Pensando en rosa, con un propósito



Soy una sobreviviente que venció un cáncer de mama triple negativo grado 3 hace 14 años.

Aunque esta afirmación parezca impresionante a primera vista, no resulta tremendamente notable desde una perspectiva estadística. No es una novedad que el

Cuando la sobreviviente de cáncer de mama Allison Vitsky Sallmon se dio
cuenta de que no tenía que elegir entre bucear y participar en eventos para
recaudar fondos para la lucha contra el cáncer, fundó Dive into the Pink.
cáncer de mama es uno de los cánceres más comunes que afecta a las mujeres o que 1 de 8 mujeres en los Estados Unidos desarrollará un cáncer de mama invasivo a lo largo de su vida. El aspecto más excepcional de mi historia es la edad en que fui diagnosticada y tratada: 33 años de edad.

Con 33 años, todas las sobrevivientes de cáncer de mama que conocía tenían 20 años o más que yo. Quiero decir que en el momento en que fui diagnosticada en mí nació una feroz guerrera, pero me llevó un tiempo tomar las riendas de la situación. Estaba enojada y tenía miedo. Las pacientes jóvenes con cáncer de mama se enfrentan a problemas tales como índices de mortalidad más altos, menor fertilidad y la posibilidad de sufrir una menopausia precoz. Odiaba las miradas de lástima, detestaba mi sensación de impotencia y no me gustaba el color rosa (un símbolo de concientización sobre el cáncer de mama y un elemento destacado en cada tarjeta o regalo que recibía). No me sentía una guerrera en absoluto; me sentía muy sola.

Si bien siempre me había enorgullecido de mi independencia, hice una excepción cuando oí hablar de Young Survival Coalition (YSC), una organización dedicada a apoyar a mujeres menores de 40 años con cáncer de mama. Al poco tiempo tuve la posibilidad de conocer a un grupo de mujeres jóvenes que ya habían transitado esta enfermedad, que inmediatamente se convirtió en un grupo central de amigas que comprendían exactamente lo que yo estaba viviendo. Estas increíbles mujeres me hacían compañía en la quimioterapia, llenaban ruidosamente la habitación durante mis estadías en el hospital y, lo que es más importante, se aseguraban de que me sintiera normal. Seguí colaborando intensamente con YSC por años tras el final de mi tratamiento, aconsejando a otras pacientes recientemente diagnosticadas y creando conciencia sobre el hecho de que el cáncer de mama puede manifestarse en mujeres de todas las edades.


Dive into the Pink organiza un concurso anual de fotografía submarina con la atención centrada en sujetos de color rosa. Las anémonas en pleno desove de Alison Perkins fue la imagen ganadora de este año.


Con el tiempo mi vinculación con YSC disminuyó y me mudé al otro lado del país a California, donde el buceo, que anteriormente era una actividad de temporada, se convirtió en mi obsesión casi diaria. Rara vez pensaba en el cáncer salvo en octubre, cuando me sentía culpable al pasar junto a una multitud de transeúntes con remeras de color rosa cuando iba camino al océano. De vez en cuando me salteaba algún buceo para participar, pero ya no tenía el corazón en la causa. Tuve que enfrentarme a los hechos: quería bucear en mi tiempo libre y una cosa que el cáncer me había enseñado era que la vida es demasiado corta y que hay que disfrutarla.

A medida que se aproximaba el mes de octubre de 2015, pensaba con remordimiento en todas las próximas caminatas y maratones por la lucha contra el cáncer de mama cuando me di cuenta de que debía elegir entre bucear y recaudar fondos. Inspirada, reuní a un grupo de amigos y organicé un buceo especial desde un barco chárter y los fondos recaudados estarían destinados a algunas organizaciones benéficas dedicadas a la lucha contra el cáncer. Previendo esas muchedumbres de camisetas rosadas de octubre, llamé al evento Dive into the Pink y pedí a los participantes que fueran con una pieza de equipo de color rosa.

Cuando me puse un traje seco rosa, por un momento me preocupó el hecho de que podría ser demasiado. No tendría que haberme preocupado: casi todos los buzos se presentaron vestidos de color rosa, algunos a un grado escandaloso. Pasamos una tarde fantástica haciendo lo que todos queríamos hacer de todos modos: buceando. Lo mejor de todo fue que al final del día distribuimos donaciones significativas. Nunca me había sentido tan satisfecha e inmediatamente supe que esto podía convertirse en un esfuerzo más grande.


La organización realiza viajes de buceo a destinos como Isla Catalina.



En la actualidad, Dive into the Pink es una organización sin fines de lucro 501©(3) que recauda fondos para la investigación sobre el cáncer de mama y el apoyo a pacientes a través de la participación de la comunidad de buceo. Queremos que los buzos sientan que están donando simplemente con participar en actividades que harían de todas formas: bucear, tomar fotos bajo el agua y codiciar equipo. La mitad de los fondos recaudados está destinada a YSC, que tuvo un rol tan importante en mi lucha personal contra el cáncer y la otra mitad ayuda directamente a financiar la investigación sobre el cáncer. Nuestro beneficiario actual de la investigación es el laboratorio Guise Laboratory de la Universidad de Indiana.

Si bien la incorporación del color rosa en nuestros eventos inicialmente fue una decisión espontánea e irónica, pronto se convirtió en una característica cómica. Los barcos chárter de buceo de California ahora compiten para ver cuál puede usar la mayor cantidad de cosas de color rosa para superar a los demás; el año pasado un buzo vestido de rosa incluso llegó a nuestro barco chárter en San Diego en una moto Vespa de color rosa.


Entre las participaciones destacadas en el concurso de fotografía Think Pink
se encuentran el caballito de mar y el coral de Bruno van Saen.
Recientemente también realizamos nuestro primer concurso anual de fotografía submarina Think Pink, al que los participantes enviaron impresionantes imágenes que incluían el color rosa. Cada tanto organizamos viajes a destinos de agua cálida para recaudar fondos y realizamos una subasta silenciosa en línea anual de equipo, viajes y vestimenta de buceo. Ninguno de estos eventos sería remotamente posible sin los profesionales de la industria del buceo que tan generosamente han apoyado nuestros esfuerzos; ellos son los héroes de cada evento que organizamos.

Dive into the Pink aún está en una etapa inicial, pero aparentemente hemos sacado partido de algo impresionante. Los buzos son las personas más determinadas y amantes de la diversión que conozco, y cuando apoyan una causa lo hacen apasionadamente, sin reservas y, al parecer, de manera colorida.

© Alert Diver — 4to Trimestre 2017