Polución por protector solar

Una grave y cada vez más clara amenaza para los corales


Afortunadamente, la demanda de consumidores preocupados está generando una mayor disponibilidad de protectores solares menos nocivos.


Algunos efectos de la polución marina son visibles, como los desperdicios plásticos que a menudo contaminan arrecifes y playas. Otros son obvios de modo similar, como por ejemplo el hedor a azufre de una zona muerta cerca de la costa a causa de los vertidos de fertilizantes y las aguas residuales. Desgraciadamente, la polución marina va aún más allá de lo que las personas pueden ver con facilidad y estos aspectos menos evidentes de la polución tienen consecuencias inaprensibles pero de gran alcance.

La primera vez que comprendí la importancia del protector solar en la polución marina fue durante una investigación sobre los arrecifes en decadencia de las Islas Vírgenes de los Estados Unidos. Un residente local se quejó con mi equipo de investigación acerca de un brillo oleoso e iridiscente sobre la superficie del agua que perduraba después de que una gran cantidad de turistas se iba a casa; supuestamente esto era causado por el protector solar que se les quitaba a los bañistas. La "polución causada por bañistas" supone una amenaza para los arrecifes de coral de todo el mundo, desde el golfo de Aqaba en el mar Rojo hasta las costas de Playa Hermosa, Costa Rica, y casi todos los destinos del Caribe. Cualquier lugar donde los humanos ingresan al agua en un arrecife o cerca de alguno es una posible vía de contaminación.

Además de quitarse de la piel de los bañistas y caer al agua, el protector solar puede ingresar al mar por otros medios. Muchos ingredientes de los protectores solares son absorbidos de inmediato a través de la piel. La oxibenzona, uno de los químicos bloqueadores de los rayos ultravioleta presentes en los protectores solares, por ejemplo, puede ser detectada en la orina dentro de los 30 minutos posteriores a la aplicación. Cuando una persona hace correr el agua en el baño o se quita el protector solar en la ducha, los químicos de la loción ingresan en el desagüe. Para las ciudades que están cerca de arrecifes de coral y que no cuentan con sofisticados sistemas de tratamiento y manejo de aguas residuales, esta polución es más bien inevitable. (Existe un debate etimológico de que la palabra "sewer" (desagüe) proviene del antiguo vocablo inglés "sea ward" (sala marina), donde los desechos domésticos y municipales eran canalizados fuera de pueblos y ciudades hacia el mar u otras masas de agua). Cualquier arrecife de coral que esté cerca de una presencia humana importante es potencialmente vulnerable a una nube de polución.

Las lociones de protección solar no son una amenaza para cada uno de los arrecifes de coral del mundo. No obstante, los protectores solares y otros productos de cuidado personal sí suponen una amenaza para los arrecifes de coral que son más importantes para las personas: aquellos que son centros de referencia del turismo así como también los arrecifes periféricos que son cruciales para proteger las costas de la erosión. Asimismo, amenazan la capacidad de los pescadores locales de acceder a la abundancia de alimento que los arrecifes costeros saludables alguna vez proporcionaron. La intensa polución causada por protectores solares no sólo atenta contra la supervivencia de estos arrecifes, sino que también puede evitar la recuperación y restauración de arrecifes ya degradados.
La ecotoxicología de los protectores solares y sus ingredientes
En octubre de 2015 mis colegas y yo examinamos los efectos toxicológicos de la oxibenzona sobre las larvas de coral.1 Descubrimos que la oxibenzona provoca el blanqueamiento de los corales al bajar la temperatura a la que los corales se blanquean al ser expuestos a un estrés calórico prolongado. También demostramos que la oxibenzona es genotóxica, lo que significa que daña el ADN de los corales así como también provoca deformidades graves y mortales. Lo más alarmante es que determinamos que la oxibenzona también actúa como un disruptor endocrino y hace que las larvas de coral se envuelvan a sí mismas indebidamente en su propio esqueleto pétreo, en un momento de su desarrollo en que ni siquiera deberían tener un esqueleto.

Nuestra investigación demostró que estas patologías pueden producirse en concentraciones de tan sólo 62 partes por billón. A modo de perspectiva, las playas de Hawái tienen niveles de oxibenzona superiores a 700 partes por billón temprano a la mañana antes de que lleguen los bañistas. Otra investigación emergente está demostrando que las concentraciones de oxibenzona en los arrecifes costeros de todo el mundo normalmente se encuentran entre las 100 partes por billón y las 100 partes por mil millones, claramente dentro de los límites de lo que se considera una amenaza ambiental importante.

La oxibenzona es tóxica para mucho más que los corales. Es tóxica para las algas, los erizos de mar, los peces y los mamíferos. En los erizos de mar inhibe el desarrollo embrionario. Puede provocar cambios de género en peces, donde el macho adopta los atributos de la hembra, mientras que las hembras experimentan una reducción en la producción de huevos y la eclosión de embriones. En el caso de los mamíferos, se ha demostrado que es un potencial mutágeno y que manifiesta una actividad procarcinógena. Los estudios realizados tanto en ratones como en ratas han demostrado que la exposición a la oxibenzona aumenta el peso del hígado y los riñones, reduce la inmunidad, aumenta el peso del útero en jóvenes y reduce la fertilidad. En estudios recientes, las parejas de humanos cuya orina contenía mayores concentraciones de benzofenonas tuvieron una mayor dificultad para concebir, mientras que los hombres con mayores concentraciones tuvieron niveles más altos de esperma enfermo. Tanto las hembras de delfín como las mujeres humanas pueden transferir la oxibenzona a sus bebés a través de la leche materna.


Hoy en día se sabe que la oxibenzona y muchos otros ingredientes comunes
de los protectores solares son perjudiciales para los corales, incluso en
concentraciones extremadamente bajas.
Hay una enorme cantidad de otros químicos en los protectores solares que son potencialmente tóxicos para los arrecifes de coral, algunos de los que (incluso el metoxicinamato y los alcanfores) se encuentran en la lista SIN (Substitute it Now) de la International Chemical Secretariat (Secretaría Internacional de Química) sobre la base de su actividad como disruptores endocrinos para los humanos y la fauna silvestre. Las nanopartículas no recubiertas (menos de 35 nanómetros de diámetro) de óxido de cinc y dióxido de titanio (que se conocen como protectores solares "a base de minerales") pueden ser tóxicas para los corales, peces y otros organismos de arrecifes. Su toxicidad surge tanto de su minúsculo tamaño y su interacción con células, así como también del hecho de que causan estrés oxidativo bajo la luz del sol (es decir que también pueden causar el blanqueamiento de los corales). El dióxido de titanio y el óxido de cinc recubierto no nanométrico (designación comercial por encima de los 150 nanómetros de diámetro) no manifiestan una toxicidad aguda de inmediato. Los absorbentes de rayos ultravioleta (UV) no plásticos, que normalmente tienen diámetros de alrededor de 350 nanómetros, tampoco son necesariamente tóxicos para el entorno marino, aunque su propiedad nanométrica puede ser motivo de preocupación.

Una certificación "orgánica" no significa que un protector solar sea seguro para el medio ambiente. Una serie de aceites a base de plantas pueden ser tóxicos para los organismos de arrecifes, especialmente los antrópodos. Por ejemplo, los aceites de nim, eucalipto y lavanda, que se usan en algunos protectores solares orgánicos, también tienen aplicaciones como repelentes de insectos o insecticidas, lo que sugiere que es posible que también hayan aumentado la toxicidad relativa para los invertebrados. Otros ingredientes, como la cera de abejas, pueden contaminarse con una variedad de fungicidas e insecticidas industriales. Los ingredientes orgánicos, o cualquier ingrediente de un producto, debe someterse a pruebas toxicológicas.

Los polímeros de silicona, los siloxanos cíclicos (como por ejemplo, octametilciclotetrasiloxano y decametilciclopentasiloxano) y otras alternativas a los aceites generan cierta preocupación. Estos compuestos de organosilicio no son biodegradables y pueden bioacumularse en organismos acuáticos y marinos, incluso peces comestibles. Muchas lociones de protección solar también contienen conservantes y un conjunto de pruebas cada vez mayor muestra que son una amenaza para el medio ambiente. Los parabenos son conservantes que inhiben el crecimiento de hongos y bacterias. En concentraciones menores pueden actuar como disruptores endocrinos o de feromonas, mientras que las concentraciones mayores pueden resultar sumamente tóxicas para los invertebrados. Otro conservante, el fenoxietanol, se utilizaba originalmente como un insecticida y un repelente de insectos y puede ser tóxico en concentraciones bajas para invertebrados desde camarones hasta erizos de mar. Aún se utiliza como un anestésico masivo para peces en algunas operaciones de acuicultura.

Tenemos evidencia de que muchos de estos ingredientes contaminan los entornos marinos y costeros, pero nuestra falta de investigación social general respecto a sus toxicidades no nos permite evaluar con precisión si representan un peligro claro e inminente para los hábitats marinos.
Implicaciones y soluciones
No existe una sola solución definitiva para el problema de la polución causada por protectores solares, pero puede implementarse una variedad de enfoques para lograr diferentes efectos. Todos ellos requerirán una mayor investigación para determinar qué ingredientes son seguros y cuáles son una verdadera amenaza para los ecosistemas marinos. Estos enfoques también dependen de la adecuada comunicación de los datos a los consumidores, fabricantes, reguladores y otras partes interesadas. Cabe observar que ninguna de estas opciones de mitigación requiere impedir el uso de protectores solares. La protección solar es un cuestión de salud pública de gran importancia y los protectores solares tienen un rol importante en el manejo del riesgo.

Un enfoque consiste en prohibir el uso de productos que contienen ingredientes peligrosos en áreas donde los arrecifes de coral son más susceptibles a la exposición. Este tipo de política regulatoria se ha implementado durante casi 10 años en las ecoreservas de México, incluidas Xcaret y Xel-Há. Este tipo de política puede ser el enfoque más sencillo y rentable, al menos en áreas que son cruciales para la conservación y restauración de los arrecifes activos, como los criaderos de los arrecifes de coral.

Un segundo enfoque incluye una campaña de relaciones públicas, que se implementará en las áreas controladas de arrecifes de coral tales como parques y santuarios marinos, que informa a los visitantes y lugareños acerca del impacto ambiental de la población causada por protectores solares y les pide que usen productos de protección solar sin ingredientes peligrosos. El mejor ejemplo actual de esta estrategia es la campaña del Servicio de Parques Nacionales de los Estados Unidos (U.S. National Park Service) para "protegerse a uno mismo y proteger a los arrecifes".

He hablado con una serie de operadores de tiendas de buceo y centros turísticos sobre el diseño y la implementación de una campaña de relaciones públicas similar. Muchos de estos negocios promueven la educación y ofrecen una selección de productos de protección solar que no contienen los ingredientes tóxicos mencionados por los ecoparques de México o el sitio web MarineSafe.org. Algunos centros turísticos y tiendas de buceo incluso proponen ofrecer a sus huéspedes protectores solares "seguros" para los corales sin cargo, aunque la falta de datos toxicológicos que demuestren qué es seguro y qué no es el principal obstáculo para cualquier campaña.

Una tercera estrategia consiste en convencer a las personas que reduzcan la cantidad de protector solar que utilizan. Aplicar loción sólo en el cuello, la cara, los pies y las palmas de las manos puede reducir la cantidad de protector solar que ingresa al agua en un 90 por ciento. La ropa de protección solar diseñada para reducir la exposición a los rayos UV ha evolucionado enormemente en los últimos 10 años tanto en lo que respecta a la moda como a la utilidad. Atrás quedaron los días en que se usaban prendas de lycra y monos ajustados que son difíciles de poner y sacar, especialmente cuando están mojados; en la actualidad existen prendas que son cómodas e ideales para el agua, la playa y una cafetería.

Una cuarta opción requiere que los consumidores exijan innovaciones de parte de los fabricantes en relación con la formulación de sus productos. Nos encontramos en un momento crítico donde la industria puede demostrar liderazgo mediante el desarrollo de nuevos productos sostenibles desde el punto de vista ambiental que sean populares con los consumidores o bien puede mantener una postura obstinada y así negarse a adaptarse y sufrir consecuencias económicas y de reputación. El exitoso surgimiento de varias empresas conscientes de la importancia del medio ambiente demuestra la influencia de los consumidores que exigen productos más sustentables.

Independientemente de qué decidamos hacer en el futuro, debemos recordar que la mejor manera de que le publicidad sea honesta es que el consumidor exija que se preste especial atención a una ciencia rigurosa y objetiva tanto de parte de la industria como del gobierno: las instituciones con el poder de informar a los fabricantes y consumidores sobre qué ingredientes son menos nocivos para los ecosistemas marinos. Los datos científicos generados por la industria por sí sola a menudo se ven con suspicacia y desconfianza, con una vasta justificación histórica. La ciencia relevante debe ser realizada por participantes imparciales desde el punto de vista financiero que sigan protocolos de pruebas estandarizados y validados. Los gobiernos pueden desempeñar un papel clave al fomentar las pruebas por parte de terceros, las metodologías estandarizadas y el diálogo moderador entre todas las partes interesadas. Como sucede con muchas cuestiones relacionadas con el medio marino, los buzos tienen una posición única tanto para dar el ejemplo como para beneficiarse de arrecifes más saludables y dinámicos.

Referencia
1. Downs CA, Kramarsky-Winter E, Segal R, et al. Toxicopathological Effects of the Sunscreen UV Filter, Oxybenzone (Benzophenone-3), on Coral Planulae and Cultured Primary Cells and Its Environmental Contamination in Hawaii and the U.S. Virgin Islands. ArchEnvironContamToxicol 2015 Oct 20. doi: 10.1007/s00244-015-0227-7.

© Alert Diver — 1er Trimestre 2016