Peces loro: pastadores del arrecife




Peces loro recolectados a nivel local son exhibidos para la venta en un mercado de pescado en Ponapé, islas Carolinas, Micronesia.



Los peces loro son mucho más que sólo una cara bonita: pueden ser fundamentales para la salud de los arrecifes de coral. Estos peces "picudos" y de colores brillantes deleitan a los buzos, pero tienen mucho más para ofrecer que sus características visibles.

Por ejemplo, los colores, los patrones, la forma e incluso el sexo de un pez loro en particular pueden variar a medida que avanza por las diferentes etapas de la vida. Los peces loro son hermafroditas y muchas especies de estos peces comienzan su vida como hembras con el objetivo final de convertirse en "súper machos". Otro hecho interesante sobre los peces loro es que a la noche algunas especies se cubren a sí mismas con un capullo de una sustancia mucosa que segregan de un órgano situado en su cabeza. El pez permanece inmóvil dentro del capullo, que se cree lo protege de los depredadores o los parásitos.1

Los dientes de los peces loro están fundidos en su boca, lo que les permite rascar alimento del arrecife. Junto con su comida, los peces tragan piedra caliza, que es triturada por el molino faríngeo (dientes en la parte trasera de la garganta) y expulsada como arena fina. La mayor parte de la arena del arrecife, e incluso de las playas cercanas, de hecho son desechos de pez loro.

Lo que estos peces ingieren también es importante. Los peces loro pasan el 90 por ciento del tiempo alimentándose,2 y muchas especies de peces loro son pastadores de algas. La herbivoría es un proceso clave en los arrecifes de coral que puede ayudar a los corales formadores de arrecifes y más del 80 por ciento de los herbívoros de los arrecifes del Caribe son peces loro.3 Los herbívoros eliminan las algas que están en constante competencia con los corales. Las aguas tropicales cristalinas que crean el ambiente perfecto para los corales también proporcionan las condiciones ideales para el crecimiento de algas. Las macroalgas y los corales son los grupos bentónicos dominantes en los arrecifes de coral y compiten intensamente por el espacio disponible. Cuando los corales se enfrentan a algún tipo de alteración (como por ejemplo blanqueamiento, enfermedades, huracanes), las macroalgas rápidamente colonizan el nuevo espacio disponible. En la actualidad vemos cada vez más informes que indican un cambio de fase de arrecifes dominados por corales a dominados por algas.

Las macroalgas y los densos pastos de algas pueden afectar el crecimiento, la colonización y la supervivencia del coral. Las algas pueden tapar, desbordar y erosionar los corales cercanos.4 Los pastos de algas densos pueden acorralar a un asentamiento y asfixiar a los corales.3 Algunas algas incluso pueden competir alelopáticamente y causar la mortandad de los corales por medio de la producción de químicos nocivos.4 Los peces loro que pastan pueden facilitar la captación de coral mediante la eliminación de macroalgas. Esto crea espacio para el crecimiento de corales o algas coralinas incrustantes,3 lo que puede promover el asentamiento y la metamorfosis de larvas de coral.5

En julio de 2014, la Red Mundial de Supervisión de Arrecifes de Coral (GCRMN , por sus siglas en inglés) de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) publicó un informe con datos reunidos por los 78 investigadores principales en 90 ubicaciones de arrecifes del Caribe en 35.000 estudios sobre arrecifes a lo largo de 42 años, desde 1970 hasta 2012.6 Además de observar una disminución del 50 por ciento en corales vivos durante el período del estudio, el informe también sugirió que la pérdida de peces loro y otros pastadores ha tenido un mayor impacto negativo sobre los arrecifes del Caribe que el cambio climático. El estudio informó que las ubicaciones de arrecifes más saludables están donde los peces loro están protegidos de la sobrepesca (por ejemplo, Flower Garden Banks National Marine Sanctuary, las Bermudas y Bonaire). En lo que se refiere a la administración, el estudio llegó a la conclusión de que promover el crecimiento de la población de peces loro daría lugar a una mayor resistencia de los arrecifes de coral a perturbaciones tales como aumento de las temperaturas y acidificación del océano.

Ya hemos visto cómo la falta de herbívoros puede afectar nuestros arrecifes. La cobertura de coral comenzó a disminuir en gran parte del Caribe a principios de la década de 1980 después de que múltiples factores estresantes (tales como huracanes, enfermedad de coral y, por último, crecimiento excesivo de macroalgas con la pérdida del erizo herbívoro Diadema antillarum).7 Se cree que el estado de los arrecifes en la década de 1980 se hizo menos resistente porque una gran cantidad de peces herbívoros había sido un objetivo prioritario de los pescadores. El erizo fue el último herbívoro clave que quedaba, lo que provocó el cambio de fase de dominio de los corales al de las algas.

La sobrepesca sigue siendo una gran amenaza para las poblaciones de peces loro del Caribe. Los peces herbívoros, en especial los peces loro, han sido sometidos a una pesca excesiva en algunos lugares del Caribe durante miles de años.8,9 Las especies más grandes del Caribe, incluso el pez loro arcoíris (Scarus guacamaia) y el pez loro de medianoche (Scarus coelestinus), son poco frecuentes o están ausentes en la mayoría de los arrecifes del Caribe.9 Además, estas especies son más abundantes en lugares con poca o ninguna presión pesquera.

La reducción de las poblaciones de peces loro, sobre todo en el Caribe, es una pérdida no sólo para el ecosistema sino también para la economía. Los arrecifes de coral del Caribe generan más de 3 mil millones de dólares estadounidenses anualmente a partir del turismo y las pesquerías,6 lo que beneficia a 38 países diferentes. Muchas personas que visitan estos países desean nadar con peces grandes y coloridos.

Si bien restablecer poblaciones de peces loro saludables hará que los arrecifes del Caribe sean más coloridos, no resolverá todos los problemas a los que se enfrentan. La buena noticia, en lo que se refiere a los peces loro, es que la sobrepesca no es un problema universal como la acidificación del océano o el cambio climático mundial. Las poblaciones de peces loro pueden administrarse a nivel local.


Los peces loro utilizan sus dientes triangulares para pastar en algas que pueden envolver un arrecife de coral.


Para ayudar a controlar el crecimiento de algas es necesario contar con una variedad de herbívoros. Existen diversos peces de arrecife herbívoros con preferencias alimentarias específicas y técnicas de alimentación variadas, que tienen diferentes impactos sobre el arrecife. Por ejemplo, los peces loros del género Sparisoma prefieren las macroalgas, mientras que los que pertenecen al género Scarus apuntan a los pastos de algas.9 Los peces loro tienden a ser "raspadores" mientras que los peces cirujano son "pastadores". Los raspadores, que eliminan porciones de la piedra caliza subyacente a medida que se alimentan, son importantes para crear espacio nuevo para la colonización del coral o las algas coralinas incrustantes, pero también bioerosionan el arrecife. Asimismo, existe una gran cantidad de pastadores invertebrados, como por ejemplo el afamado erizo Diadema. Mantener una población de herbívoros diversa es clave para la capacidad de recuperación de los arrecifes.

La depredación de los peces loro puede ser una fuente de mortalidad de los corales.10 Es necesario llevar a cabo más investigaciones para determinar si los efectos positivos de la herbivoría pueden superar los efectos negativos de la coralivoría. Un estudio de 2012 reveló que la intensidad de la depredación de corales de los peces loro podría aumentar con la disminución de la densidad del coral.11 Otro estudio descubrió que el pez loro come pólipos con una elevada cantidad de gónadas y llegó a la conclusión de que "el pastoreo crónico por parte de los peces loro tiene consecuencias de salud negativas para los corales formadores de arrecifes".12 No obstante, un estudio contradictorio del mismo año determinó que "la coralivoría puede constituir una fuente de mortalidad aguda en los reclutas de coral, pero la evidencia disponible implica que cualquier impacto negativo se ve superado por los efectos positivos en la eliminación de los competidores de algas".3

Incluso la evidencia de que los peces herbívoros pueden promover la recuperación de los corales en los arrecifes del Caribe ha sido inconsistente. Si bien el estudio de GCRMN a largo plazo descubrió una fuerte correlación entre los arrecifes saludables y las poblaciones de peces loro sanos, no todos los estudios han llegado a la misma conclusión. Paulina Guarderas y colegas de la Universidad Estatal de Oregón estudiaron peces herbívoros dentro de un área marina protegida y descubrieron que la protección de peces herbívoros no estaba relacionada con el aumento de la cobertura de coral en comparación con un punto con actividad pesquera.13

El paradigma "herbívoro/alga/coral saludable" tiene muchas capas y depende enormemente del contexto. Los arrecifes son únicos en lo que respecta a estructura, especies y factores estresantes y cada factor afecta la capacidad de recuperación de un arrecife. Los arrecifes de coral son ecosistemas complejos y la diversidad que los convierte en lugares emocionantes para pasar algunas horas también es importante para mantenerlos saludables.

Cada organismo tiene un nicho, una función que desempeña en el arrecife. Muchos de estos nichos, como los de los peces loro herbívoros, aún no se comprenden completamente y entenderlos mejor es quizás más importante que nunca ya que cada vez ponemos más presión sobre los hábitats arrecifales.

¿Al salvar a un pez loro también se salva un arrecife? Tal vez sí, tal vez no, pero estos coloridos peces sin duda desempeñan un rol importante en el ecosistema de arrecifes de coral.
Referencias
1. Grutter AS, Rumney JG, Sinclair-Taylor T, Waldie P, Franklin CE. Fish mucous cocoons: the ‘mosquito nets' of the sea. Biol Lett. 2011; 7(2):292-4.

2. Bruggemann JH, Kuyper MWM, Breeman AM. Comparative analysis of foraging and habitat use by the sympatric Caribbean parrotfish Scarus vetula and Sparisoma viride (Scaridae). Mar Ecol Prog Ser. 1994; 112:51-66.

3. Mumby PJ. Herbivory versus corallivory: are parrotfish good or bad for Caribbean coral reefs? Coral Reefs 2009; 28(3):683-90.

4. Rasher DB, Hay ME. Chemically rich seaweeds poison corals when not controlled by herbivores. Proc Natl Acad Sci. 2010; 107(21):9683-88.

5. Tebben J, Motti CA, Siboni N, et al. Chemical mediation of coral larval settlement by crustose coralline algae. Sci Rep. 2015 June 4; 5:10803.

6. Jackson JBC, Donovan MK, Cramer KL, Lam W, eds. Status and trends of Caribbean coral reefs: 1970-2012. Gland, Switzerland: Global Coral Reef Monitoring Network, IUCN; 2014. Available at: http://cmsdata.iucn.org/downloads/caribbean_coral_reefs___status_report_1970_2012.pdf.

7. Hughes TP. Catastrophes, phase shifts, and large-scale degradation of a Caribbean coral reef. Science 1994; 265:1547-51.

8. Fitzpatrick SM, Keegan WF. Human impacts and adaptations in the Caribbean islands: a historical ecology approach. Earth Environ Sci Trans R Soc Edinb. 2007; 98(1):29-45.

9. Adam TC, Burkepile DE, Ruttenberg BI, Paddack MJ. Herbivory and the resilience of Caribbean coral reefs: knowledge gaps and implications for management. Mar Ecol Prog Ser. 2015; 520:1-20.

10. Rotjan RD, Lewis SM. (2005) Selective predation by parrotfishes on the reef coral Porites astreoides. Mar Ecol Prog Ser. 2005; 305:193-201.

11. Burkepile DE.(2012) Context-dependent corallivory by parrotfishes in a Caribbean reef ecosystem. Coral Reefs 2012; 31(1):111-20.

12. Rotjan RD, Lewis SM. Predators selectively graze reproductive structures in a clonal marine organism. Mar Biol. 2009; 156(4): 569-77.

13. Guarderas AP, Hacker SD, Lubchenco J. Ecological effects of marine reserves in Latin America and the Caribbean. Mar Ecol Prog Ser. 2011; 429:219-25.

© Alert Diver — 3er Trimestre 2016