Recordamos el Andrea Doria




El transatlántico de lujo de 213 metros (700 pies) Andrea Doria se hunde bajo las olas a las 10:09 horas del
26 de julio de 1956.


En junio de 2016, la empresa de exploración de los océanos OceanGate llevó a cabo tres buceos en submarino de casi cuatro horas y varios escaneos de sonar del SS Andrea Doria, que es probablemente el naufragio más icónico del mundo, en conmemoración del 60mo aniversario de su hundimiento. La expedición fue interrumpida por la marea alta y la niebla densa que son comunes en el lugar, que se encuentra a 204 km (110 millas náuticas) al este de Montauk, Nueva York, y 72 km (45 millas) al sur de Nantucket, Massachusetts. Los hallazgos de la empresa coincidieron con los informes de buzos familiarizados con el naufragio: la "Gran dama del mar" se está deteriorando rápidamente.


El Andrea Doria era el orgullo de la Italia Line. El buque se hundió durante su 100mo viaje transatlántico.
"En el pasado, estaba mayormente intacto. Se podía ingresar en él y recuperar artefactos", explicó Gary Gentile, que ha realizado 200 buceos en el naufragio y ha escrito dos libros acerca del transatlántico de lujo italiano de 213 metros (700 pies) que se hundió el 26 de julio de 1956 después de chocar con el MS Stockholm. "En la actualidad cada uno de los lugares que he explorado dentro del naufragio ya no existe. Su interior ha desaparecido, ha colapsado".

Lo que queda es el ilustre pasado del naufragio y el hecho de que la pérdida improbable del Doria, que se ha cobrado la vida de 17 buzos, cambió irrevocablemente la naturaleza del buceo en naufragios.


Joseph Fox posa con un bote salvavidas del Andrea Doria a 44 metros
(145 pies) de profundidad el 27 de julio de 1956.
Resultó premonitorio que los primeros buzos que visitaron el naufragio, el banquero de inversiones convertido en explorador y cineasta Peter Gimbel y el editor Joseph Fox, eran buzos aficionados. Los dos se sumergieron 49 metros (160 pies) por la oscura, gélida y oleosa agua con equipo de buceo primitivo para obtener las primeras imágenes submarinas del Doria para la revista Life. Gimbel, de 28 años, había negociado la misión dos días antes por teléfono mientras el buque que se hundía estaba siendo evacuado.

Durante los 25 años siguientes, el Doria fue visitado pocas veces. Gimbel dirigió cinco expediciones, recuperó la caja fuerte del sobrecargo en 1981 con equipo de buceo comercial y produjo dos documentales y un programa de televisión. Hubo una expedición de filmación francesa y una expedición italiana con el cinematógrafo Al Giddings, que comparó bucear en el Doria con escalar el Monte Everest, lo que llevó al naufragio a ser conocido como el "Monte Everest del buceo". También hubo varias operaciones de rescate que no tuvieron éxito donde se utilizaron sistemas de buceo de saturación.


Imagen de sonar de escaneo lateral del Doria del Centro de Cartografía Costera y Oceánica Paul Johnson
(Paul Johnson Center for Coastal and Ocean Mapping), Universidad de New Hampshire (utilizada con permiso).


Desafiando el Monte Everest

Peter Gimbel y su esposa, Elga Andersen, posan con los contenidos de la caja fuerte del Doria, que se abrió en vivo por televisión en 1984.
Era sólo cuestión de tiempo antes de que los primeros buzos de naufragios se aventuraran para probar su temple en el famoso naufragio cargado de arte. En 1966, Michael deCamp, considerado el padre del buceo en naufragios del noreste, alquiló un barco de pesca y realizó el primero de dos viajes. Al año siguiente, durante el segundo viaje de deCamp, Evelyn Bartram Dudas se convirtió en la primera mujer en bucear en el Doria.

Pero recién a principios de la década de 1980, con la introducción de un medio confiable y apto para que los buzos pudieran llegar al naufragio, el buceo en el Doria se hizo accesible. "Cambiamos la dinámica", manifestó el capitán Steve Bielenda, que construyó el RV Wahoo de 17 metros (55 pies) (con camas para 26 personas y una cocina) para ese fin. "Quería un barco de buceo que pudiera aventurarse mar adentro y permanecer allí por un par de días". El Wahoo, junto con el Seeker y el Sea Hunter, comenzaron a realizar hasta tres viajes por temporada.


Bob Hollis, fundador y CEO de American Underwater Products, ayuda a Don Roddocker, cofundador de
Saturation Systems Inc., mientras corta un orificio de entrada en las puertas del hall del Doria en 1973.


Bucear en el Doria con aire era una propuesta arriesgada. No todos podían tolerar la narcosis debilitante a las profundidades de 49 a 76 metros (160 a 250 pies), lo que se agravaba a causa del frío y turbio Atlántico Norte y el desorientador interior del naufragio, que yace sobre su lado de estribor. Además, existía el riesgo de sufrir convulsiones por oxígeno (O2), y la descompresión de aire era poco confiable; los buzos habitualmente sufrían de una enfermedad por descompresión. Las condiciones lejos de la costa también son inestables, lo que requiere limitar los perfiles de buceo a dos horas o menos.

Como resultado de ello, el Doria se convirtió en un punto clave que llevó a los buzos de naufragios del noreste a adoptar una tecnología de mezcla de gases con el objeto de mejorar su seguridad y desempeño. Con el tiempo otras personas siguieron sus pasos. El catalizador: el pionero del buceo técnico, el capitán Billy Deans, comenzó a desarrollar protocolos de mezclas después de perder a su mejor amigo, John Ormsby, durante un buceo con aire en el Doria en 1985. El mismo año Deans ayudó a Bielenda a instalar un sistema de descompresión de O2 en el Wahoo que permitía a los buzos salir del agua más rápido y con menos enfermedades por descompresión. Rápidamente todos los buzos comenzaron a realizar la descompresión con oxígeno.

En 1991, con el apoyo de Deans, el Wahoo organizó la primera expedición al Doria con una mezcla de gases. Esta expedición, que fue dirigida por el explorador Bernie Chowdhury, marco la eventual desaparición del buceo profundo con aire. "[La mezcla] coloca a los buzos a la par de aquellos que podrían tolerar la narcosis", afirmó Gentile. "Les permitió llevar a cabo los buceos que antes no podían realizar". Poco después, las clases de mezclas de gases estaban en pleno auge, y el Doria se convirtió en el destino número uno de los buzos técnicos.
Recuperación de la porcelana

Peter Gimbel, con una máscara que cubre toda la cara con suministro desde
la superficie, descubre platos y cubiertos en el Andrea Doria en 1981.
Si bien siempre hubo facciones rivales, los buzos del Doria formaron una comunidad muy unida, que aún existe en la actualidad. El líder de expedición Joel Silverstein, que ha realizado 60 buceos en el naufragio, manifestó que las relaciones que forjó al bucear en el Doria han tenido el mayor impacto en su vida. "Compartimos un vínculo común ya que todos hemos descendido por esa línea de anclaje", comentó Silverstein. "Tenemos óxido del Doria en nuestros trajes secos". Calcula que quizás unos 1500 buzos han buceado en el Doria, pero sólo aproximadamente 50 de ellos han realizado más de 10 buceos en el naufragio. En comparación, alrededor de 4.000 personas han escalado el Monte Everest.

Esa comunidad ha ayudado a mantener viva la memoria del Doria y ha recuperado algunos de sus artefactos: dos campanas, dos frescos de Guido Gambone, una estatua de bronce, el timón, la brújula y miles de platos de porcelana, entre otras cosas. "Recuperar artefactos ha sido mi principal motivación", afirmó el historiador del Doria John Moyer, que ha realizado 120 buceos y tiene un "derecho de captura" sobre el naufragio, lo que le confiere la propiedad de contenidos específicos. "Tenemos que rescatar lo que podamos antes de que esté irremediablemente perdido". Moyer espera crear un museo permanente del Doria.


Steve Gatto sostiene el timón de popa del Doria en 1987.
Hoy en día, hay una drástica reducción de la cantidad de buzos que se aventuran en el Doria, y puede ser difícil llenar un solo barco chárter. No es de extrañar que los rebreathers (recirculadores) hayan reemplazado los equipos de circuito abierto como la tecnología de turno. El año pasado, el veterano del Doria Bart Malone (con 179 buceos realizados) fue el único buzo con un equipo de circuito abierto en un barco chárter privado con capacidad para 12 personas.

Las probabilidades de encontrar artefactos también han cambiado. En el pasado, los buzos tenían casi garantizado un souvenir; hoy en día estos objetos son mucho más difíciles de encontrar. Pero eso no ha desalentado a los buzos veteranos como el explorador y fotógrafo Steve Gatto, que tiene pensado llevar a cabo su primer buceo con rebreather en el naufragio este verano boreal.

Gatto ha realizado cerca de 250 buceos en el Doria, lo que incluye la penetración más profunda con Tom Packer (con más de 150 buceos), y ambos buzos han firmado el derecho de "captura" sobre el Doria junto con Moyer. Gatto manifestó que el deterioro de la embarcación es una espada de doble filo. "Mientras las viejas áreas se cierran, otras nuevas se abren", comentó. "Siempre habrá algo que encontrar".


El historiador del naufragio y autor Gary Gentile sostiene la campana de popa del Doria en 1985.


Explore más
Vea las imágenes que Peter Gimbel y Joseph Fox tomaron para la revista Life en 1956.
Mire los videos
Mire los videos que figuran a continuación para ver los diferentes buceos que se realizaron en el Andrea Doria a lo largo de los años.


Noticias de 1956




Material de la expedición de Mike deCamp de 1967 (sin sonido)




Documental de Peter Gimbel de 1984




Entrevista de 1985 con John Moyer y Bill Nagle




Buceo de John Chatterton de 1991




Expedición topográfica de OceanGate de 2016




© Alert Diver — 3er Trimestre 2016