Una historia sobre dos bahías: Monterrey y Carmel




Estrellas de mar ocre y estrellas chicas adornan las rocas de la bahía de Monterrey con marea baja.

Se supone que debía pensar en John Steinbeck. Es lo que mis profesores de lengua inglesa habrían esperado, y es lo que yo tenía previsto hacer, e incluso hasta llevar una vieja copia de Cannery Row para leer durante mi visita. Pero en esa fría orilla, sólo podía pensar en Mark Twain, o mejor dicho en una cita que se le ha atribuido falsamente: "el invierno más frío que he vivido fue un verano en San Francisco". Es cierto, San Francisco está a 160 km (100 millas) hacia el norte, pero mientras me estremecía bajo el cielo gris del mes de julio con cinco capas de ropa de abrigo, parecía apropiado.



Esa podía parecer una forma incómoda de iniciar un buceo, pero nada iba a afectar mi entusiasmo. Mientras tomaba mi traje seco y comenzaba a colocarme el equipo no podía dejar de reír de satisfacción. Después de varias semanas de espera y emoción, finalmente estábamos en Whalers Cove, que es parte de la reserva natural Point Lobos State Natural Reserve en la bahía de Carmel. El agua era más cálida que el aire, podíamos ver el lecho marino a 12 metros (40 pies) de profundidad y los escarpados acantilados y las rocas que nos rodeaban habían inspirado a algunos de los mejores artistas de la historia de Estados Unidos. Se podría decir que ese es el mejor buceo desde la costa de California y definitivamente se encuentra entre los mejores del país, por lo que era difícil preocuparse por el color gris del cielo.

A medida que descendíamos, miraba los kelp que se encontraban a mi alrededor suspendidos en la clara agua de color azul con brillantes cangrejos rojos y caracoles Norris que colgaban de las hojas. El arrecife rocoso estaba tan cubierto de grandes anémonas devoradoras de peces que si entrecerraba los ojos se parecían a un campo de flores coloridas. Una foca mordió mi aleta y luego se alejó tímidamente a gran velocidad, y una raya torpedo grande pasó junto a nosotros lentamente mientras buscaba alimento. Esta ha sido una reserva marina durante décadas, por lo que los peces son abundantes y sorprendentemente grandes. Una multitud de peces roca azules se agolpaban en la columna de agua y había cabezones del tamaño de un perro pequeño sobre la mitad de las rocas.


Un cabezón y un bacalao largo descansan uno al lado del otro en los arrecifes rocosos de Point Lobos State Natural Reserve.
Las corrientes ascendentes ricas en nutrientes que provienen del cañón submarino profundo lejos de la costa han fomentado el crecimiento de vívidos invertebrados que cubren todas las superficies duras por completo. La cantidad de buzos autorizados a ingresar al parque es estrictamente limitada; no vimos ni a una sola persona durante todo nuestro buceo. Mientras nadábamos de regreso a la costa, pensé por qué el lugar es tan especial: este frondoso bosque es como una distorsión del espacio-tiempo y les muestra a los visitantes cómo se veía el océano en el pasado. Hoy en día es casi imposible ver California de ese modo.

La ciudad de Monterrey atrae a miles de personas que desean adentrarse en el océano cada año. Los buzos en particular se sienten atraídos por esta área debido a la variedad y la fácil accesibilidad de los puntos de buceo de primera categoría de las dos bahías que se encuentran a ambos lados de la península de Monterrey. La bahía de Carmel, en el lado sur de la península, es donde normalmente iniciamos nuestros viajes de buceo a esta región, y no es de extrañarse: el sistema intrincado de áreas marinas protegidas que hay en el lugar significa que la vida marina es prolífera y audaz. De los puntos de buceo de Carmel, el más admirado se encuentra dentro de Point Lobos State Natural Reserve, un parque que abarca y protege casi 43 km2 (10.500 acres), 40 (9.900) de los cuales están sumergidos. Whalers Cove es el punto de acceso en tierra; su rampa para embarcaciones ofrece un punto de entrada conveniente para los buzos y las personas que practican snorkeling. Inmediatamente hacia el noroeste se encuentra Bluefish Cove, un impoluto bosque de kelp que no tiene un punto de entrada independiente pero al que se puede llegar a través de una pequeña embarcación que es botada en Whalers.


Un cangrejo se aferra al kelp en Point Lobos State Natural Reserve.
Nos estábamos preparando para sumergirnos por segunda vez en Whalers cuando un buzo con un bote inflable de casco duro nos invitó a bucear con él "a la vuelta de la esquina". Aceptamos agradecidamente y lanzamos nuestro equipo en el bote antes de que cambiara de opinión. Partimos pronto, bordeamos Bluefish Cove y echamos el ancla en Outer Bluefish Pinnacle que se encontraba en el área adyacente. Este pináculo hermanado alcanza los 10,5 metros (35 pies) de la superficie y está cubierto de esponjas de colores brillantes, hidrocoral, estrellas de mar, anémonas y lapas. Estaba admirando a los coloridos invertebrados de las aguas poco profundas cuando vi que mi compañero me hacía señas desesperadamente. Apuntaba con sus manos para mostrarnos un extraño hallazgo: un enorme bacalao largo de color verde lima que descansaba en una hoja de kelp que flotaba en el agua.

Al día siguiente teníamos pensado bucear desde Monastery Beach, una extensión de arena a la que se puede acceder públicamente justo al norte de la reserva. Monastery ofrece acceso desde la costa a los puntos de buceo conocidos por sus paredes empinadas y profundas y puntos de entrada igualmente escarpados. Esto quiere decir que los buzos avanzados van a ese lugar por la cautivadora posibilidad de realizar buceos profundos diferentes, pero en consecuencia el acceso está lleno de ripio, supone un desafío y empeora por la existencia de una zona corta pero de oleaje intenso; estos factores han dado lugar a apodos de mal agüero (como por ejemplo "Monsterberry Beach"[Playa monstruosa]) y el aún más siniestro "Mortuary Beach" (Playa de la muerte). Si bien los dramáticos cantiles, los peñascos cubiertos de esponjas y el sinnúmero de grandes peces roca recompensan a los insistentes buzos, no podía evitar sentirme un poco inquieto.

Mientras guardábamos nuestro equipo en el auto, recibimos una llamada telefónica que convirtió mi preocupación en pura emoción. Milagrosamente, se puede acceder a algunos puntos a través de un barco charter local que se dirige a los pináculos de Carmel, el punto de buceo más importante del área. Los pináculos son una parte remota pero integral de la reserva marina, aunque debido a su ubicación expuesta los días anteriores a viajar en un barco charter se puede sentir ansiedad y estar pendiente de los pronósticos del clima y el oleaje.

No podíamos creer nuestra buena suerte a medida que explorábamos las espectaculares estructuras dobles que se elevaban desde una profundidad de decenas de metros hasta los 4 metros (15 pies) en su punto más superficial. Los invertebrados del lugar incluyen una de las variedades de hidrocoral con ramificaciones más coloridas e impresionantes de la región y los peces que se encuentran allí son tan increíbles como en el resto de la reserva. Y por si todo eso fuera poco, el aislamiento del lugar y la presencia del cañón submarino cercano también permiten ver todo tipo de vida pelágica en el lugar.


La misteriosa agua verde de la bahía de Monterrey es un bonito telón de fondo de las estrellas de mar sol de color naranja brillante y las anémonas plumosas gigantes que habitan Metridium Field.
Sabiendo que sería muy difícil superar la experiencia que habíamos vivido en ese lugar, decidimos que era hora de desviar nuestra atención a la bahía de Monterrey. La diferencia era sorprendente. Mientras que la bahía de Carmel parecía estar llena de naturaleza, la bahía de Monterrey estaba repleta de historia. Muchos puntos de buceo desde la costa en la ciudad de Monterrey son inmediatamente adyacentes a la histórica Cannery Row y están marcados por restos obsoletos de la industria de la pesca de sardinas. La bahía de Monterrey (que a nivel local se conoce como "la bahía") tiene un lecho marino limoso que normalmente no permite que haya el grado de claridad del agua que se observa en la bahía de Carmel. No obstante, la presencia de puntos de buceo protegidos y vida marina variada atrae a grandes grupos de buzos de las áreas circundantes.

Bajo el agua, la diferencia entre las bahías es incluso más extraordinaria. Los colores vibrantes de la bahía de Carmel contrastan con las anémonas plumosas gigantes, la mística agua de color verde y la asombrosa macro vida de la bahía de Monterrey. Nos desplazamos a lo largo de antiguas tuberías de una fábrica de enlatados desde la costa hasta una profundidad de 18 metros (60 pies) y llegamos a Metridium Fields, un arrecife rocoso de bajo perfil habitado por un pequeño banco de mojarras y lleno de grupos de anémonas plumosas gigantes y estrellas girasol de color naranja neón. Nuestro próximo destino, McAbee Beach, estaba a una distancia a nado un poco más larga; se trata de un lugar encantador lleno de kelp cubierto de rocas de granito salpicadas de coloridas estrellas de mar y anémonas devoradoras de peces.


Ortigas de mar llenan la columna de agua en la bahía de Monterrey.
Como teníamos un poco de flojera, decidimos que teníamos ganas de realizar algunos buceos desde el barco. Echamos el ancla en Ballbuster, un pináculo que se sumerge desde unos 20 metros (65 pies) hasta una profundidad superior a los 33 metros (110 pies). Cuando dimos un vistazo al agua, vimos algo que habíamos estado esperando encontrar durante toda la semana: una proliferación de aguas vivas. Cientos de ortigas de mar doradas se movían por la columna de agua y la visibilidad era la mejor que habíamos experimentado en la bahía. Mi compañero me miró seriamente y me dijo: "no, NO vas a fotografiar aguas vivas a una profundidad de 7 metros (25 pies) durante todo el buceo". Sonreí inocentemente y me lancé al agua con una entrada de backroll.

Una anémona (Urticina piscivora) devoradora de peces espera la llegada de alguna presa.

Cuando descendimos, me resultó difícil concentrarme en el pináculo en sí, a pesar de su gruesa capa de anémonas plumosas gigantes y anémonas Corynactis rosadas. Me interesé un poco más cuando divisamos a un cabezón que vigilaba un gran nido y a un pulpo gigante de California completamente hacinado en una fisura, pero no podía dejar de mirar a las aguas vivas que estaban junto a la línea de anclaje. Finalmente, mi compañero, que estaba desesperado, me hizo una seña para que diéramos la vuelta, y estoy seguro de que todos los buzos que estaban en el agua pudieron oír mi grito de entusiasmo cuando inicié el ascenso. La corriente era rápida y enérgica y era muy difícil encuadrar a las aguas vivas contra la luz del sol (e incluso más difícil evitar tener contacto con sus tentáculos urticantes), pero continuamos con tenacidad.

Para el último buceo, nos dirigimos a The Breakwater, que es sin duda el punto de buceo desde la costa más popular de la bahía. Este lugar, que está junto al muelle de la Guardia Costera de Estados Unidos, combina un área de barro arenoso y un arrecife rocoso salpicado de kelp. Era la primera vez en una semana que había buscado sujetos más pequeños que una toronja, y una vez que comencé a buscar no pude parar. Había nudibranquios voraces por todas partes, desde Dendronotus de color naranja similares a un dragón que se alimentaban de ceriántidos hasta babosas Melibe de color blanco que capturaban presas en el oleaje. Caracoles enjoyados (Calliostoma annulatum) de colores brillantes trepaban por el kelp y diminutos pulpos trepaban entre rocas, mientras intentaban mezclarse con el entorno.

Llegamos al punto donde debíamos dar la vuelta y emprendimos el regreso a la costa. Estaba a punto de salir a la superficie cuando pude ver que algo se movía de manera escurridiza junto a una roca. Una inspección más meticulosa reveló que se trataba de una diminuta anguila lobo joven más pequeña que la palma de mi mano que me miraba con sorpresa o quizás simplemente para decirme adiós. Salí a la superficie, mientras dejaba de mala gana que las olas me empujaran hacia la costa, y me quité las aletas con una sonrisa.
Cómo bucear en este lugar

La línea costera cercana de Big Sur es famosa por su majestuosa belleza.
Condiciones y nivel de habilidades: las bahías de Monterrey y Carmel sin duda son templadas, con temperaturas del agua que oscilan entre los 7°C y los 13°C (45°F y 55°F). La visibilidad varía de los 3 metros (10 pies) (en un mal día en la bahía interna de Monterrey) a más de 24 metros (80 pies) (en un excelente día en la bahía de Carmel y la parte externa de la bahía de Monterrey). Se debe usar un traje seco o un traje de neopreno de 7 mm de buena calidad con capucha y guantes. Las bahías de Monterrey y Carmel ofrecen una variedad de lugares que son apropiados para todos los niveles de habilidades, aunque los visitantes que no tienen experiencia en buceo en agua fría deben considerar seriamente contratar a un guía de buceo.

Reserve la reserva: las bahías de Carmel y Monterrey tienen un sistema complicado de áreas marinas protegidas, como lo demuestra la abundante vida marina que se puede observar en muchos lugares. Se recomienda visitar Point Lobos State Marine Reserve a todos los buzos de todos los niveles. Para visitar este codiciado punto debe hacer una reserva, especialmente durante los fines de semana y las vacaciones. Visite www.pointlobos.org/diving para obtener más información.

Cómo llegar: el Aeropuerto Regional de Monterrey es el punto de acceso más cercano a la ciudad de Monterrey, aunque Monterrey también está a sólo 160 km (100 millas) en automóvil (aunque es un viaje con mucho tráfico) del Aeropuerto Internacional de San Francisco.


Elefantes marinos machos adultos con cicatrices de guerra se reúnen en San Simeón durante la temporada de apareamiento en el invierno.
Intervalo de superficie: a menudo somos culpables de pasar por alto pintorescos lugares en la superficie para maximizar nuestros días de buceo, pero este sería un grave error en el centro de California. Recorrer la ciudad de Monterrey puede llevar varios días, ya que ofrece un acuario de primera categoría y una gran parte de la historia de California a una corta distancia a pie de la mayoría de los hoteles. Si se realiza una caminata en Point Lobos State Marine Reserve se puede disfrutar de vistas que van desde bosques etéreos hasta puntos rocosos que se adentran en el mar y adorables nutrias marinas que disfrutan alimentándose de cangrejos o crustáceos mientras flotan hábilmente sobre sus espaldas. Viajar 160 km (100 millas) hacia el sur por un día para visitar la colonia de elefantes marinos de San Simeón permite disfrutar de dos cosas en una: aparte de los estridentes y bonitos/feos pinípedos, el viaje en auto por la costa a través de Big Sur es para muchos el más hermoso de los Estados Unidos.


© Alert Diver — 2do Trimestre 2014