Pesca fantasma




Los buzos y los miembros del equipo de apoyo de superficie quitan redes de pesca abandonadas del Infidel cerca de la isla Santa Catalina, California.

Con un parche "vegano" en la manga derecha de su traje seco de color verde brillante y un parche de "Sea Shepherd" en la izquierda, una máscara negra, tanques dobles de 130 de montaje posterior, dos botellas de gas de descompresión, aletas negras, guantes gruesos, una bolsa de levante naranja demasiado grande y un cortador de redes afilado como una navaja, Heather Hamza parece un superhéroe moderno.

El parecido va más allá de la apariencia física.

Al menos una vez al mes, la menuda enfermera anestesista de 43 años de edad convertida en activista de los derechos de los animales dirige a un equipo de buzos técnicos voluntarios para cortar y quitar redes de pesca abandonadas, que han recibido el apodo de "redes fantasma", de los naufragios del sur de California, como por ejemplo el Infidel, un barco de pesca de calamar hundido que se encuentra a unos 45 metros (150 pies) de la parte trasera de la Isla Santa Catalina.

La tripulación de Hamza normalmente consta de tres "equipos de profundidad" (supervisores de bolsas de levante, cortadores de redes y un equipo de filmación), dos o tres buzos de apoyo y algunos transportistas de redes en la superficie elegidos entre alrededor de 50 voluntarios. En un buen día, cuando las siempre cambiantes corrientes son manejables, el equipo puede extraer hasta 907 kg (2.000 libras) de redes abandonadas en el transcurso de dos buceos de trabajo de 60 a 90 minutos y así salvar a un sinnúmero de criaturas de un espantoso destino. Lamentablemente, a estos buzos no les falta trabajo.

Todos los años se desechan cientos de kilómetros de redes y trampas de pesca comercial que se han perdido o enganchado en naufragios o arrecifes y que han sido abandonadas. Éstas continúan atrapando y matando vida marina, raspando arrecifes y asfixiando el hábitat marino de manera indiscriminada y de ahí que se le ha dado el nombre de "pesca fantasma". En 2009, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP) calcularon que había aproximadamente 640.000 toneladas de redes de pesca abandonadas en los océanos, lo que representaba un décimo de todos los desechos marinos.



Las redes causan estragos en toda la cadena alimentaria marina. Pequeños peces y cangrejos quedan atrapados en las redes y los animales más grandes, lo que incluye peces, aves marinas, tortugas, delfines, focas y leones marinos, nadan hacia ellas para alimentarse y también quedan atrapados y mueren. Las redes de cerco de cáñamo y nylon tardan décadas en degradarse, mientras que las redes de enmalle de monofilamento tardan siglos, lo que multiplica enormemente la capacidad para matar de las redes.

Hamza se desempeña como la coordinadora de los Estados Unidos de Ghostfishing.org, una organización sin fines de lucro fundada por dos miembros de Global Underwater Explorers (GUE) cuya sede se encuentra en Holanda. Con la ayuda de su marido, Karim, que es copropietario de Hollywood Divers, Hamza planifica y organiza viajes, recluta voluntarios, trabaja para fomentar la conciencia pública de la pesca fantasma y solicita donaciones y subvenciones para apoyar las operaciones continuas del grupo.

La recaudación de fondos ha resultado difícil. Las agencias gubernamentales están en bancarrota y las empresas están preocupadas por el pasivo; extraer redes fantasma es sumamente peligroso y prácticamente se considera buceo comercial. Como resultado de ello, los voluntarios de Hamza, que son buzos de profundidad entrenados de las divisiones locales de GUE de Los Ángeles y San Diego, normalmente dividen el costo de 3.000 a 5.000 dólares estadounidenses del barco charter y los gases (helio y mezclas de descompresión) en una escala variable. Los buzos técnicos pagan hasta 400 ó 500 dólares estadounidenses por viaje, mientras que los miembros del equipo que no bucean y permanecen en la superficie aportan 25 dólares o más cada uno en donaciones.



Sin embargo, Hamza está trabajando con el museo Animal Rights Advocacy Museum de Pasadena, California, para montar una exhibición sobre pesca fantasma y organizar un evento para recaudar fondos. También está investigando para reciclar redes fantasma con el objeto de ayudar a cubrir los gastos. A tal efecto, Hamza ha iniciado conversaciones con Aquafil Group (www.aquafilusa.com), un fabricante italiano de polímero de nylon que tiene una planta procesadora en Georgia, para reciclar las redes de pesca recuperadas y convertirlas en hilos, alfombras y plásticos como parte de la iniciativa "Healthy Seas Initiative" (iniciativa Mares saludables) de Aquafil (www.healthyseas.org).

¿Cuál es el objetivo a largo plazo de Hamza? Estimular a los legisladores a crear leyes estatales y federales que exijan a los pescadores que informen las pérdidas de equipo cuando se produzcan (y que sea más fácil extraerlas) y que compartan el costo de la limpieza. Pero los consumidores conscientes de los océanos también deben desempeñar un rol. "Sería negligente si no mencionara las opciones de alimentación al hablar sobre la pesca fantasma", afirmó Hamza, una vegana comprometida y partidaria de las dietas basadas en vegetales. "Las redes fantasma son estrictamente un problema impulsado por los consumidores".

© Alert Diver — 1er Trimestre 2014