Primeros auxilios para la salud mental

Después de un incidente relacionado con los deportes acuáticos


Los testigos, víctimas, amigos, familiares y proveedores de primeros
auxilios pueden beneficiarse con el respaldo emocional recibido
inmediatamente después de un suceso traumático.
Un grupo de seis buzos se dirigía en barco a un popular punto de buceo. Buceaban en grupos de dos, y rotan de modo tal que una pareja permaneciera en la embarcación en todo momento. En los buceos no se habían registrado incidentes hasta que una lancha a motor, ajena a la bandera de buceo que flameaba visiblemente, se acercó rápidamente a una pareja que salía a la superficie. Los demás buzos miraron horrorizados cómo la lancha avanzaba a toda velocidad sobre la línea de boyas. A medida que la estela desaparecía, pudieron ver que uno de los buzos que estaba en el agua sangraba profusamente en el cuello, la cara y la cabeza. Mientras lo jalaban hacia la embarcación se hizo evidente que se trataría de una recuperación y no un rescate. Se comunicaron por radio con la Guardia Costera y se dirigieron al puerto deportivo más cercano, donde los paramédicos y la policía se encontraron con ellos. Mientras se acercaban a la costa, algunos miembros del grupo de buceo parecían estar perturbados, mientras que otros no se veían demasiado afectados.

Muchas personas aprenden habilidades de primeros auxilios para responder a casos de lesiones físicas, pero muchos menos aprenden cómo ayudar con las consecuencias emocionales de acontecimientos traumáticos. Tanto las víctimas como los testigos de sucesos traumáticos pueden tener reacciones emocionales y físicas desconcertantes y angustiantes, lo que puede tener repercusiones duraderas si no se tratan de manera oportuna. Este artículo presenta estrategias prácticas para reconocer y aprender a manejar los riesgos de situaciones estresantes emocionalmente.
Reacciones frente a sucesos traumáticos
A lo largo de sus vidas, la mayoría de las personas experimentan algunos sucesos emocionalmente traumáticos, que pueden ser desde manejables hasta abrumadores. A pesar de la universalidad de estas experiencias, todas las personas que están expuestas a algún trauma reaccionan de manera diferente, y muchas sienten inevitablemente una maraña de emociones. Para estos individuos, los sucesos que aparentemente no tienen sentido pueden causar un profundo sentido de pérdida del control y producir preocupaciones de que todo el mundo es peligroso.

Experimentar, ser testigo o incluso oír de un amigo, familiar o los medios sobre un suceso traumático puede producir angustia psicológica. En el contexto de los deportes acuáticos como el buceo, el suceso traumático normalmente es inesperado y puede causar o tiene la posibilidad de provocar lesiones graves o una amenaza para vida. En otras palabras, el suceso es tan extremo que la mente puede resistirse completamente a aceptar su realidad.

El conjunto de emociones que a veces se experimenta después de un trauma es causado por el intento de la mente de distanciarse de la amenaza. Más tarde, la mente normalmente comenzará a procesar el suceso, y a veces puede causar malestar o aflicción.

La indignación y la tristeza a menudo afloran después de sufrir un trauma e incluso pueden comenzar a dominar las reacciones frente a experiencias que no estén relacionadas. Estas emociones pueden dificultar aún más la realización de tareas de rutina, mientras que los intentos de entender e integrar el suceso pueden hacer que la mente repita o reconstruya lo sucedido reiteradamente.

Algunas reacciones comunes frente a un suceso traumático incluyen:
  • incredulidad o confusión
  • recuerdos recurrentes o pensamientos intrusivos sobre acontecimientos actuales o anteriores
  • angustia cuando se exponen a algo que les recuerda el incidente
  • "culpa del sobreviviente" o sentimientos de autorreproche
  • tristeza, indignación, frustración, agitación, impotencia o insensibilidad emocional
  • sentir una fuerte necesidad de hablar o leer sobre el suceso
  • miedo o ansiedad sobre el futuro
  • dificultad para concentrarse o tomar decisiones
  • pérdida del interés en actividades habituales
  • mayor deseo de estar solo
  • pérdida o aumento del apetito
  • cambios en los patrones de sueño
  • mayor consumo de nicotina, alcohol u otras drogas
  • dolores de cabeza, dolor de espalda o malestar estomacal
  • aumento de la frecuencia cardíaca o dificultad para respirar

Negar los efectos emocionales de un suceso puede ofrecer una protección a corto plazo de los sentimientos negativos acerca de las circunstancias que no pueden controlarse; no obstante, la negación a menudo falla como mecanismo de afrontamiento a largo plazo, en parte porque puede provocar que las personas "pierdan la sensibilidad" o sientan como si estuvieran en una nube o una burbuja.

Es normal tener algún tipo de reacción frente a un suceso traumático. Cuanto más personal sea el suceso, más intensa será la respuesta; sin embargo, también pueden producirse reacciones fuertes incluso cuando el suceso no se percibe como personal. Reacciones tales como culpar a las personas involucradas también son normales y pueden ser un mecanismo de defensa, lo que permite a las personas mantener su sentido de seguridad.

Incluso sin ayuda profesional, la mayoría de las personas comenzarán a recuperar una sensación de normalidad en un corto período, normalmente entre una y dos semanas. El apoyo de amigos y familiares puede fortalecer esta recuperación. Otros recursos comunitarios útiles pueden incluir clérigos, líderes comunitarios, servicios de asesoramiento de escuelas o lugares de trabajo, departamentos de emergencia de hospitales, trabajadores sociales, psicólogos u otros trabajadores de la salud mental. Para las personas que tienen dificultad para manejar sucesos traumáticos, se recomienda se sometan a una terapia especializada.
¿Qué son los primeros auxilios para la salud mental?
De manera similar a los primeros auxilios tradicionales, que suponen proporcionar apoyo físico a personas que sufren una enfermedad o lesión antes de tener acceso a la ayuda profesional, los primeros auxilios para la salud mental se centran en proporcionar respaldo emocional a aquellas personas afectadas por sucesos traumáticos antes de que las crisis puedan ser resueltas o que se necesite o se solicite ayuda profesional. Los objetivos principales de los primeros auxilios para la salud mental son promover la seguridad, la calma y la esperanza en los individuos afectados y alentarlos a que confíen en sus propias habilidades para enfrentar el suceso. Los primeros auxilios para la salud mental tienen como propósito aliviar o moderar el estrés emocional inmediato que se produce como consecuencia de un suceso traumático.
Cómo se puede ayudar
Al igual que con los primeros auxilios tradicionales, la seguridad física es primordial. Una vez que se haya garantizado la seguridad de todas las personas, debe presentarse, averiguar el nombre de la persona afectada y preguntar si necesita algún tipo de ayuda o respaldo específico. Debe mantener la calma y hacer todo lo posible para crear un entorno seguro; incluso puede llevar a la persona a un lugar más calmo o más seguro. Intente evaluar y satisfacer las necesidades inmediatas de alimento, agua, vestimenta y refugio. No dude en solicitar ayuda o respaldo adicional si le preocupa la seguridad o el bienestar de las personas.

Después de satisfacer las necesidades físicas básicas, el paso más importante para ayudar a alguien es mantener el contacto humano. Establecer una conexión puede ayudar a calmar a las personas y orientarlas según sus necesidades. También puede relajarlas lo suficiente como para que lo ayuden a establecer un contacto con su red de apoyo existente de amigos, familiares y seres queridos.

Las personas hablarán cuando estén listas y es poco probable que se sinceren si se las presiona para hacerlo. Los primeros auxilios para la salud mental no son lo mismo que el asesoramiento o el tratamiento. Su objetivo es ofrecer apoyo para ayudar a las personas a atravesar sus reacciones más que ayudarlas a entender o procesar sucesos traumáticos.

Si bien resulta tentador intentar mejorar la situación de los individuos afectados, hacer promesas que no pueden garantizarse o brindar información acerca de algo sobre lo que no está seguro puede tener consecuencias perjudiciales. Cuando se tienen dudas, con frecuencia lo mejor es no decir nada y simplemente escuchar. Esto no quiere decir que deba permanecer en silencio e indiferente. Puede hacer preguntas y pedir una alguna aclaración como parte de la escucha activa. También puede hacer comentarios de apoyo, pero neutrales, como por ejemplo "eso debe haber sido difícil". Si se le pregunta sobre el incidente o la situación actual, sea lo más preciso posible, pero admita cuando no tenga alguna información. Dado que la negación es algo normal y adaptable para algunas personas, intente no brindarles ninguna información que no deseen escuchar.

Es más importante ser sincero en su preocupación que decir todo "lo correcto". Brindar respaldo puede suponer pequeños gestos como pasar tiempo con alguien y conversar sobre la vida cotidiana. Si no está seguro de qué debe hacer, pregunte con qué puede ayudar. Cuando alguien que haya experimentado un suceso traumático desee hablar sobre la experiencia, intente no interrumpir con sus propios pensamientos, sentimientos ni recuerdos. Tenga en cuenta que es posible que la persona necesite hablar reiteradamente acerca del trauma vivido, por lo que debe estar preparado para oír la misma historia una y otra vez.

También puede ofrecer información con respecto a reacciones normales frente a un trauma y técnicas comunes para enfrentarlo. Este tipo de información puede ayudar a normalizar sus reacciones y darles esperanzas de que en el futuro se sentirán mejor.

Cuando intente brindar apoyo a personas afectadas por un suceso traumático, considere estos puntos clave:
  1. Atienda las necesidades físicas primero.
  2. Establezca una conexión y un contacto con las personas para asegurarles que todo va a estar bien.
  3. Cree entornos seguros y cómodos o traslade a los individuos afectados a dichos ambientes.
  4. Ayude a normalizar sus experiencias mediante el intercambio de información sobre cómo lidiar con sucesos traumáticos.

Recuerde, la ayuda más poderosa que puede darle a alguien que ha sufrido o presenciado un suceso traumático recientemente es estar presente.
Cómo obtener ayuda profesional
Si bien a menudo es difícil determinar si alguien necesitará ayuda profesional después de un suceso traumático, se debe comprobar la presencia de los siguientes signos:
  • falta de capacidad de respuesta a su entorno
  • trastornos considerables (que duren más de dos semanas) en comportamientos y hábitos normales
  • incapacidad para manejar obligaciones laborales o escolares
  • incapacidad para ocuparse de uno mismo o de la familia
  • mayor uso o consumo regular de alcohol o drogas
  • pensamientos suicidas

Si la persona claramente no puede desempeñarse o piensa en suicidarse, solicite ayuda de inmediato o llame al 911, el número del servicio de emergencia en los Estados Unidos. En cualquier caso, no dude en preguntarle a la persona como se siente y transmítale con claridad su sincera preocupación.
Conclusiones
Al considerar la infinidad de maneras en que los sucesos traumáticos pueden afectarnos directa o indirectamente, es importante que reconozcamos cómo los traumas nos afectan tanto física como emocionalmente. Recuperarse emocionalmente supone una disminución de la angustia de la persona y un aumento de su habilidad percibida para lidiar con estas experiencias. Si bien las personas se recuperan a su modo y a su propio ritmo, los primeros auxilios para la salud mental ayudan a garantizar que las necesidades básicas de la persona afectada se satisfagan y que el contacto humano se sostenga durante la etapa crítica al responder a un suceso traumático. Sentirse conectado y tranquilo de que las reacciones que uno tiene frente a un trauma son normales puede ayudar con la protección y restauración de un estilo de vida saludable tanto física como emocionalmente.
Manejo del estrés frente a un incidente crítico
Inicialmente, el objetivo del manejo del estrés frente a un incidente crítico (CISM, por sus siglas en inglés) era ayudar a los rescatistas y al personal médico a continuar cumpliendo con sus funciones a pesar de la exposición regular a sucesos traumáticos. El CISM es un enfoque amplio, integral y multifacético a la intervención en situaciones de crisis que abarca desde el momento anterior a la crisis hasta el instante posterior. Las intervenciones básicas del CISM incluyen preparación y capacitación, respaldo en el lugar, distensión, informe del estrés sufrido por un incidente crítico (CISD, por sus siglas en inglés), intervención en crisis individuales, sesiones familiares o de la organización, seguimiento y derivaciones para someterse a evaluaciones o tratamientos adicionales. Ninguna de estas intervenciones tiene la intención de ser independiente.

El modelo del CISM no se centra sólo en las víctimas principales de sucesos traumáticos; las intervenciones se desarrollan para miembros de organizaciones o comunidades afectadas por un suceso traumático. Si bien su objetivo principal es brindar respaldo a los miembros de organizaciones y comunidades que han experimentado un suceso traumático, el CISM no es una forma de terapia ni un sustituto de la psicoterapia. El CISM requiere una capacitación especializada y es realizado por pares y profesionales de la salud mental.

Una de las tareas esenciales de los miembros del equipo de CISM es derivar a aquellas personas que necesiten terapia, orientación o recursos adicionales a los proveedores apropiados. La divulgación en las comunidades en casos de grandes cantidades de víctimas o catástrofes así como también las consultas después de una crisis con las organizaciones afectadas también son parte del modelo de CISM. Si desea obtener más información, visite la página de International Critical Incident Stress Foundation.
Para obtener más información
Para recibir ayuda inmediata en los Estados Unidos:
www.suicidepreventionlifeline.org

En Canadá:
www.cmha.ca/mental-health/find-help

Recursos en línea
www.mentalhealth.gov
www.samhsa.gov/trauma
www.acpmh.unimelb.edu.au/site_resources/factsheets/Helping_others.pdf
www.mentalhealthfirstaid.ca/EN/resources/Documents/MHFA_adulttrauma_guidelines.pdf
www.cdms.uci.edu/disaster_mental_health.asp
store.samhsa.gov/product/Dealing-with-the-Effects-of-Trauma-A-Self-Help-Guide/SMA-3717

© Alert Diver — 3er Trimestre 2014