Un buceo a cuatro metros



La buceadora
Se trataba de una mujer de 19 años de edad que gozaba de un buen estado físico. Negó tener algún historial de problemas médicos y no tomaba ningún medicamento regularmente. Había completado su entrenamiento en aguas confinadas varias semanas antes sin experimentar ningún problema y estaba realizando sus buceos de entrenamiento en aguas abiertas.
Los buceos
Los buceos se llevaron a cabo en el sur de la Florida. La buceadora estaba acompañada por su padre, un buzo certificado con menos de 100 buceos realizados en toda su vida. El primer día los buceos se realizaron sin incidentes, aunque la buceadora admitió que

Si bien el embolismo arterial gaseoso es una preocupación después de
realizar cualquier ascenso rápido, la enfermedad por descompresión requiere
una exposición considerable a la profundidad y el tiempo a profundidad.
sintió un poco de ansiedad por el hecho de estar en aguas abiertas y bucear desde una embarcación. Ninguno de los buceos tuvo lugar a una profundidad superior a los 9 metros (30 pies) ni tuvo una duración superior a los 40 minutos. Pudo llevar a cabo todas las habilidades requeridas con éxito y manifestó que estaba ansiosa por completar su certificación.

Durante el segundo día los buceos se realizaron en un lugar diferente. La embarcación estaba anclada sobre un fondo arenoso a una profundidad de 4 metros (13 pies). El fondo se inclinaba hacia abajo en dirección al arrecife, que se encontraba a una profundidad máxima de 11 metros (35 pies). Después de que ingresaron al agua y comenzaron a dirigirse hacia el arrecife, el padre de la buceadora y otros testigos informaron que la ella parecía tener problemas con su equipo. Nunca se estableció con claridad cuál era exactamente el problema. Sus movimientos se veían erráticos y ella parecía no tener conciencia de la presencia de su compañero ni de otros buzos. En un instante ella comenzó a ascender rápidamente de manera descontrolada desde una profundidad de 4 metros (13 pies) hacia la superficie. Al llegar a la superficie parecía estar esforzándose y no lograba establecer una flotabilidad positiva. Su padre llevó a cabo un ascenso controlado hacia la superficie y pudo establecer una flotabilidad positiva para ambos. La buceadora ya se había quitado la máscara y el regulador y respiraba con rapidez. Con la ayuda de uno de los guías de buceo, la pareja regresó a la embarcación.
Las complicaciones
Una vez a bordo del barco, la buceadora temblaba y seguía respirando rápidamente. La tripulación la examinó y ella manifestó una sensación de cosquilleo en las manos, mareo y dolor en ambos brazos desde los hombros hasta los codos. La tripulación le suministró oxígeno a través de una válvula a demanda. Como se encontraban a sólo 20 minutos de la costa, el operador de buceo envió una pequeña embarcación para llevarlos a ella y a su padre de regreso al muelle. Fueron recibidos por paramédicos, que continuaron con la administración de oxígeno a 12 litros por minuto mediante el uso de una máscara de no-reinhalación. Los síntomas de la buceadora no cambiaron durante el viaje de cinco minutos al hospital.

El médico tratante llevó a cabo un examen neurológico exhaustivo y no observó ningún déficit. La buceadora informó que aún tenía una sensación de cosquilleo en las manos y también comentó que tenía la misma sensación en la cara. El dolor en los brazos y el mareo no había mejorado. El resultado normal de los análisis de sangre descartó otras causas potenciales de sus síntomas, y una radiografía de tórax no reveló ninguna lesión pulmonar ni ninguna otra anormalidad. Su frecuencia respiratoria se mantuvo elevada y ella parecía estar bastante angustiada.

El buceo se había realizado a muy poca profundidad y el riesgo de una enfermedad por descompresión (EDC) era prácticamente inexistente, incluso considerando el rápido ascenso. No obstante, había algunas otras explicaciones para sus síntomas. El médico se puso en contacto con el médico local experto en medicina de buceo para hacerle una consulta. Si bien el médico tampoco creía que sus síntomas representaran una EDC, ante la falta de otro diagnóstico claro ellos creyeron que tratarla en la cámara era la opción más segura. Fue trasladada en ambulancia hasta el centro de tratamiento en cámara hiperbárica, que se encontraba a aproximadamente 30 minutos de distancia. El especialista en medicina de buceo le administró una tabla 6 de la Marina de los Estados Unidos de América (USN TT6). Los dolores musculares desaparecieron dentro de los primeros 20 minutos a 18 metros (60 pies). A medida que el estrés fue desapareciendo y su frecuencia respiratoria disminuyó hasta alcanzar un nivel normal, la sensación de cosquilleo también desapareció. Fue dada de alta aproximadamente seis horas más tarde sin síntomas residuales. Durante una llamada telefónica al día siguiente negó haber observado alguna reaparición de síntomas y se consideró que no era necesario administrarle ningún tratamiento adicional.
El debate
El perfil de buceo que se informó no representa un riesgo de EDC. El buceo se llevó a cabo a escasa profundidad y los testigos manifestaron que no duró más de 10 minutos. Es sumamente improbable que haya habido suficiente estrés descompresivo como para haber provocado una EDC al momento del ascenso rápido. Además, se habría observado muy poco o ningún nitrógeno residual como resultado de los buceos realizados el día anterior. Sin embargo, nunca se podrá establecer definitivamente si los buceos del día anterior contribuyeron o no al desenlace.

Una de las principales preocupaciones cuando se realiza un ascenso rápido es que al contener la respiración se produzca una lesión por sobreexpansión pulmonar y, potencialmente, un embolismo arterial gaseoso (EAG). Sobre la base de la presentación de la buceadora y la subsiguiente evaluación, sus síntomas no sugirieron la presencia de un EAG. (Por lo general, el EAG se manifiesta de manera similar a un accidente cerebrovascular). Las sensaciones de cosquilleo y los dolores musculares se encuentran entre la gran cantidad de signos y síntomas de la EDC, pero con esta afección no es habitual que haya una sensación de cosquilleo en ambas manos. Los malestares y el dolor también son posibles síntomas de la EDC, pero nuevamente estos síntomas se observan más comúnmente en un brazo y se producen en las articulaciones principales con más frecuencia que en los músculos. Aunque la presencia de una EDC era sumamente improbable, sobre la base de estos síntomas esta condición no podía descartarse por completo.

No existe ningún procedimiento de diagnóstico por imágenes ni prueba de laboratorio que pueda confirmar el diagnóstico de EDC. No obstante, las pruebas y las imágenes aún pueden ser de utilidad no para diagnosticar una EDC sino para descartar otras posibilidades. En la situación de esta mujer, no había ninguna explicación clara de sus síntomas. La hiperventilación puede producir un cosquilleo en las manos y la cara y el médico sospechaba que el esfuerzo que ella había realizado, especialmente en la superficie, probablemente había causado la fatiga muscular que podría explicar el dolor en sus brazos. Retrospectivamente, una exposición insuficiente, la presencia de síntomas atípicos y la ausencia de hallazgos objetivos excluyen la EDC como diagnóstico. No obstante, algunos médicos prefieren ser conservadores, y este médico consultó a otro colega capacitado en medicina de buceo. Probablemente el factor más importante para considerar el tratamiento en cámara hiperbárica en esta situación fue el hecho de que el tratamiento supone un riesgo muy bajo para el paciente. Ambos médicos expresaron la opinión de que esto probablemente no se trataba de una EDC, pero querían actuar del modo más conservador.

El hecho de que el dolor muscular mejorara con el tratamiento parece apoyar el diagnóstico de EDC, pero esto no es necesariamente cierto. Respirar oxígeno al 100 por ciento a una mayor presión atmosférica tiene un probado efecto antiinflamatorio; incluso el malestar o el dolor a causa de una fatiga muscular mejoraría en la cámara. En este caso, el tiempo o el efecto placebo pudieron haber sido los factores que definitivamente facilitaron la desaparición de los síntomas.

Otros médicos o centros podrían haber optado por no tratar a esta buceadora en la cámara, lo que también habría sido razonable. La mayoría de los médicos intentan tomar decisiones que sean más convenientes para su paciente. Como siempre, DAN® está a disposición de todos los buzos y profesionales de la salud para ayudarlos durante el proceso de toma de decisiones.


© Alert Diver — 3er Trimestre 2016