La experiencia y el riesgo




Practicar habilidades de emergencia regularmente, como compartir aire, es una excelente manera de obtener el tipo de experiencia que puede resultar útil cuando se presentan problemas.


Si bien está claro que la experiencia en buceo reduce el riesgo de lesión de un buzo, experiencia es un término impreciso que conjura diferentes ideas en diversas personas y en distintos momentos. Al contemplar cómo la experiencia reduce el riesgo, debemos considerar lo siguiente:
  • La capacitación proporciona experiencia.
  • La práctica proporciona experiencia.
  • El buceo proporciona experiencia.
  • No toda la experiencia es útil.
  • Si hay algunos factores presentes, la experiencia puede aumentar el riesgo.
La capacitación proporciona experiencia.
Aunque nos guste decir "la experiencia no tiene sustituto", en realidad sí hay un sustituto: la capacitación. Y esto es algo positivo: a un individuo no le gustaría aprender a través de la experiencia que no debe contener la respiración mientras bucea. La capacitación nos permite beneficiarnos de la (a veces dolorosa o mortal) experiencia de otros, motivo por el que es el primer paso para convertirse en buzo y seguir desarrollándose como tal. Pero debemos estar dispuestos a aprender de la experiencia de los demás. Tal como observó Douglas Adams (autor de The Hitchhiker's Guide to the Galaxy), "los seres humanos, que son casi únicos en el sentido de que tienen la capacidad de aprender de la experiencia de otros, también son notorios por su aparente reticencia a hacerlo".
La práctica proporciona experiencia.
Durante la capacitación y (se espera) fuera de la capacitación, los buzos practican habilidades que incluyen procedimientos de emergencia. Esta práctica nos brinda experiencia en circunstancias controladas donde podemos equivocarnos, aprender de nuestros errores y volver a intentarlo hasta que tengamos éxito, sin sufrir lesiones. Felizmente, el cerebro no diferencia realmente entre circunstancias simuladas y la realidad. Cuando se enfrentan a un problema real, las personas se desempeñan de conformidad con la capacitación que recibieron y lo que practicaron, y cuanto más realista y variada sea la práctica, mejores serán las respuestas.

Para lograr este resultado se asume que la persona realmente se ha capacitado y ha practicado. El explorador, instructor y diseñador de rebreathers (recirculadores), Kevin Gurr, dijo una vez: "se debe practicar una habilidad en cada buceo". Con ello se refería a una habilidad de emergencia. Seguir su consejo es fácil y toma poco tiempo. Los buzos también pueden obtener experiencia mediante una simulación (dentro del alcance de su capacitación) y manejar emergencias realistas en aguas confinadas. Otro instructor y explorador, Phil Short, manifestó: "lo hago cuando no es necesario para poder aplicarlo cuando sí lo necesite".
El buceo proporciona experiencia.
El buceo aporta una experiencia que es difícil de obtener a través de la enseñanza (a esto realmente nos referimos cuando decimos que la experiencia no tiene sustituto). Cuando practicamos buceo inconscientemente aprendemos patrones normales: cómo deberían ser las cosas y qué deberíamos hacer en diferentes circunstancias y entornos submarinos. Cuando algo viola las expectativas de nuestro subconsciente, adoptamos un estado de alerta y a veces reaccionamos de manera intuitiva incluso antes de que se presente un problema.

Existe un sinnúmero de ejemplos de esta intuición en diferentes ámbitos. Un ejemplo documentado por el psicólogo cognitivo Gary Kelin, que es uno de los principales investigadores en esta área, incluía a un bombero experimentado que dirigió a un equipo hacia el interior de una casa para combatir lo que parecía un incendio normal en una cocina. Extinguieron el fuego, pero volvió a desatarse casi inmediatamente. El comandante, que estaba intranquilo, ordenó a su equipo que abandonara el lugar. Momentos más tarde el suelo colapsó ya que un gran incendio que no había sido detectado en el sótano arrasó con la estructura; si hubieran permanecido en la casa todos hubieran muerto.

Inmediatamente después de una situación extrema, los involucrados con frecuencia dicen que no sabían cómo presentían que algo estaba mal, simplemente lo sabían. Tras un análisis más profundo usualmente se descubren múltiples desviaciones de patrones que incluso personas capacitadas pueden no haber notado conscientemente, pero que su subconsciente aparentemente sí percibió. El bombero principal dijo que no vio ninguna amenaza, pero que de alguna manera sabía que algo estaba terriblemente mal. Un examen posterior reveló que además de que el fuego volvió a arder intensamente, la habitación estaba mucho más caliente de lo que debía estar y los hombres informaron que estaba excepcionalmente silenciosa (el fuego oculto estaba amortiguado en el sótano). Inconscientemente, estas discordancias de patrones advirtieron al comandante.

La experiencia nos ayudará a evitar problemas, si nosotros lo permitimos. En otras palabras, si siente que algo no está bien al bucear, no espere para averiguar por qué. Confíe en su intuición y actúe en consecuencia.
No toda la experiencia es útil.
No es sólo la cantidad sino también la calidad de la experiencia lo que importa. Necesitamos suficiente experiencia repetitiva para aprender patrones, pero más allá de un determinado punto, más no supone un beneficio.

Tomemos como ejemplo a dos buzos, uno con 1.000 buceos realizados y otro con 200 buceos. El primero es un buzo de aguas abiertas que ha realizado los 1.000 buceos en aproximadamente una docena de arrecifes de coral tropicales superficiales, todos ellos desde una embarcación con un traje de neopreno y un cilindro de aluminio de 2,3 metros cúbicos (80 pies cúbicos). El segundo buzo ha realizado unos 50 buceos en arrecifes similares, más 40 buceos en kelp, 20 buceos en una reserva de agua fría, 15 buceos en un río, 20 buceos en naufragios del Atlántico, 25 en manantiales de la Florida y el resto en canteras interiores y cerca de la costa del golfo de la Florida. El segundo buzo está certificado como buzo avanzado en aguas abiertas, buzo de cavernas, buzo con rebreathers y buzo con traje seco y ha buceado desde embarcaciones y desde la costa, incluso a través del oleaje. ¿Cuál de los buzos tiene la experiencia más útil que ayudará a reducir el riesgo, especialmente al visitar un nuevo entorno por primera vez?

No tiene nada de malo realizar un buceo que le gusta por la mil millonésima vez, pero hay que ser realista acerca de cuánto contribuye o no a su experiencia.
La experiencia PUEDE aumentar el riesgo.
Debe tener cuidado con la normalización de la desviación, lo que puede resumirse como acostumbrarse a no ajustarse a su capacitación porque no sucede nada malo. Si alguien viola las prácticas de buceo seguras (por ejemplo, supera los límites de su capacitación, omite el uso de equipo estándar, pasa por alto las listas de verificación, etc.) y nada sale mal, hay una mayor probabilidad de que la persona vuelva a violar estas prácticas. La experiencia empeora esta situación, porque la repetición sin consecuencias negativas hace que las prácticas seguras que fueron omitidas parezcan innecesarias, hasta que la desviación se convierte en una nueva práctica normal. Los investigadores citan la normalización de la desviación como el principal factor en la pérdida del Challenger y el desastre nuclear de Chernóbil.

La cultura puede incrementar la normalización al no corregir la desviación o incluso alentarla ("ah, usted debía hacer eso durante la capacitación, pero nadie lo hace realmente"). La normalización de la desviación es particularmente común en actividades como el buceo con aire comprimido que tienden a tener prácticas de seguridad redundantes para justificar errores humanos involuntarios y aleatorios. No sucede nada malo porque una redundancia justifica la desviación, hasta que un día el factor redundante también se omite accidentalmente.

Si el buzo comienza a omitir cosas que aprendió en la capacitación (como por ejemplo controles de seguridad anteriores al buceo), a superar los límites (bucear a una profundidad mayor que la alcanzada durante la capacitación o ingresar en entornos con estructuras superiores sin haber recibido la capacitación correspondiente) o a omitir el uso de equipo que se le enseñó siempre debe llevar con él (como snorkels o dispositivos de señalización de superficie), estará exhibiendo una normalización de la desviación. Si usted y sus compañeros consolidan estos comportamientos, se encontrará en una microcultura que supone la normalización de la desviación.

Dado que la experiencia puede consolidar la normalización de la desviación, la experiencia sólo es un remedio si sucede algo malo como consecuencia de la desviación (y aun así algunos buzos retoman las prácticas poco seguras inmediatamente). El remedio y la prevención son la autodisciplina que el buzo debe tener para ajustarse a su capacitación, la honestidad sobre la seguridad de sus comportamientos en el buceo y la negativa a escuchar a otros buzos (a veces más experimentados) que potencian las desviaciones.

© Alert Diver — 4to Trimestre 2016