Los inmaculados mares de National Geographic




Sala explora el lago de aguas vivas de Palau durante una expedición de Pristine Seas en 2014.


Mientras muchas personas les tienen miedo a los tiburones, algunos tiburones les tienen miedo a las burbujas. "La Isla del Coco es uno de los lugares con más tiburones de la Tierra", afirmó el ecologista marino y explorador residente de National Geographic Enric Sala. "A 0,8 km (media milla) de la isla hay un monte marino. A 30 metros (100 pies) de profundidad fuimos hasta el borde y esperamos, y pronto 200 tiburones martillo se acercaron a nosotros. Tengo una foto que tomé donde conté 122 tiburones en una sola imagen, pero cuando exhalamos se alejaron en todas direcciones; no les gusta el sonido de las burbujas".

Con más de 4.000 buceos realizados, el científico alto, esbelto y amable de 46 años de edad que creció cerca de Costa Brava, Cataluña, no parece el típico aventurero. Pero como fundador y director del proyecto "Pristine Seas" (Mares inmaculados) de la National Geographic Society, ha buceado, documentado y ayudado a proteger algunos de los hábitats submarinos más remotos y bellos de nuestro planeta azul.

Criado con la excelente comida del restaurante de su familia y los especiales de TV de Jacques Cousteau, Sala estudió biología en la Universidad de Barcelona antes de recibir su doctorado en ecología otorgado por la Universidad de Aix-Marseille II en 1996. Para obtener su doctorado comparó la vida marina dentro y fuera de una pequeña reserva marina de protección total en Costa Brava, con buceos durante 250 días el primero año de su investigación. Continuó estudiando los bosques de kelp locales en el Scripps Institution of Oceanography (Instituto Scripps de Oceanografía) en La Jolla, California, y más adelante realizó una investigación de la ecología de los arrecifes y el impacto de la pesca en el golfo de California (mar de Cortés).

En 2001, Sala ayudó a diseñar una red de reservas marinas para Baja y luego documentó un aumento superior al 400 por ciento en la biomasa (peso total de vida marina) durante un período de 10 años dentro de la reserva marina de Cabo Pulmo (consulte Alert Diver, primer trimestre de 2014). También realizó buceos de investigación en Cuba, Belice y Brasil pero pronto comprendió que con los estudios científicos que estaba llevando a cabo no estaba obteniendo resultados lo suficientemente eficaces. "Un día me di cuenta de que estaba escribiendo el obituario de la vida marina. Sentí que le estaba diciendo a un paciente de manera terriblemente detallada cómo moriría, y eso no era lo que yo quería", comentó Sala.


Cirujanos convictos buscan refugio bajo el arrecife, mientras un tiburón de puntas negras patrulla en busca
de presas en las islas de la Línea del sur.


Como quería hacer algo proactivo por los océanos que amaba, en 2005 Sala dirigió una expedición al atolón Palmyra y el desierto arrecife Kingman Reef a unos 1.609 km (1.000 millas) al sur de Hawái. La expedición cambió el entendimiento de la ciencia de cómo se desarrolla de la vida en los arrecifes de coral. "Descubrimos la 'pirámide invertida'", explicó Sala, "donde la mayoría de la biomasa en efecto son depredadores. Al saltar al agua, y en cuanto las burbujas desaparecen, uno queda rodeado por tiburones. Si se pesan todos los peces del arrecife, los grandes depredadores pesan más que las presas.

"En la tierra, se pueden ver vastas manadas de ñus y algunos depredadores, por lo que uno piensa que lo mismo sucede en el océano", continúa. "También es lo que hemos experimentado en los arrecifes que han sufrido una gran cantidad de impactos de los humanos. Pero la verdad es que en un arrecife saludable hay más de "un león por cada ñu". Hay tiburones, jureles, pargos muy grandes, pero la mayoría de la biomasa son tiburones. Y se necesitan muchos peces Damisela para igualar el peso de un solo tiburón".

Sala se dio cuenta de que nuestro entendimiento de los ecosistemas marinos estaba distorsionado por la falta de hábitats marinos no explorados y no explotados para proporcionar buenos modelos que demuestren cómo funciona el océano en un estado natural. Decidió que necesitaba ir a las partes más remotas del océano y protegerlas. Renunció a Scripps y en 2008 convenció a National Geographic de lanzar el proyecto Pristine Seas para explorar, evaluar y proteger estos últimos lugares salvajes.


Los meros Variola louti (rojos y amarillos) y Epinephelus fasciatus en el arrecife anterior del atolón Oeno siguieron a los buzos bajo el agua por dos horas durante la expedición de Pristine Seas a las islas Pitcairn en 2012.
Desde entonces, Sala ha dirigido 10 de las 12 expediciones de Pristine Seas, cada una con una duración de tres a seis semanas y con la participación de 10 a 40 exploradores, incluso científicos y medios de comunicación. Estados Unidos, Costa Rica, Gabón, Chile y Kiribati ya han protegido cinco de los 12 puntos de Pristine Seas, lo que abarca alrededor de 390.000 km cuadrados (150.000 millas cuadradas) de océano. En marzo de 2015, Gran Bretaña anunció que protegería unos 834.000 km cuadrados (322.000 millas cuadradas) alrededor de las islas Pitcairn (donde se asentaron los amotinados del HMS Bounty), lo que la convirtió en el área marina protegida contigua más grande del mundo.

Cuando se le preguntó acerca de la expedición más exigente que realizó hasta la fecha, Sala inmediatamente recordó la visita de Pristine Seas de 2013 a la Tierra de Francisco José, Rusia, en el océano Ártico, donde bucearon en aguas con una temperatura de -1°C (30°F) después de navegar durante tres días hacia el norte desde Múrmansk. "En la década de 1970 esta área estaba en su mayoría cubierta por hielo en el verano, pero ahora se pueden observar aguas abiertas con una gran cantidad de icebergs", comentó Sala. "Usábamos trajes secos con capuchas de 10mm y mitones de tres dedos de 7mm. Pero después de unos 30 minutos de buceo, las manos se entumecen, y a los 45 minutos ya no se sienten las manos ni los labios. Y al salir, alguien tiene que bajarnos la cremallera y quitarnos la cámara de las manos porque no podeos sentir ni hacer nada. En nuestro Zodiac teníamos una nevera con agua caliente y poníamos las manos en ella; era muy doloroso, pero al menos después podíamos volver a sentirlas.

"Había osos polares, morsas y aves marinas y veíamos todas estas formas de vida bajo el agua, incluso grandes arañas marinas e increíbles bosques de kelp", continuó. "Si el agua fuera cálida, este sería uno de los lugares más hermosos (y visitados) del mundo. Y si bien hay pocos peces para ver, hay enormes morsas que se alimentan de almejas. Las crías son curiosas y se acercan a uno hasta que los adultos (padres o madres) los obligan a alejarse. Para lograrlo, aparecen de repente junto a uno, y un animal de una tonelada que se acerca de esa forma puede ser bastante aterrador.

"Durante el mismo viaje vivimos el vuelco de un iceberg. Yo estaba en el Zodiac gritándole a un grupo de siete buzos que estaban en la superficie cerca del iceberg para que nadaran hacia el bote. No sabían si había un oso polar que nadaba detrás de ellos o qué estaba sucediendo, pero nadaron lo más rápido que pudieron. En el momento en que llegaron a donde estábamos nosotros pude ver cómo el iceberg comenzó a girar, y luego este témpano de hielo, con un tamaño similar al de una casa pequeña, se dio vuelta por completo.


Dos elegantes mantarrayas se deslizan por el agua, filtrando plancton, durante la expedición de
Pristine Seas a Palau en 2014.


Sala recordó otra expedición difícil cundo él y su tripulación bucearon en las islas volcánicas Sala y Gómez cerca de la Isla de Pascua en Chile. Estaban cerca de grandes olas del océano Austral (Antártico) que rompían sobre los islotes que emergían. "Era como bucear en una lavadora", afirmó. "Durante los primeros 10 minutos, nos empujaron hacia arriba y hacia abajo de a 5 metros (16 pies) cada vez, y las computadoras de buceo comenzaron a sonar. Era ideal para grabar buenos videos, pero era difícil ajustarse a esta situación".

Pero la dificultad valía la pena: allí nadaron con grandes y majestuosos tiburones de Galápagos, enormes seriolas y langostas espinosas del tamaño de perros bulldog, un tercio más grandes que el más grande que se haya registrado.

En otra situación inquietante aunque algo divertida, mientras buceaba con su compañero y científico principal Alan Friedlander en las islas de la Línea (al sur de Hawái en el centro del océano Pacífico), Sala sintió un tirón en el cabello. Se dio vuelta, pero en lugar de ver a Friedlander, Sala se encontró con un pargo rojo que tiraba de su cabello con sus dientes vampirescos. Luego, otro pargo le mordió la oreja, y también al fotógrafo Brian Skerry. "No les tengo miedo a los tiburones, pero esos peces son demasiado curiosos", se quejó.


En las inmaculadas islas de la Línea del sur el fondo está cubierto por saludables corales y las aguas están dominadas por tiburones.
Cuando se le preguntó acerca de su lugar favorito, Sala nombró el atolón Millennium (Isla Caroline), también en las islas de la Línea del sur, dónde el 90 por ciento del fondo del mar está cubierto por coral vivo y repleto de grandes peces. "Todos los peces pequeños están paranoicos", bromeó, "y se esconden en las grietas". Él dijo que si vinieran extraterrestres a la Tierra y pidieran ver un arrecife de coral, allí es donde los llevaría.

Está orgulloso de la sorprendente protección de los espacios naturales, la ciencia y la aventura que han surgido a partir del proyecto Pristine Seas pero también siente orgullo del registro de seguridad de sus expediciones. "Realizamos nuestras exploraciones con aire comprimido y Nitrox, pero más recientemente optamos por los rebreathers (recirculadores) y podemos bucear durante cuatro a seis horas por día, por lo que tenemos plena conciencia de nuestra situación", manifestó Sala. "Con nuestro equipo principal, hemos realizado miles de buceos juntos, pero aún tenemos nuestros kits de oxígeno de DAN en cada embarcación, estamos capacitados para realizar maniobras de RCP y en cada viaje repasamos todos los aspectos básicos de la seguridad en el buceo.

"En la Isla Malden, en las islas de la Línea, estábamos a cinco días de distancia de Tahití y el hospital más cercano, y en estas islas no hay pistas aéreas, por lo que la evacuación aérea no es una opción. Es por ello que cada buzo está equipado como un árbol de Navidad: tenemos la boya vertical de seguridad y el silbato sujetos al chaleco y un espejo de señalización, una linterna y una baliza de localización con una señal de radio VHF y GPS en ella.

"Tenemos un oficial de seguridad en el buceo y dos cámaras hiperbáricas, una metálica biplaza en la cubierta y otra inflable, y la mayoría de nuestros buceos se llevan a cabo completamente alejados de los límites de seguridad. No queremos estar obligados a realizar una descompresión", continúa. "Hemos tenido un par de infecciones después de sufrir raspaduras causadas por objetos metálicos en las embarcaciones más antiguas, y tuvimos una fractura de un dedo provocada por un cinturón de lastre pero no sufrimos situaciones de alto riesgo, con excepción del episodio con el iceberg".

El pasado mes de septiembre, el ex presidente Bill Clinton anunció los planes de la National Geographic Society de expandir el proyecto Pristine Seas para convencer a los líderes mundiales de proteger alrededor de 1.995.000 km cuadrados (770.000 millas cuadradas) de océano. Con total conciencia de la importancia de la cantidad cada vez mayor de áreas marinas protegidas en todo el mundo, es posible que Sala y sus colegas tengan que aplazar o incluso cancelar el obituario del océano.


Sala practica snorkeling por un arrecife de coral superficial durante una expedición de Pristine Seas a Palau en 2014.


Más información
El proyecto Pristine Seas (pristineseas.org) está patrocinado por Blancpain Watches, con el apoyo adicional de Campbell Foundation, Case Foundation, Davidoff Cool Water, Helmsley Trust, Jynwel Foundation, Lindblad Expeditions, Leonardo DiCaprio Foundation, Phil Stephenson Foundation, Roger and Rosemary Enrico Foundation y Waitt Foundation.
Acerca del autor
David Helvarg es autor y director ejecutivo de Blue Frontier, un grupo de conservación marina. Su libro, Saved by the Sea — Hope, Heartbreak and Wonder in the Blue World (Salvado por el mar: esperanza, angustia y asombro en el mundo azul), actualmente está disponible en formato de bolsillo.
Explore más
Mire el video para obtener más información acerca del proyecto Pristine Seas.



© Alert Diver — 2do Trimestre 2015