All is Lost (Todo está perdido)

Una historia sobre supervivencia en el océano


Robert Redford toma el timón en el nuevo largometraje All Is Lost.

La última vez que hablé con J.C. Chandor, el escritor y director de All is Lost, acababa de regresar del estreno de la película en Cannes y estaba disfrutando del fulgor de la entusiasta recepción que había tenido en el lugar.

"Esta es una película que debe verse en la pantalla grande", manifestó Chandor. "El público debe poder ponerse en el lugar del personaje principal. En Cannes, había 2.500 personas en la sala que estaban sentadas en el borde de sus asientos. El sonido, al igual que las representaciones visuales, es una parte muy importante de esta película, y la audiencia decididamente lo comprendió. Contamos con una cinematografía increíble, tan buena que se asumió que las cosas que filmamos en la realidad eran efectos especiales generados por computadora. Pero finalmente el talento y la dedicación de Robert Redford fueron los factores dominantes. Si bien esta es una película de acción experimental, también es bastante existencial".

La premisa es que cualquiera que haya vivido a bordo de una embarcación en el mar puede relacionarse con lo siguiente: mientras duerme profundamente en mitad de la noche en un pasaje del Océano Índico, un gran batacazo resuena a través del casco. El marinero es Robert Redford y está solo en su bastante modesto velero de 12 metros (39 pies). La luz temprana del amanecer revela que la fatídica protuberancia en la noche era un contenedor de embarque parcialmente sumergido que estaba haciendo un enorme agujero al costado del barco. Los pedidos de ayuda del marinero por radio VHF son prácticamente el único diálogo de toda la película y la respuesta a estos llamados es sólo estática. A pesar de sus heroicos esfuerzos para remendar el casco, el marinero se encuentra inexorablemente atrapado en medio de una violenta tormenta. Pronto sucumbe a lo inevitable: que su embarcación se hundirá y que su nueva realidad es la vida a la deriva a bordo de una balsa.


El director de fotografía submarina, Pete Zuccarini, se prepara para filmar una escena con su cámara Arri Alexa con caja estanca.

Realizar una película completamente en el agua fue un enorme desafío para Chandor, cuyo debut cinematográfico, la película nominada a los premios Oscar Margin Call (Ajuste de márgenes), contaba con un gran reparto y un extenso diálogo. En este caso, se trataba sólo de Redford y la dura realidad de la supervivencia en el mar.

"Estar solo, sin apoyo, sin diálogo, sin palabras, es un enorme desafío", aseguró Redford. "Es un desafío que me atrajo mucho como actor. Creo en el rol que el silencio tiene en una película, y en la vida, porque muchas veces hablamos demasiado. El silencio nos permite vivir nuestro rol de verdad y nos fuerza a confiar plenamente en el director".

Chandor describió el largometraje como una representación realista de cómo "nuestro hombre", el único nombre que el personaje de Redford tiene en el guión, lidia con su propia mortalidad. No quería que se tratara de una película de superhéroes, sino sobre las cosas particulares que el hombre experimenta en estos días en el mar y que definen si vivirá o morirá. "Personas comunes en circunstancias extraordinarias" es cómo Chandor la describe. Hay una escena en la que el hombre está en el barco que se está hundiendo con el agua hasta el pecho y se afeita la cara frente a un espejo. La escena es tanto cotidiana como extraordinaria ya que es posible que nuestro hombre no vuelva a tener la oportunidad de volver a hacerlo. Esos momentos sublimes son los sellos distintivos de esta película, a la que Entertainment Weekly consideró una "experiencia más escalofriante que cualquier momento de The Perfect Storm (La tormenta perfecta)".


El escritor y director J.C. Chandor mira la secuencia de video submarino que se le provee en vivo a través de un cable óptico.

Chandor nunca fue un agente de Wall Street antes de realizar Margin Call, pero sí era marinero antes de realizar All is Lost. También había experimentado el miedo provocado por el océano. Una vez se vio atrapado en una terrible tormenta durante el traslado de un velero a Bermuda, una sombra psicológica que salió de la clandestinidad para este guión. No obstante, es posible que la palabra "guión" sea una descripción demasiado importante del origen del proyecto; el tratamiento cinematográfico de 32 páginas era en realidad una narración o un ensayo. Le pregunté a Chandor cómo había logrado que ese gran talento participara en ese tipo de proyecto. En los últimos 15 años Robert Redford no había actuado en ninguna película en la que no fuera el director. ¿Qué tenía el largometraje de Chandor que lo hacía tan especial?

"Era un seminario para los cineastas de Sundance y Robert Redford hablaría", dijo Chandor. "Margin Call había tenido una muy buena repercusión en el festival, pero yo aún no había conocido a Redford. Estaba sentado al final del salón y escuchaba esta realmente emblemática voz, una con la que todos habíamos crecido a través de tantas películas. Él describía su película de 1972, Jeremiah Johnson, en el contexto de un hombre que tenía la oportunidad de darse por vencido o continuar y enfrentarse a enormes dificultades. El personaje sigue adelante porque es todo lo que puede hacer. Otro podría haberse dado por vencido, pero él nunca lo hace. Ese es el espíritu que yo había imaginado para nuestro hombre". Por lo tanto, le envió el tratamiento de la película a Redford.


Gran parte de la filmación de la balsa en mar abierto se llevó a cabo en Stuart Cove’s Dive Bahamas.

Quizás es sorprendente que Redford no sea agobiado por propuestas de películas de aspirantes a cineastas. "En cierta forma es algo irónico; todos estos años después de dar inicio a Sundance y comenzar el festival de cine, ninguno de los cineastas a los que les brindé mi apoyo me ha contratado", comentó Redford con la misma sonrisa que tantas veces hemos visto. "Nunca me habían ofrecido un papel hasta que J.C. lo hizo". Cuatro días después de recibir el guión, Redford invitó a Chandor a una reunión en su oficina en Los Ángeles. Después de diez minutos de comenzar la reunión, Redford se golpeó la rodilla y dijo: "quería asegurarme de que no estuvieras completamente loco. Hagámoslo".

En ese momento, tuve que enfrentar la abrumadora tarea de hacer esta película. Hundir un barco reiteradamente no es un proyecto para el mar abierto, por lo que debíamos encontrar un escenario cinematográfico con agua. El lugar perfecto se encontraba en Baja Studios en Rosarito, México. Fue construido por James Cameron para filmar los efectos marinos para Titanic, pero el estudio no se había usado demasiado durante años debido a las preocupaciones de seguridad que había en un área plagada de conflictos por drogas. El gobierno mexicano finalmente intervino, nos proporcionó seguridad y el equipo de All Is Lost tuvo acceso a tres tanques de agua gigantes. Entre ellos se encontraba el tanque con vista infinita más grande del mundo, que está situado justo en la costa y que tiene el tamaño de tres campos de fútbol americano.

Pete Zuccarini, el director de cinematografía submarina, dijo que fue una bendición que Redford tuviera tan espectaculares habilidades en el agua: "podía estar en el agua ocho horas por día y luego ir a nadar por diversión cuando regresaba a casa a la noche". Se trataba de un hombre que tenía 75 años de edad en el momento en el que se llevó a cabo la película, lo que necesariamente no tendría relevancia salvo que la supervivencia de nuestro hombre dependía de su capacidad para superar los peligros de la naturaleza al igual que sus propias flaquezas.


El director J.C. Chandor conversa sobre una escena con la estrella de All Is Lost Robert Redford.

El supervisor de efectos especiales, Brendon O'Dell, utilizó un enorme tanque de residuos para simular los movimientos violentos de un barco que se está hundiendo. Se usaron aparejos y cilindros hidráulicos para succionar la embarcación hacia abajo y moverla de un lado a otro. Gran parte de la película se filmó en tanques, pero algunas escenas se capturaron en el mar abierto, incluidas las escenas del velero en el Mar de Cortés y tomas con tiburones en las Bahamas.

Zuccarini recordó conversaciones que mantuvo con Chandor sobre el segmento de tiburones, y por un momento consideraron la opción de ir a la Isla Guadalupe a filmar tiburones blancos para las escenas donde los tiburones rodean la balsa e interrumpen la pesca de supervivencia en la que se ha embarcado nuestro hombre. Pero Chandor decidió que no se suponía que esta fuera una película de monstruos; los tiburones debían ser una molestia y, en cierto modo, un peligro; demasiadas tomas de tiburones abrumarían las sutilezas de la actuación.

Redford hizo la mayoría de las escenas peligrosas, un hecho que los productores consideraron tanto inspirador como inquietante. Después de todo, él era el único actor en toda la película, y si hubiera sufrido alguna lesión después de hacer una toma tras otra donde saltaba del velero a la balsa o era jalado lateralmente por 15 metros (50 pies) en una escena donde debía contener la respiración, la producción hubiera corrido grave peligro. En lo que respecta a Redford, Zuccarini dijo: "él fue todo un profesional, que nadaba durante una hora por día sólo para mantenerse en forma. Para ser honesto, él es una inspiración para cualquier trabajador. Es una estrella de cine que realiza un enorme esfuerzo físico y ofrece una actuación a nivel físico realmente convincente. Fue arrastrado y volteado y sufrió algo más que unos pocos golpes y moretones. El hombre dio todo de sí para este proyecto".
Mire el avance
Para ver el avance oficial de la película visite www.allislostfilm.com.


© Alert Diver — 4to Trimestre 2013