Perfil de miembro de DAN: Ian Koblick



Ciudad natal: Palo Alto, California
Cantidad de años de buceo: 61
Destino de buceo favorito: Irian Jaya
Por qué soy miembro de DAN®: me da muchísima confianza saber que si tengo un accidente de buceo recibiré tratamiento de manera rápida y adecuada.

Cuando era niño, Ian Koblick soñaba con llegar a ser explorador como Daniel Boone. Desde entonces ha cumplido su sueño al convertirse en un pionero de la frontera menos estudiada en la Tierra: el océano. Koblick se sintió atraído por primera vez por la exploración submarina cuando su padre le mostró un artículo de National Geographic sobre William Beebe, que utilizó un sumergible de aguas profundas llamado la batisfera para realizar buceos cerca de la costa de Bermuda en la década de 1930. Unas décadas más tarde, Koblick llevaría a cabo su propia investigación marina como uno de los primeros acuanautas del mundo.


Ian y Tonya Koblick asisten a la cena anual de los premios NOGI.
Su carrera de buceo comenzó abruptamente; realizaba operaciones de rescate menores con equipo casero por unos 10 dólares estadounidenses por trabajo. Después de graduarse con un título en biología de la Chico State University, asistió a una sesión de verano en la Hopkins Marine Station de la Universidad de Stanford, donde exploró la costa en busca de trozos de alga marina para agregar a su herbario. Koblick, cansado de recoger algas marinas en la playa, quería ver las algas en su hábitat natural y planificó una serie de buceos de exploración con un amigo. A pesar de los excelentes especímenes que Koblick había recolectado, su profesora en ese entonces no estaba impresionada.

"Recuero que decía: ‘el buceo es para los aventureros, y si usted quiere ser científico, debe recolectar como científico?", contó Koblick. No obstante, el joven buzo permaneció impávido, e incluso rechazó una beca de postgrado en la Universidad de Duke y en cambio juró que encontraría una manera de vivir y trabajar en el mar.


Un dibujo de Tektite II.

"No entendía cómo un hombre podría conocer o comprender el océano a menos que pudiera visitarlo y vivir en él", explicó Koblick. Por lo que en 1964 él y su esposa, Tonya, se mudaron con su hijo de 9 meses a Saint Thomas, Islas Vírgenes de los Estados Unidos, donde comenzaron a trabajar como maestros de ciencia. Rápidamente Koblick se dedicó de lleno al buceo, la navegación y las comunidades de rescate. Cuando se le presentó la oportunidad de ser parte de una misión de investigación submarina, que hoy se conoce bien con el nombre de Tektite, la aprovechó sin dudarlo. Para Koblick, fue como "ser elegido como astronauta para ser enviado a la luna".


Buzos abandonan el hábitat Tektite después de pasar dos meses bajo el agua.
La misión Tektite I de 58 días finalizó en 1969 con un registro de seguridad perfecto, lo que demostró que los humanos pueden vivir y trabajar en el mar de manera segura por un período prolongado. Koblick, que finalmente estaba viviendo sus sueños más antiguos, estaba determinado a continuar con su labor pionera, por lo que escribió y presentó una propuesta a la legislatura de las Islas Vírgenes de los Estados Unidos y así convenció al gobierno de que asignara parte de los fondos para la segunda misión. En 1970, Koblick continuó su trabajo como acuanauta y ayudó a gestionar las misiones científicas para Tektite II, que incluía el primer equipo sólo de mujeres acuanautas. Después de una exitosa culminación de Tektite II, Koblick, quien hoy se desempeña como Asistente Especial del Gobernador de las Islas Vírgenes para Programas Submarinos, fundó Marine Resources Development Foundation (MRDF), cuyo objetivo era promover un mayor conocimiento de los recursos del océano.

Animado por el éxito de la MRDF, Koblick persuadió al gobernador de Puerto Rico para financiar un programa de investigación submarina conocido como el Puerto Rico International Undersea Laboratory, PRINUL (Laboratorio Internacional Submarino de Puerto Rico). Se trasladó a Puerto Rico y comenzó a trabajar en la construcción de un nuevo hábitat submarino diseñado para ser movido y utilizado de manera rápida y sencilla; se lo denominó La Chalupa como un reconocimiento a los barcos de fondo plano que usaban los pescadores portorriqueños y que eran conocidos por hundirse en mar abierto. La Chalupa, uno de los hábitats submarinos más innovadores y tecnológicamente avanzados de su época, obtuvo resultados muy buenos en el desarrollo de la investigación del océano y la tecnología del buceo de saturación.


Koblick habla con Fidel Castro tras un día de buceo.
Koblick administró la MRDF desde Puerto Rico hasta que se mudó a Florida en 1976. Allí comenzó a trabajar con el Departamento de Comercio de los Estados Unidos para establecer un programa nacional oceánico diseñado para promover la educación y exploración submarina. Además de su trabajo gubernamental, se desempeñó como editor consultor del Manual de buceo de la NOAA y fue coautor de Living and Working in the Sea (Vivir y trabajar en el mar) con Jim Miller en 1984.

Tras asociarse con Neil Monney, Ph.D., Koblick adquirió La Chalupa de Puerto Rico, lo trasladó a Cayo Largo, Florida, y lo convirtió en el primer hotel submarino del mundo, Jules' Undersea Lodge, que abrió sus puertas en 1986. Con la entrada situada a 6,4 metros (21 pies) bajo el agua, el hotel está destinado a buzos deportivos y ha recibido a miles de huéspedes, incluso astronautas, científicos marinos, celebridades y funcionarios del gobierno. El hotel está junto a MarineLab, de la MRDF, un centro de educación ambiental e investigación submarina que organiza viajes de estudio y programas de difusión para estudiantes.


Docenas de ánforas fueron encontradas en este naufragio romano, que data del 200 EC.

En 2003, Koblick y Craig Mullen establecieron la Aurora Trust Foundation "para ampliar los conocimientos del mundo sobre el entorno marino, en particular su herencia cultural marina oculta durante miles de años en el lecho marino...". Al igual que con todos los proyectos de Koblick, el objetivo de Aurora es cultivar el interés público en la exploración y la ciencia marina. La organización lleva a cabo una investigación arqueológica en el mar Mediterráneo, que ha conducido a docenas de descubrimientos: desde naufragios en antiguas rutas comerciales grecorromanas hasta buques, aviones y artefactos explosivos sin detonar de la Segunda Guerra Mundial.


Koblick opera un submarino cerca de Sicilia.
Si bien Koblick admite el obvio atractivo de encontrar reliquias nunca vistas por los humanos durante miles de años, su principal iniciativa a través de Aurora es educar al público sobre el fascinante papel histórico que los océanos han tenido en la conexión de personas a través de la cultura, el comercio y los conflictos. Incluso mientras planifica su próxima expedición submarina en el Mediterráneo, su principal interés sigue siendo la educación y sabe que vincular a los estudiantes a través del aprendizaje es el primer paso para lograr que se interesen.

"Enseñarle a la próxima generación sobre la trascendencia de explorar el océano es lo más importante que podemos hacer", explicó Koblick. Afortunadamente, dado el éxito de sus proyectos, su entusiasmo por los océanos parece ser contagioso.
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Mire y escuche a Ian Koblick hablar sobre su carrera como acuanauta, explorador, consultor y asesor técnico.

Conozca "The History of Man in the Sea" (La historia del hombre en el mar) en este episodio de Classroom Under the Sea (Salón de clases bajo el mar), con entrevistas a Ian Koblick, Neil Monney y Bob Barth.



© Alert Diver — 1er Trimestre 2018