Santa Bárbara: la esquiva isla




Esta vista aérea muestra la diminuta Isla Santa Bárbara desde el noreste.


Parpadeé repetidamente para intentar despertarme y eché una mirada al techo de mi litera en la penumbra. Podía oír el débil chirrido del barco, cuyos suaves movimientos indicaban que el mar estaba muy calmo ese día o que estábamos anclados en una caleta bien protegida. Detecté el aroma del tocino cocinándose y oí voces apagadas, pero nada sugería una respuesta a la pregunta que daba vueltas en mi cabeza. Bajé las piernas de la cama, salté al suelo y caminé a tientas hacia las escaleras, y finalmente permití que mis pensamientos salieran a la superficie.

"¿Dónde diablos estoy?", susurré de manera furtiva.

Este puede parecer un mal escenario, pero no es una contemplación del amanecer poco común para los buzos que contratan un barco chárter a la Isla Santa Bárbara, una diminuta franja de tierra situada a unos 60 km (38 millas) de la costa de California. Con una superficie de aproximadamente 2,5 km cuadrados (1 milla cuadrada) y el pico más alto a 193 metros (634 pies) de altura, es la más pequeña de las Islas del Canal de California. Su aislamiento y su pequeño tamaño se traducen en un refugio mínimo contra el alto oleaje, por lo que sólo se puede bucear allí cuando las condiciones son óptimas. La distancia de la isla desde el territorio continental complica las cosas aún más, ya que la mayoría de los barcos chárters suponen un viaje durante la noche.

Los ilusionados pasajeros abordan la embarcación por la tarde, sujetan su equipo con correas y se suben a sus literas, todo ello mientras rezan para que el océano Pacífico decida cooperar. En la mayoría de los casos se despiertan y descubren que han fondeado en una ubicación más indulgente, como el lado este protegido de la mucho más grande Isla Catalina. No obstante, la perseverancia es de importancia fundamental ya que la Isla Santa Bárbara puede ofrecer características de las Islas del Canal tanto del sur como del norte, y lo hace con beneficios adicionales tales como agua cristalina de color azul y criaturas pelágicas.

Durante los últimos 10 meses mis intentos de llegar a la Isla Santa Bárbara no habían tenido éxito, por lo que subía las escaleras lentamente hacia la cocina, mientras balbuceaba con aprensión: "¿qué habrá sucedido esta vez? ¿Es una isla pequeña o una grande? ¿Es pequeña? ¿O grande?". Cuando llegué a la parte superior de las escaleras, exhalé y levanté la mirada lentamente hacia la ventana, y no pude evitar que una sonrisa se apoderara de mi cara: ¡lo habíamos logrado! Centellando bajo el sol estaba mi diminuta franja de tierra, un lugar que para muchas personas representa el toque final de la práctica de buceo en las Islas del Canal de California.

Mi compañero de buceo ya estaba en cubierta, bebiendo café mientras controlaba nuevamente su equipo, y nos miramos maravillados, acordando sin hablar que ingresaríamos al agua en cuanto se abrieran las puertas para bucear. Al echar un rápido vistazo a nuestros alrededores mi emoción continuó aumentando. Las calmas aguas del mar nos habían permitido anclar en uno de los puntos más expuestos de la Isla Santa Bárbara, Arch Reef, que puede identificarse por el aspecto de agua hirviendo donde la topología homónima casi atraviesa la superficie.


Un buzo admira la exuberante vida marina de Hidden Reef.
Bajo la superficie del océano, un arco con esponjas de 9 metros (30 pies) de ancho y Corynactis incrustadas dominaba la escena. Hubiera sido muy fácil pasar la totalidad del buceo a una profundidad inferior a unos 14 metros (45 pies) explorando la gran estructura rocosa, pero teníamos otros objetivos. Pasamos a través del arco y dejamos a los demás buzos atrás, y nos dirigimos hacia el noroeste por un bosque de kelp inclinado y patrullado por rayas murciélago para llegar a Hidden Reef. A unos 18 metros (60 pies), la pendiente cae rápidamente y forma una pequeña pared rocosa que proporciona escondites para langostas y un sustrato para grandes gorgonias rojas y grupos de hidrocorales de color violeta. Un gran bacalao largo y peces escorpión californianos nos miraban junto a una estrella de mar de colores brillantes.

Cuando dimos la vuelta para regresar a la embarcación vimos una extraña masa plateada a la distancia. A medida que se acercaba, nos dimos cuenta de que era un gran banco de caballas. Segundos más tarde quedamos envueltos en un caos, con el reluciente banco de peces presa dando vueltas a nuestro alrededor mientras una pequeña manada de jóvenes leones marinos arreaba a los asustados peces por el kelp y hacia las aguas profundas.


Un pulpo de dos manchas espera a alguna presa desprevenida en las rocas cerca de la Isla Sutil.
A medida que la mañana avanzaba, el océano seguía sumamente calmo, por lo que navegamos hacia el sur en dirección a la diminuta Isla Sutil. Mientras el capitán anclaba cerca del lado sur de la isla, vi una dulce cara moteada que nos miraba expectante desde la superficie: una foca. Dado que sólo he podido fotografiar una o dos de estas tímidas criaturas en todos mis años de buceo, puedo reconocer una artimaña por lo que es. Le di un empujoncito a mi compañero e hice un gesto de exasperación hacia la foca. Mi compañero se rió y respondió con voz burlona: "oh, ¡mírame! Soy una foca encantadora y adorable, y desapareceré maravillosamente en cuanto te sumerjas". Entre risas, nos colocamos el equipo e ingresamos al agua, y pasamos por el costado del irregular kelp para llegar a Sutil Pass, que se extiende entre las islas Sutil y Santa Bárbara.

Pasamos junto a pulpos rojos y de dos manchas, una variedad de nudibranquios inusual y peces kelp de la isla que estaban sobre las rocas. Cuando alcanzamos una profundidad de 18 metros (60 pies) el kelp comenzó a formar un denso bosque flanqueado por gorgonias rojas y doradas y lleno de herreros. Estábamos fotografiando la escena cuando sentí un rápido tirón en el pie izquierdo. Eché una mirada hacia atrás y vi la punta de mi aleta en la boca de la joven foca, que nos había seguido por el canal.


Una curiosa foca en Sutil Pass enamorada de su reflejo en el puerto de un fotógrafo.
Como quizás suponga, el comportamiento estándar de las focas hace que la criatura huya aparentemente en estado de shock tan pronto como un buzo la mira fijamente. No obstante, esta foca en particular parecía estar obstinada y curiosamente determinada a convertirse en mi mejor amiga. Después de terminar de masticar mi aleta, decidió juguetear con mis piernas, acariciar la caja estanca de mi cámara con el hocico y envolver mi cabeza con su cuerpo. Al completar el proceso, se alejó nadando unos pocos metros y luego regresó a mis aletas y volvió a comenzar. Esta inspección se repitió varias veces, lo que me hizo reír con tanta fuerza que era todo lo que podía hacer para mantener mi regulador en la boca. Al fin, mi nueva mejor amiga parecía estar satisfecha con su meticulosa evaluación, luego se alejó nadando y nos dejó muertos de risa con un nivel de aire tan bajo que decidimos regresar al barco.

Como todo parecía marchar sobre ruedas, le preguntamos al capitán acerca de la posibilidad de bucear con tiburones ángel. La Isla Santa Bárbara es uno de los mejores lugares al sur de California para ver a estos tiburones de cuerpo plano similares a las rayas, pero no habíamos visto demasiados en los últimos dos años. Resultó que estábamos de suerte: los otros buzos estaban tan entusiasmados con la idea como nosotros y la tripulación conocía un lugar secreto que casi siempre cumplía con las expectativas.

Navegamos por el extremo norte de la isla hacia Elephant Seal Cove y anclamos cerca de Shag Rock. Al principio nos sentimos un poco desalentados al no ver ningún elefante marino en el área, pero nuestra decepción duró poco tiempo. Cuando descendimos a una profundidad de unos 10 metros (35 pies) en la brumosa agua de color azul, lo primero que vimos fue a una pareja de tiburones ángel echados sobre la arena. El lugar en sí, unas pocas rocas cubiertas de erizos diseminadas por el fondo arenoso, puede no parecer muy interesante, pero durante el transcurso de nuestro buceo nos topamos con un total de seis tiburones ángel (más de lo que jamás habíamos visto en un día de buceo) y también varias rayas murciélago.


La Isla Santa Bárbara es uno de los mejores lugares el mundo para experimentar encuentros cercanos con leones marinos de California.
Mucho antes de llegar, pudimos oír los chillidos que provenían de The Rookery, una de las colonias de leones marinos de California más grandes del estado (y, en consecuencia, uno de los mejores lugares del mundo para verlos en el agua). El barco apenas se había detenido cuando una flotilla de bulliciosos adolescentes se acercó a nosotros, e insistieron con grandes alharacas en que todos los buzos ingresaran al agua de inmediato. Cumplimos con sus exigencias y rápidamente nos encontramos rodeados. Había jóvenes leones marinos por todas partes, que masticaban nuestras capuchas, aletas y flashes. El caos continuó por poco tiempo y luego, tan rápido como aparecieron, los leones marinos se marcharon entre burbujas, aullidos y silbidos.

Aprovechamos la tranquilidad momentánea para explorar el kelp que estaba cerca de allí, donde descubrimos peces kelp gigantes que se abrían camino tímidamente por el bosque y pequeñas liebres marinas de California que trepaban por las hojas. No pasaría mucho tiempo antes de que la manada de leones marinos regresara y exigiera toda nuestra atención hasta que fuera el momento de finalizar el buceo. Nos escoltaron entre ruidos y chapoteos todo el camino de regreso a la plataforma de buceo, en cuyo momento nos despedimos de nuestros estrepitosos compañeros y empacamos para volver a casa.

El motor se puso en marcha y mientras el barco giraba en dirección a tierra firme no había duda de dónde estábamos. Estábamos junto a nuestra favorita (¡lo diremos!) de las Islas del Canal, contemplando un extraordinario día mientras nuestro equipo se secaba con el sol del atardecer. Observamos cómo la diminuta franja de tierra se volvía cada vez más pequeña en el horizonte, desvaneciéndose entre el agua y el cielo de color azul.





Cómo bucear en este lugar
Cómo llegar: los barcos chárter de buceo parten de Santa Bárbara, Ventura, San Pedro/Long Beach y San Diego. El cruce tiene una duración de aproximadamente seis horas, por lo que la mayoría de las embarcaciones se abordan y parten por la noche y llegan temprano a la mañana siguiente. La Isla Santa Bárbara también es un destino común para viajes de varios días a las Islas del Canal que también pueden incluir paradas en otras islas como San Clemente, Anacapa y Catalina.

Condiciones: las temperaturas del agua varían entre los 10 y 18°C (50 y 65°F) dependiendo de la temporada, la profundidad y las corrientes. El uso de trajes completos de 7mm con capuchas y guantes es necesario todo el año, donde los trajes secos son una mejor opción en los meses más fríos del invierno y la primavera. La visibilidad a menudo es de buena a excelente y va desde los 12 metros (40 pies) cerca de la colonia de leones marinos a más de 30 metros (100 pies) en la parte trasera expuesta de la isla. Debido a la ubicación de la isla lejos de la costa y la posibilidad de que las condiciones, el oleaje y la corriente cambien rápidamente, la mayoría de los lugares se considera de un nivel intermedio a avanzado.

Aventura en la superficie: la Isla Santa Bárbara es un punto de anidación de aves marinas y también es el hogar de varias colonias de pinípedos. La práctica de senderismo está permitida y se puede acceder al sendero escarpado que conduce a los acantilados de la isla por barco en el puerto de Landing Cove. Es posible ver ballenas azules, grises y jorobadas durante sus migraciones hacia el norte y el sur, así como también grupos de delfines del Pacífico de lados blancos, comunes y grises, lo que significa que el cruce puede ser tan emocionante como el buceo.
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Vea más fotos de la Isla Santa Bárbara en la galería en línea complementaria de Andy y Allison Sallmon.

© Alert Diver — 2do Trimestre 2015