Si no puede compensar, debe cancelar el buceo

El barotrauma de los senos paranasales puede ser muy molesto.


No debemos olvidar una de las primeras lecciones que nos enseñan como buzos principiantes: no fuerce la situación; si le resulta difícil compensar, debe finalizar el buceo.


El buzo
Se trataba de una mujer de 26 años de edad con aproximadamente 200 buceos realizados durante toda su vida.
El buceo
La mujer realizó un único buceo matutino a una profundidad máxima de 27 metros (88 pies). No informó ningún inconveniente con la compensación ni ninguna otra complicación durante el descenso. No obstante, al acercarse a la parada de seguridad casi al final del ascenso, sintió un dolor de cabeza intenso y tuvo náuseas y vómitos. Omitió la parada de seguridad y ascendió directamente hacia la superficie. El dolor de cabeza y los vómitos continuaron en la embarcación y también experimentó la aparición de lo que ella llamó mareo. La tripulación la ayudó a quitarse el equipo y le administró oxígeno. Después de unos minutos sin observar ninguna mejoría, los miembros de la tripulación llamaron al resto de los buzos y se comunicaron con los servicios médicos de emergencia (SME) y la línea de emergencias de DAN®.
Análisis
Un análisis más detallado reveló que el mareo que la buceadora había informado probablemente era vértigo. El vértigo se caracteriza por una sensación de que todo da vueltas y normalmente está acompañado de náuseas y vómitos, mientras que el mareo es una sensación de pérdida del equilibrio.

En un contexto de buceo, una aparición inmediata de vértigo durante el ascenso o descenso sugiere la existencia de un barotrauma del oído, donde el barotrauma del oído interno (BTOI) es lo más preocupante. Puede haber dolor de oído o no. El vértigo también es común en los casos de enfermedad por descompresión en el oído interno (EDCOI). La aparición de síntomas de la EDCOI normalmente no es tan repentina y dramática y el perfil de buceo no parecía ser lo suficientemente agresivo como para sugerir inmediatamente la existencia de una EDCOI. Sin embargo, no se podía descartar ese diagnóstico por completo.

Distinguir entre una EDCOI y un BTOI puede suponer un desafío importante en el diagnóstico, pero hacerlo es crucial porque las dos condiciones requieren enfoques terapéuticos diferentes y tener un diagnóstico y un tratamiento equivocados puede resultar perjudicial.

Los dolores de cabeza son un dolencia común después de un buceo y a menudo son el resultado de un barotrauma de los senos paranasales.

Otro diagnóstico posible, si bien es mucho menos frecuente, era un barotrauma de los senos paranasales muy grave con escape de gas hacia la cavidad craneal (neumoencéfalo). La aparición repentina de un dolor de cabeza intenso asociado a una caída de la presión barométrica (en el ascenso) acompañado de náuseas, vómitos y vértigo sugería la posibilidad de un diagnóstico tan poco frecuente. La buceadora informó algunas dificultades para compensar y lo que había parecido un dolor en los senos paranasales durante el descenso así como también una sensación de presión más adelante durante el ascenso. La buceadora había sufrido un resfriado recientemente, lo que aumentó la probabilidad de un barotrauma grave de los senos paranasales. El neumoencéfalo normalmente se diagnostica mediante el uso de imágenes, pero es posible que pequeñas cantidades de gas se reabsorban en poco tiempo. Dado el lapso de tiempo relativamente corto que existe para obtener una imagen de diagnóstico positivo y la naturaleza nociva, y potencialmente fatal, de un neumoencéfalo, descartar su existencia debe ser una prioridad.

Se supone que el mecanismo de la lesión es un bloqueo inverso de los senos paranasales. La presencia de mucosidad e inflamación de las membranas mucosas es la causa más común del bloqueo transitorio de los senos paranasales. Por lo general, esto no supone un riesgo mayor que la inflamación en las membranas mucosas de los senos paranasales, pero con los cambios en la presión ambiental que se observan en el buceo, un bloqueo parcial o intermitente puede actuar como una válvula que puede afectar el flujo de gas normal de los senos paranasales.

La expansión de gas de un bloqueo inverso puede ser suficientemente significativa como para afectar las delgadas paredes de hueso que separan los senos paranasales uno del otro y de la cavidad craneal. Cuando la cavidad de un seno paranasal repentinamente alivia su presión hacia otro, esto normalmente se manifiesta como dolor, un dolor de cabeza y posiblemente un sangrado nasal. Por otra parte, el escape de gas hacia la cavidad craneal (neumoencéfalo) puede provocar síntomas que abarcan desde dolores de cabeza hasta déficits neurológicos severos que ponen en peligro la vida.

Las posibles consecuencias dependerán de la cantidad de gas y del grado de desplazamiento de las estructuras anatómicas normales. Este tipo de lesión inicialmente puede manifestarse como un dolor de cabeza moderado o intenso o, en casos graves, provocar convulsiones o incluso la muerte. La mayoría de los casos de neumoencéfalo desaparecen espontáneamente sin ninguna intervención quirúrgica. El manejo incluye respirar oxígeno, mantener la cabecera de la cama elevada, tomar antibióticos (especialmente cuando existe una lesión traumática), manejar el dolor y realizar controles neurológicos frecuentes y tomografías computadas reiteradas.
Evaluación y tratamiento
Las radiografías de la buceadora revelaron signos sutiles que podían indicar la existencia de un neumoencéfalo, lo que requirió su ingreso en el hospital. No obstante, estos hallazgos no pudieron reproducirse durante una tomografía computada varias horas más tarde. Estas discrepancias en el diagnóstico dieron lugar a algunos debates, pero sobre la base de la historia del caso, la presentación de los síntomas y las imágenes iniciales aún se asumió que el diagnóstico era de neumoencéfalo secundario a un barotrauma de los senos paranasales. La paciente había estado respirando oxígeno puro desde su salida a la superficie, incluso durante su traslado, evaluación e ingreso al hospital, lo que pudo haber acelerado la reabsorción del gas.

Ante la falta de evidencia concreta de neumoencéfalo, el plan de tratamiento era que la paciente continuara respirando oxígeno, iniciara un tratamiento con antibióticos, se sometiera a nuevas tomografías computadas y estuviera en observación durante al menos 48 horas.

Una cita de seguimiento a los seis meses reveló que la buceadora tuvo un excelente desenlace y no sufrió complicaciones durante ni después de su hospitalización. Aún no ha reanudado la práctica de buceo.
Debate
Una de las primeras reglas que aprendemos como estudiantes de buceo es suspender el buceo cuando experimentamos alguna dificultad para compensar. Esta es probablemente la primera regla que todos rompemos. Las preguntas acerca del uso de descongestivos se encuentran entre las inquietudes más comunes que se plantean en la línea de información médica de DAN. (Para obtener más información acerca de los descongestivos y el buceo, visite DAN.org/medical/FAQ).

Con respecto al riesgo de barotrauma, las etapas más críticas de un buceo son el descenso y el ascenso, momentos donde se producen cambios barométricos considerables. Cuando los buzos tienen dificultad para compensar durante el descenso, los líderes de buceo a menudo hacen lo imposible para evitar suspender un buceo, lo que alienta a los buzos a intentar diferentes técnicas de compensación y les enseña a alternar entre ascender unos pocos metros e intentar descender nuevamente. También no es poco común ver a los buzos apretar su nariz y soplar durante el ascenso, supuestamente porque experimentan dificultades para compensar durante el ascenso. Ambas prácticas son contraproducentes y aumentan considerablemente el riesgo de barotrauma del oído medio, los senos paranasales y el oído interno.

Los problemas con la inflamación y congestión de los senos paranasales pueden aumentar por las respuestas naturales de los senos a las temperaturas bajas. La exposición al frío desencadena un reflejo que se manifiesta como un aumento en la producción de mucosidad e inflamación de las membranas mucosas. Esto se conoce como "rinitis por frío". El agua de mar también puede tener un efecto irritante sobre las membranas mucosas, lo que estimula aún más la producción de mucosidad nasal y paranasal.

Normalmente esto no tiene consecuencias negativas más que la eliminación de cantidades abundantes de mucosidad clara al salir a la superficie; pero al bucear se debe tener cuidado: si se está recuperando de un resfriado o tiene otros factores predisponentes como por ejemplo alergias, el movimiento normal de gas entre los senos paranasales puede ser considerablemente más difícil. Si experimenta una leve dificultad para compensar estas cavidades al principio de un buceo, lo más probable es que el aumento en la producción de mucosidad y la inflamación de las membranas mucosas dificulten la compensación aún más al acercarse al final del buceo. Recuerde que siempre puede suspender un descenso; cancelar un ascenso es mucho más problemático.

© Alert Diver — 2do Trimestre 2016