¡Póngase en acción!

Incluso si sus habilidades no son perfectas, aún puede hacer una diferencia.


Douglas Kirk se recupera en el hospital después de experimentar un edema pulmonar agudo durante un buceo.

Mi esposo, Doug, y yo estábamos buceando en Cozumel. Yo tenía 56 años de edad y había realizado alrededor de 100 buceos a lo largo de mi vida y él tenía 61 años y había obtenido su certificación de buceo recientemente. Doug tiene presión sanguínea alta controlada y algunas alergias. Yo había hecho un curso de actualización con él cuando hizo su clase de certificación en aguas abiertas, donde aprendimos sobre el buceo con compañeros, lo que más tarde nos resultaría invaluable.

Doug pesaba 109 kg (240 libras), por lo que como buzo principiante con un traje de neopreno utilizaba más de 9 kg (20 libras) de lastre. Yo aún sigo luchando con mis propias dificultades con la flotabilidad y mi inquietud acerca de las corrientes, y por momentos era sumamente abrumador estar pendiente de mi compañero también. Disfrutamos de una semana de buceo exitosa hasta el último día, cuando Doug tuvo dificultades para descender. Más tarde me enteré de que se había quitado algo de lastre sin comunicarme el cambio que había realizado.



Por lo general, nuestro grupo descendía junto, se reagrupaba en el fondo y luego iniciaba el buceo. Doug y yo siempre descendíamos cerca uno del otro. El último día del viaje, durante nuestro descenso, la corriente había comenzado a alejar a Doug de mí cuando el divemaster nos hizo señas a todos para que descendiéramos por nuestra cuenta. Para el momento en que Doug y yo nos reagrupamos en el fondo arenoso a 21 metros (70 pies), el resto del grupo ya había llegado a la pared donde bucearíamos y empezaron a descender por ella. Comenzamos a nadar hacia la parte superior de la pared contra la fuerte corriente.

Un momento más tarde, sentí que alguien me tocaba la cabeza y al dar la vuelta vi una seña con el pulgar hacia arriba. Seguí a Doug ciegamente mientras él ascendía; yo no sabía qué era lo que estaba sucediendo. Podía ver que él observaba sus indicadores. Nunca vi su cara hasta que estuvimos casi en la superficie. Él estaba apenas por encima de mí, por lo que había estado mirando su estómago durante todo el recorrido. No sé por qué, pero nunca pensé sobre lo que podría estar sucediendo.

En la superficie, él se dio la vuelta hacia mí y comenzó a pronunciar palabras. Una espuma de color rosado empezó a salir de su boca y llenó su máscara. Creo que mi capacitación o mi experiencia se activó ya que comencé a gritarle para que inflara su chaleco compensador. Él empezó a girar y a alejarse de mí y yo agarré su botón inflador. Inflé su chaleco hasta que comenzó a salir aire de las válvulas de evacuación.

Me puse a agitar los brazos hacia la embarcación y grité: "¡emergencia médica!". No quería que la tripulación pensara que simplemente no teníamos ganas de bucear. Desde allí, los sucesos se desdibujaron y estuvieron marcados por fragmentos claros de realidad. Doug aún estaba de espaldas a mí. Su cabeza se balanceaba con el oleaje. Quizás sólo estaba descansando. Nunca sabré por qué no lo giré hacia mí, por qué no lo miré. Quizás si no lo miraba lo que estaba sucediendo no sería real. Entregué a Doug a la tripulación. Ellos jalaron una y otra vez, pero él no se movía. Yo miraba fijamente la escalera.

Finalmente la tripulación pudo comenzar a arrastrar a Doug, que aún tenía puesto todo su equipo. Cuando vi todo el lastre integrado de su chaleco compensador, recordé, "quítale el lastre". Se movía tan lentamente que tuve tiempo suficiente para quitar cada una de las pesas y colocarlas en la cubierta. Le quité las aletas y luego yo me saqué el cinturón de lastre y las aletas. Estaba tan orgullosa de mí misma. Coloqué todo el equipo en la cubierta fuera del paso y no perdí ningún componente del equipo que habíamos alquilado. Luego levanté la mirada y pude ver la terrible verdad. Doug estaba inconsciente y tenía un color gris espantoso, con la cabeza colgando hacia el costado. Esto era real; esto nos estaba pasando a nosotros.

Pude ver que un miembro de la tripulación buscaba el oxígeno y yo instintivamente comencé a presionar el pecho de Doug. Vi y escuché el tanque de oxígeno. "Espera, mi madre usa oxígeno", pensé. "No debería haber un sonido sibilante". Seguí presionando el pecho de Doug. Cada compresión producía más espuma rosada que salía de su boca. Quería que estuviera prolijo y limpio, por lo que yo seguía limpiando la espuma amorosamente.

Intenté colocar mi boca sobre su nariz y boca. "Maldita sea, ¿por qué tiene la nariz tan grande?" Pensé. "Ah, sí, nariz y boca es para las ventilaciones de rescate en niños; para los adultos es sólo la boca". Proporcioné las ventilaciones de rescate. No sentí demasiado ni vi que su pecho se elevara. Realicé más compresiones en el pecho y más espuma salió de su boca. Proporcioné otra ventilación de rescate. "¿Durante cuánto tiempo debo hacer esto? ¿Qué sucederá si sobrevive con daño cerebral?".

Durante el tercer ciclo sentí algo diferente; probablemente era la respiración que finalmente comenzaba a aparecer. "¿Había estado haciéndolo de manera incorrecta?" Pensé. Luego Doug comenzó a respirar de manera entrecortada, y luego otra vez. Estaba respirando. Era una respiración jadeante y con dificultad. "¿Había sido lo correcto realizar la RCP? ¿Fue demasiado tiempo?". Más tarde supe que las víctimas de ahogamiento pueden tener espasmos laríngeos reflejos, lo que puede bloquear las ventilaciones de rescate.

La tripulación no sabía qué hacer; habían preparado el cilindro de oxígeno de manera incorrecta y todo el oxígeno se había filtrado fuera de él. Nadie se hacía cargo de la situación, por lo que yo tomé el control, aunque de manera incorrecta. De alguna manera giré a Doug para colocarlo de costado y, tras lo que pareció una eternidad, miré hacia arriba y vi que estábamos en un muelle. La embarcación se había detenido en el muelle más cercano al punto de buceo, un pequeño complejo hotel/condominio en el sur de Cozumel. "¿Por qué nadie nos ayudaba?" Pensé. Me puse de pie de un salto y pedí ayuda a gritos hacia el edificio.

Doug respiraba pero aún estaba inconsciente. Él recuerda que recuperó el conocimiento mientras era colocado en la ambulancia (que había llegado unos minutos después de que nuestra embarcación atracara). La saga continuó con un accidentado viaje al hospital que incluyó la pinchadura de un neumático de la ambulancia, hacerle señas a un todoterreno que pasaba por allí, hacer entrar el cuerpo de 1,89 metros de Doug en la parte trasera de ese vehículo y luego descubrir que el camino que debíamos tomar estaba cerrado por obras. No podía creer que le había salvado la vida en la embarcación y que iba a morir al costado de la carretera.

Afortunadamente, llegamos al hospital, donde Doug fue diagnosticado con edema pulmonar. Después de pasar dos días en el hospital, recibir una gran cantidad de diuréticos y ser sometido a reiteradas radiografías de pulmón, fue dado de alta.

Esta experiencia nos dejó muchos aprendizajes: realizar un curso de actualización, siempre permanecer cerca de nuestro compañero, saber cómo administrar oxígeno, estar al día con la capacitación en RCP y adquirir el mejor seguro contra accidentes de buceo de DAN.

Hoy Doug está bien y desde el incidente hemos realizado varios viajes de buceo. Hemos tomado clases de RCP y yo he obtenido mi certificación como buzo de rescate. Damos las gracias todos los días por haber recibido una segunda oportunidad.

© Alert Diver — 4to Trimestre 2016