La capacitación en RCP vale la pena




Me encontraba en Roatán, Honduras, trabajando como entrenador para mi amiga, mi colega instructora de Performance Freediving International (PFI) y 27 veces poseedora del récord nacional chino Jessea Lu, mientras competía en el Campeonato Mundial de Buceo Profundo en Apnea de 2017. El evento había reunido a los mejores buzos de profundidad de nuestro deporte, algunos de los cuales descenderían a más de 100 metros (328 pies) (y regresarían a la superficie) con una sola respiración.

El día anterior a la competencia estaba caminando solo a una reunión y oí una conmoción mientras pasaba junto una piscina en uno de los centros turísticos de la playa. Varios niños y un adulto gritaban y se esforzaban por sacar a un niño inconsciente del agua. Mientras me acercaba pude ver que los labios y la piel del niño estaban azules. Sus ojos estaban medio abiertos y vidriosos y espuma rosada brotaba de su boca. Me arrodillé al costado del niño y sentí que su piel estaba fría, no tenía pulso y no respiraba. A todos los efectos, el niño estaba muerto.

Todos los instructores de PFI deben mantener una certificación de Administrador de emergencias de buceo (DEMP) de DAN en primeros auxilios y yo había realizado un curso de actualización recientemente. Felizmente, esta era una de las situaciones exactas para las que habíamos entrenado.

De acuerdo con nuestro entrenamiento, le pedí a un espectador que solicitara una ambulancia, a otro que buscara un desfibrilador automático externo (AED) y a otro que consiguiera una unidad de oxígeno de la tienda de buceo del centro turístico. La gente que se había reunido mayormente hablaba en español, por lo que me sentí agradecido cuando un inspector de policía retirado de Dallas, Texas, llamado Armando que estaba de visita en el lugar tradujo esas instrucciones en voz alta.


John Hullverson pasaba caminando junto a una piscina cuando vio que varios
niños y un adulto estaban sacando a un niño inconsciente del agua.
Luego inicié las maniobras de RCP para un solo rescatista con compresiones en el pecho y ventilaciones de rescate en una proporción de 30 a 2. Presionar el pecho del niño se sentía como hacer presión sobre un pescado muerto y temí lo peor. Cuando llegó el momento de realizar las ventilaciones de rescate, apreté su nariz y soplé dentro de su boca dos veces. Sentía como el aire ingresaba y podía ver como su pecho se elevaba, por lo que supe que la vía aérea estaba abierta.

Continué con la RCP por varios minutos hasta que una serie de ventilaciones de rescate provocó la expulsión de vómito de la boca del niño. Desgraciadamente, este no fue un signo de conciencia sino más bien un resultado mecánico del inflado total de los pulmones y el ingreso parcial de aire al estómago del niño. Armando y yo giramos al niño para colocarlo de costado, usé mi dedo para limpiar el vómito de su boca y volvimos a colocarlo sobre su espalda para continuar con la RCP. Continué durante siete u ocho minutos, sin ningún signo de vida. Para ese entonces ya sabíamos que el centro turístico no tenía un AED, por lo que continué con la RCP.

Finalmente, sucedió algo dramático. Después de otra serie de ventilaciones de rescate, el niño vomitó nuevamente. Cuando lo pusimos de costado para que el vómito y la espuma drenaran de su boca, se esforzó por toser y comenzó a respirar con debilidad. Por primera vez durante este episodio, el niño mostró un signo de vida.

En ese momento, la unidad de oxígeno llegó desde la tienda de buceo. Mientras sosteníamos al niño de costado en la posición de recuperación, conecté una máscara con válvula de demanda y un regulador al cilindro y la coloqué sobre la boca del niño. No pude detectar una elevación del pecho, pero sí pude ver condensación que aparecía y luego desaparecía en el interior de la máscara con cada respiración débil y pude oír cómo la válvula se movía suavemente, por lo que supe que estaba recibiendo oxígeno. Observé con optimismo a medida que su color mejoraba.

Ocasionalmente, el niño vomitaba por reflejo y dejaba de respirar, en cuyo momento yo comenzaba a administrar ventilaciones de rescate hasta que su respiración espontánea se reiniciaba. En ese momento ya llevábamos unos 20 minutos de calvario y no había llegado ninguna ambulancia. No obstante, inmediatamente después nos dijeron que había una ambulancia en frente del centro turístico, por lo que cargamos al niño en una camilla improvisada y lo llevamos a la recepción; nos detuvimos una vez en el camino para proporcionar más ventilaciones de rescate cuando una vez más dejó de respirar.

A medida que nos acercábamos al frente del centro turístico, nos desilusionamos al ver que no había ninguna ambulancia. Sin embargo, estaba Fernando, el gerente del centro turístico, en su vehículo deportivo utilitario (SUV, por sus siglas en inglés). Nos dijo que era un antiguo piloto de carreras, que era posible que la ambulancia nunca llegara y que él nos llevaría al hospital. Sin ninguna otra opción, Armando y yo subimos al niño en el asiento trasero del SUV y nos ubicamos junto a él. La madre del niño, que había llegado a la piscina a los pocos minutos y estaba lógicamente desesperanzada, se sentó en el asiento delantero. Con una persona en una moto de cross delante de nosotros que tocaba la bocina para descongestionar el tráfico, nos dirigimos al hospital a toda velocidad.

El viaje de 30 minutos a alta velocidad por las carreteras empinadas y ventosas de Roatán fue como una escena de The Dukes of Hazzard (Los Dukes de Hazzard). A lo largo del camino, el niño, que seguía inconsciente, comenzaba a gritar a todo pulmón y a lanzar golpes incontroladamente y luego de dicho episodio recuperaba una calma relativa. Si bien esto obviamente angustiaba a la madre, en esta situación era un buen signo, ya que significaba que su nivel de capacidad de respuesta estaba mejorando. Sin embargo, esto dificultaba mantener la máscara de oxígeno sobre su cara, por lo que yo alternaba entre el uso de una máscara con válvula de demanda y una máscara de no-reinhalación para hacer ingresar oxígeno a su boca y nariz cuando él no podía hacerlo.

Finalmente llegamos a una pequeña clínica médica y llevamos al niño que aún estaba inconsciente, y que luego supe se llamaba José, a la clínica. Durante los siguientes 30 minutos, su nivel de oxígeno en sangre se elevó de un 85 por ciento a un nivel esencialmente normal de un 96 por ciento; este fue otro buen signo.


Dos días después del incidente Hullverson se reunió con José, el niño cuya
vida había ayudado a salvar.
Con la situación bajo control, Armando y yo nos despedimos de la madre de José, que estaba preocupada pero aliviada. Le di mi dirección de correo electrónico y le pedí que me enviara una foto cuando se graduara de la escuela, porque esperaba que ahora tuviera esa oportunidad.

Mientras Armando, el gerente y yo regresábamos al centro turístico, no podía evitar preguntarme si José había sufrido daño cerebral. ¿Se recuperaría de verdad?

Al día siguiente volvimos al centro turístico para obtener novedades del estado de José y nos dijeron que estaba alerta y hablando y que no tenía signos de daño cerebral. Los médicos habían drenado sus pulmones y le habían administrado antibióticos para la neumonía por aspiración, pero por lo demás estaba bien.

Al día siguiente pasé por el centro turístico para obtener otra actualización y el recepcionista con emoción me dijo que había regresado al hotel y que estaba en el comedor almorzando con su familia.

Tuve la posibilidad de tomarme una foto con José y su madre menos de 48 horas después de que se ahogara; esta es la mejor foto que me he tomado en mi vida. Estoy sumamente agradecido a PFI por exigirme que mantuviera mi certificación de DEMP de DAN y a mi instructor, Mauritius Valente Bell, por brindarme las habilidades necesarias para ayudarme a salvar la vida de este niño.
Mantenga la eficacia de sus habilidades
Obtenga capacitación en primeros auxilios y RCP y actualícela regularmente. La capacitación le da la confianza que necesita para dar un paso al frente e involucrarse y le permite mantener la eficacia cuando la situación no se desarrolla exactamente como se esperaba. Para obtener información sobre los cursos, visite DAN.org/Training.

© Alert Diver — 1er Trimestre 2018