La sobrepesca ayuda a las esponjas y perjudica a los corales en los arrecifes del Caribe






Con ramas, tubos, montículos, abanicos y barriles de colores brillantes, las esponjas son animales dominantes en la mayoría de los arrecifes. A pesar de su tranquila quietud, son parte de una antigua y continua lucha contra sus depredadores y competidores, y en los arrecifes del Caribe de nuestros días, las esponjas parecen estar ganando.

Las esponjas se alimentan mediante el consumo de diminutas partículas y compuestos disueltos en el agua salada que bombean a través de sus cuerpos. Millones de células flageladas presentes dentro de las esponjas accionan este bombeo, generando así un flujo saliente desde las aberturas más grandes de las esponjas. Una población de esponjas barril gigantes del Caribe puede procesar todo el volumen de agua salada que hay sobre un arrecife en tan sólo 18 días, dependiendo de la abundancia de esponjas y la profundidad. Esta inusual estrategia de alimentación diferencia a las esponjas de los otros dos ocupantes principales de los arrecifes, los corales y las algas marinas, que dependen principal o exclusivamente de la luz solar y la fotosíntesis para su nutrición. Mediante el uso de esta diferencia para su beneficio en la lucha por el espacio disponible, las esponjas pueden crecer para dar sombra y sofocar a corales y algas marinas y luego robar su patrimonio.

Cuando mi grupo de investigación de la Universidad de Carolina del Norte en Wilmington comenzó a trabajar en las esponjas hace más de 25 años, la creencia popular era que las esponjas de los arrecifes del Caribe no se veían afectadas por la depredación. Los peces ángel y las tortugas carey han sido identificados como depredadores de esponjas, pero se creía que su actividad de alimentación se extendía de manera pareja entre las esponjas y que no causaba ningún daño en particular a ninguna especie. Descubrimos que varias especies de peces loro son depredadores de esponjas. Además, hemos determinado que los depredadores evitan a algunas especies de esponjas debido a los compuestos químicos desagradables presentes en sus tejidos. A lo largo de los años hemos trabajado con químicos orgánicos con el objeto de aislar e identificar los compuestos químicos que sirven de defensa para muchas especies de esponjas. Algunos de estos compuestos muestran propiedades interesantes que pueden resultar útiles en el desarrollo de nuevos medicamentos para el tratamiento de enfermedades en humanos.

Nuestra investigación descubrió que no todas las especies de esponjas de los arrecifes del Caribe tienen defensas químicas. Los depredadores de esponjas apuntaban a algunas especies muy comunes, como por ejemplo esponjas tubo grises y con ramificaciones de color verde, en una serie de experimentos que llevamos a cabo en los arrecifes de los Cayos de la Florida. Observamos que estas esponjas sin defensa crecen con mayor rapidez que las especies de esponjas con defensa química. Esta era evidencia importante para lo que los ecologistas denominan un intercambio de recursos: las especies de esponjas invierten su energía en crear defensas químicas o en crecer más rápido, pero no pueden hacer ambas cosas.

Sobre la base de esa observación, pudimos pronosticar que las especies de esponjas sin defensa pero de crecimiento más rápido poblarían nuevos arrecifes con mayor rapidez que las especies que cuentan con algún tipo de defensa. Tuvimos la posibilidad de probar esta hipótesis con el hundimiento del USS Spiegel Grove como un arrecife artificial cerca de la costa de Cayo Largo, Florida, en 2002. Después de sólo cuatro años el naufragio estaba cubierto por especies de esponjas sin defensa y había muy pocas especies con alguna defensa química. Desde entonces, el naufragio ha atraído a los peces ángel que se alimentan de estas esponjas y en visitas posteriores observamos cómo la proporción relativa de esponjas sin defensa disminuyó a medida que los depredadores las consumían y las especies con una defensa química llegaban y crecían constantemente en el naufragio.


Cuando se produce una sobreexplotación de los peces que se alimentan de esponjas, éstas pueden multiplicarse rápidamente y matar a los corales formadores de arrecifes.
Para someter a prueba nuestro modelo en desarrollo de ecología de las esponjas, un equipo de cinco de nosotros llevó a cabo estudios de buceo de 69 arrecifes en 12 países del Caribe a lo largo de un período de tres años. Elegimos lugares como Jamaica y Martinica que han sido objeto de la sobrepesca mediante el uso de trampas y redes para peces así como también lugares como las Islas Caimán, Bonaire y el sudeste de las Bahamas con arrecifes que en su mayor parte han sido protegidos de la pesca. Predijimos que la eliminación de los depredadores de esponjas en los arrecifes con sobrepesca permitiría que las especies de esponjas sin defensa prosperaran, mientras que estas especies serían mantenidas bajo control por los depredadores de esponjas de arrecifes con menos pesca, y eso fue exactamente lo que descubrimos. Los peces ángel en particular tenían un efecto dramático sobre las especies de esponjas que les gusta consumir. Nuestros resultados demostraron que la sobrepesca de depredadores de esponjas alteró la comunidad de esponjas a favor de las especies sin defensa y de crecimiento más rápido.

La sobrepesca de los arrecifes del Caribe modificó algo más que simplemente la comunidad de esponjas. Nuestro estudio, que abarcaba la totalidad del Caribe, documentó un crecimiento excesivo de corales formadores de arrecifes en los arrecifes con sobrepesca, una consecuencia directa del crecimiento de las esponjas sin defensa sin ningún tipo de control por parte de los depredadores de esponjas. Con las esponjas de crecimiento rápido libres de la depredación en los arrecifes con sobrepesca, fue posible contener los corales formadores de arrecifes adyacentes.

Los buzos sabemos que los corales, y no las esponjas, construyen los arrecifes que tanto apreciamos. Los arrecifes de coral del Caribe proporcionan una protección costera para los países adyacentes a arrecifes así como también millones de dólares en ingresos por turismo anualmente. Para la conservación de los corales, los resultados de nuestra investigación justifican la protección de los depredadores de esponjas de los arrecifes del Caribe. La primera medida debe ser prohibir las prácticas donde se utilizan trampas y redes para peces que capturan peces de todas las especies de manera indiscriminada. Los depredadores de esponjas, principalmente los peces ángel, merecen una protección especial, sobre todo de la pesca submarina.

Los buzos pueden ayudar a alentar a los gobiernos del Caribe a promulgar leyes de protección y financiar programas de gestión y a apoyar a parques marinos y áreas protegidas que hacen cumplir restricciones de pesca. Estas medidas pueden ayudar a restablecer ecosistemas arrecifales que han sufrido un grave desequilibrio.

© Alert Diver — 4to Trimestre 2015