La salud de las mujeres y el buceo






En lo que respecta a la aptitud física para el buceo, las recomendaciones para los buzos, tanto hombres como mujeres, son en su gran mayoría las mismas: buena tolerancia al ejercicio, un peso saludable y conciencia de los posibles problemas relacionados con condiciones médicas y medicamentos. Independientemente de su género, todos los buzos deben usar una protección térmica apropiada, mantenerse hidratados, entender el entorno de buceo y bucear con prudencia.

No obstante, los hombres y las mujeres son diferentes desde un punto de vista tanto físico como fisiológico. En 2013 la agencia de entrenamiento PADI (Professional Association of Dive Instructors) informó que su población de buzos certificados estaba compuesta por un 66 por ciento de hombres y un 34 por ciento de mujeres, y los hombres representan un 64 por ciento de miembros de DAN asegurados1, por lo que las mujeres representan aproximadamente un tercio de la población de buceo deportivo y es importante considerar los temas de salud específicos con los que las buceadoras deben enfrentarse.
Termorregulación
Tanto en el caso de los hombres como de las mujeres, la temperatura corporal se controla centralmente en el hipotálamo y se ve afectada por factores tales como contenido de grasa corporal, distribución de la grasa y superficie corporal con respecto a la proporción de masa corporal. Las diferencias hormonales pueden afectar la termorregulación, pero la composición y el tamaño del cuerpo normalmente producen respuestas frente a la exposición al frío. La pérdida total de calor puede ser mayor en las mujeres porque por lo general tienen una mayor superficie con relación al volumen y una menor masa muscular en comparación con los hombres (una mayor masa muscular se relaciona con una mayor producción de calor metabólico). Algunas investigaciones sugieren que la temperatura corporal de las mujeres disminuye más rápidamente durante una inmersión en agua fría cuando están en reposo. Lo cierto es que todos los buzos deben usar un traje que les quede bien y que les permita mantener el calor: la protección a la exposición ayuda a compensar la pérdida de calor como consecuencia de diferencias hormonales o antropométricas.
Menstruación
No existe evidencia que sugiera que las mujeres que bucean durante la menstruación son hostigadas o mordidas por tiburones con mayor frecuencia. No obstante, la ansiedad, los mareos, la sensación de frío y la posibilidad de sentir pánico pueden estar exagerados durante la menstruación o el síndrome premenstrual (SPM). Una deficiencia de hierro temporal durante la menstruación puede reducir la capacidad para hacer ejercicio, por lo que las mujeres deben estar preparadas para modificar su comportamiento durante el buceo en caso de ser necesario. La menstruación puede producir migrañas, que son más comunes en las mujeres que en los hombres. En caso de sufrir una migraña deberá retrasar la práctica de buceo.





La investigación sugiere que puede haber un leve aumento del riesgo de enfermedad disbárica durante la etapa folicular del ciclo menstrual (el lapso de dos semanas anterior a la ovulación). Todas las personas deben bucear dentro de los límites establecidos, pero las mujeres pueden considerar reducir su exposición al buceo durante la etapa folicular mediante la incorporación de una actitud más conservadora en su plan de buceo. Abstenerse completamente de la práctica de buceo durante la menstruación no es necesario, pero las mujeres deben tener conciencia de cómo el SPM y la menstruación las afectan y si el estrés emocional, la irritabilidad, los calambres, los dolores de cabeza o los síntomas relacionados pueden comprometer la seguridad en el buceo.

Anticonceptivos orales
El uso de anticonceptivos orales (así como también un estilo de vida sedentario y los viajes de larga distancia) pueden contribuir a una posible formación de coágulos como por ejemplo una trombosis venosa. La investigación indica que el uso de anticonceptivos orales (ACO) puede aumentar el riesgo de sufrir un evento tromboembólico como por ejemplo un embolismo pulmonar, un ataque cardíaco o un accidente cerebrovascular. En 1985, un informe demostró que las mujeres que usan ACO y fuman más de 25 cigarrillos por día tienen un riesgo un 23 por ciento mayor de sufrir un evento tromboembólico en comparación con aquellas que no son fumadoras.5 Mientras que un evento tromboembólico puede manejarse de alguna manera en tierra firme, sería imposible hacerlo en el agua. Dejar de fumar, hacer ejercicio regularmente y moverse con frecuencia durante viajes largos puede ayudar a minimizar el riesgo de que se produzca una emergencia como resultado de la formación de coágulos.
Embarazo
No sólo las mujeres embarazadas deben evitar la práctica de buceo, aquellas que crean estar embarazadas o que estén intentando quedar embarazadas también deben evitarlo. Por motivos éticos nunca se ha llevado a cabo una investigación experimental que estudie los efectos del buceo sobre un feto. Los datos anecdóticos retrospectivos relacionados con el embarazo y el buceo demuestran que puede haber un riesgo para el feto si una madre continúa buceando durante el embarazo. Un estudio de 208 mujeres que bucearon durante el embarazo mostró altos índices de bajo peso al nacer, defectos de nacimiento, dificultades respiratorias neonatales y otros problemas.2

Estudios


de descompresión realizados en ovejas demostraron que un feto puede desarrollar burbujas antes de que la madre manifieste síntomas clínicos de una enfermedad por descompresión.3,4 (Los estudios de ovejas tienen relevancia porque las placentas de las ovejas y los humanos son similares). El feto tiene un posible riesgo de muerte porque el sistema cardiovascular fetal no tiene un filtro eficaz. Por lo tanto, es probable que las burbujas que se forman se dirijan directamente al cerebro y las arterias coronarias. Todos los estudios de ovejas mostraron altos índices de pérdida del feto. Si bien son limitados, los datos disponibles aparentemente sugieren firmemente que las mujeres deben abstenerse de bucear durante el embarazo o cuando estén intentando concebir.

Al igual que en el caso del buceo con aire comprimido, los datos sobre el buceo en apnea y el embarazo son limitados, donde la mayor parte de los datos provienen de las buceadoras Ama japonesas y las buceadoras Haenyo coreanas. La práctica de buceo en apnea para recolectar perlas y abulones es un modo de vida para estos buzos, cuya mayoría son mujeres. Muchas buceadoras Ama continúan practicando buceo en apnea durante el embarazo sin sufrir muchos efectos adversos, aunque los perfiles se modifican sobre la base de la gestación. Un buceo en apnea conservador durante el embarazo puede considerarse una actividad segura por placer o esparcimiento (siempre que la madre y el feto gocen de buena salud), pero no debe considerarse una forma de ejercicio ideal. DAN® recomienda que las mujeres embarazadas consulten a su médico antes de iniciar cualquier actividad física nueva.

Las recomendaciones respecto a reanudar la práctica de buceo después de dar a luz varían según el tipo de parto. Después de un parto vaginal normal sin complicaciones, una mujer puede volver a bucear en aproximadamente 21 días. Esto permite que el cuello del útero se cierre, lo que limita el riesgo de infección. Después de una cesárea sin complicaciones generalmente no se puede practicar buceo durante 12 semanas para permitir que la madre recupere la energía y la aptitud cardiovascular. Si a una mujer se le indica reposo en cama por complicaciones, es prudente esperar más de 12 semanas por la pérdida del estado físico, la capacidad aeróbica y la masa muscular. Después de un aborto espontáneo, una mujer puede volver a bucear cuando el médico le dé el alta para realizar una actividad completa y sin restricciones.
Lactancia materna
El buceo se considera una actividad segura para las madres que dan de mamar. El nitrógeno no se acumula en la leche materna, por lo que no hay riesgo de que el bebé absorba el nitrógeno disuelto a través de ella. Pero el buceo puede causar deshidratación y, en consecuencia, interferir en la producción de leche, por lo que es importante tener una hidratación apropiada.
Procedimientos cosméticos y reconstructivos
La aptitud física para el buceo después de una cirugía plástica depende del procedimiento. Por ejemplo, las inyecciones de Botox, que relajan los músculos faciales para reducir la apariencia de las arrugas, normalmente requieren un período de inactividad mínimo. Se puede tener en cuenta la práctica de buceo en cuanto el médico considere que no hay riesgo de infección. Los rellenos dérmicos merecen mayor consideración ya que están diseñados para agregar volumen con el objeto de reducir la apariencia de las arrugas. La preocupación no es la presión ambiental en el entorno de buceo sino el desplazamiento del relleno causado por la presión ejercida por la máscara del buzo. El médico tratante puede ofrecer asesoramiento acerca del tiempo necesario para que el desplazamiento de los rellenos ya no sean un riesgo.

Bucear después de una cirugía plástica importante como una abdominoplastia (cirugía estética de abdomen) o la colocación de implantes mamarios se considera seguro una vez que el médico tratante le dé el alta al paciente para realizar una actividad completa y sin restricciones; seis a ocho semanas es el lapso típico para este tipo de procedimientos. Al bucear con implantes mamarios se debe tener cuidado. Procure no apretar las correas del compensador de flotabilidad para evitar una presión excesiva sobre los implantes. Tenga en cuenta que los implantes de solución salina tienen una flotabilidad neutra, pero la silicona tiene una flotabilidad negativa y puede alterar la compensación del buzo en el agua.
Envejecimiento y menopausia
La edad promedio de la población de buceo está en aumento. De acuerdo con los datos de los miembros de DAN de 2000 a 2006, la edad promedio de los miembros hombres era 44 años, la edad promedio de los miembros mujeres era 42, y la edad promedio de ambos sexos aumento considerablemente en un período de cuatro años.1 Al envejecer las buceadoras deben tener en cuenta consideraciones especiales. Los síntomas de la menopausia pueden ser tanto físicos como emocionales, lo que incluye ansiedad, disminución de la energía, bochornos, alteración del sueño y cambios de humor. No obstante, la menopausia no es una contradicción para la práctica de buceo, suponiendo que los síntomas no comprometan la seguridad en el buceo, y tampoco lo es el mayor riesgo para las buceadoras mayores. Las preocupaciones médicas relacionadas con el envejecimiento, como la hipertensión, la enfermedad cardíaca y la diabetes, requieren una mayor atención, ya que es más probable que afecten el buceo.




Las mujeres posmenopáusicas tienen un mayor riesgo de sufrir ciertas condiciones médicas tales como enfermedad cardiovascular, accidente cerebrovascular y osteoporosis. La terapia de reemplazo hormonal, que puede usarse para aliviar algunos síntomas de la menopausia, puede proporcionar protección cardiovascular en mujeres menopáusicas más jóvenes (de 50 a 54 años) pero puede aumentar el riesgo de rotura de la placa en mujeres menopáusicas mayores.

Salud cardiovascular
De acuerdo con la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association, AHA), la enfermedad cardiovascular mata a más mujeres que todas las formas de cáncer. Los informes de muertes de DAN muestran que los incidentes cardíacos se encuentran entre las tres lesiones incapacitantes principales en las muertes en el buceo, independientemente del género.1,6 Los signos y síntomas de un evento cardíaco pueden ser diferentes entre las mujeres y los hombres. Es menos probable que las mujeres informen dolor en el pecho durante un ataque cardíaco, lo que puede dar lugar a un diagnóstico incorrecto y demoras en el tratamiento. La enfermedad cardiovascular puede diagnosticarse erróneamente como una enfermedad relacionada con el buceo, especialmente en las mujeres debido a la mayor incidencia de síntomas ambiguos tales como fatiga, malestar general o síntomas similares a los de la gripe. En una situación de emergencia, los primeros auxilios oportunos son de importancia fundamental, pero una intervención rápida y apropiada en un contexto de buceo puede suponer un desafío.
Osteoporosis
La salud preventiva para las mujeres a medida que envejecen incluye tener conciencia del aumento del riesgo de osteoporosis, que puede determinarse mediante un examen de densidad ósea. La National Osteoporosis Foundation (Fundación de Osteoporosis de los Estados Unidos) recomienda que las mujeres se sometan a un examen de densidad ósea si cumplen con alguno de los criterios que figuran a continuación: se fracturan algún hueso después de los 50 años, están en edad menopáusica con factores de riesgo, tienen menos de 65 años de edad y son posmenopáusicas con factores de riesgo o tienen 65 años de edad o más. Una salud ósea comprometida no es una contraindicación para la práctica de buceo, pero las mujeres que han recibido un diagnóstico de osteoporosis o han sufrido una pérdida ósea grave deben considerar evitar el uso de equipo de buceo pesado, como tanques y lastre, dentro del agua. Los buzos que tienen osteoporosis deben adaptar sus buceos para reducir el riesgo de sufrir fracturas y caídas, para lo que deben colocarse los tanques en el agua, evitar cargarlos en tierra y evitar los ingresos al agua peligrosos como por ejemplo en playas rocosas.
Riesgo relativo
Una comparación de índices de mortalidad por edad y sexo de miembros de DAN determinó que los hombres tenían una probabilidad 2,8 veces mayor que las mujeres de morir durante un buceo.1 Algunas personas pueden llegar a la conclusión de que esto significa que hay una mayor probabilidad de que los hombres tengan comportamientos riesgosos que las mujeres, pero eso sería mera especulación.
Resumen
Los buzos, tanto hombres como mujeres, tienen más similitudes que diferencias. Para bucear de manera segura, ambos deben ser aptos físicamente, competentes y haber recibido una capacitación apropiada para el entorno donde tienen pensado bucear. Pero comprender las consideraciones de salud de relevancia particular para las mujeres, como el embarazo, la regulación térmica y las diferencias en los síntomas de problemas cardiovasculares, es útil para todas las mujeres que practican buceo y para las que bucean con ellas.
Referencias
1. Denoble PJ, Pollock NW, Vaithiyanathan P, Caruso JL, Dovenbarger JA, Vann RD. Scuba injury death rate among insured DAN members. Diving and Hyperb Med. 2008; 38(4):182-188.

2. Bolton ME. Scuba diving and fetal well-being: A survey of 208 women. Undersea Biomed Res. 1980; 7(3):183-189.

3. Fife WP, Simmang C, Kitzman JV. Susceptibility of fetal sheep to acute decompression sickness. Undersea Biomed Res. 1978; 5(3):287-292.

4. Powell MR, Smith MT. Fetal and maternal bubbles detected noninvasively in sheep and goats following hyperbaric decompression. Undersea Biomed Res. 1985; 12(1):59-67.

5. Rosenberg L, Kaufman DW, Helmrich SP, et al. Myocardial infarction and cigarette smoking in women younger than 50 years of age. JAMA 1985; 253(20):2965-2969.

6. Denoble PJ, Caruso JL, Dear GdL, Pieper CF, Vann RD. Common causes of open-circuit recreational diving fatalities. Undersea Hyperb Med. 2008; 35(6):393-406.

© Alert Diver — 3er Trimestre 2015