Los Cayos, dueños de nuestro corazón




Un investigador de DAN realiza un electrocardiograma (ECG) a un buzo durante un estudio de salud cardíaca de buzos mayores de 40 años.


En noviembre de 2016 un equipo de cuatro investigadores de DAN® viajó a los Cayos de la Florida para reunirse con miembros de un club de buceo que acababan de llegar para disfrutar de unas vacaciones en un centro turístico de buceo. Antes del viaje, muchos de los buzos habían aceptado participar en un estudio de DAN en curso para registrar la frecuencia cardíaca de buzos mayores de 40 años de edad mientras buceaban. Este fue el cuarto viaje de investigación de DAN para estudiar los efectos del buceo sobre el ritmo cardíaco.

Realizamos electrocardiogramas (ECG) antes, durante y después de los buceos. Para el registro continuo bajo el agua de ECG utilizamos dispositivos de monitoreo Holter que impermeabilizamos en colaboración con un técnico del Centro de Medicina Hiperbárica y Fisiología Ambiental de Duke. A diferencia de los monitores de frecuencia cardíaca con correa pectoral, que sólo registran los latidos del corazón, los ECG registran los eventos eléctricos que provocan los latidos del corazón y proporcionan información sobre las posibles causas de las anomalías en el ritmo (disritmia) si se produce alguna.

El agua, en especial el agua salada, cambia la forma en la que las señales eléctricas viajan, por lo que los electrodos que están adheridos a la piel deben estas debidamente sellados para obtener señales de buena calidad. En ámbitos clínicos, los ECG se realizan mientras los sujetos están en reposo para evitar señales eléctricas que se originan en los músculos que se están ejercitando. En el buceo, hay mucha actividad muscular que interfiere con las señales eléctricas que provienen del corazón. El profesor James Grier de la Universidad Estatal de Dakota del Norte desarrolló y probó procedimientos para el registro bajo el agua de ECG que minimizan la interferencia muscular.

Durante el buceo, la presión relacionada con la inmersión y el enfriamiento de la piel provocan el alejamiento de la sangre de la superficie y las extremidades y la acumulación en los vasos centrales, lo que afecta el llenado del corazón. Esto cambia la forma en que nuestros corazones laten. La inmersión de la cara solamente puede desacelerar la frecuencia cardíaca mediante el denominado reflejo de buceo. Pese a los innumerables estudios realizados, los efectos resultantes de la combinación de estos factores aún no se comprenden bien, pero se sospecha que aumentan el riesgo de disritmia durante el buceo, lo que en casos extremos puede producir una disfunción cardíaca mortal. Nuestro estudio explora la incidencia y la naturaleza de la disritmia durante el buceo y los posibles factores predictivos.


El equipo de DAN realizó electrocardiogramas (ECG) antes, durante y
después de los buceos.
Debido a que no resulta rentable ni práctico enviar a un equipo a reclutar uno o dos buzos a la vez para este estudio, el Departamento de Investigación de DAN buscó oportunidades para unirse a clubes de buceo en viajes donde al menos 15 buzos se ofrecerían como voluntarios para participar en el estudio. El último viaje se llevó a cabo en Cayo Largo, Florida. Después de que el Consejo de Revisión Institucional de DAN aprobó el estudio, les entregamos a los buzos interesados hojas con información para los participantes donde se describía la investigación propuesta y aquellos que aceptaron participar firmaron formularios de consentimiento.

En el primer día del estudio, cada participante se acostó en un catre y se sometió a un registro de referencia por medio de un ECG de 12 derivaciones, que es el tipo que se suele realizar en un hospital. Cada participante utilizó un ECG más pequeño de tres derivaciones bajo el agua durante dos buceos, se le realizó otro registro de ECG de 12 derivaciones durante el viaje de buceo en un día donde no hubo buceos y luego se le realizó un último registro de ECG de 12 derivaciones al final del viaje.

Los investigadores de DAN están realizando análisis detallados de los datos mientras se preparan para escribir su primer artículo científico sobre este estudio en los próximos meses. Algunos resultados preliminares saltan a la vista.

  • Colocarse el equipo de buceo e ingresar al agua aumenta la frecuencia cardíaca de los buzos y a veces alcanza el valor máximo para la edad de un buzo.
  • Una vez bajo el agua, nuestra frecuencia cardíaca disminuye. La frecuencia cardíaca es sólo un indicador del esfuerzo del corazón y una frecuencia menor no significa necesariamente menos presión sobre el músculo cardíaco.
  • Mover nuestros brazos, no estar aerodinamizados y no moverse lentamente aumentan considerablemente la frecuencia cardíaca de los buzos y también incrementan las señales eléctricas interferentes de los músculos.
  • Al final del buceo, la frecuencia cardíaca vuelve a aumentar mientras el buzo sale del agua.

Un análisis detallado de los ECG buscará diversas anomalías en el ritmo, su naturaleza y con qué frecuencia se producen. Mientras tanto, entre los consejos que pueden ayudar a reducir la presión sobre el corazón durante los días de buceo se pueden mencionar los siguientes:

  • Tómese su tiempo para colocarse el equipo y pídale a alguien que le entregue el equipo no esencial (como las cámaras) una vez que haya ingresado al agua.
  • Asegúrese de tener la cantidad de lastre correcta; en caso contrario, desplazará más agua para lograr una flotabilidad neutra y deberá esforzarse más para desplazarse por el agua.
  • Aerodinamice su equipo y minimice los movimientos innecesarios de los brazos.
  • Al desplazarse hacia adelante por el agua intente estar en posición horizontal; esto reduce considerablemente el esfuerzo, lo que se traduce directamente en una carga de trabajo para el corazón.
  • Esté pendiente de su brújula e intente salir a la superficie cerca de su embarcación o la salida al final del buceo para evitar nadar demasiado en la superficie.
  • Cuando sea posible, deje el equipo no esencial (como las cámaras) en la superficie en lugar de levarlo enganchado en su compensador de flotabilidad.
  • Una vez que esté fuera del agua, siéntese, relájese y tómese un minuto para reflexionar sobre el buceo. Esto le da a su corazón unos instantes para volver a la normalidad.

El Departamento de Investigación de DAN agradece a todos los buzos que han participado en este fascinante estudio hasta el momento. Es posible que DAN desee unirse a otro club de buceo en 2017 para registrar más datos sobre frecuencia cardíaca; los clubes que estén interesados deben escribir a pbuzzacott@dan.org para comunicarse con Peter Buzzacott.

© Alert Diver — 2do Trimestre 2017