Tortugas laúd de Trinidad




Un fotógrafo submarino se encuentra cara a cara con una tortuga laúd en un arroyo de agua dulce cerca de la playa.


Imagínese esto: una tortuga laúd, un animal esencialmente pelágico, nadando de manera casual en un río de selva en Trinidad. Así es, una tortuga laúd en agua dulce y cristalina con un follaje tropical de fondo. ¿Le parece un suceso extraño? Absolutamente. Pero allí estaba, deslizándose frente a nosotros, tres fotógrafos muy viajados, experimentados y que se habían quedado sin palabras.


Aquí se puede comparar el tamaño entre una tortuga laúd adulta anidando y
un recién nacido. En esta etapa, las crías son increíblemente vulnerables y
deben crecer deprisa, y tener mucha suerte, para poder sobrevivir.
No había tiempo que perder. Esta valiosa oportunidad podía terminar en cualquier momento, por lo que me puse a trabajar y comencé a acercarme a la tortuga lentamente desde un costado, con cuidado de no perseguirla ni asustarla. Cuando la profundidad del agua se hizo demasiado escasa, me quité las aletas, eché mi máscara a un lado y caminé junto a la tortuga, mientras tomaba fotografías desde la altura de la cadera. Estaba agradecido de tener un objetivo ojo de pez, un enorme domo de cristal y baterías nuevas que permitieron que mis flashes conservaran su potencia y eficacia. Afortunadamente, el fondo rocoso (similar al de un arroyo de truchas) mantuvo el agua en su mayor parte libre de residuos. Mis dos amigos y yo nos turnamos, sincronizamos nuestros esfuerzos y milagrosamente no nos molestamos unos a otros.

La corriente lavó la mucosidad con arena y sal de los ojos de la tortuga y reveló a un animal de una belleza extraordinaria. No era la típica tortuga laúd negra, esta tortuga era de un color gris azulado muy claro con una constelación de pequeñas estrellas blancas que cubrían su cuerpo. Cada aproximadamente 9 metros (30 pies), la tortuga sacaba su enorme cabeza fuera del agua para respirar el cálido y húmedo aire y seguía su camino, sumergida en su nuevo entorno. A menos de un km (media milla) del mar, este dinosaurio viviente finalmente se dio cuenta de que estaba en un vecindario muy extraño y se dio la vuelta, y eventualmente regresó a la desembocadura del río y nadó hacia el turbio y furioso Caribe.


Una hembra de tortuga laúd anida en medio de la noche en una playa remota de Trinidad.


La tortuga laúd, una especie de 100 millones de años de antigüedad, no es la típica tortuga marina y es casi un insulto llamarla así. Es uno de los reptiles más grandes, único en su categoría, capaz de alcanzar los 2 metros (7 pies) y los 680 kg (1.500 libras) o más. Las tortugas laúd, que tienen forma de lágrima hidrodinámica gigante, puede sumergirse a más de 915 metros (3.000 pies), más profundo que la mayoría de las ballenas, para comer aguas vivas, su fuente de alimento principal. Cuando se deleitan con estos invertebrados gelatinosos en el territorio subártico, las tortugas laúd mantienen su cuerpo a una temperatura superior a la del agua que las rodea, gracias a su enorme masa corporal y a un sofisticado sistema circulatorio. Esta adaptación especial, llamada gigantotermia, permite a estas criaturas ir a lugares donde otros reptiles se congelarían y amplía el alcance de la especie al punto que es uno de los animales de más amplio alcance. Son ciudadanas del mundo: las tortugas laúd de Indonesia viajan a la Bahía de Monterrey, California, para buscar comida, mientras que las tortugas laúd de Trinidad visitan las aguas canadienses del este en el verano. Una tortuga que había sido rotulada en la costa del Caribe de Panamá fue encontrada viva más tarde en una red en Italia y fue liberada con éxito.


Una hembra deposita docenas de huevos en su nido al amanecer.
Nuestra aventura con esa tortuga laúd perdida durante la primera mañana en Trinidad culminó lo que sería la primera de varias noches extenuantes de nuestro viaje. Si bien las he fotografiado bajo el agua en el lugar donde vivo en Florida, no tenía ninguna foto de tortugas laúd anidando. Cuando uno de mis compañeros con conexiones locales en Trinidad sugirió que nos dirigiéramos allí, estuve de acuerdo de inmediato. Durante la temporada alta de anidación en mayo y junio, algunas de las playas más populares de Trinidad reciben casi 400 tortugas que anidan allí cada noche.

Durante la semana siguiente nos sumergimos en una demandante rutina: después de cenar nosotros y nuestros guías nos dirigíamos en parejas a las playas locales para trabajar. El brillo de color rojo de nuestros faros delanteros revelaban grupos de tortugas laúd, completamente ajenas a nuestra presencia, que ingresaban y salían de las agitadas olas y a veces incluso se arrastraban unas sobre otras y accidentalmente destruían los nidos. Estas excursiones eran difíciles. El terreno irregular, el calor, la arena, la oscuridad, el olor (de los huevos rotos y los embriones muertos), la lluvia y los insectos que nos picaban hicieron que fuera sumamente complicado mantener la concentración.


Un buitre negro se come a un recién nacido. Para compensar las pérdidas por
depredación, las hembras de tortugas laúd producen una enorme cantidad de
recién nacidos para asegurarse de que la especie continúe en el futuro.
A la mañana regresábamos a nuestro sencillo lugar de hospedaje para desayunar, tomar una ducha y dormir. Tortugas que anidaban bajo el resplandeciente sol tropical o desafortunados recién nacidos que eran devorados por buitres y fragatas rompían el silencio del mediodía y nos hacían salir corriendo en busca de nuestras cámaras. Al caer la tarde explorábamos la costa en barco con pescadores, que nos llevaban a una zona de reagrupamiento cerca de la costa donde las tortugas laúd se reunían por docenas antes de invadir la playa al anochecer.

Durante nuestros largos viajes en barco los pescadores describían los desafíos de ganarse la vida durante la temporada de anidación, que lamentablemente es una de las mejores épocas para pescar. Casi todas las veces que ingresamos al agua alguien de la estación de pesca estaba reparando redes que habían sido destruidas por tortugas de unos 365 kg (800 libras). Scott Eckert, experto en tortugas laúd y director de ciencia en Wider Caribbean Sea Turtle Conservation Network, informa que cada año unas 3.000 tortugas laúd se enredan en redes de enmalle en las aguas de Trinidad, con un índice de mortalidad del 33 por ciento, o 1.000 tortugas. Las organizaciones de conservación locales están trabajando con pescadores para desarrollar técnicas de pesca que minimicen las capturas accesorias, pero se trata de un proceso largo y difícil.


Turistas acuden en masa a las playas durante la temporada de anidación para
observar a las enormes tortugas laúd en peligro de extinción, lo que genera
ingresos en la economía local.
Sería difícil convencer al turista promedio que visita Trinidad durante la temporada de anidación de que las tortugas laúd están en peligro de extinción. Enredarse en equipo de pesca, el desarrollo costero, la caza furtiva, las colisiones de embarcaciones y la ingesta de bolsas de plástico (que son confundidas con aguas vivas) tienen grandes efectos adversos. Pero hay algunas buenas noticias: si bien la población del Pacífico está en grave peligro, la población del Atlántico y el Caribe parece estar atravesando una etapa de recuperación. En 2013, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) actualizó el estado de estos gigantes de "en grave peligro" a "vulnerable", debido a la recuperación en la población del hemisferio occidental. Esperemos que los programas educativos y de conservación sigan dando frutos y que la cantidad de tortugas laúd se recupere en toda su área de distribución.

Nota: todas las fotografías submarinas y con flash de tortugas laúd en Trinidad se realizaron con permisos y guías de autoridades locales y organizaciones de conservación de tortugas marinas.
Obtenga más información
Para obtener más información acerca de qué medidas se están tomando para proteger a las tortugas laúd, mire el video de las Naciones Unidas Trinidad: Saving the Turtles (Trinidad: rescate de las tortugas).



© Alert Diver — 1er Trimestre 2016