Dulce como... Nueva Zelanda




Bay of Islands, en Nueva Zelanda, es un lugar famoso por los increíbles paisajes tanto
sobre como debajo de la superficie del océano.

Una cantidad casi inmanejable de invitaciones a cenar: esto es lo primero que observamos cuando le decimos a la gente que estamos planificando un viaje de buceo a la región septentrional de Nueva Zelanda. ¿Un mensaje de correo electrónico? ¿Una llamada telefónica? ¿Un mensaje de Facebook? Olvídenlo; todo el que ha estado allí quiere contarnos historias en persona. Supongo que nuestra mayor popularidad es genial, porque nos permite ver algo más; llamémoslo la mirada. Ya sea que escribamos consejos de viaje (los mapas de rutas de Nueva Zelanda son engañosos; simplemente duplique todos los cálculos de tiempo de manejo") o pautas de pronunciación ("en inglés wh en realidad se pronuncia f, por lo que puede esperar tener algunas interesantes conversaciones confusas"), al levantar la vista siempre vemos la misma expresión facial una y otra vez: sentimental, un asombro invadido por el amor, o la mirada.

Dejando de lado los conocimientos y consejos aleatorios, no tenemos realmente idea de qué esperar de Nueva Zelanda, pero hay algo sobre la mirada que nos brinda una "visión de túnel". El trabajo, los acontecimientos del hogar y (aunque me dé vergüenza decirlo) los buceos locales pasan a un segundo plano a medida que se acerca nuestro viaje. Para el momento en que aterrizamos en Auckland, nuestra expectativa se convirtió en una auténtica euforia.




Bay of Islands y más allá
Llegamos tarde para nuestro primer viaje en barco charter en Nueva Zelanda, y no fue porque nos quedamos dormidos. Al igual que las personas que viajan al trabajo a las 8 de la mañana en todo el mundo, quedamos atrapados en el tráfico. Tocaba la bocina con impaciencia, y el sonido hacía eco en las pasturas montañosas dispuestas en terrazas. La culpable de nuestra demora levantó la vista y emitió un mugido lleno de indignación antes alejarse pesadamente del camino, y nuestra risita nerviosa por estar atrasados dio paso a resoplidos y fuertes carcajadas. La reputación de Bay of Islands, de turismo y cargada de mochileros, es difícil de conciliar con los desolados caminos de un carril y medio, el ganado suelto y las optimistas señales de estaciones de combustible ("Gasolina: ¡a sólo 17 km!") que nos rodeaban.


Un buzo se detiene para examinar a un gran pez escorpión en
el HMNZS Canterbury.
Sin embargo, cuando llegamos a nuestro destino, el lugar estaba repleto. El operador de buceo, una vaqueriza transformada que estaba situada junto al serpenteante arroyo lleno de anguilas, se encontraba abarrotado de un bullicioso grupo de estudiantes de la Universidad de Auckland. Nos recibieron con un cálido saludo y entusiastas descripciones del punto de buceo, el HMNZS Canterbury, una fragata hundida de forma deliberada. Mientras nos colocábamos los trajes secos, un adolescente que llevaba un traje de neopreno terriblemente fino para buceo en apnea se acercó a paso tranquilo para dar su opinión sobre el naufragio, con un clásico superlativo "kiwi" (neozelandés): "este es mi punto de buceo favorito de la bahía; ¡es "sweet as"! Este es el equivalente a un "awesome" (genial) en inglés estadounidense, por lo que nuestras expectativas eran justificablemente altas.

Fiel a su reputación, el lugar es ciertamente "sweet as". El Canterbury, que descansa sobre la quilla a 36 metros (120 pies) de profundidad, ha atraído una increíble vida marina. Había grandes peces escorpión sobre las cubiertas y barandillas revestidas de esponjas y anémonas, langostas espinosas dentro de los altoparlantes, morenas boqueando desde la cámara del timonel y un pez de San Pedro que nos miraba desde un conducto de ventilación. Durante el ascenso, sin darnos cuenta nos encontramos en el medio de un banco de Scorpis lineolatus plateados, que estaban siendo acorralados por un par de hambrientas caballas gigantes.

Durante nuestro intervalo de superficie, el capitán nos entretuvo con historias de la vida marina divisada por los buzos locales durante las paradas de seguridad en esta caleta, incluso delfines nariz de botella y comunes, pingüinos azules y hasta un grupo de orcas que había llegado de sorpresa para jugar con la cadena del ancla unas pocas semanas atrás. Inmediatamente decidimos extender nuestras paradas de seguridad.

A la mañana siguiente el agua estaba clara y calma, lo que nos permitió dirigirnos a las islas Cavalli para bucear en Rainbow Warrior. El barco, una embarcación de Greenpeace que protestaba por las pruebas nucleares realizadas en el Pacífico, fue bombardeado por operaciones de inteligencia francesas en 1985 cuando estaba en el puerto de Auckland, donde un hombre perdió la vida y se desató un escándalo político. Después de ser reflotado para su investigación, el barco fue hundido en 1987 para crear un arrecife artificial. Las islas Cavalli se encuentran a más de 40 km (25 millas) de nuestro punto de partida, y durante el largo viaje hacia allí el ambiente en el barco era tranquilo; puede ser que el punto de buceo sea famoso, pero claramente aún quedan los recuerdos de la tragedia.


Una morena amarilla emerge de su guarida.
En cuanto iniciamos el descenso, ya podíamos ver el naufragio a 27 metros (90 pies) debajo nuestro. Nos dirigimos hacia el icónico bauprés del barco, maravillados ante las adornadas anémonas de brillantes tonalidades que cubren la estructura enrejada y trabajando para fotografiar la majestuosa escena. Ambos obtendríamos imágenes de gran angular ese día, con objetivos que capturan vistas de 180 grados, lo que sin querer dio lugar a la pesadilla de un fotógrafo. Eché un vistazo a una planta de kelp Ecklonia que había en la cubierta y espié a un pez crestado (Cristiceps australis), una de las criaturas más buscadas del área. Estas enigmáticas bestias se ven exactamente como kelp, y también son tímidas. Los fotógrafos que visitan el lugar rara vez tienen la oportunidad de ver a una, mucho menos de fotografiarla. Lancé un gemido de indignación con el regulador en la boca, mientras maldecía el objetivo por el que había optado. En su lugar, intenté obtener una buena imagen mental, pero en cuando la criatura me vio, se alejó rápidamente y desapareció detrás de una hoja. Me consolé pensando que de todos modos no habría tenido una buena oportunidad para tomar una fotografía, y seguí adelante para explorar la cubierta y observar a las morenas, las tortugas laúd que se desplazaban a toda velocidad y las caballas gigantes que estaban cazando.

En los días siguientes, volvimos a visitar el Canterbury, pero también nos alejamos de los naufragios para visitar los arrecifes, que normalmente están relacionados con imponentes atractivos en la parte superior. Motu Kokako, un arco muy visitado y que es mejor conocido como Hole in the Rock ("porque es un agujero bastante grande en una roca", explicó nuestro capitán amablemente), marca el punto de buceo Cathedral Cave. Esta fisura recubierta de esponjas se precipita a más de 27 metros (90 pies) y en el verano austral puede contener un sinnúmero de rayas de cola corta. Aunque las rayas no aparecieron durante nuestra visita de otoño austral, había muchas morenas de color gris y langostas espinosas para mantenernos interesados.

En las afueras de Bay of Islands hay otro punto marcado por una peculiar topografía en la superficie. Danger Rock, un grupo de rocas y pináculos rematados por kelp y azotados por el oleaje, caen en picada desde la superficie a más de 36 metros (120 pies) de profundidad. Este punto expuesto es más conocido por las grandes esponjas tubulares amarillas e incluso bancos de peces más grandes, y siempre cumple. Durante nuestro segundo buceo en el lugar nos encontramos dentro de una masa reluciente y agitada de Scorpis lineolatus, y nos turnamos para fotografiar sus movimientos coordinados hasta el final del buceo. No obstante, nuestro entusiasta informe parecía prácticamente aburrido en comparación con los de nuestros compañeros. Casi puedo oír sus pensamientos: "ah, otro día en este maravilloso lugar, otra parada de seguridad, otro descomunal banco de peces que oculta el sol".

Supongo que era mejor que nos acostumbráramos a todos esos peces porque al día siguiente nos dirigiríamos al sur para visitar una de las reservas marinas más antiguas de Nueva Zelanda.
Islas Poor Knights, un lugar con una gran riqueza

Estrellas de mar y grandes esponjas tubulares adornan la colorida pared en Cave Bay en la espectacular Reserva marina de las islas Poor Knights.
Cuando nuestro barco partió del puerto de Tutukaka hacia la Reserva marina de las islas Poor Knights (Poor Knights Islands Marine Reserve), el ambiente a bordo era muy animado. Este grupo de islas y pináculos deshabitados, un área de protección total desde 1998, es legendario entre los buzos. Desgraciadamente, después de una semana de sol y calmo mar, el clima ya no cooperaba con nosotros. Estábamos mirando cautelosamente las olas espumosas que rodeaban el barco cuando el capitán dijo: "tengo una buena y una mala noticia". La mala noticia es que las olas y el viento hoy nos obligarán a quedarnos en un solo lugar. La buena es que el lugar es espectacular".

Estábamos "limitados" a permanecer en Northern Arch, un lugar característico de Poor Knights. El informe oral incluía una severa advertencia: con una profundidad máxima de 36 metros (120 pies) dentro del arco y 61 metros (200 pies) fuera de él, debíamos controlar nuestra flotabilidad con cuidado. Descendimos junto a una pared empinada cubierta de kelp, esponjas tubulares esmirriadas de color amarillo y esponjas naranjas y grises con formas extrañas. Sin embargo, cuando doblamos en la esquina para ingresar al arco propiamente dicho, el motivo de la advertencia se hizo evidente. Estaba completamente repleto de arriba a abajo de un agitado banco de maomao de color rosa, la respuesta de Nueva Zelanda a las antias. Nos introdujimos con dificultad en la muchedumbre, y tuvimos que tener una gran disciplina para controlar nuestra profundidad. Antes de que pudiéramos darnos cuenta, estábamos de regreso en el barco con dos buceos realizados, expresiones de asombro en nuestra cara y tarjetas de memoria llenas, preguntándonos qué era lo que había sucedido.

El pronóstico indicaba que las condiciones empeorarían aún más durante los próximos días. El capitán dijo que lo más sensato era atracar en South Harbor, donde podríamos elegir entre algunos puntos mientras esperábamos que el clima mejorara. Estudiamos el mapa en el barco: después del gran espectáculo del día anterior, cualquier punto con el nombre "arco" o "maomao" recibía puntos adicionales, por lo que prácticamente no había dudas de dónde iríamos en primer lugar. Elegimos Blue Maomao Arch, y nuevamente dimos en el clavo. Oleadas de peces de color azul brillante se movían en manada con indiferencia a nuestro alrededor. En este lugar puede haber una profundidad máxima de 11 metros (35 pies), pero cuando vimos a los enormes peces escorpión que había sobre las rocas rápidamente reconocimos que tener un control adecuado de la flotabilidad era tan importante aquí como en Northern Arch.


Una pareja de payasos de mar Triopha se alimentan sobre esponjas tubulares de color naranja en Magic Wall.
Cuando empezaron a formarse nubes, decidimos que era un buen momento para ir en busca de pequeñas criaturas. Tomamos el equipo fotográfico apropiado y nos dirigimos a Magic Wall, un embrollo de esponjas, briozoos y gorgonias cerca de allí que se precipitaba desde la superficie hasta los 21 metros (70 pies) y tenía una enorme cantidad de sujetos fotográficos. Vimos a diversos nudibranquios sobre la pared, aunque nuestro favorito es el Ceratosoma amoenum común, una belleza de colores brillantes apodada "payaso de mar Triopha". Una grieta revelaba a un par de morenas mosaico que compartían el espacio con una morena amarilla. Las especies de tres aletas de todos los patrones y colores imaginables son comunes en Poor Knights, y parecen congregarse densamente en este lugar. Mientras nadábamos de regreso al barco, divisé un movimiento repentino en la parte superior de una planta de kelp Ecklonia, y me detuve inmediatamente. Ajusté la configuración de mi cámara por si acaso, y descendí poco a poco para poder ver mejor; ¿acaso podría ser lo que yo imaginaba?

Estoy seguro de que toda Nueva Zelanda pudo oír mi grito de alegría cuando volví a subir al barco, alardeando triunfante: "¡peces crestados!".


Un fugaz vistazo de un pez crestado (Cristiceps australis), normalmente bien camuflado por el kelp.
A la mañana siguiente el clima mejoró y nos dirigimos hacia el norte a Barren Arch (Arco desértico), un pasaje que desciende hasta los 30 metros (100 pies). No existe un nombre menos apropiado y más ridículo; quizás por este motivo el lugar lleva el nombre alternativo de Splendid Arch (Arco espléndido). La amplia curva de roca albergaba un enorme banco de damiselas así como también un grupo más pequeño de maomao de color azul, y en los jardines de kelp adyacentes se podía encontrar grandes pargos, inquietas rayas de aguijón y bancos de caballas. Cerca de allí se encuentran Cave Bay y Cream Gardens, ambos jardines de kelp poco profundos con florecientes paredes empinadas que se elevan a 23 metros (75 pies) de profundidad. Anguilas manchadas y morenas nadaban junto al ubicuo pez escorpión del tamaño de un perro, entre gorgonias, estrellas de mar y enormes esponjas tubulares y barril. Más rayas de cola corta pasaban junto a nosotros a una cierta distancia, pero estaban demasiado lejos como para fotografiarlas. Recién a la mañana siguiente cuando buceamos en Middle Arch finalmente pudimos ver rayas de cola corta planeando sobre nuestras cabezas dentro de un arco de roca a escasa profundidad, una clásica experiencia de Poor Knights.

Llegó el momento de nuestro último buceo, y el capitán decidió que no podíamos irnos a casa sin antes ver un jardín de kelp poco profundo llamado Gentle Forest. El lugar era sublime y había caballas que se desplazaban a nuestro alrededor mientras grandes pargos se acercaban desafiantes a nuestras cubiertas tipo domo en la cristalina agua azul. No obstante, cuando regresábamos al barco fuimos testigos del espectáculo más increíble de todos: un abundante banco de damiselas reunidas debajo del casco. Los peces casi ocultaban el barco, y permitían que de vez en cuando penetrara algún rayo de sol. La escena estaba de algún modo exenta de clichés, una manera apropiada de poner fin a nuestro viaje. Subí a bordo del barco con una sonrisa en el rostro, listo para empacar y regresar a casa.

Dos días más tarde, mientras no acomodábamos en nuestros asientos para iniciar el vuelo de 12 horas, una pasajera nos saludó y con envidia nos preguntó sobre nuestro viaje. Sólo había pasado por Auckland, y ni siquiera había tenido tiempo de salir del aeropuerto. Comencé a hablar, soltando descripciones sumamente entusiastas hasta que la mujer definitivamente se arrepintió de haberme preguntado sobre mi experiencia. Cuando finalmente me mordí la lengua y miré por la ventana para tener una última vista de la costa, pude ver mi reflejo borroso en el vidrio. La mirada se sostenía intencionadamente, clara como un tranquilo día en la región septentrional.
Buceo en: región septentrional, Nueva Zelanda

Un maomao rosa se desplaza por Northern Arch, uno de los puntos de buceo característicos de Poor Knights.
Cómo llegar: muchas aerolíneas internacionales tienen vuelos a Auckland, desde donde toma aproximadamente cinco horas (tiempo en automóvil ajustado) viajar en auto a Bay of Islands o tres horas y media a Tutukaka, que es el punto de partida de los barcos charter que van a las islas Poor Knights.

Temporadas, temperaturas del agua y equipo de protección a la exposición: aunque las temporadas de Nueva Zelanda son opuestas a las de América del Norte, la gran área costera hace que las temperaturas en la superficie sean relativamente estables todo el año. Durante el verano (diciembre a marzo) las temperaturas del agua alcanzan los 21°C (70°F) con una visibilidad de más de 9 metros (30 pies). En el invierno (mayo a agosto) las temperaturas del agua pueden descender hasta los 13°C (55°F), pero la visibilidad a menudo es excelente, y a veces supera los 30 metros (100 pies). Se recomienda usar un traje seco o un traje de neopreno de 7mm.

Nivel de habilidades y condiciones: tanto Bay of Islands como la Reserva marina de las islas Poor Knights ofrecen una variedad de lugares para todos los niveles de habilidades. El oleaje y las corrientes pueden ser fuertes en algunas áreas y las condiciones marinas pueden cambiar rápidamente, por lo que durante la visita es mejor contar con la ayuda de operadores de buceo locales. La cámara de recompresión más cercana se encuentra en Auckland.

Mientras que los buzos deportivos pueden explorar todos los puntos que se han descrito en este artículo, muchos de ellos son ideales para el buceo técnico con circuito abierto o cerrado. Durante nuestra reciente visita, nuestros esfuerzos técnicos contaron con el respaldo de Northland Dive y Oceanblue Adventures, quienes proporcionaron cargas de oxígeno, aire y Nitrox personalizado así como también botellas de emergencia.
Cree su propio punto de buceo, al estilo kiwi: el hundimiento del HMNZS Canterbury
Shane Housham y Julia Riddle se dirigían a casa después de un día de buceo en Bay of Islands cuando pasaron por Deep Water Cove, una ensenada junto a una pintoresca montaña. Shane miró a Julia y dijo en broma: "algún día colocaré un naufragio en ese lugar".


Un buzo nada sobre la proa cubierta de esponjas del HMNZS
Canterbury en Bay of Islands.
Esa broma resultó ser vaticinadora. Cuando la fragata HMNZS Canterbury de la Marina Real retirada de servicio se sacó a licitación pública algunos años más tarde, la pareja recordó la conversación que había mantenido e intentaron comunicarse con la Marina de Nueva Zelanda para adquirir la embarcación y así crear un naufragio hundido de forma deliberada en el lugar de sus sueños. No obstante, una gran cantidad de mensajes de correo electrónico y llamadas telefónicas no tuvieron respuesta y Shane finalmente envió un mensaje de correo electrónico urgente directamente al Ministro de Defensa de Nueva Zelanda. Al día siguiente recibió una nota formal de la marina: era oficialmente candidato para hacerse cargo del Canterbury.

La celebración dio paso a la consternación cuando la descomunal tarea que tenían frente a ellos tomó forma. La pareja, básicamente una pareja de buzos ocasionales, primero debía ganar la licitación contra varias empresas de larga data. Después de completar una enorme cantidad de complicada documentación, a Shane y Julia finalmente se les concedió el derecho de comprar el barco por 1 dólar estadounidense, un precio de oferta que pronto fue eclipsado por los costos de transporte y preparación de 1,1 millones de dólares estadounidenses.

Al darse cuenta de que necesitaban ayuda, la pareja aunó fuerzas con un operador de buceo del área para formar una fundación benéfica. Comenzaron a llegar donaciones a raudales de contribuyentes individuales y varios clubes de buceo hicieron aportes para ayudar a despejar el barco y crear puntos de acceso para penetrar en él. El objetivo de la pareja parecía posible cuando se enfrentaron a un desafió final pero trascendental.

El problema más importante no era ni financiero ni laboral sino de bienes raíces. La pintoresca montaña (Monte Rakaumangamanga) adyacente a Deep Water Cove representaba un tercio de un triángulo de navegación sagrado utilizado por los antiguos polinesios para cruzar el océano. Debido a que los maoríes locales primero rechazaron la idea de hundir deliberadamente la embarcación, los buzos los incorporaron a la fundación y los invitaron a hacer sugerencias sobre todos los aspectos del proyecto, y finalmente transfirieron la propiedad de la fragata a las tribus locales. Los maoríes llegaron a aceptar el plan del arrecife artificial y finalmente otorgaron los permisos finales.

En noviembre de 2007, el HMNZS Canterbury fue hundido con fanfarrias frente a un gran público, creando así un punto de buceo de primera categoría en una tranquila caleta donde una pareja de buzos alguna vez se había reído sobre lo que parecía un objetivo imposible.
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© Alert Diver — 3er Trimestre 2014