Share

Email

Tips para una Mejor Administración de Oxígeno




La administración de oxígeno de emergencia sigue siendo el principio básico del tratamiento de enfermedades disbáricas agudas.

El aire que respiramos contiene un 21 porciento de oxígeno, el cual es necesario para nuestra supervivencia. Cuando inhalamos, el oxígeno entra en los alvéolos (sacos pulmonares) dentro de los pulmones, donde cruza una fina membrana hacia los capilares, uniéndose a la hemoglobina de las células rojas de la sangre. Ésta, transporta el oxígeno al resto del cuerpo. La administración de oxígeno a una persona que experimenta síntomas de enfermedad disbárica es esencial. Las víctimas de un accidente de buceo se benefician con el uso del oxígeno por dos razones fundamentales: primero, el hecho de respirar oxígeno puro acelera la eliminación de cualquier gas inerte (como por ejemplo nitrógeno y, para los buceadores con trimix, el helio). La segunda razón es que minimiza o previene el daño a los tejidos, comprometidos por un bajo nivel de oxígeno en sangre.
Entendiendo la presión parcial
El concepto de presión parcial ayuda a entender mejor el uso del oxígeno en buceo, así como también en emergencias relacionadas con el mismo. La presión parcial de un gas es la fracción de ese gas en particular dentro de una mezcla multiplicada por la presión ambiente. A nivel del mar (la presión es de 1 atmósfera absoluta — ATA) la presión parcial del oxígeno (PpO2) del aire es de 0.21 ATA (21 porciento O2 x 1 ATA) y la PpO2 al 100 por ciento es de 1.0 ATA. A una profundidad de 20 m / 66 ft (3 ATA), la PpO2 es de 0.63 (21 porciento de oxígeno x 3 ATA), y la presión PpO2 al 100 por ciento es de 3.0 ATA. Una presión parcial muy baja o muy alta es igual de dañina para los humanos. La pérdida de consciencia debido a la hipoxia es más probable cuando la presión parcial del oxígeno es menor a 0.16 ATA. Una presión parcial en exceso, cerca de 1.5 ATA, pone al buceador en riesgo de una intoxicación del sistema nervioso central (SNC), lo que puede derivar en convulsiones y ahogamiento.
Método de administración

Asegurar un buen sellado entre la máscara y el rostro aumenta significativamente la concentración de oxígeno suministrada al paciente.
Los dispositivos que se usan para administrar oxígeno son: válvula de inhalación a demanda, máscaras de no-reinhalación, máscaras con válvula de bolsa, ventilador de presión positiva (MTV) y cánulas nasales. Una válvula de inhalación a demanda es similar a la segunda etapa de un regulador de buceo, en donde el paciente recibe el gas solamente cuando inhala, es decir, "a demanda". Con una máscara que se encuentra bien sellada, una válvula de inhalación a demanda puede proveer hasta un 95 porciento de oxígeno. Está diseñada para pacientes que están conscientes, alertas, cuya respiración es lo suficientemente fuerte como para activar el flujo de oxígeno.

Las máscaras de no-reinhalación proveen un flujo constante de oxígeno. El flujo de las máscaras de no-reinhalación se puede ajustar de forma manual y normalmente se ajusta para que provea entre 10 a 15 litros por minuto. Un flujo constante alto, no necesariamente es más efectivo. Para evitar la pérdida innecesaria de oxígeno, el flujo de gas se ajusta lo suficientemente alto como para evitar que la bolsa de aire se colapse totalmente cuando el paciente inhala. Se debe tener cuidado que la máscara mantenga un adecuado sellado durante el período de uso de la misma.

Las máscaras con válvula de bolsa de tipo Ambu® y los ventiladores de presión positiva (MTV) se utilizan para proveer ventilaciones de presión positiva de oxígeno a una persona que no puede respirar por sí misma. Aquel que provee asistencia médica con una máscara con válvula de bolsa provee ventilaciones con presión positiva de oxígeno apretando la bolsa reservorio de gas. Por su parte, el ventilador de presión positiva se activa mediante un botón que administra gas a una presión segura.

Las cánulas nasales consisten en dos pequeños tubos plásticos que se colocan dentro de los orificios nasales, y que proveen oxígeno a un flujo continuo. Las fracciones de oxígeno inspiradas son tan solo modestamente superiores a la del aire, por lo que este método de administración de oxígeno ofrece una terapia poco beneficiosa a buceadores lesionados.
Buceadores sin síntomas
Muchas veces quienes contactan a DAN® preguntan si deberían administrar oxígeno a un buzo que tuvo un ascenso rápido pero que no presenta ningún tipo de síntomas. La realidad es que no hay una respuesta definitiva para esta pregunta. Los factores que se deben tener en cuenta incluyen el estrés descompresivo de un buceador (el haber o no omitido una parada de descompresión obligatoria, o haberse excedido en la profundidad o el tiempo de buceo, o haber realizado una serie de muchos buceos) como también la velocidad del ascenso y la distancia a la atención médica definitiva.

El proveer oxígeno a una persona sana es inofensivo, pero al hacerlo como medida preventiva hace preguntarnos durante cuánto tiempo hay que administrarlo, sobre cuál es el objetivo del tratamiento y sobre qué circunstancias determinarán la necesidad de una evaluación médica. Considere el suministro disponible y tenga en cuenta que cuando inicia la administración de oxígeno usted está reconociendo la existencia de un incidente y/o la probabilidad de que haya ocurrido un accidente. En este caso el paciente no debería realizar ningún otro buceo en el día y debería ser observado por lo menos durante 24 horas. DAN está disponible para consultas en estas situaciones.
Use lo que tiene

El flujo de oxígeno de una máscara de no-reinhalación, debe ajustarse lo suficiente como para prevenir que la bolsa de gas colapse durante la inhalación del paciente.

Muchas veces la pregunta a DAN es sobre si deben ajustar el flujo de oxígeno en un rango que sea menor a 10 o 15 litros por minuto para que un suministro limitado de oxígeno dure mas tiempo. La pregunta es razonable, pero recuerde cuál es el objetivo de la administración de oxígeno: el objetivo es el de crear un gradiente de difusión de presiones parciales que favorezca la eliminación del gas inerte (nitrógeno). Por consiguiente, la manera para cumplir dicho objetivo es administrando la mayor concentración de oxígeno posible hasta la instauración del tratamiento definitivo, o hasta que el suministro se agote.
Toxicidad del oxígeno
DAN suele recibir llamadas de buceadores preocupados que dudan en administrar oxígeno a un buzo que puede haber tenido síntomas compatibles con toxicidad por oxígeno a nivel neurológico estando a profundidad. La realidad es que una vez que un buceador llega a la superficie, no hay razón para no ofrecer oxígeno. Aún si los síntomas a profundidad hayan sido realmente el resultado de toxicidad a nivel del sistema nervioso central, la administración de oxígeno sigue siendo recomendable y no le ocasionará daños al buceador.

Algunas personas creen erróneamente que si un buzo respira de un cilindro de oxígeno a presión ambiente, en superficie, se deben de realizar intervalos de aire para prevenir una posible toxicidad en el sistema nervioso central (SNC). Por bien intencionados que sean, los intervalos con aire no son necesarios. La administración de oxígeno debe ser administrada sin interrupciones. Los intervalos de aire son utilizados durante el tratamiento en cámaras hiperbáricas para minimizar el riesgo de toxicidad en el sistema nervioso central, pero los mismos no son necesarios durante los primeros auxilios que se realizan con oxígeno normobárico (a presión ambiente) ya que la toxicidad en el sistema nervioso central no es una preocupación cuando la PO2 máxima es de 1 atmósfera.

El hecho de respirar oxígeno puro puede irritar los pulmones (toxicidad pulmonar por oxígeno) pero a nivel del mar la toxicidad pulmonar (con frecuencia manifestada por dolor en el pecho o sensación de quemazón en los pulmones) requiere de 12 a 16 horas de exposición continua. Si bien estos tiempos pueden acortarse cuando la PpO2 es mayor a 1, dichos síntomas son raros y la administración de oxígeno no debería ser negada o arbitrariamente detenida en un intento de prevenir síntomas que tomarían muchas horas en presentarse.

La administración de oxígeno de emergencia sigue siendo el principio básico para el tratamiento de enfermedades disbáricas agudas. Teniendo la unidad de oxígeno en buen estado y practicando regularmente la implementación y la administración del mismo, usted estará preparado para proveer cuidados efectivos. Recuerde, la persona que lo necesite podría ser usted.


© Alert Diver — 4to Trimestre 2012