La importancia de estar preparado para actuar

El oxígeno, la voluntad de usarlo y una embarcación veloz salvan el día


Cuando un buzo de otra embarcación comenzó a experimentar síntomas graves, el capitán Josh Livingston no dudó en brindarle asistencia de inmediato con su unidad de oxígeno y su embarcación.


El día comenzó como cualquier otro para el capitán Josh Livingston del DreadKnot, una barco chárter de buceo y pesca cerca de Destin, Florida. Livingston y tres huéspedes habían zarpado hacia las aguas del golfo de México con un plan: practicar buceo en apnea y pescar con arpón algunos pargos rojos el primer día de la temporada de pargo en aguas federales.

Después de que el grupo había intentado en un arrecife artificial sin tener éxito, Livingston continuó hacia un nuevo lugar a 32 km (20 millas) de la costa, donde vio a otro grupo de buzos.

"Estábamos sobre el remolcador Belize Queen a unos 305 metros (1.000 pies) de donde se encontraban ellos en la rueda de pédalo del Odyssey", comentó Livingston. "Cuando nos acercamos vi su bandera de buceo".

Pero antes de que Livingston y sus huéspedes tuvieran la posibilidad de sumergirse, se escuchó una llamada de auxilio por la radio.

"Subí el volumen y escuché el intercambio de información y las coordenadas; miré mi trazador y me di cuenta de que el buzo que estaba en problemas era de ese barco", manifestó Livingston. El parloteo en la radio parecía sugerir la existencia de una enfermedad por descompresión (EDC).

Como divemaster y rescatista de emergencias certificado, Livingston sabía que el buzo que estaba en problemas necesitaba oxígeno puro lo antes posible.

"Me comuniqué por radio y le pregunté a la tripulación de la otra embarcación si estaban preparados para manejar este tipo de emergencia y dijeron que no tenían oxígeno a bordo", informó. "Entonces les dije que yo sí tenía y que estaría allí en un momento".

En un instante, el DreadKnot se detuvo junto al otro barco, donde los tres miembros de la tripulación habían colocado al buzo en un espacio abierto sobre la cubierta encima de unos chalecos salvavidas para que estuviera acolchado.

"Subí al barco primero y reconocí al buzo accidentado", dijo Livingston. Él conocía al hombre y sabía que era un ávido buzo local de un poco más de 50 años de edad con 20 años de experiencia y más de 300 buceos realizados.

Como tenía conocimiento previo del comportamiento del hombre, Livingston pudo evaluar mejor su condición. "Estaba fuera de forma, letárgico", manifestó Livingston. "Por lo general es bastante conversador, pero estaba muy callado y preocupado. Me dijeron que había escupido un poco de sangre, pero yo no vi el hecho con mi propios ojos. Cuando lo vi su aspecto realmente no era tan malo, pero estaba definitivamente letárgico y no hablaba demasiado".

Cuando Livingston comenzó a administrar oxígeno, le preguntó al buzo qué había sucedido.

Era el tercer buceo del día del grupo. Ellos también estaban practicando pesca submarina. Cerca del final del buceo, el buzo se enredó en el naufragio cuando le lanzó al arpón a un pez. El bote de remos se encuentra a 34 metros (111 pies) de la superficie y Livingston descubrió que el accidente se produjo cerca del momento en que el buzo tenía pensado iniciar el ascenso.

"Se enredó y se quedó sin aire", comentó Livingston, "y pensó que la única manera de liberarse era quitarse el equipo, dejarlo en el fondo y nadar hacia la superficie".



Una vez que el buzo comenzó a respirar oxígeno, el siguiente paso era llevarlo a la costa sin incidentes para que pudiera someterse a una evaluación médica apropiada. El barco mantenía una comunicación con la estación de la Guardia Costera local.

"La Guardia Costera enviaría un guardacostas que se encontraría con nosotros a mitad de camino, por lo que nos pusimos en marcha, pero yo les mencioné que quizás era mejor trasladarlo a mi barco porque era más veloz", explicó Livingston.

El DreadKnot es un barco de cámaras de aluminio diseñado para patrullas de puerto y operaciones de la Guardia Costera, por lo que mientras el barco de buceo deportivo podía navegar a una velocidad de 20 nudos, una vez que subieran al barco de Livingston podrían aumentar la velocidad a 45 nudos.

"Duplicamos la velocidad", dijo y agregó que durante la transición el clima había comenzado a cambiar. "Estaba empeorando con olas de casi un metro y llovía intensamente".

Mientras el DreadKnot se acercaba a East Pass, que conducía a Destin, la Guardia Costera se encontró con ellos para escoltarlos.

"Quedamos atrás del guardacostas debajo del puente y luego giramos para dirigirnos a la estación de la Guardia Costera", manifestó Livingston.

Una vez en tierra, el grupo fue recibido por la Guardia Costera, la policía y una ambulancia. El buzo accidentado fue trasladado a un hospital local para ser evaluado y fue dado de alta el mismo día sin ningún problema persistente.

En lo que respecta a Livingston, dijo que la moraleja de la dura experiencia es siempre estar preparado.

"La Guardia Costera no siempre tiene oxígeno en sus barcos; eso es algo que aprendí a partir de esta experiencia", comentó. "Siempre hay un elemento de riesgo en el buceo y no tener oxígeno disponible para emergencias supone un riesgo adicional".

En la actualidad Livingston lleva dos unidades de oxígeno a bordo del DreadKnot y también ha incorporado un desfibrilador. Dijo que no se arrepiente de haber cancelado su viaje de pesca ese día y que decidió otorgarles un reembolso a sus clientes, los que estuvieron agradecidos por el resultado positivo.

"Nos alegró estar en el lugar y el momento correctos", manifestó Livingston. "Y durante los días siguientes fuimos bendecidos con una excelente pesca".

© Alert Diver — 1er Trimestre 2016