Perfil de miembro de DAN: Ken Kamler, M.D.



Ciudad natal: ciudad de Nueva York
Edad: 67
Cantidad de años de buceo: 48
Destino de buceo favorito: Raja Ampat, Indonesia
Por qué soy miembro de DAN: cuando empecé a bucear, no había ninguna organización que velara por el bien del deporte. DAN ha asumido ese rol con su investigación, educación y énfasis en la seguridad.


Ken Kamler ha practicado la medicina en situaciones que van más allá de lo tradicional: parado en la cima del macizo Vinson en la Antártida, arrodillado en el lodo en la selva amazónica, flotando en el "vomit comet" (cometa del vómito) C-9 con gravedad cero de la NASA, en un barco en las aguas de Galápagos o explorando el este poco desarrollado de Bután. Kamler , que es un cirujano ortopédico capacitado en microcirugía en el Centro Médico Presbiteriano de Columbia (Columbia-Presbyterian Medical Center), se dio cuenta de que su actividad médica no tenía que estar limitada por las paredes de hospitales y clínicas; en los inicios de su carrera se unió a una expedición de escalada a Perú, donde se encontró abriendo las puertas a una clínica única e inspiradora.



Kamler viajó a Perú sabiendo que debería tratar cualquier dolencia desde pie de atleta hasta fracturas en el cráneo y que debería hacer uso de sus propios suministros, pero no esperaba necesariamente tener que tratar a lugareños que habían sido lanzados de un camión y rodado por un barranco. Pero el destino intervino y la combinación de preparación, ingenio y casualidad después del incidente le permitió a Kamler conocer al presidente de The Explorers Club que estaba buceando en un lago cerca de allí. Kamler ha tenido una relación de larga data con el club de élite; se convirtió en miembro en 1984 y pasó más de dos décadas en roles de liderazgo, incluso vicepresidente y director.

Durante su niñez en el Bronx, Kamler aprendió acerca de los entornos extremos a través de libros como Annapurna, una narración de 1951 de Maurice Herzog sobre la experiencia de subir la montaña más alta que se había escalado hasta ese momento, y de programas de televisión como Sea Hunt (Búsqueda marina), una historia ficticia de las aventuras submarinas de un antiguo buzo de la Marina de los Estados Unidos. La idea de explorar los vastos espacios abiertos de estas narraciones, y de dejar atrás la línea del horizonte de cemento de Nueva York, intrigaba a Kamler. No obstante, en lugar de dirigir su curiosidad al amplio mundo fuera de su ámbito inmediato, dirigió su pasión inicial por la exploración hacia lo microscópico, donde podría explorar un mundo completamente diferente. Él explicó lo siguiente: "el área más misteriosa y no explorada del universo es el cuerpo humano; nada es tan complejo como él". Esta mentalidad lo introdujo en el mundo de la ciencia y la medicina.

Pronto Kamler descubrió que la medicina como él la conocía no admitiría su espíritu aventurero. "No quería ser prisionero de mi propia profesión", afirmó. En cambio, soñó con acumular experiencias y comenzó a viajar mucho a entornos austeros como médico de expedición. En 2013, por ejemplo, fue el médico de expedición en el barco de rescate de Jeff Bezos cuyo objetivo era recuperar el motor cohete de la primera etapa del Apollo 11, la nave espacial de la NASA que llevó a los primeros humanos a la luna en 1969. Mediante el uso de un sonar avanzado y vehículos operados remotamente (ROV, por sus siglas en inglés), el equipo navegó por agitados mares para elevar el motor desde una profundidad de unos 4.265 metros (14.000 pies).


Ken Kamler organiza su tienda de atención médica en el monte Everest.


Kamler ha participado en seis expediciones al monte Everest, incluso cuatro con la National Geographic Society, mediante el uso de telescopios láser y satélites de posicionamiento global para medir la altura exacta del Everest y la actividad tectónica en la placa continental asiática. Como médico principal de altura en dos expediciones para la investigación patrocinada por la NASA, ayudó a estudiar la respuesta fisiológica de los humanos a la altitud extrema. Él fue el único médico que estuvo en lo más alto de la montaña durante la infame tormenta de mayo de 1996 que se cobró ocho vidas, un evento que más tarde fue documentado en el libro Into Thin Air (Desvanecido) de Jon Krakauer y la película de IMAX Everest.

Ser un médico en entornos extremos puede ser difícil. "Lo que las personas no piensan es que el médico está en el mismo entorno hostil que el paciente que está tratando (con frío, mojado, cansado, privado de oxígeno) y debe recurrir a su propia fuerza interna para superar las condiciones que pueda, e ignorar aquellas que no, para poder concentrarse en lo que es preciso hacer", manifestó Kamler.

En su intento de hacer cumbre en el Everest, Kamler escaló a unos 275 metros (900 pies) verticales del pico más alto, y él considera que esta experiencia fue todo un éxito. Su motivación no es un número ni una característica específica, sino el triunfo personal de ir más allá de sus límites. "Todos deberían tener su propio Everest, alguna meta casi imposible que quieran alcanzar", comentó. "Ya sea que lo logren o no, se habrán exigido al máximo. Cuando encontramos una fuerza interna que nunca supimos que teníamos y logramos más de lo que creímos posible, es una experiencia que puede provocar un cambio profundo en la vida.


En el monte Everest, Kamler trata a un alpinista con un caso grave de congelación e hipotermia.
Este sentido de aventura y aprecio por experiencias diversas se traslada al interés de Kamler por el buceo. Consideró que su primera clase de buceo, que tomó en la universidad, fue un medio de transporte que le brindó acceso inmediato a un mundo diferente. Mantiene un sentido de asombro por esta actividad incluso en su vida de adulto y recuerda con un entusiasmo contagioso momentos como cuando estaba ayudando con un estudio de recuento de peces en las islas Galápagos y una sombra pasó sobre él. Al echar un vistazo hacia arriba, se dio cuenta de que se trataba de un banco de tiburones martillo, cuya silueta se marcaba contra la luz del sol que provenía de la superficie.

Sus pacientes aprecian su fascinación por el mundo natural y a menudo esperan con ansias tener la posibilidad de preguntarle acerca de sus viajes, que ha plasmado en Doctor on Everest (Médico en el Everest) y Surviving the Extremes (Supervivencia en condiciones extremas). Aunque disfruta del alpinismo, el buceo y la búsqueda de oportunidades de reducir al máximo los elementos más esenciales de la vida, Kamler aún mantiene su actividad quirúrgica en Nueva York, donde ha obtenido muchos honores por sus logros en el campo de la medicina. Pero eso no impedirá que se embarque en un viaje en busca de los cenotes de Yucatán, los tepuyes de Venezuela o las antiguas ruinas Incas de Perú.
Para obtener más información
Mire la charla de TED de Kenneth Kamler: Medical Miracle on Everest (Milagro de la medicina en el Everest).



© Alert Diver — 2do Trimestre 2015