidades. En los muelles, los pescadores posaban orgullosos junto a atunes de aleta azul, capturados a sólo 16 km (10 millas) de la costa y las fotografías locales de peces ballesta de escamas finas y cardenales mexicanos se convirtieron en algo común. En septiembre de 2015, me desplacé estupefacto junto a la hélice estéril del HMCS Yukon, un arrecife artificial en el área de San Diego que había sido copiosamente cubierto por anémonas pedunculadas gigantes sólo 12 meses atrás. Y sólo un mes después de eso, un grupo de guajus pasó junto a mí en un punto de buceo en Isla Catalina días antes de que yo fotografiara a una medusa de puntos blancos cerca del puerto de San Diego. Aparentemente, el mundo, al menos el mundo submarino que frecuentaba regularmente, se había vuelto completamente loco.


La hélice del naufragio del HCMS Yukon estaba cubierta por anémonas pedunculadas gigantes. Para el verano boreal de 2015, el océano alcanzó una temperatura suficiente como para aniquilarlas, lo que casi dejó el metal al desnudo.


Ed Parnell, Ph.D., un oceanógrafo e investigador del Scripps Institution of Oceanography (Instituto Scripps de Oceanografía), no estaba muy sorprendido de escuchar algo como eso. "La Mancha fue un suceso de agua cálida sin precedentes que no estaba relacionado con los índices oceánicos comunes", explicó. "El año pasado tuvimos condiciones más cálidas en la superficie, pero a profundidad las temperaturas se mantenían bajas y con condiciones ricas en nutrientes, por lo que algunas especies de mayores profundidades se vieron menos afectadas de lo que se podría pensar. No obstante, el agua se estratificó mucho y se hizo más resistente a la mezcla. Normalmente, un patrón de El Niño tiene como resultado la advección de los pulsos de agua ecuatorial cálida hacia el norte, por lo que las aguas afloradas son más cálidas de lo normal y tienen menos capacidad de proporcionar nutrientes a las estructuras más superficiales. Pero este año, con el estrés previo causado por la Mancha, la termoclina estacional ya es más profunda de lo normal, por lo que las aguas afloradas probablemente serían aún más cálidas de lo que hemos visto con sucesos de El Niño anteriores; de hecho, este año el afloramiento puede no proporcionar aguas demasiado frías y ricas en nutrientes".

La preocupación fundamental de Parnell es un mayor crecimiento excesivo del invasivo Sargassum horneri. "Hace dos años, observábamos grupos aislados, pero ahora está empezando a aparecer en todos lados", manifestó. "Si perdemos el kelp en un área por completo, el sargazo puede apoderarse del lugar con facilidad porque ya no estará suprimido por la sombra de kelp gigante".


Los cangrejos rojos pelágicos, habitantes de Baja California, México,
coparon un lecho de kelp de California en junio de 2015.
Sucesos anteriores de El Niño también han provocado profundos cambios en la superficie de la costa oeste. En el pasado, la posición de la corriente en chorro cambió hacia el sur y el este desde el golfo de Alaska, por lo que las tormentas se desatan más cerca de la costa del sur de California. El fuerte suceso de El Niño que tuvo lugar en 1982-83 trajo consigo abrumadores frentes de tormenta, junto con olas que rompían sobre los techos de populares restaurantes situados en la playa. Y en 1997-98, reiterados diluvios arrasaron con caminos y causaron deslizamientos catastróficos. Con California atravesando una sequía, parece ser un poco ingrato admitir que las historias del pasado en combinación con los apodos más nefastos que se han otorgado al actual suceso de El Niño (actualmente, mi favorito es "Bruce Lee") son algo más que un poco alarmantes.

Sin embargo, Parnell dice que este puede ser uno de los principales motivos para mantenerse optimista. "Fuertes tormentas pueden renovar la estructura del fondo, eliminar áreas inhóspitas repletas de erizos y despejar a los kelp de sotobosque, y así proporcionar áreas renovadas para promover el crecimiento de kelp gigante", afirmó. "Es posible que El Niño traiga una serie de tormentas, pero debemos recordar que esas grandes tormentas actúan como un botón de reinicio para los bosques de kelp del sur de California".

© Alert Diver — 1er Trimestre 2016