Tortugas marinas del mundo

Representantes vivos de un linaje de reptiles del período jurásico


Tortuga boba (Caretta caretta), Bahamas
Todas son grandes criaturas escamosas que respiran aire y que están encerradas en caparazones aerodinámicos, pero no por eso se debe pensar que las siete especies de tortugas marinas que aún viven son animales similares. Después de haberse diversificado durante 200 millones de años, han desarrollado diferentes maneras de sobrevivir en un planeta que ha experimentado grandes transformaciones a lo largo de su existencia. Cada especie es un testimonio único del ingenio de la naturaleza.
Tortugas verdes (Chelonia mydas)
Creí que mi oportunidad había llegado. Necesitaba una foto de tortugas apareándose para mi libro y justo al otro lado de una corta extensión del cristalino y calmo mar divisé un par de tortugas verdes que estaban erguidas en la superficie. Me introduje en el agua y nadé lentamente con mi snorkel hacia la pareja de novios. Su orientación vientre con vientre era un indicio de que la hembra no estaba interesada en el macho. Al enfrentarse con un macho, una hembra puede impedir que se monte sobre ella; sin embargo, este macho estaba intentando superar su resistencia dándole golpes con sus grandes aletas pectorales, cada una de las que tenía una fuerte garra curva. Estas garras se usan para agarrarse de los bordes anteriores del caparazón de la hembra (caparazón superior) durante el apareamiento, lo que le permite al macho mantener su posición para maratónicas sesiones de apareamiento que pueden durar horas o incluso días.

Las dos tortugas estaban sumamente concentradas en su competencia y no se dieron cuenta de que yo me había acercado nadando silenciosamente hasta alcanzar una buena distancia para fotografiarlas con mi cámara. Pero con el sonido de mi obturador, la hembra giró para mirar a la extraña criatura que se encontraba a sólo 1 metro (3 pies) de distancia. Después de decidir que no quería saber nada conmigo, tomó aire y se zambulló para desaparecer en las profundidades. Sin embargo, las tortugas macho que tienen ganas de aparearse son tristemente célebres por su comportamiento no discriminatorio. Este macho se vio momentáneamente frustrado por la repentina desaparición del objeto de su pasión, pero luego me miró con una expresión que parecía decir: "es una lástima que ella se haya ido, pero creo que tú estás bien".

De repente, la tortuga comenzó a golpearme en la cara con sus aletas con garras mientras yo intentaba alejarla con mi cámara y mis aletas y agitaba los brazos frenéticamente para que el bote me recogiera. Mis compañeros, que estaban en el bote, me saludaban alegremente como diciendo "hola a ti también". Los pocos metros que me separaban del santuario ahora parecían la inmensa extensión de agua entre Moisés y la tierra prometida. Finalmente subí a bordo con mi virtud intacta, pero decidí no volver a subestimar la persistencia y la fuerza bruta de este Don Juan del reino animal.

Finalmente pude fotografiar tortugas verdes apareándose en pilas de dos, tres e incluso cuatro. Las tortugas marinas macho rara vez se desaniman por el hecho de que otro macho ya haya montado a una hembra. Estas tortugas han logrado que su especie se destaque no sólo por las fornicaciones de mayor duración que se han registrado sino también en muchos otros aspectos de su estilo de vida y su biología.


Las algas de las tortugas marinas verdes (Chelonia mydas) son limpiadas por peces cirujano amarillos y peces cirujano de anillo dorado cerca de South Kohala, Kona, Hawái.

Las tortugas verdes son las únicas tortugas marinas que son principalmente herbívoros al alcanzar la adultez. Tienen una dieta que en su mayor parte consiste en hierbas marinas y algas y crecen hasta alcanzar el segundo mayor tamaño entre las tortugas marinas, con un peso máximo de unos 234 kg (517 libras). Asimismo, son las únicas tortugas marinas que pasan tiempo en tierra (además del tiempo que las hembras pasan al poner huevos). En unos pocos lugares y por motivos que aún no han podido dilucidarse por completo, las tortugas verdes de ambos sexos regularmente se arrastran por la playa y pasan horas disfrutando en tierra firme.

Las tortugas verdes están presentes en todos los trópicos y subtrópicos y, por lo tanto, es quizás la especie que resulta más familiar para los buzos. Alcanzan un tamaño superior al de las tortugas carey, la otra especie que se ve más comúnmente en los arrecifes de coral, y tienen un caparazón con un borde liso en comparación con los bordes dentados de los caparazones de las carey. Las placas que forman los caparazones de las tortugas verdes están unidas con fluidez en lugar de estar superpuestas como las de los caparazones de las tortugas carey. Sus picos son más romos que los picos puntiagudos similares a los de las aves que tienen las tortugas carey y la tortuga verde es la única tortuga marina con un pico dentado. Los bordes dentados, similares a dientes, son útiles para cortar hojas de hierbas marinas. La tortuga verde también es la única tortuga marina con un solo par de largas escamas en la frente. La mayoría de las demás tortugas marinas tienen dos pares de escamas redondas o cuadradas en la frente.
Tortugas carey (Eretmochelys imbricata)
Las tortugas carey se encuentran en arrecifes de coral y en otros hábitats tropicales en todo el mundo. Su dieta es incluso más inusual que la de las tortugas verdes: se alimentan principalmente de esponjas, que están llenas de compuestos nocivos y a menudo están reforzadas con agujas de sílice u otras sustancias duras; es por ello que los investigadores describen la dieta de las tortugas carey como una "dieta de vidrio". En ocasiones, estas tortugas son vistas despedazando una sección de un arrecife para tener acceso a las esponjas que crecen entre los residuos de coral.


Recién nacido de tortuga carey (Eretmochelys imbricate, en grave peligro de extinción), el Caribe

Mientras que las tortugas verdes también pueden tener caparazones con hermosos patrones, el caparazón de la tortuga carey proporciona el material que resulta más fácil de trabajar para confeccionar joyas de carey. En las tortugas jóvenes, las placas similares a escamas ("scutes" en inglés) que forman el caparazón están superpuestas y producen un borde muy dentado, especialmente en la parte trasera del caparazón. No obstante, en las tortugas más maduras, el borde del caparazón puede ser liso y las placas están poco superpuestas. Las tortugas carey pueden ser reconocidas por sus cabezas delgadas y sus picos puntiagudos similares a los de las aves.
Tortugas bobas (Caretta caretta)
La tercera especie de tortuga marina con la que los buzos pueden encontrarse es la tortuga boba. La gran cabeza con forma de bloque de esta especie las distingue inmediatamente de otras tortugas marinas y nos permite tener una idea de sus hábitos alimenticios. Mientras que las mandíbulas dentadas de la tortuga verde están diseñadas para cortar hierbas marinas y algas y el estrecho pico puntiagudo de la tortuga carey está perfectamente adaptado para acceder a las grietas del arrecife para raspar esponjas, las enormes mandíbulas de la tortuga boba le permiten aplastar invertebrados con caparazón tales como cangrejos, langostas, vieiras, caracoles y erizos. Una tortuga boba adulta puede rajar la gruesa concha de un caracol, que es difícil de romper incluso con un martillo.

Naturalmente, uno no querría tener el sistema de alimentación de fuerza industrial de 180 kg (400 libras) de una tortuga boba cerrándose alrededor de cualquiera de las partes de su cuerpo, motivo por el que una vez me encontré nadando lo más rápido que pude en pequeños círculos alrededor de los restos de un antiguo barco con una gran tortuga persiguiéndome. Había violado una de las dos reglas fundamentales de la interacción con vida salvaje (no tocar y no alimentar) y estaba sufriendo las consecuencias. Para facilitar la filmación del comportamiento alimentario de esta especie para un documental sobre vida marina salvaje, había extraído algunos moluscos escondidos del naufragio y los había colocado sobre el lecho marino en frente de la tortuga. La técnica funcionó bien durante algunas tomas, pero luego el cerebro de reptil del tamaño de un guisante de la tortuga estableció la conexión entre la deliciosa comida y el hombre con el traje de buzo de color rojo. Pronto el camarógrafo y el asistente de iluminación se estaban riendo tanto que no podían operar el equipo y miraban cómo yo respiraba intensamente a través de mi regulador presa del pánico mientras intentaba ganarle la partida al hambriento gigante.

Otra característica que distingue a las tortugas bobas es el color de sus caparazones y su piel, que tienden al color marrón con tonos de naranja, rojo o amarillo. Esto contrasta con la combinación de colores verde, gris y marrón de las tortugas carey y las tortugas verdes. Si tiene alguna duda, para confirmar la identificación de la especie puede contar las grandes placas que se encuentran en los laterales del caparazón. Una tortuga boba tiene cinco placas laterales en el caparazón y las tortugas carey y las verdes sólo tienen cuatro. El caparazón de la tortuga boba también es más largo y tiene más forma de huso que los caparazones más redondos de las tortugas verdes y las carey.

Si bien todas las tortugas son criaturas migratorias hasta cierto punto, las tortugas bobas son simplemente espectaculares en este aspecto ya que cruzan el océano Pacífico regularmente entre las áreas de apareamiento y de alimentación. Esta es una de las rutas migratorias más largas que se conocen en el reino animal: aproximadamente un tercio de la distancia alrededor de la Tierra.
Tortugas laúd (Dermochelys Coriacea)

Recién nacidos de tortuga laúd (Dermochelys coriacea, en grave peligro de extinción) salen de un nido después de romper el cascarón en Playa Colita, Pedernales, República Dominicana.

Las tortugas laúd son grandes nadadoras y deambulan miles de kilómetros mientras buscan densas concentraciones de organismos gelatinosos que se desplazan a la deriva por el mar abierto. Dado que las tortugas laúd se alimentan en aguas profundas y habitualmente sólo se acercan a la costa para anidar, los buzos rara vez pueden verlas. Para aquél afortunado que vea una, el gran tamaño y la apariencia inusual de la tortuga laúd deja muy pocas dudas sobre su identidad. El caparazón está cubierto por piel suave en lugar de duras placas y tiene siete rugosidades longitudinales prominentes en la superficie superior. El cuerpo es casi todo negro con manchas irregulares blancas y tiene una forma de huso aún más pronunciada que la de la tortuga boba. Las aletas son enormes, con un alcance de hasta 2,7 metros (9 pies). En lugar de un pico duro, como otras tortugas marinas, la tortuga laúd tiene una boca con una abertura en forma de "M", adecuada para tragar grandes cantidades de presas gelatinosas. Las proyecciones puntiagudas que tienen dentro de la boca y la garganta impiden que las aguas vivas puedan salir nadando.

Las tortugas laúd son tan diferentes de todas las demás tortugas marinas que son clasificadas en una familia aparte. Crecen mucho más rápido y son más grandes que otras tortugas marinas, algo increíble para un animal cuya dieta consiste en criaturas que están compuestas por un 95 por ciento de agua, y alcanzan una longitud de casi 3 metros (10 pies) y un peso de hasta una tonelada. Para lograr este enorme tamaño se alimentan a toda hora, mientras que la mayor parte de las tortugas marinas están activas durante el día y descansan de noche. Para encontrar densas concentraciones de aguas vivas, las tortugas laúd nadan hasta alcanzar profundidades superiores a 1 km (3900 pies), lo que compite con la capacidad de los cachalotes y los elefantes marinos.


Una tortuga laúd (Dermochelys coriacea, en grave peligro de extinción) hembra se acerca a la orilla para poner huevos bajo una luna llena en México.

A diferencia de otras tortugas marinas o cualquier otro reptil vivo, las tortugas laúd son animales de sangre semicaliente y pueden mantener una temperatura corporal superior a la del agua circundante. Esto les permite resistir las temperaturas casi heladas de las oscuras profundidades donde cazan y alimentarse en aguas gélidas de altas latitudes donde otras tortugas no pueden sobrevivir. La temperatura interna más alta les permite realizar la digestión con mayor rapidez y tener un índice metabólico más alto, lo que impulsa su rápido crecimiento y su maduración temprana. Se calcula que las tortugas laúd comienzan a reproducirse entre los 13 y los 14 años de edad, en comparación con los 20 a 50 años en el caso de las tortugas verdes.
Tortugas golfinas (Lepidochelys Olivacea)
Los buzos no encuentran tortugas golfinas muy a menudo ya que estos animales no frecuentan los arrecifes de coral sino que generalmente se alimentan en áreas de fondos blandos o en el mar abierto. No obstante, pueden verse en la costa en uno de los mejores espectáculos de la naturaleza. Mientras que otros tipos de tortugas marinas tal vez comparten sus playas de anidación favoritas con otros miembros de su especie, la acción de anidar es un acontecimiento solitario; no es el caso de las dos especies de estas tortugas, las que coordinan su anidación en eventos masivos que se conocen como "arribadas". Durante una arribada, que puede durar días, cientos de miles de tortugas hembras se acercan a la orilla a un único tramo de playa donde cientos o miles de ellas cavan nidos simultáneamente. Es posible que los huevos vuelen por el aire mientras las tortugas desentierran huevos que otras tortugas ya habían puesto anteriormente.


Tortugas golfinas (Lepidochelys olivacea) hembras se acercan a la orilla al anochecer para anidar durante una “arribada” (evento masivo de anidación) en Ostional, Costa Rica.

Las tortugas golfinas son las tortugas marinas más pequeñas y alcanzan un peso máximo de sólo 48 kg (106 libras). Los adultos tienen un caparazón casi redondo de color gris, marrón u oliva. El caparazón tiene de cinco a nueve placas laterales (normalmente seis o siete) en comparación con las cuatro o cinco que tienen otras especies.
Tortugas bastardas (Lepidochelys Kempii)

Una tortuga bastarda (Lepidochelys kempii, en grave peligro de extinción) deposita huevos en un nido (abierto en la parte trasera para fotografiarlo) en Rancho Nuevo, México.
Las tortugas bastardas son muy similares a las golfinas y sólo pesan 90 gramos más, pero generalmente tienen un color más claro y sólo cinco placas laterales. Históricamente, estas tortugas también anidaban en grandes arribadas, pero esto sólo sucedía en una playa remota del Golfo de México; este fue un lugar desconocido para los investigadores de tortugas hasta 1963 y para ese entonces la población había sido casi aniquilada por los coleccionistas de huevos.

En la actualidad, las tortugas bastardas son la especie más rara y en peligro de extinción de todas las tortugas marinas. Antes de 1963, los científicos ni siquiera estaban seguros de que esta fuera una especie válida, ya que se desconocía si se reproducían. Los adultos se encuentran casi exclusivamente en el Golfo de México, aunque los jóvenes pueden viajar al norte del Atlántico. En 2010, una cantidad desconocida de tortugas fue eliminada en el derrame de petróleo de la plataforma Deepwater Horizon de BP en el Golfo de México.

Es muy raro que los buzos vean a estas tortugas, aunque una pequeña cantidad de ellas ha sido divisada en los arrecifes de Florida. Las tortugas bastardas se alimentan de cangrejos, a diferencia de las tortugas golfinas que se alimentan de una amplia variedad de organismos marinos. Las tortugas bastardas son las únicas tortugas marinas que anidan más a menudo durante el día que por la noche.
Tortugas planas australianas (Natator depressus)
Las tortugas planas australianas son considerablemente más abundantes que las tortugas bastardas, pero es aún menos probable que los buzos las vean. Las primeras fotografías submarinas de una tortuga plana adulta fueron publicadas en 2012. La distribución de esta especie es incluso más restringida que la de las tortugas bastardas. Debido a que tienen un ciclo biológico que es drásticamente diferente al de otras especies de tortugas marinas, las tortugas planas sólo se encuentran en las áreas tropicales y subtropicales de la plataforma continental australiana. Todas las demás tortugas marinas se introducen en el océano después de romper el cascarón de los huevos puestos en una playa y pasan años a la deriva y nadando en el mar abierto antes de que la mayoría de ellas se instale en los hábitats costeros en su juventud (aunque las tortugas laúd y algunas tortugas golfinas y bobas permanecen en el mar abierto). No obstante, las tortugas planas permanecen en aguas costeras después de salir del cascarón y nunca se dispersan hacia el mar abierto.


Una tortuga plana australiana (Natator depressus) hembra se acerca a la orilla para anidar, mientras deja huellas similares a las de un tractor en su camino
Todos los tamaños de estas extrañas tortugas prefieren las aguas limosas cerca de la costa que están habitadas por cocodrilos de agua salada y letales aguas vivas; estos entornos no permiten realizar observaciones dentro del agua. Aparte de su comportamiento de anidación, se sabe muy poco sobre ellas, incluso cuándo y dónde se aparean. Algunos investigadores nunca han visto un macho. No se tiene ninguna información sobre sus preferencias alimenticias, aunque los pocos estómagos que se han examinado contenían una variedad de invertebrados marinos.

Las tortugas planas crecen hasta alcanzar el doble del tamaño de las tortugas golfinas, con un peso máximo de unos 96 kg (213 libras). Por lo general, su color es más claro que el de las demás tortugas marinas y tienen un caparazón con un distintivo borde volteado. Los investigadores creen que las tortugas planas pueden moverse más rápido en tierra que las demás tortugas marinas ya que la supervivencia de las hembras que están anidando a veces requiere aventajar a los cocodrilos de agua salada.
Extraordinaria variedad

Tortuga marina verde (negra) del este del Pacífico (Chelonia mydas agassizi), Galápagos, Ecuador
Las tortugas marinas del mundo son un gran grupo de animales que nadan en aguas profundas, que viven mucho tiempo y son realmente diversas. Algunas son carnívoras y otras son herbívoras. Algunas son pelágicas, mientras que otras viven en las costas. La mayoría de ellas tiene sangre fría, pero otras tienen, en parte, sangre caliente. Representan no sólo diferentes especies sino también diferentes géneros e incluso diferentes familias.

Las tortugas marinas que en la actualidad habitan los océanos no son diferentes unas de otras como las vacas Hereford son diferentes de las Jersey; son tan diferentes como las vacas lo son de los perros. No debe conformarse con sólo ver "una tortuga"; espero que logre ver una tortuga carey o una tortuga boba o, con un poco de suerte, algo tan raro como una tortuga laúd.
Acerca del autor
Doug Perrine es un fotógrafo de vida salvaje y el autor de cientos de artículos de revistas y siete libros, incluso Sea Turtles of the World (Tortugas marinas del mundo). Obtener una fotografía submarina de cada una de las especies de tortugas marinas que aún viven fue un desafío que le llevo 30 años de trabajo.


© Alert Diver — 3er Trimestre 2013