Océanos de plástico




Esta foca monje de Hawái quedo atrapada en equipo de pesca cerca del atolón Kure en el océano Pacífico.
El fotógrafo puso a la foca en libertad.


Unos años atrás, durante un buceo en los arrecifes cerca de Cayo Ambergris, Belice, se me atoró un trozo de plástico del tamaño de una servilleta que estaba a la deriva y lo guardé en el bolsillo de mi chaleco. Unos minutos después vi un trozo más pequeño y también lo agarré. Antes de que el buceo llegara a su fin había recolectado media docena de pedazos de plástico.

Esta prevalencia de plástico era decepcionante, pero me sentí consternada cuando me enteré de que Belice dista mucho de ser el máximo culpable.

Un estudio reciente realizado por un grupo del National Center for Ecological Analysis and Synthesis (Centro Nacional de Análisis y Síntesis Ecológicos) comprobó que 20 de los casi 200 países del mundo con costas representan el 83 por ciento del volumen total de plástico que es arrastrado al mar, una cantidad que los investigadores calculan alcanza los 4,8 a 12,7 millones de toneladas métricas cada año; eso es al menos 4,5 mil millones de kilogramos (10 mil millones de libras) de plástico.

Para poner esto en perspectiva, Jenna Jambeck, la autora principal del estudio, explicó que el volumen de plástico que ingresa a los océanos cada año es equivalente a cinco bolsas para compras llenas de plástico por cada 30 cm (1 pie) de costa del mundo, y eso sólo incluye los desechos municipales. Cuando también consideramos otros tipos de desechos, nos deshacemos de un total de alrededor de 275 millones de toneladas métricas (606 mil millones de libras) de plástico cada año.

"Hasta ahora, lo que sabíamos acerca del plástico en el océano era a partir de las observaciones en el mar", manifestó Kara Lavender Law de Sea Education Association, una de las autoras del estudio. "Sin embargo, eso solamente representa una fracción ya que sólo algunos plásticos flotan. La diferencia con este trabajo es que estábamos estudiando el flujo que provenía de la tierra".


Casi todos los trozos de plástico que se han fabricado aún existen en la actualidad, y una investigación reciente demuestra que al menos 4,5 mil millones de kilogramos (10 mil millones de libras) de plástico terminan en el océano cada año.
Los desechos plásticos son antiestéticos para los buzos y otras personas que disfrutan de los océanos, pero lo que es más importante es que suponen una amenaza para la vida marina. Científicos de la Universidad de Plymouth en Inglaterra documentaron encuentros entre 693 especies marinas y desechos del hombre; el 92 por ciento de ellos incluyó plástico. Los encuentros incluyeron enredos, ingestión, daños directos al ecosistema (como la destrucción de corales o pastos marinos) y rafting, donde los desechos literalmente levantan y mueven a un animal. Las cuerdas y mallas de plástico causan la mayoría de los enredos, que afectan particularmente a las ballenas francas glaciales y a las tortugas verdes, bobas y carey. Project Aware Foundation ha informado que aproximadamente entre 50.000 y 90.000 osos marinos árticos mueren cada año al enredarse en desechos marinos. Cerca del 80 por ciento de los enredos que se observaron en el estudio de Plymouth causaron daños o mataron al animal involucrado.

Las tortugas marinas verdes, los leones marinos de California y los frailecillos atlánticos son algunas de las especies que se sabe ingieren fragmentos de plástico. De acuerdo con un estudio citado por Project Aware, el 95 por ciento de los fulmares boreales encallados que fallecieron tenían plástico en su estómago, y un estudio del giro central del Pacífico Norte comprobó que el 35 por ciento de los peces que comen plancton había ingerido plástico. Los investigadores australianos descubrieron que los corales de la Gran Barrera de Coral consumen residuos microplásticos (los pedacitos de plástico que quedan cuando se rompen objetos más grandes), y así consumen casi la misma cantidad de plástico que de plancton marino.
Un problema que tiene solución
En teoría, los desechos plásticos son un problema que puede solucionarse. "Si aumentamos el manejo de desechos a una cobertura del 100 por ciento en los 10 países principales y limitamos la generación de desechos y el porcentaje que corresponde al plástico", comentó Jambeck, "podríamos detener el 77 por ciento de la producción para 2025". Reducir la cantidad de los 20 países principales a la mitad reduciría el volumen total de plástico que llega al mar en aproximadamente un 40 por ciento.

Law afirmó que los autores al principio no estaban seguros de si debían publicar una clasificación de los países. "Pero he oído a algunas personas decir que están felices de que alguien se haya dado cuenta de este problema y son optimistas respecto a la idea de que las personas se sientan motivadas a actuar", explicó. "Esperamos que esto dé lugar a un primer paso hacia soluciones a nivel internacional".

En los países desarrollados, mejorar el manejo de desechos ofrece un beneficio menor: "los Estados Unidos hacen un muy buen trabajo y aun así el país está en el lugar número 20", manifestó Law. Capturar más plástico en el flujo de reciclaje también ofrece un beneficio limitado, ya que unos pocos tipos tienen un verdadero valor de mercado. Fundamentalmente, afirmó, debemos reducir la cantidad de plástico que se produce. "Usamos un recurso valioso, el aceite, para producir un material designado como fuerte y duradero pero luego lo utilizamos para hacer cosas que sólo necesitamos por unos minutos", aseguró. Y prácticamente cada trozo de plástico que se ha fabricado aún existe en la actualidad.

Tanto Jambeck como Law destacan que las decisiones individuales hacen la diferencia, y cuantas más personas estén dispuestas a hacer cambios, mayor será la diferencia. "Lleve sus propias botellas de agua y bolsas reutilizables, compre menos cosas envasadas y levante todos los objetos que vea al bucear o cuando esté en la playa", sugirió Law. "Hable con los operadores de buceo. Haga hincapié en que la industria depende del entorno del océano y diga: "¿y si no usamos botellas de agua desechables?".


Las personas pueden ayudar a evitar la degradación del entorno de buceo mediante la reducción del
uso de plástico en la vida cotidiana.


Incluso algo tan simple como un recipiente de basura apropiado en un barco de buceo para mantener la basura fuera del agua es un buen comienzo. "Todos podemos desempeñar un papel para mitigar el problema del plástico en los océanos", manifestó Nicholas Mallos de Ocean Conservancy. "Tenga conciencia de su propio uso de plástico y asegúrese de que la basura, en tierra y en el agua, sea desechada de manera correcta".

Los buzos también pueden participar en varias iniciativas para eliminar el plástico que ya está en el océano. Project AWARE alienta a los buzos a recolectar desechos a través del programa Dive Against Debris (El buceo contra los desechos) y recientemente lanzó una certificación de especialidad con el objeto de ayudar a capacitar a los buzos para que se conviertan en científicos ciudadanos que luchen contra los desechos.

Ocean Conservancy patrocina una Limpieza costera internacional (International Coastal Cleanup; ICC) anual, un esfuerzo de voluntarios a nivel mundial para limpiar las vías fluviales y el océano. Mientras muchos voluntarios trabajan en playas y costas, otros lo hacen bajo el agua. "Los buzos desempeñan un papel integral en la ICC y Dive Against Debris, donde recolectan desechos que se han abierto camino hacia el ecosistema marino", explicó Mallos.

Los grupos de buceo también pueden organizar limpiezas bajo el agua con la orientación del sitio del kit de herramientas de limpieza para hacerlo uno mismo de Ocean Conservancy.

Definir un problema es el primer paso para solucionarlo. Ahora que vemos la enorme cantidad de basura y desechos mal manejados que termina en el océano, quizás nos inspiremos para hacer cambios. Mientras tanto, seguiré recolectando esos trozos de plástico que se entrometen en mis buceos.
Referencia
Jambeck JR, et al. Plastic waste inputs from land into the ocean. Science 2015; 347(6223):768–771; doi:10.1126/science.1260352.
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La foca monje de Hawái en peligro de extinción que figura en la imagen más arriba quedó atrapada en una red de pesca. El fotógrafo Michael Pitts estuvo allí para filmar el rescate del animal.

Midway: Plastic Beach (Midway: la playa de plástico) ilustra cómo "nuestros océanos se están convirtiendo en una sopa planetaria mezclada con plástico".



Midway: Message from the Gyre (Midway: mensaje desde el giro) es el testimonio visual del fotógrafo Chris Jordan sobre los graves efectos del consumo de plástico de los albatros.



© Alert Diver — 3er Trimestre 2015