Niños bonitos




Peces mandarín (Synchiropus splendidus) machos presumen su belleza en las primeras horas de la tarde.



Durante la primavera boreal, Anna y yo pasamos gran parte de nuestro tiempo bajo el agua buscando peces hermosos que eran tan bellos como era posible: un sello de la selección sexual. Quedamos completamente deslumbrados y una vez más se nos recordó que cuando se trata de interpretar el comportamiento animal, las cosas rara vez son tan simples como parecen.

Charles Darwin introdujo el concepto de selección sexual junto con su dogma central, la elección por parte de la hembra, en su publicación de 1871 "El origen del hombre y la selección con relación al sexo" (The Descent of Man, and Selection in Relation to Sex). El libro apareció justo cuando el público instruido comenzaba a aceptar su revolucionaria idea de evolución por selección natural, que se había publicado una década atrás en "El origen de las especies" (On the Origin of Species). Pero en esta ocasión, la conclusión de Darwin de que las hembras de pavo real (o cualquier otra hembra) podría tener una ventaja en la selección de una pareja era demasiado para la mente masculina de la época victoriana. Quizás algo incluso más inquietante para sus lectores era la idea de que las hembras eligen una pareja en base a su belleza. Esto contradecía radicalmente la idea que la mayoría de las personas tenían sobre la selección natural, donde adaptaciones llamativas como las vistosas plumas del pavo real provocarían la muerte. Los naturalistas de los tiempos de Darwin aceptaron el uso de rasgos de gran tamaño, tales como cuernos, como armas para pelear por las hembras, y hasta aquí llegó la reflexión en profundidad al respecto durante los cien años siguientes.

Un reavivado interés en la selección sexual en décadas recientes, en combinación con la llegada de los cálculos numéricos computarizados, apoya buena parte de los primeros escritos de Darwin. Sin duda, las hembras de muchas especies seleccionan parejas en base a una variedad de características excéntricas: el croar de las ranas, las plumas de las colas extendidas de las aves y las llamativas aletas de los peces. La investigación demuestra que a pesar de estos impedimentos que potencialmente pueden dificultar la vida, los machos con el croar más alto, el plumaje más largo y las aletas más elaboradas disfrutan de un éxito reproductivo superior. El motivo concreto por el que las hembras de muchas especies eligen parejas con hermosos rasgos se ha sintetizado en dos escuelas de pensamiento: tanto las hembras de pavo real como otras hembras están en una constante evolución genética para producir hijos más atractivos que a su vez produzcan hijos más atractivos o, según sostiene el argumento opuesto, los colores brillantes y las ventajas ornamentales son indicadores confiables de buena salud. Cualquiera sea el punto de vista, nos complace informar que el uso de muestras ostentosas y rituales de cortejo (que son anteriores a los dinosaurios) siguen completamente vigentes bajo el mar.


Una pareja de lábridos Cirrhilabrus tonozukai machos rivales compiten
"en espejo".
Comenzamos husmeando en el estrecho de Lembeh, una extensión de 19 km (12 millas) de océano indonesio que Anna y yo hemos visitado desde 1999. Uno de los aspectos destacados del estrecho precisamente son los lábridos intermitentes y hada: la respuesta del océano a la cola del pavo real. Si bien son bastante comunes en todo el Indo-Pacífico, los adorables lábridos son fáciles de pasar por alto. Durante gran parte del día, los machos de cinco centímetros (dos pulgadas) y las hembras más pequeñas y sin adornos se escabullen por el terreno cubierto de algas, o escombros, a una profundidad de más de 15 metros (50 pies) con sus colores apagados y sus aletas colapsadas. Todo esto cambia por unos animados 20 minutos al caer la tarde cuando los lábridos, impulsados por la selección sexual, entran en modo de reproducción.

El suceso diario comienza sutilmente a medida que las hembras repletas de huevos se congregan en pequeños grupos. En pocos segundos, los machos que ostentan sus llamativos colores se impulsan desde el fondo como aviones de combate impulsados por la testosterona. En el punto culminante de la situación es difícil darse cuenta de qué está sucediendo exactamente. Esto sucedió incluso más adelante cuando pasamos el video de Anna en cámara lenta, pero por lo que pudimos observar, los machos adornados más suntuosamente parecían tener la intención de usar sus ornamentos para intimidar a los machos rivales más que para cortejar a las hembras. A menudo nos parecía que los colores más brillantes, las aletas más firmes y las velocidades más altas eran características propias de los machos que competían a la par en concursos de belleza comparada. Resulta que estas dramáticas demostraciones ayudan a establecer y mantener la condición reproductiva privilegiada entre los machos competitivos, lo que mitiga el uso del combate mortal.


Peces buceadores de arena (Trichonotus elegans) se desplazan en círculo unos alrededor de otros haciendo alarde de su belleza comparada.


A continuación, detectamos una colonia de buceadores de arena: peces pequeños, coloridos y sumamente delgados que ostentaban aletas extrañamente grandes. Al igual que los lábridos intermitentes, los buceadores de arena machos alardean para las hembras y compiten con sus rivales. En lugar de pasearse como imágenes reflejadas aparentes del otro, los machos antagonistas dan vueltas uno alrededor del otro en carruseles de colores.

Un día, al caer la tarde, nos encontramos con un número de arte teatral sumamente desconcertante que, una vez más, iba en contra de nuestras expectativas de la selección sexual. Dentro de una pequeña área superficial de coral, tres peces mandarín machos, que presumían sus dotes de niños bonitos, se balancearon juntos por varios minutos. No hubo mordisqueos, fanfarronadas ni tensión. Los miembros del elegante trío parecían sociables y seguros de sí mismos como los dandis holandeses de "La ronda de noche" (The Night Watch) de Rembrandt. Todo lo que podíamos hacer era mirar y maravillarnos, y eso fue exactamente lo que hicimos.

© Alert Diver — 3er Trimestre 2016