Simulacros de emergencia para profesionales del buceo




La ejecución de la reanimación cardiopulmonar y la aplicación de almohadillas del AED con eficacia requieren acceso al pecho descubierto de una víctima.
Era un fabuloso día para bucear en el lago, hasta que un buzo preso del pánico se acercó corriendo para informar la desaparición de un compañero. Un grupo de buzos profesionales se encontraba cerca e ingresaron al agua rápidamente. Varias líneas de burbujas se alejaban de la costa en patrones aleatorios. Poco tiempo después, Sheri y Jill, dos instructoras de buceo, salieron a la superficie con Jimmy, un buzo de unos 109 kg (240 libras). Lo arrastraron hacia el muelle, donde con movimientos torpes se quitaron su equipo y también el del buzo; después de algunos intentos fallidos lograron sacar al enorme buzo, cuyo cuerpo estaba completamente flácido, fuera del agua.

Una vez que las dos instructoras habían colocado al hombre en el muelle iniciaron la reanimación cardiopulmonar (RCP). Sheri subió la colina rápidamente hacia el estacionamiento para buscar la unidad de oxígeno, el kit de primeros auxilios y el teléfono de emergencia. Lamentablemente, la camioneta estaba cerrada; volvió a bajar por la colina y comenzó a buscar en las mochilas de sus colegas para encontrar las llaves de la camioneta. Encontró un teléfono celular y llamó a los servicios médicos de emergencia (SME). Para ese entonces, Jill estaba exhausta por realizar las maniobras de RCP sola desde el momento en el que habían sacado a Jimmy del agua. Comenzó a pedirle a Sheri a los gritos que se moviera más rápidamente y que fuera a ayudarla. Sheri le respondió con gran frustración y un lenguaje fuerte.

Sheri encontró las llaves, volvió a subir la colina corriendo y tomó el equipo de emergencia de la camioneta. Nuevamente descendió por la colina y se dirigió al muelle donde se dejó caer sobre sus rodillas, abrió la unidad de oxígeno y se quedó mirando las piezas fijamente con una mirada de incertidumbre; la unidad había sido desarmada en una clase de rescate la semana anterior. Jill vio que Sheri estaba bloqueada y le pidió que se hiciera cargo de la reanimación cardiopulmonar. Jill armó la unidad de oxígeno y le administró oxígeno suplementario a Jimmy. En ese momento algunos colegas de Sheri y Jill salieron a la superficie y preguntaron qué estaba sucediendo. Habían transcurrido veinticuatro minutos desde que el compañero de Jimmy había pedido ayuda; Sheri y Jill estaban agotadas, fatigadas, frustradas y desesperadas por descansar.

"Tiempo. Fin de la situación. Fin de la situación." gritó el evaluador. Se trataba de un simulacro, una situación de capacitación en el trabajo, pero nadie podría imaginarlo dadas las reacciones de las dos emocionadas instructoras. Jill estaba temblando y visiblemente enfadada. Sheri lloraba e inmediatamente se puso a la defensiva. Todos estaban al tanto de que se trataba de un ejercicio de capacitación, pero este era el primer simulacro de emergencia a gran escala de este grupo y había incluido muchas de las complejidades de un incidente real. Los módulos de capacitación que resultaban familiares para los estudiantes de las clases de RCP, proveedor de oxígeno y primeros auxilios ya habían quedado en el pasado. En su lugar se encontraban los factores de confusión que incluían la arena, la humedad, la adrenalina, el sudor, las emociones, los trajes de neopreno, la confusión, los gritos y el desorden: los verdaderos beneficios de las situaciones de capacitación realistas.

La necesidad
La capacitación en el trabajo es un aprendizaje práctico o desarrollo de habilidades que se ha diseñado para mejorar las capacidades de los miembros del personal. Su importancia para los profesionales del buceo no se pude destacar lo suficiente. Si bien este tipo de capacitación se relaciona más comúnmente con las fuerzas policiales, los equipos de los SME y los socorristas, las industrias recreativas, incluidos los deportes de nieve y los deportes de remo en aguas rápidas, también la ponen en práctica. Los riesgos inherentes al buceo pueden exigir que se recurra a los profesionales del buceo para que actúen con competencia, aptitud y profesionalismo cuando se produce un incidente.

Los profesionales del buceo asisten a encuentros de agencias de entrenamiento y ferias comerciales y toman cursos para mantener sus credenciales de RCP, primeros auxilios y proveedor de oxígeno cada dos años. Si bien todos estos son aspectos importantes de su educación continua, los encuentros y cursos no pueden preparar a las personas por completo para situaciones que requieren decisiones inmediatas en circunstancias de mucho estrés, como por ejemplo estar de rodillas, empapado, sobre un buzo que no responde en aguas agitadas mientras los compañeros de buceo lloran en medio de un ataque de histeria. Allí es donde entra en juego la capacitación realista.
¿Quién debe realizarla?
La capacitación de emergencia en el trabajo debe ser obligatoria para todo el personal que supervise o dirija a buzos en centros de buceo, centros turísticos, operadores de barcos chárter, instituciones educativas, departamentos de seguridad pública o empresas de buceo comercial. Esto incluye instruir a asistentes, assistant instructors, Divemasters, DiveCons, instructores, Instructor Trainers y directores de cursos.

Los profesionales del buceo no son los únicos eslabones de la cadena de cuidados de un buzo accidentado y la solidez de una cadena está determinada por su eslabón más débil. En cualquier punto de buceo hay otras personas que pueden contribuir a la ejecución de un plan de emergencia. Se deben coordinar los ejercicios de capacitación con estas partes vinculadas, lo que incluye personal de piscina, personal del lugar de buceo y tripulación de embarcaciones. Los profesionales del buceo deben comunicarse con el director de actividades acuáticas de la piscina donde entrenan y conversar sobre su interés en crear un plan de emergencia coordinado para las actividades de buceo que se llevan a cabo en la piscina. El plan debe probarse en un ejercicio de capacitación combinado que incluya a los profesionales del buceo y los socorristas. Ambas partes aprenderán mucho. Este enfoque también es relevante para las embarcaciones de buceo y los sitios de buceo administrados.

Otro grupo que debe participar al realizar simulacros de capacitación son los buzos con una certificación de buceo avanzado (o superior). Estos buzos son excelentes espectadores, víctimas o compañeros de buceo. Ellos siempre han mostrado un interés en obtener más información sobre el buceo y su participación en un simulacro de emergencia puede motivarlos a realizar un curso de RCP, proveedor de oxígeno o buzo de rescate. Además, estos buzos agradecerán la oportunidad de observar cómo los profesionales del buceo locales mejoran su preparación y sus habilidades.
Elementos de excelentes situaciones de capacitación


Planificación: los excelentes simulacros de emergencia incorporan la mayor cantidad posible de elementos de los incidentes de la vida real. Muchas veces son los sutiles matices de estas situaciones hipotéticas los que presentan giros imprevistos para el personal. Por ejemplo, un buzo que presenta signos que coinciden con la enfermedad por descompresión y que se pone a la defensiva con respecto a su perfil de buceo e insiste con que se encuentra perfectamente bien aporta realismo y una dinámica que no se encuentra en la mayoría de los cursos de capacitación. Los accidentes de buceo nunca son rutinarios; incluyen giros e imprevistos y difieren considerablemente unos de otros. Un excelente lugar para obtener ideas para situaciones nuevas e interesantes es la columna Análisis de incidentes de Alert Diver.

Crear las condiciones: las situaciones hipotéticas nunca deben poner en peligro a ningún participante ni espectador. El personal de supervisión debe controlar y orquestar la capacitación en todo momento y debe informar que se está llevando a cabo esa capacitación a todas las personas que no participen y que estén en los alrededores. El personal de supervisión también debe estar preparado para reconocer y responder a una emergencia real en caso de producirse alguna durante la capacitación.

Otro elemento clave para crear las condiciones con éxito consiste en establecer reglas y parámetros para la situación. No predisponga a los participantes a fallar por no explicar la naturaleza de la capacitación o no declarar qué áreas están en una zona prohibida. Indique a los participantes cómo deben pedir ayuda y asegúrese de que sepan quién es un espectador que está disponible y quién es un evaluador que no participa en el ejercicio. Tenga presente qué podría ir mal en la capacitación y tome las medidas necesarias para evitar esos resultados.

Acordone el área de capacitación y coloque letreros para indicarles a las personas que pasen por allí que están presenciando un ejercicio de capacitación. Asegúrese de manejar de manera apropiada cualquier riesgo para los participantes o el público. Tenga cuidado con el equipo que queda esparcido alrededor del lugar y asegúrese de que sea recogido razonablemente pronto para minimizar el impacto de la capacitación sobre otras personas.

Brinde a los participantes clave, tales como "víctimas" y "espectadores", instrucciones precisas sobre qué deben decir y hacer. Permitirles improvisar o actuar por su cuenta puede causar problemas y complicar la situación hipotética de maneras que no promueven el aprendizaje.

Evaluadores: procure que al menos una persona no participe de la situación para que esté a cargo de la evaluación. Esta persona debe tomar notas y controlar un cronómetro para indicar cuándo se producen los sucesos. El registro del evaluador debe incluir decisiones y acciones tanto buenas como malas; esto será la base para el informe que se brindará al final. El evaluador debe controlar no sólo el ejercicio de capacitación sino también las actividades que no formen parte del ejercicio debido a que el público o el escenario puede requerir cambios en la situación. Si es necesario detener la capacitación, todos los participantes deben estar preparados para prestar atención al evaluador en el caso de que éste intervenga.


Los simulacros de emergencia que se llevan a cabo correctamente incluyen la supervisión de un evaluador.

Añadir realismo: cuánto más realista sea el simulacro, mejor preparados estarán los participantes en el caso de que se produzca una emergencia real. Agregue elementos realistas tales como teléfonos celulares para hacer "llamadas de emergencia", trajes de neopreno desechados que puedan cortarse para sacárselos a las víctimas que no responden, espectadores emocionales y víctimas en las que se pueda confiar que se mantendrán en el personaje. Considere las siguientes ideas:

  • Teléfonos celulares: programe previamente un número en un teléfono celular que pueda usarse para simular una llamada a los SME. Debe haber una persona del otro lado de la línea para desempeñar el rol de un operador del 911 y hacerle preguntas a la persona que llama sobre la emergencia. Debido a que un teléfono celular puede mojarse o dañarse durante el desarrollo de una situación hipotética, tal vez desee usar un teléfono de mentira y mantener las conversaciones en voz alta.

  • Espectadores: designe a algunas personas para crear ruido de fondo o distracciones. Procure contar con espectadores afligidos, horrorizados o serviciales para que hagan comentarios como por ejemplo: "¡oh no, esto es terrible!" o "¿cómo puedo ayudar?".

  • Víctimas: si alguien desempeña el papel de un buzo que no responde, esa persona debe mantener el cuerpo lo más flácido posible. El peso muerto agrega una dificultad sorprendente y realista en el traslado de pacientes.

  • Trajes de neopreno viejos: solicite a los participantes que preparen a víctimas que no respondan para la reanimación cardiopulmonar y la aplicación de almohadillas del AED, para lo que deberán cortar trajes de neopreno que ya no se utilicen para así quitárselos a una persona o maniquí.

  • Unidades de entrenamiento: los ejercicios de capacitación realistas pueden afectar los equipos. De ser posible, designe unidades de oxígeno y kits de primeros auxilios que funcionen pero que puedan mojarse, llenarse de arena y golpearse un poco.

  • Ritmo: permita que transcurra una cantidad de tiempo apropiada hasta la "llegada de los SME" al lugar. De acuerdo con los datos de tiempo de respuesta de los SME a nivel nacional, el intervalo que existe entre una llamada telefónica para pedir ayuda en una situación hipotética y la llegada teórica de los SME debe ser de aproximadamente 8 minutos en zonas urbanas y de 10 minutos en áreas rurales.

Informe (debriefing): un elemento crítico de todo simulacro de capacitación es la sesión de debate y análisis posterior a la capacitación. Antes de comenzar, considere la buena disposición de los participantes para el aprendizaje. Permita que tengan un breve período para relajarse y recomponerse, pero reagrúpense en unos pocos minutos en un lugar cómodo en el que no haya distracciones. Los participantes deben describir lo que hicieron y, en especial, sus sentimientos. A menudo saben exactamente qué medidas deben tomarse, pero el estrés o las emociones hacen que se produzcan fallas. Por lo general, esto es un indicio de que la capacitación produjo beneficios y que podrán sentirse más cómodos y capaces en situaciones similares en el futuro.

El objetivo de los debates no debe ser la crítica sino que deben centrarse en los participantes y los evaluadores deben guiar la conversación para debatir sobre cómo pueden lograrse mejoras. Los evaluadores también deben destacar las consecuencias y la importancia relativa de las acciones o la falta de acción de los miembros del personal durante la situación hipotética. No deben dramatizar en exceso las fallas de los individuos; deben recordarles a los participantes que uno de los objetivos principales del ejercicio era brindarles una oportunidad de cometer errores en un marco con consecuencias menores. Este enfoque permitirá que el personal se sienta agradecido de la capacitación en el trabajo en lugar de verla como una carga embarazosa.

Documento: al final de todos los simulacros de capacitación, haga una lista de cada persona que haya participado y registre la fecha y algunos detalles sobre la situación hipotética. Esta documentación es una buena forma de realizar un seguimiento de la participación de los miembros del personal y también puede resultar útil en el caso de que se inicie alguna acción legal. Es posible que los profesionales del buceo y sus empleadores sean mejor vistos en la defensa durante un litigio si pueden demostrar un enfoque en el manejo de accidentes con registros de capacitación específica en el trabajo.
El costo de no realizar una capacitación de emergencia en el trabajo
Los dos argumentos principales contra la realización de ejercicios de capacitación de emergencia son el costo y el tiempo. Los empleadores le pagan al personal por el tiempo y sin ingresos para compensarlo ese tiempo puede tener un gran peso en un presupuesto. Los empleadores deben crear un presupuesto aparte para la capacitación en el trabajo y, de ser posible, programar las capacitaciones para los momentos en los que el personal ya está reunido. Las capacitaciones pueden llevarse a cabo en lugares que no sean muy costosos tales como piscinas, playas o lagos. Existen diferentes opiniones con respecto a con qué frecuencia deben realizarse los ejercicios de capacitación en el trabajo. Los profesionales del buceo y sus empleadores decidirán si se llevarán a cabo una vez al mes, cada tres meses o cada seis meses y esto puede depender del tamaño y el alcance de la empresa y la cantidad de miembros del personal.

Aquellos que descarten los ejercicios de capacitación de emergencia en el trabajo por considerarlos poco prácticos o innecesarios deben considerar lo siguiente: después de un accidente de buceo no es un buen momento para descubrir problemas. El buceo es divertido y a la mayoría de los profesionales del buceo no se les recuerda con frecuencia que es una actividad que puede causar la muerte. Cuando se produce un incidente puede resultar obvio de inmediato para todas las partes que algunos miembros del personal no han mantenido sus habilidades y conocimientos. El tiempo, la energía y el costo que se relacionan con el análisis de un incidente grave con la agencia de entrenamiento, empresas de seguros, investigadores, miembros de las fuerzas de seguridad y abogados superarán dramáticamente el costo de realización de simulacros de capacitación realistas y frecuentes.


© Alert Diver — 4to Trimestre 2013