Mola molas






Con especímenes que pesan cerca de 2.268 kg (5.000 libras), los Mola molas, también conocidos como peces luna (o simplemente molas), son los peces óseos más pesados del mundo. Recién en los últimos 20 años, buzos y fotógrafos comenzaron a tener encuentros de calidad con estas criaturas apremiantemente extrañas. De hecho son animales bastantes comunes y pueden encontrarse en aguas tropicales y templadas de todo el mundo. Hasta principios a mediados de la década de 1980 había relativamente pocas fotografías o videos de Mola molas y los encuentros bajo el agua eran considerados bastante raros. Pero hay más buzos con cámaras en la actualidad y más buzos que exploran los lugares donde se encuentran los molas.

Si bien los buzos pueden encontrar a estos peces en las Azores, el Mediterráneo e incluso Florida, dos de los mejores lugares para tener encuentros con molas son el mar abierto cerca de la costa de California y las bajadas de los arrecifes de Bali. Los bordes externos de los bosques de kelp, las partes elevadas del lecho marino y las bajadas de los arrecifes son características que usualmente atraen a estos animales pelágicos más cerca de la costa.



Los Mola molas son atraídos a áreas cerca de la costa principalmente por las estaciones de limpieza, donde los peces de arrecife les quitan los molestos parásitos. Los molas tienen enormes cantidades de parásitos, tanto interna como externamente. Se puede ver a grandes copépodos filamentosos parasitarios sujetos a muchos molas. Los peces a menudo pueden encontrarse gozando en la superficie del mar, exponiendo sus laterales planos a las gaviotas para que los limpien, de ahí su nombre común: pez luna. Incluso los buzos ayudan al ocasional mola cooperador al quitarles algún que otro parásito.

La base de la dieta de los molas son las aguas vivas y otros tipos de zooplancton gelatinoso. Cuando encuentra comida, el pez utiliza su boca relativamente pequeña, que está llena de placas óseas, para triturar a su presa antes de tragarla. Los Mola molas crecen muy rápidamente; un individuo que estaba en cautiverio aumentó 399 kg (880 libras) en apenas 14 meses y tuvo que ser extraído de su acuario en helicóptero. Por supuesto, ese pez había sido engordado con calamares y pescado. La cantidad de salpas y aguas vivas nutricionalmente pobres que se necesitan para que un pez de 453 kg (1.000 toneladas) mantenga su peso en estado salvaje es extraordinaria. Es raro encontrar a molas alimentándose activamente en estado salvaje, pero durante las explosiones de población de diminutas aguas vivas llamadas "vela de mar" (Velella velella), los peces pueden ser vistos en la superficie del océano tragándolas con vigor.



Los molas tienen una capa espesa de cartílago no comestible, lo que los convierte en una presa difícil de cazar. Si bien en ocasiones pueden ser comidos por tiburones, orcas y leones marinos, normalmente esto sólo sucede en épocas de escasez de comida. Los leones marinos, por ejemplo, recurrieron a la caza de Mola molas durante los sucesos de aguas cálidas de 2015 y 2016 que disminuyeron las poblaciones de peces forrajeros cerca de la costa de California. Los leones marinos sacuden a los desafortunados molas en la superficie y desgarran sus vulnerables estómagos. A continuación los pinípedos comen sólo la carne y los órganos a los que pueden acceder fácilmente y luego dejan la mayor parte del resto del mola para que se hunda lentamente en las aguas azules del mar.



Acercarse a un mola es más fácil cuando se encuentra en una estación de limpieza activa; los buzos a veces pueden acercarse a unos pocos centímetros de ellos. También es posible acercarse a molas muy grandes que nadan libremente en el mar abierto. El desafío puede ser ponerse delante del animal para estar unos instantes cara a cara sin quedar atascado fotografiando su parte trasera mientras se aleja nadando. La clave es lograr un acercamiento lento y tranquilo, ya que los molas se alejarán si perciben signos de hostilidad.

El suceso más loco con Mola molas que presencié en mi vida fue la aparición de miles de ellos aparentemente por todas partes cerca de la costa de San Diego, California, a mediados de la década de 1990. Mi compañero y yo llegamos a un campo de kelp a la deriva, saltamos al agua y quedamos impactados al ver cerca de 50 molas adultos nadando a nuestro alrededor. La mayoría estaban siendo limpiados por peces chopa medialuna y no les preocupó nuestra presencia. Nunca más vi tantos como los que observamos ese año, pero siempre nos dirigimos costa afuera por si acaso.





Buceo con molas en Bali
Entre julio y octubre en algunos puntos profundos barridos por corrientes cerca de las islas alrededor de Bali, miles de buzos buscan tener encuentros con uno de los peces más extraños del mar: el pez luna o mola.

Aunque el pez luna está relacionado con el pez globo, el pez cofre y el pez ballesta, es diferente a todos los demás. No tiene vejiga natatoria y en su lugar cuenta con un tejido subcutáneo, gelatinoso e incomprensible que puede constituir hasta el 44 por ciento de su masa. Este tejido junto con la piel del animal, que puede tener un espesor de hasta 20 cm (8 pulgadas) en los molas más grandes, le permite lograr una flotabilidad neutra a cualquier profundidad.

El pez luna es el pez más fecundo del océano; se encontró a una hembra de 1,2 metros (4 pies) que tenía 300 millones de huevos en sus ovarios. Para cuando un huevo se convierta en adulto, el pez habrá alcanzado un peso 60 millones de veces mayor.

Si bien muchos angloparlantes lo llaman "sunfish" (cuya traducción literal es "pez sol"), en algunas otras lenguas europeas se lo conoce como "moonfish" (cuya traducción literal es "pez luna"). Su familia, Molidae, y género, Mola, provienen del término "piedra de molino" en latín, ya que su cuerpo se parece a un gran disco. Pero se ve mucho más como una cabeza nadadora con una aleta dorsal llamativamente alta, una larga aleta anal y ninguna cola discernible. Tiene una especie de cola, denominada "clavus", que funciona más o menos como un timón, pero toda la potencia nadadora proviene del golpeteo sincronizado de sus dos grandes aletas. Las aletas son incluso lo suficientemente potentes como para permitir que el pez luna penetre la superficie del agua y brevemente se lance al aire, una tarea nada fácil para el pez óseo más grande del mar.

Además de su forma inusual, el pez luna tiene ojos grandes y una boca grande y fruncida, que físicamente no puede cerrar por completo. Su extraña apariencia y su gran tamaño (pueden medir más de 3 metros [10 pies] desde la punta de una aleta a la punta de la otra) y el hecho que no se los encuentra con frecuencia los han convertido en una atracción que muchos buzos que visitan Bali han incluido en su lista de deseos.


Bali tiene varios puntos estacionales donde los buzos pueden encontrar molas que se acercan para que les quiten los parásitos.




El motivo por el que el pez luna no se encuentra con frecuencia es porque su hábitat preferido es el mundo pelágico del mar abierto y las aguas profundas. Se alimentan donde haya mayor abundancia de aguas vivas y esto significa que a menudo están lejos de los puntos de buceo deportivo. A veces se los puede ver en la superficie, calentándose después de sus incursiones en las gélidas profundidades. Estas incursiones predatorias hacia las profundidades exponen al pez luna a muchos parásitos que se alimentan de ellos y así finalmente conducen a los peces a las estaciones de limpieza donde los buzos los encuentran.

Los operadores de buceo pioneros de Bali descubrieron muchas estaciones de limpieza en las décadas de 1980 y 1990 y la voz se corrió rápidamente. En la actualidad grupos de buzos de todo el mundo descienden en Crystal Bay, Blue Corner, Toyapakeh y otros puntos con estaciones de limpieza activas durante cinco meses cada año.

La temporada de pez luna es el resultado de un afloramiento estacional impulsado por el monzón del sudeste. El monzón atrae agua fría y los molas que viven en ella hacia las proximidades con el agua tropical cálida que sustenta a los peces de estaciones de limpieza de los arrecifes de coral. Pero la termoclina donde estas aguas se encuentran a menudo es bastante profunda (40 metros [130 pies] o más) y el agua que está debajo puede ser muy fría (17°C [63°F] o incluso menos). Como si la profundidad y la temperatura no fueran suficiente, muchos de estos puntos están situados en las fronteras de corrientes sumamente potentes, incluso corrientes descendientes, que han causado la muerte de buzos.

En días con grandes multitudes, es posible que haya 100 buzos en busca de peces luna en las estaciones de limpieza profundas de Bali y compitiendo por un lugar dentro de un área relativamente pequeña. Existe un código de conducta cuyo objetivo es evitar molestias indebidas al pez, pero su cumplimiento es voluntario y algunos buzos demasiado entusiastas o egoístas a veces los espantan.

Aún hay muchas cosas que no se saben sobre el pez luna. Recientemente se determinó que el pez que se encuentra en las estaciones de limpieza de Bali no es el pez luna cosmopolita, el Mola mola, sino el pez luna del mar austral, el Mola ramsayi. En Bali hay un proyecto de investigación de identificación por fotos en curso y los hallazgos preliminares sugieren que los peces luna que se encuentran allí son residentes durante todo el año pero sólo pueden verse durante la temporada de molas, cuando la temperatura del agua los lleva a las profundidades del buceo deportivo.
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Observe cómo peces limpiadores y gaviotas ayudan a eliminar los parásitos de Mola molas en este video.



© Alert Diver — 3er Trimestre 2017