El estado de un símbolo

Los manatíes de Florida


Un manatí merodea pacíficamente en el Crystal River National Wildlife Refuge.


Al igual que muchos niños que crecieron en Florida hace varias décadas, mis primeras interacciones con manatíes tuvieron lugar de pura casualidad y se produjeron con toda discreción con un mínimo alboroto. La primera "vaca marina" con la que me encontré simplemente resopló en la dirección en la que yo estaba en el río de San Juan mientras nadaba cerca del muelle de mis padres. Y la última vez que viajé a Crystal River (con esto delato mi edad) era un destino tranquilo con unos pocos operadores de buceo muy pequeños, un par de hoteles locales y algunas personas que practicaban snorkeling y flotaban felizmente muy lejos unos de otros. Los manatíes tenían espacio suficiente para acercarse a los humanos, o no, mientras buscaban comida en paz. Es difícil creer que esta área y sus criaturas hoy en día sean el punto de controversia.

Pero las cosas cambian, incluso en Crystal River. Entre 2000 y 2010, Citrus County (que abarca Crystal River) experimentó un aumento de población de más del 19 por ciento, lo que sin duda incluía a muchos nuevos residentes que soñaban con pasar días tranquilos en el agua o cerca de ella. El ecoturismo local ha crecido aún más. Los manatíes de Florida se reúnen cada invierno cerca de los manantiales de agua dulce y los desagües de centrales eléctricas donde el agua es cálida (con una temperatura constante de 22 °C [72°F]) en comparación con las temperaturas del océano y el aire. Three Sisters Springs en Crystal River tiene la mayor salida de agua dulce del área y una población de manatíes proporcionalmente grande durante el invierno. Los visitantes pululan por el área para visitar a los amables mamíferos marinos de apariencia chistosa que son un símbolo de los esfuerzos de conservación de vida salvaje de Florida. Three Sisters atrajo más de ocho veces más visitantes en 2013 que en 2006. El Servicio de Pesca y Fauna Silvestre (Fish and Wildlife Service; FWS) de los Estados Unidos de América informa que en los días de mayor actividad los manantiales pueden tener más de 100 visitantes por hora y una breve investigación en Internet revela páginas de actividades relacionadas con manatíes para turistas. ¿Desea practicar snorkeling? ¿Tal vez quiera incursionar en el SUP? ¿O quizás desee hacer canotaje? Si tiene que ver con la observación de manatíes, las personas harán fila para verlos.

Los esfuerzos de protección de los manatíes se han ajustado y expandido a lo largo de las últimas décadas para seguirle el ritmo a la afluencia de humanos. El Crystal River National Wildlife Refuge (NWR), que se creó en 1983 para proteger a los manatíes antillanos en peligro de extinción de Florida, limita las actividades dentro del agua en los nacimientos de Crystal River. También se han establecido varios santuarios de invierno que prohíben todo tipo de interacción entre humanos y manatíes. Para evitar las colisiones con embarcaciones, las autoridades han reducido los límites de velocidad y han restringido las zonas para la práctica de deportes acuáticos. Si bien se han otorgado permisos que autorizan a nadar con manatíes a algunos operadores turísticos, a lo largo de los años se han implementado más normas antidisturbios (las actividades prohibidas incluyen agarrar y pararse sobre los manatíes, lo que sugiere que de vez en cuando se produce alguna conducta ofensiva). El año pasado Three Sisters Springs implementó medidas de precaución adicionales, incluso un acceso reducido de las embarcaciones con remos y la opción de cerrar el área al público durante frentes de frío extremo. Pero algunos informes recientes sugieren que las pautas actuales parecen no ser suficientes.


Las embarcaciones con remos y los nadadores pueden perturbar sin querer a los manatíes al punto que los animales abandonan las aguas cálidas, lo que los pone en riesgo de sufrir estrés por frío.


La Comisión para la Conservación de Peces y Vida Salvaje de Florida (Florida Fish and Wildlife Conservation Commission; FWC) realiza reconocimientos aéreos en todo el estado para rastrear poblaciones de manatíes de una a tres veces al año. Si bien estos reconocimientos no son herramientas de sondeo perfectas, indican que la cantidad de manatíes está en aumento, de unos 1.200 animales que se contaron en 1991 a más de 6.000 en 2015. Pero en Crystal River el aumento en las cantidades de manatíes está limitada a pequeñas áreas que están cada vez más invadidas por personas. A pesar de las buenas intenciones que podamos tener, hay realidades que se mantienen: los navegantes locales quieren acceso a los puertos, los operadores turísticos quieren complacer a los turistas y los visitantes desean volver a casa con la experiencia de haber interactuado con un manatí.

En lo que respecta a lo que los manatíes desean, podemos suponer que sus objetivos principales son comer y sobrevivir. Quizás la biología determine el resto. Debemos considerar una característica clave de los sistemas sensoriales de los manatíes. Sus cuerpos están cubiertos de vibrisas (pelos táctiles) que proporcionan a los animales abundante información acerca de su entorno desde la presión y el movimiento del agua.

"Es simple, el tacto es su 'súper sentido'", explicó Iske Larkin, Ph.D., profesora del programa Salud de los Animales Acuáticos (Aquatic Animal Health) de la Universidad de Florida. Martine de Wit, DVM, de la FWC, coincide y afirma que "se trata de animales muy táctiles y la proximidad de grandes cantidades de personas puede afectarlos más de lo que nos imaginamos".

Para los manatíes, escapar de las multitudes significa moverse hacia aguas más frías. Desde un punto de vista nutricional, los manatíes expuestos a temperaturas del agua inferiores a los 20°C (68°F) tienen necesidades calóricas mucho más importantes, hasta un 50 por ciento más de acuerdo con un investigador, que los manatíes de hábitats más cálidos. Por debajo de una determinada temperatura del agua, los manatíes jóvenes simplemente no pueden comer lo suficiente para sobrevivir. El estrés por frío es particularmente difícil para los animales jóvenes.


Durante los meses de invierno, Three Sisters Springs es un refugio de aguas cálidas para grandes cantidades de manatíes.


"Estos animales necesitan comer casi constantemente para mantener su temperatura interna ya que no pueden mantener el calor con la misma eficacia que los adultos", explicó Mike Walsh, DVM, codirector del programa Salud de los Animales Acuáticos de la Universidad de Florida. "Cuando los manantiales se llenan de gente, muchos manatíes simplemente se van. No obstante, los manatíes jóvenes pueden tomar malas decisiones sobre cuándo regresar a aguas cálidas, o si deben hacerlo."

Cuando las temperaturas del agua caen debajo de los 10°C (50°F), la situación se hace mucho más peligrosa. "En este punto, los manatíes sufren lesiones en la piel que se parecen a aquellas causadas por la congelación en los humanos", explicó Ray Ball, DVM, director de ciencias médicas del Tampa's Lowry Park Zoo. "Los vasos sanguíneos de los manatíes tienen una estructura única e implacable para empezar y su sangre es muy propensa a la coagulación en temperaturas frías".

Sin duda, mantenerse calientes es una cuestión de vida o muerte para los manatíes, incluso si esto significa evitar el tráfico de barcos (algo para lo que no son buenos) y tolerar la persecución de multitudes de personas. La situación se ve agravada por un acuífero de agua dulce en decadencia que permite la intrusión de agua salada, que es bastante fría durante los meses de invierno, lo que aumenta aún más la necesidad biológica de los manatíes de reunirse cerca de las salidas de manantiales más cálidos.

A pesar de los sucesos de mortalidad sin precedentes debido a las floraciones de algas tóxicas y frías en los últimos años, el número de animales está aumentando, lo que lleva a algunas personas a creer que los manatíes ya no deben ser considerados animales en peligro de extinción. Un grupo de residentes y constructores del área, junto con un bufete de abogados conservador especializado en derecho público, en 2012 demandó al FWS para que cambiaran el estado de los manatíes a "amenazados". Se espera una decisión para diciembre.

Si bien cambiar el estado indicaría una sólida recuperación de estos animales, Patrick Rose, director ejecutivo del Save the Manatee Club, advierte que cambiar el estado de los manatíes no es sólo una cuestión de números. "De acuerdo con la Ley de Especies en Peligro de Extinción (Endangered Species Act), cambiar el estado de un animal exige que su hábitat sea seguro en un futuro inmediato", afirmó Rose. "La pérdida del hábitat de aguas cálidas de los manatíes es un enorme factor limitante. Las centrales eléctricas están llegando al final de su vida útil y el acuífero de Florida se encuentra bajo una presión de consumo tan increíble que la producción de los manantiales está disminuyendo. Un suceso de mortalidad similar a los que hemos visto en los últimos años podría provocar una pérdida de animales catastrófica con una mínima posibilidad de recuperación".


Un joven manatí con lesiones relacionadas con el estrés por frío es atendido en el Tampa’s Lowry Park Zoo.


Para complicar las cosas aún más, el FWS también está bajo presión para aumentar la protección de los manatíes. Este año un grupo ambiental sin fines de lucro junto con naturalistas locales amenazaron con demandar a la agencia por violaciones de la Ley de Especies en Peligro de Extinción y exigieron la eliminación de los programas que ofrecen nadar con manatíes.

El director de Crystal River NWR Andrew Gude afirmó que esta amenaza no tuvo ningún impacto sobre el borrador de la evaluación ambiental (EA) que el FWS publicó en agosto de 2015 para Three Sisters Springs. La EA, que se había estado desarrollando por más de un año, describe las opciones para aumentar aún más la protección de los manatíes durante la próxima temporada de invierno y detalla la estrategia elegida que reduciría la cantidad de permisos de uso especial dentro del agua para operadores turísticos de 44 a cinco y limitaría estrictamente la cantidad de nadadores en el agua a la vez a un máximo de 29 (20 visitantes, dos fotógrafos y siete guías).

"Con estas medidas estamos dando un gran paso", comentó Gude. "Aunque los visitantes que hostigan a estos animales intencionalmente son una pequeña minoría, debemos evitar incluso los efectos inesperados que tenemos sobre el comportamiento de los manatíes. Debemos iniciar un cambio social y mantenernos centrados en la protección de los manatíes y así facilitar la observación responsable de vida salvaje tanto desde tierra como en el agua".

El plan propuesto requiere dar un paso firme y decisivo para proteger a los manatíes, pero se ha encontrado con respuestas muy variadas y a veces airadas, incluso con preocupación por el impacto negativo sobre las empresas locales, afirmaciones de que muchos están siendo castigados por las acciones de unos pocos y preguntas acerca de si las personas se interesarán tanto en los manatíes de Florida si ya no pueden interactuar con ellos en su entorno natural.

Después de pasar horas hablando con científicos y estudiando la historia de esta compleja batalla, estoy más desconcertada que nunca. ¿Cómo se puede resolver esta situación? Debemos proteger a los manatíes, pero ¿pueden las normas, como algunos ya han sugerido, ir demasiado lejos? ¿O acaso debemos guiarnos por la preocupación de que si no protegemos a los manatíes lo suficiente ahora, algún día es posible que no quede ninguno que proteger? ¿Es posible que estas posiciones tan opuestas lleguen a algún tipo de acuerdo?

Adrián Cerezo, Ph.D., director de Investigación sobre Educación para la Conservación del Saint Louis Zoo y experto en escenarios ambientales complejos, me garantizó que sí lo es: "evitar la extinción es una plataforma deficiente sobre la que creamos políticas de conservación. Debemos tender una red más amplia para crear soluciones eficaces a largo plazo y esa red más amplia es el desarrollo sostenible. Si aportamos pasión, conocimientos y acciones a este objetivo más amplio, no sólo mejoraremos el panorama de los manatíes a largo plazo sino que crearemos un mundo apto para humanos, manatíes y todas las demás especies".

Por el bien de Crystal River y sus manatíes, espero que tenga razón.

NOTA: Justo antes de la impresión de esta revista, el Servicio de Pesca y Fauna Silvestre de los Estados Unidos de América anunció que las normas existentes para la observación de manatíes en Three Sisters Springs permanecerán vigentes para la temporada 2015-2016. La importante respuesta pública que tuvo el borrador de la evaluación ambiental evitó la adopción de normas más estrictas antes del inicio de esta temporada.

© Alert Diver — 4to Trimestre 2015