Neumonía en Alemania






En los últimos años mi esposa, Nancy, y yo adquirimos pólizas de seguro de viaje anuales de DAN®. Ambos tenemos un seguro médico primario que se supone debe brindar cobertura para emergencias médicas en el extranjero.

Mientras estábamos en Alemania visitando a unos amigos, Nancy contrajo neumonía y fue hospitalizada. Tuve que utilizar mi tarjeta de crédito para pagar por la visita a la sala de emergencias donde fue admitida como paciente intrahospitalaria y al día siguiente tuve que pagar un costo estimado por toda su estadía.

Me comuniqué con la línea de emergencias de DAN a través de Skype al día siguiente de su ingreso en el hospital y la empresa de seguros de viaje de DAN nos ofreció trasladar a una enfermera a Munich que podría acompañarnos en un vuelo a casa, de ser necesario. La aseguradora también ofreció organizar y pagar el vuelo de regreso. Afortunadamente, el personal del hospital tuvo un desempeño excelente y Nancy mejoró paulatinamente. Recibió el alta nueve días más tarde y regresamos a California en un vuelo comercial.

Obtener un reembolso de nuestra empresa de seguros principal debería haber sido sencillo. El diagnóstico era obvio en los registros hospitalarios a pesar de que estaban en alemán; el médico había escrito un resumen del diagnóstico y el tratamiento en inglés y había enviado todos los registros a la aseguradora junto con el reclamo. Pero nuestra empresa aseguradora principal me dio una penosa excusa tras otra sobre por qué no nos darían un reembolso.

La historia cambiaba cada vez que los llamaba. Primero debían esperar hasta obtener una traducción al inglés de algún empleado interno, luego querían que el hospital tradujera los registros al inglés, después querían que yo tradujera los registros al inglés, luego querían notas de la enfermera en inglés, luego dijeron que necesitaban ayuda para convertir la factura de euros a dólares estadounidenses y así sucesivamente. Eso continuó por casi tres meses y no llegábamos a ninguna parte.

Un simple llamado de ayuda a Robin Doles, gerente de seguros de DAN, hizo que todo se resolviera. Ella fue maravillosa. Inmediatamente me puso en contacto con la compañía de seguros de viaje de DAN y juntos volvimos a llamar a la aseguradora principal. Poco tiempo después de esa llamada, la aseguradora principal finalmente pagó la parte que le correspondía de nuestro reclamo por servicios médicos de emergencia.

Antes de que DAN se involucrara, la compañía de seguros principal había logrado demorar el reclamo con éxito. Estaba dispuesto a abandonar, pero las personas con las que hablé en DAN me aseguraron que trabajarían con la empresa aseguradora principal para que obtuviéramos el pago por nuestro reclamo. El seguro de viaje anual de DAN es un seguro secundario, por lo que lograr que nuestra aseguradora principal cumpliera con sus obligaciones era tanto interés de DAN como nuestro.

La diferencia en el tiempo que tomó que dos aseguradoras procesaran el reclamo también fue algo impresionante. Nuestra aseguradora principal demoró unos tres meses en reembolsarnos la parte que le correspondía. En comparación, a la aseguradora del programa de seguros de viaje de DAN le tomó sólo dos días procesar y aprobar nuestro reclamo por el 20 por ciento restante de los gastos médicos. Recibimos un cheque de ellos en el plazo de una semana.

Otra lección que aprendimos a partir de esta experiencia fue que tener una tarjeta de crédito de límite alto de respaldo con un saldo bajo actual durante un viaje al extranjero puede ser sumamente útil. En el hospital alemán me dijeron que ellos no trataban con empresas de seguros extranjeras, ya que es demasiado complicado, y que ni siquiera hubieran atendido a Nancy en la sala de emergencias si no hubieran cargado un gasto de 500 euros en nuestra tarjeta. Sospecho que en los países menos desarrollados esto es aún más probable que suceda.
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© Alert Diver — 2do Trimestre 2017