Simpatía por el demonio

Una mirada sobre las mantas y rayas águila

A pesar de la atención cada vez mayor del público sobre la situación crítica de los tiburones durante la última década, muchas personas aún se olvidan de las primas de los tiburones: las rayas. Quizás no resulta sorpresivo que las rayas no obtengan la misma atención de los medios que los tiburones, pero están rezagadas al igual que los tiburones tanto como sujetos de investigación científica como beneficiarias de protecciones legales.

No obstante, para los buzos hay pocas cosas más impresionantes que el elegante y majestuoso vuelo submarino de la mantarraya, que puede alcanzar el notable tamaño de más de 6 metros (20 pies) de ancho. A este animal, que surca los mares tropicales del mundo sobre alas grandes y fuertes, no se lo comprendió demasiado hasta hace poco. Mucho de lo que sabemos acerca de las mantarrayas ha sido descubierto en la última década y, en la actualidad, los buzos pueden encontrar mantas de manera predecible en una cantidad cada vez mayor de puntos de buceo.


Mantas en Hanifaru Bay, un área marina protegida en las Maldivas y uno de
los puntos principales de la recientemente establecida Reserva de la Biósfera
de la UNESCO denominada Baa Atoll.
Las mantas (cuyas aletas cefálicas tienen un aspecto córneo) se encuentran como nunca en el centro de la atención tanto pública como científica. Las tres especies de mantarrayas y sus nueve primos semejantes, las rayas águila, actualmente son sumamente buscadas, tanto vivas como muertas. La gran Manta birostris es la más grande de las mantas; la Manta alfredi es una especie más pequeña y costera que vive principalmente en el Indo-Pacífico y el Atlántico oriental; la tercera especie (que aún no se ha descrito completamente) se encuentra principalmente en el Caribe occidental y el golfo de México. Estas 12 rayas de gran tamaño y sumamente migratorias subsisten con presas planctónicas y comparten otros rasgos comunes como por ejemplo longevidad, madurez tardía y bajos índices reproductivos.

Estas características, en combinación con un comportamiento predecible de desplazamiento por la superficie duramente la alimentación, han convertido a las rayas en criaturas particularmente vulnerables a la sobreexplotación. Generalmente tienen una sola cría después de un período de gestación de 12 meses y en algunas especies pueden pasar hasta cinco años entre una gestación y otra. Su cerebro es grande en relación con el tamaño de su cuerpo (el más grande de todos los tiburones y las rayas), lo que implica que son tan listas como un ave inteligente y amistosa, un hecho que no sorprende a nadie que haya tenido un encuentro prolongado con una manta. Su comportamiento es un factor clave del crecimiento de la industria del turismo de las mantas, que genera alrededor de 73 millones de dólares estadounidenses en ingresos directos cada año.

Las diferencias en las preferencias de hábitat y ciclos de vida de estas rayas migratorias las expone a amenazas variadas pero que se superponen. Las mantas costeras (M. alfredi) y algunas rayas águila están amenazadas por pesquerías artesanales de pequeña escala que usan redes y arpones en países como Indonesia y Mozambique; las mantas oceánicas (M. birostris) y otras especies de rayas águila están amenazadas aún más por las pesquerías de atún pelágico que utilizan redes de cerco. Las pesquerías cuyo blanco son las mantas buscan intencionalmente no la carne del animal sino su aparato respiratorio: las membranas branquiales, que se secan y venden en Asia por sus supuestas propiedades medicinales.

Los estudios realizados estiman que la mortalidad de las rayas águila que son capturadas y liberadas de las redes de cerco de atún es de casi el 100 por ciento. La reducción de la amenaza de captura con redes de cerco ha sido abordada por la Comisión de Pesca del Pacífico Central y Occidental (Western and Central Pacific Fisheries Comisión, WCPFC), que en 2015 propuso procedimientos para una liberación rápida y cuidadosa de los animales capturados en las redes. Estas medidas aún no se han implementado ampliamente y la práctica común de clavarles un gancho a las rayas atrapadas en las redes contribuye aún más a la mortalidad por el uso de redes de cerco.

Varios países, incluso México, Indonesia, Perú, Australia, Ecuador, Maldivas, Seychelles y Yap, ya han promulgado leyes para proteger a las mantas, dado el dramático descenso de la cantidad de especímenes como resultado del crecimiento de las pesquerías que apuntan a ellas. Sin embargo, la brecha entre la legislación y la efectiva implementación de las medidas de protección es amplia. La pesca insostenible de mantas continúa, incluso en los países que cuentan con protecciones.

Recientemente se han implementado medidas adicionales para reducir las amenazas de las pesquerías y el comercio a través de dos acuerdos internacionales fundamentales: la Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias de Animales Silvestres (Convention on the Conservation of Migratory Species of Wild Animals, CSM) y la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (Convention on International Trade in Endangered Species of Wild Fauna and Flora, CITES).

El Apéndice I de la CMS requiere que las partes del tratado protejan a las especies enumeradas por la CMS en su país, mientras que el Apéndice II complementario alienta a las naciones del área de distribución (los países por donde pasan las especies migratorias) que colaboren a nivel internacional para la conservación y el manejo de las especies. Un ejemplo de dicha colaboración es el Memorando de Entendimiento (MOU, por sus siglas en inglés) sobre la Conservación de Tiburones Migratorios, que originalmente enumeraba una pequeña cantidad de especies de tiburones en su Anexo 1. En 2011, la manta gigante (Manta birostris) fue mencionada en ambos apéndices de la CMS. En 2014 a esta lista le siguió la incorporación de la manta costera y las nueve especies de rayas águila, en parte en reconocimiento de que la apariencia similar de las mantas no protegidas podría frustrar la protección de las mantas gigantes. En febrero de 2016, los participantes de la segunda reunión de los signatarios del MOU sobre la Conservación de Tiburones Migratorios agregaron todas las especies de mantas y rayas águila (y algunos tiburones más) al Anexo 1 y adoptaron un plan de conservación revisado (Anexo 3) para el período de 2016 a 2018 que mejorará nuestros conocimientos acerca de las especies y las pesquerías.

La CITES prohíbe la actividad comercial de las especies enumeradas en el Apéndice I (en mayor peligro de extinción), establece procesos para garantizar que el comercio de las especies incluidas en el Apéndice II sea sustentable y tiene la capacidad de imponer sanciones si las partes no cumplen con las disposiciones. La CITES enumeró a todas las mantas en el Apéndice II en 2013 y reconoció que las pesquerías que se rigen por la demanda internacional de membranas branquiales han causado la reducción de las existencias. El Apéndice II de la CITES exige que los países exportadores confirmen que las exportaciones de las especies enumeradas fueron obtenidas legalmente (por ejemplo, que no fueron tomadas de áreas protegidas o mediante el uso de equipo de pesca ilegal) y que la recolección realizada entre la población salvaje fue sostenible, entre otras cosas. En septiembre de 2016, las partes debatirán sobre la posibilidad de incorporar a todas las rayas águila al Apéndice II de la CITES, en parte porque algunas especies se enfrentan a las mismas amenazas y también debido a los problemas por las "semejanzas", lo que puede perjudicar la protección de las especies más amenazadas si sus productos (es decir, las membranas branquiales) no pueden ser diferenciados.

Estas medidas internacionales de conservación son oportunas ya que proporcionan la esperanza de que será posible revertir las mermas en varias pesquerías de mantas/rayas águila conocidas y mitigar las amenazas de otras pesquerías que aún no se han descrito por completo. Además, pronto se publicará la Estrategia Mundial de Conservación de Rayas Águila y Mantarrayas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), que fue desarrollada por expertos en mantas en Durban, Sudáfrica, en 2014 con el objeto de guiar las prioridades de investigación y conservación e impulsar los futuros esfuerzos de conservación y colaboración para todas las rayas águila.

Los avances considerables que se han realizado en todo el mundo en lo que respecta a la investigación y conservación de las mantas y rayas águila son alentadores. Está claro que finalmente estamos comenzando a demostrarles a estas criaturas marinas la compasión que tanto se merecen. Sin embargo, no es el momento de dormirse en los laureles; debemos actuar más rápido y con más eficacia para mitigar las diversas amenazas a las que se enfrentan estos grandiosos íconos marinos para que sus poblaciones puedan volver a prosperar.
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Mire el video Manta: Ray of Hope (Manta: un rayo de esperanza) y obtenga más información acerca de las rayas y qué se está haciendo para ayudarlas.



© Alert Diver — 2do Trimestre 2016