Jardines de la Reina

El inmaculado paraíso de Cuba


Uno de los puntos destacados de un tour de buceo a Jardines de la Reina es la oportunidad de nadar con un cocodrilo en un inmaculado entorno de manglares y pastos marinos.

Nunca había visto que un viaje fuera tan solicitado. Cada año organizamos un par de tours de fotografía a destinos alejados y exóticos en el universo de buceo tropical. Este año planificamos nuestro primer viaje a Cuba (a Jardines de la Reina) y se vendió por completo en sólo dos horas. También he oído que otras personas del negocio de viajes de buceo tuvieron un éxito similar. Aparentemente había una demanda reprimida por viajar a Cuba entre los buzos norteamericanos. Esto me resultó curioso, porque había buceado en Cuba en el pasado y no había quedado demasiado impresionado.
¿Poco impresionado?

En Jardines de la Reina pueden encontrarse vastos campos de corales
cuerno de alce y de cerebro.
"Poco impresionante" no es una expresión que normalmente se utilice para describir el buceo en Cuba, pero el contexto es importante para comprender el punto de referencia de mi experiencia. A mediados de la década de 1980 un popular fabricante de flashes de la época, Subsea, me invitó a mí y a otros fotógrafos submarinos profesionales para dictar un seminario a sus mejores tiendas minoristas de buceo; nuestro destino: Cuba. Viajamos a la Isla de la Juventud y disfrutamos de un buceo relativamente bueno en sus paredes y naufragios. El paisaje era agradable, especialmente las gigantescas esponjas contra los fondos de agua azul, pero quedé impactado con la poca cantidad de peces que estaba viendo. Esto tiene sentido cuando se tiene en cuenta que la Isla de la Juventud es la séptima isla más grande de las Indias Occidentales y tiene una población de 86.000 habitantes. Esa cantidad de personas puede consumir mucho pescado, por lo que no es raro que el esfuerzo pesquero fuera apreciable. Esto fue 30 años atrás y la iniciativa de Cuba para desarrollar áreas marinas protegidas (MPA, por sus siglas en inglés) era incipiente, pero en 2016 aún me encontré preguntándome si Jardines de la Reina estaría diferente.

Jardines de la Reina tiene unas cuantas cosas para ofrecer. Está situada 96 km (60 millas) al sur de la costa central de Cuba cerca del poblado de Júcaro, que se encuentra a un viaje de seis horas en autobús desde La Habana. (No soy experto en ciencias políticas, pero considero que si durante los últimos 50 años no quisieron que sus ciudadanos navegaran en sus embarcaciones 145 km [90 millas] hasta Cayo Hueso probablemente no deberían permitirles tener combustible suficiente para ir a pescar a algún lugar que supone un viaje de ida y vuelta de 193 km [120 millas]). Quizás lo que es más importante, Jardines de la Reina era uno de los puntos de buceo y pesca submarina favoritos de Fidel Castro, y no tenía ningún deseo de que se quedara sin peces. La pesca se desalentaba incluso antes de que el área se convirtiera oficialmente en una reserva marina.

De acuerdo con el grupo EcoWatch, que entrevistó a Castro al respecto en 2014, consideraba que la conservación marina era importante para Cuba. "Castro nos dijo que había pescado y buceado en el extraordinario arrecife (Jardines de la Reina) a lo largo de toda su extensión de 96 km (60 millas). También nos habló acerca de su evolución personal como un ambientalista. Comenzó como un ávido pescador de peces marlín y pescador submarino que masacró muchas especies marinas en el arrecife, suponiendo que los océanos eran infinitos y nunca podrían agotarse; más adelante conoció al conservacionista marino Jacques Cousteau. Esa reunión ayudó a convertir a Castro en un ambientalista comprometido. Se ha comprometido a preservar el 25 por ciento de las aguas de Cuba de la pesca extractiva como reservas marinas, mientras los Estados Unidos quedan atrás, preservando menos del 2 por ciento de nuestras aguas costeras".


Jardines de la Reina es una reserva marina de protección total; sin esa protección no habría poblaciones saludables de meros estriados.

En 1996, Jardines de la Reina se convirtió oficialmente en una reserva marina, una de las más grandes del Caribe. Esto es significativo en muchos aspectos; va mucho más allá del turismo del buceo del que disfrutamos durante una semana el pasado mes de julio. Conforme observó el New York Times en un artículo del 14 de julio de 2015, los Estados Unidos y Cuba son dos países cuyos ecosistemas están estrechamente interconectados y los logros o traspiés ambientales de uno afectan la salud y la productividad del otro".

"Cuando se tienen dos áreas a 145 km (90 millas) de distancia, no sólo es posible sino que es probable que se produzca un desplazamiento de una cantidad considerable de huevos y larvas entre los arrecifes de Cuba y de los Estados Unidos", comentó Jake Kritzer, un experto en océanos y pesquerías del Environmental Defense Fund (Fondo para la Defensa del Medio Ambiente), al New York Times.

Jorge Angulo-Valdés, un científico sénior del Centro de Investigación Marina de la Universidad de La Habana, también observó: "nuestros dos países están conectados por el agua, y allí los peces y otros organismos se mueven con total libertad; no necesitan una visa para ir de aquí allá.

Un estudio realizado por el biólogo marino Fabián Pina Amargós, director del Centro de Investigación de Ecosistemas Costeros (Center for Coastal Ecosystem Research) de Cuba, comprobó que las poblaciones de peces han aumentado un 30 por ciento desde que se estableció la reserva, y las poblaciones de tiburones dentro de la zona protegida son 10 veces mayores que en las aguas fuera de ella.

Ahora que he visitado Jardines de la Reina puedo revisar mi evaluación del buceo en Cuba. Con una impresionante densidad de vida marina e inmaculados arrecifes de coral, el término "impresionado" resulta más apropiado.
El viaje
Viajamos a Cuba como parte de un programa de People to People International. Aunque las relaciones diplomáticas se están distendiendo y los vuelos comerciales desde los Estados Unidos hacia Cuba se reiniciaron el 31 de agosto de 2016, los viajes a Cuba aún están reglamentados. El turismo por placer todavía está prohibido por ley, pero hay 12 categorías de viajes autorizados, lo que incluye actividad periodística, presentaciones públicas o competencias deportivas, reuniones o investigación profesional, proyectos humanitarios y actividades educativas.

Como parte de nuestro programa visitamos la Habana, cosa que valía la pena aunque fuera únicamente para ver a las personas, la arquitectura y los autos de Detroit de 1950 que aún dominan las calles. Al haber crecido en un área donde de niño podía nombrar todos los autos que circulaban por la calle, ya fuera DeSoto, Studebaker, Ford, Plymouth o Chevrolet, la Habana me pareció emocionante. Para la continua fascinación de los turistas estadounidenses de una determinada edad, la ciudad estaba repleta de automóviles de ensueño de una época en la que yo aún ni siquiera había aprendido a conducir. Los "Baby Boomers" (aquellas personas nacidas durante un repunte en las tasas de natalidad tras la Segunda Guerra Mundial) que estaban en nuestro autobús gritaban "Bel Air del 57", "T-Bird del 58", "Buick del 52", "Fairline del 56". Mi hija de 23 años no compartía nuestro entusiasmo por los autos antiguos, pero hasta ella sabía que esta era una situación única en el mundo: el resultado de cinco décadas de bloqueo que forzó a los cubanos a ser ingeniosos y respetuosos de su automóviles. Había mucho que apreciar sobre La Habana; no creo que alguien pueda visitar ese lugar y no quedar impresionado por la cultura, la historia y la exquisita gastronomía.


Parte del encanto de La Habana es la flota de automóviles estadounidenses de la década de 1950, autos que han desafiado el paso del tiempo y sobrevivido a los desafíos del bloqueo.


Jardines de la Reina se compone de un grupo de 250 islas de corales y manglares a 96,6 kilómetros (60 millas) de la costa, por lo que teniendo en cuenta nuestro tiempo de viaje desde La Habana y el viaje en barco hasta los puntos de buceo, el primer día estaría completamente dedicado a viajar. Una vez que llegamos a nuestra embarcación de vida a bordo rápidamente nos aventuramos hacia el mar, mientras disfrutábamos del almuerzo y lo que se convertiría en nuestra pasión colectiva de la semana: mojitos (brebajes con ron blanco, jugo de lima, azúcar, soda y menta machacada). Estábamos felices de poder disfrutar de uno o tres tragos, ya que no bucearíamos ese día.
Jardines de la Reina

Un pez ángel reina nada entre las torres de coral en forma de pilar.
Los buceos de verificación a menudo se llevan a cabo en algún arrecife espantoso donde nada puede ser dañado por el golpe de una aleta errante o un control deficiente de la flotabilidad. Con eso en mente, quedé gratamente sorprendido al ver enormes e inmaculados corales en forma de pilar salpicados en el lecho marino de Boca de Anclitas. Un amigable pez ángel reina nadaba a toda velocidad entre las torres de esta gigante colonia de coral, lo que me ofreció una gran oportunidad para tomar fotografías con mi hija de modelo. Una pareja de meros estriados se daban empujoncitos cada vez más cerca de la cubierta tipo domo de mi caja estanca. No estaba seguro de si se estaban mirando en el reflejo o si me habían elegido como un posible comedero de peces. Poco tiempo después de nuestra primera gran zancada quedó claro que estos peces no asociaban a los buzos con los arpones. Ningún mero estriado o negro podría sobrevivir hasta alcanzar ese tamaño en estas aguas sin protección.
Los tiburones de Jardines de la Reina
Disfrutamos de muchos buceos con tiburones de arrecife del Caribe. Yo esperaba verlos; parte de mi investigación para este viaje fue observar un episodio de 60 Minutes sobre Jardines de la Reina con Anderson Cooper. Había sido transmitido cinco años atrás pero aún era muy informativo y estaba bien hecho. Las poblaciones significativas de tiburones eran un gran tema de conversación del programa, donde se afirmaba que las poblaciones de tiburones saludables estaban directamente correlacionadas con los arrecifes saludables. (Véase youtu.be/K2nMUnK7S-A.)

No teníamos una enorme cantidad de tiburones a nuestro alrededor como en ese video. Tal vez veíamos cuatro o cinco durante un buceo, y en ocasiones se acercaban lo suficiente como para tomar una buena foto. La tripulación advirtió lo emocionados que estábamos todos cuando había una foto de un tiburón en los repasos de imágenes de la noche, y eventualmente el director de crucero nos pidió nuestra opinión acerca de colocar una caja de cebo en el agua. Nos aseguró que sería algo muy moderado, una especie de buceo "aromatizado" en lugar de un buceo "con cebo". Los divemasters no utilizarían cota de malla ni alimentarían propiamente a los tiburones. ¿Teníamos algún problema con esto? Les aseguramos que nos haría sumamente felices.

La caja de cebo hizo un gran cambio y nos permitió tener encuentros cercanos con tiburones de arrecife del Caribe. Ellos nadaban en círculos alrededor de la caja continuamente y los buzos que no tenían interés en fotografiar tiburones continuaron con un buceo relajado en un maravilloso arrecife de coral. Los buzos que si estaban interesados en la aproximación de los tiburones podrían tener muchos encuentros cercanos durante estos buceos. Fuimos recompensados sistemáticamente con bellísimos retratos del paisaje con tiburones y el arrecife de coral de fondo. Considerándolo todo, la interacción con estos tiburones en el arrecife fue muy tranquila.


Un tiburón sedoso arrebata un trozo de cebo lanzado desde una embarcación.


No usamos la caja de cebo en cada uno de los buceos. El inicio del viaje fue tan productivo que tendimos a concentrarnos en otros sujetos más adelante en la semana. Pero los tiburones estuvieron presentes en casi todos los buceos. La mayoría eran tiburones de arrecife del Caribe (Carcharhinus perezii), pero un par de buceos específicamente incluyeron tiburones sedosos (Carcharhinus falciformis).

Mientras que los C. perezii son tiburones de arrecife, los C. falciformis son habitantes del mar abierto. De acuerdo con sharksider.com: "[los tiburones sedosos] tienen un sentido del oído sumamente fuerte. Esta es una gran ventaja para localizar a sus presas, que constan mayormente de peces óseos (especialmente atún), pulpos y calamares. Se zambullen juntos en grandes grupos de peces y los atacan a gran velocidad con la boca bien abierta.

Para encontrar a los tiburones sedosos navegamos hacia el oeste y buceamos a lo largo de unos cañones de coral profundos a 18 a 24 metros (60 a 80 pies). La caja de cebo fue lanzada a unos 3 metros (10 pies) debajo del barco. Realizamos nuestro buceo y cuando volvimos a ascender a aproximadamente 9 metros (30 pies) vimos que los tiburones sedosos habían venido a jugar. Probablemente había 12 ó 14 tiburones grandes desplazándose a toda velocidad, pero siempre de una manera bastante sumisa y cauta. Su entusiasmo aumentó cuando pequeños trozos de cebo fueron lanzados al agua, mientras competían para reclamar su parte. Pero nunca hubo demasiado frenesí, y no recuerdo ningún golpe ni encuentro cercano que resultara incómodo. Cualquier persona que prefiriera tener un encuentro más pasivo podía quedarse a unos metros de la caja de cebo. La combinación de agua sumamente cristalina y la abundancia de tiburones hizo de este el punto de buceo más productivo en lo que se refiere a tiburones sedosos.
Los cocodrilos de la Reina
Desde que llegué a casa y publiqué algunas de mis fotos de cocodrilos en los medios sociales, he recibido varias consultas acerca de cuándo haremos nuestro próximo "viaje de cocodrilos", como si esa fuera la razón de nuestra visita a Cuba. Esto me resulta algo cómico, porque la típica expedición de buceo a Cuba no supone demasiado tiempo con estos cocodrilos. Pero la alta probabilidad de que se produzca un encuentro, especialmente para alguien que nunca ha visto un cocodrilo de cerca en agua cristalina, significa que ese día, y esa hora, se convertirá en un viaje de cocodrilos.

Hay un área en los manglares donde a lo largo de muchos años los operadores de buceo han desarrollado una relación con algunos cocodrilos americanos (Crocodylus acutus) residentes. Estos cocodrilos, que son menos agresivos que los infames cocodrilos australianos y del Nilo, normalmente son tímidos, pero no en Jardines de la Reina. Una vez que nos acercamos al lugar los guías gritan el nombre de un cocodrilo conocido; "¡Niño, Niño!". Si es el momento del día adecuado y si tiene ganas, con frecuencia nada hasta el barco. Casi todas las fotos de cocodrilos que se han visto últimamente en competencias de fotografía y revistas de buceo son de Niño. Se esfuerza mucho por un poco de pollo crudo que le dan como recompensa, pero la popularidad de estas fotos no es sólo porque el animal es tan carismático, también se debe al extraordinario fondo. Este es un ambiente absolutamente mágico de agua cristalina (con la marea alta), con abundantes pastos marinos debajo y un bosque de mangles arriba. Si tiene una toma dividida con un cocodrilo en su lista de objetivos, es posible que no haya un mejor lugar en el planeta para obtener una.
Los arrecifes de coral
Las dos lanchas de buceo de nuestra embarcación de vida a bordo navegaban hasta los arrecifes cercanos, pero nunca al mismo para evitar una aglomeración de personas. En Five Seas fuimos recompensados con un excelente encuentro con tarpones. Si bien son relativamente raros en otras partes del Caribe, encontramos tarpones residentes en muchos de estos lugares. No eran agregaciones enormes, pero sí era común ver grupos de cuatro a ocho, generalmente debajo de salientes. Eran bastante tolerantes cuando nos acercábamos, y los coloridos fondos de esponjas y corales ofrecían un marcado contraste con su brillo plateado.

El buceo

Los bancos de peces roncadores y pargos son una vista común en los
arrecifes superficiales.
era constantemente excelente y muchos lugares tenían características en común. Habitualmente nos sujetábamos a una boya de amarre y nos lanzábamos a una meseta superficial a unos 4,5 a 6 metros (15 a 20 pies). Luego había una ladera, muy a menudo hacia una pequeña pared que descendía hasta los 18 a 24 metros (60 a 80 pies). Con frecuencia había salientes y socavaduras que estaban vivamente decoradas con esponjas. Este fue mi lugar preferido para disfrutar de la presencia de tiburones nodriza y tarpones. En algunos lugares, como Octopus Cave, se podía ver una combinación de bancos gigantes de peces roncadores, peces cerdo y pargos amarillos.

A menudo también nos encontramos con grandes meros negros y bastantes meros estriados. Esto pudo haber sido sólo buena suerte, pero creo que estas criaturas han sido alimentadas a lo largo de los años, lo que las condicionó clásicamente a asociar el sonido de una embarcación con comida. Son residentes de ese arrecife y eternamente optimistas. Aunque nuestra tripulación no los alimentó, fueron muy amables.
Meros guasa

Un mero negro abre bien la boca; esta es su manera de presentarse a un
lábrido limpiador para que le quite los parásitos.
Debo señalar que no vimos a ningún mero guasa, que aparentemente son considerados un punto destacado constante del buceo en Jardines de la Reina. Sin embargo, no me sorprendió demasiado. Esto fue alrededor de la misma época del año en la que los vemos alejándose de los arrecifes de los Cayos de la Florida y también el momento del año en el que son observados en agregaciones cerca de los arrecifes profundos y naufragios de Júpiter, Florida. Con una temporada de desove de julio a septiembre, el mero guasa cuenta con al menos 10 agregaciones de desove en Cuba. Los archipiélagos de los Jardines de la Reina y de los Canarreos fueron mencionados como posibles lugares de reclutamiento y criaderos. Sin embargo, el mayor interés de conservación son los pescadores cuyo objetivo es el mero guasa durante su temporada de desove, que es el momento donde son más vulnerables y más importantes para la perpetuación de su especie.

Durante esta semana de buceo verdaderamente inspiradora hubo muchos otros momentos memorables. Me resulta sumamente difícil mencionar arrecifes específicos ya que fueron todos muy buenos. Podría decir "en este una tortuga amistosa nadó conmigo a lo largo de 183 metros (200 yardas), un tiburón de arrecife del Caribe pasó junto a mi hombro y un banco de peces cerdo posó en perfecta simetría". Pero, sinceramente, ese podría haber sido el caso en casi todos los buceos. Nos acostumbramos a la extraordinaria vida marina del Caribe, pero lo que más me sorprendió fue la densidad de la cobertura de coral.


Una tortuga carey nada junto a una diminuta pared.


Si quiere regresar al pasado, le recomiendo que visite Cuba. Comencé a bucear en Cayo Largo en 1978, pero en la mayoría de los arrecifes donde buceamos en Jardines de la Reina en 2016, la cobertura de bloques de coral, corales de abanico y gorgonias era aún mayor de lo que habíamos visto en ese entonces en Cayo Largo.

Nunca fuimos al extremo norte ni al sur a lo largo de Jardines de la Reina, que tiene una longitud de 121 km (75 millas). Supongo que esto fue porque el operador conoce bien los arrecifes. Si bien en la actualidad embarcaciones de vida a bordo de mayor tamaño navegan las aguas, durante muchos años la única manera en la que los buzos podían experimentar Jardines de la Reina era por medio de un hotel flotante con pequeñas lanchas de buceo que se desplazaban para explorar sólo hasta donde podían llegar antes de tener que regresar para el almuerzo o la cena. Los operadores descubrieron los mejores, los cultivaron (para lo que se hicieron amigos de tiburones y meros) y siguieron regresando. Esto está bien, porque los corales siguen siendo excelentes y no muestran signos evidentes de impacto por parte de los buzos. Todo era nuevo para nosotros. Pero debe haber un sinnúmero de puntos de buceo que aún no han sido descubiertos. Ese es motivo suficiente para reservar un viaje de regreso al "Caribe que el tiempo olvidó". Si bien es excelente como está en la actualidad, estoy seguro de que seguirá evolucionando como destino de buceo.
Cómo bucear en este lugar
No existen demasiadas variables en los viajes de buceo a Jardines de la Reina en Cuba. Sólo pueden hacerse con un par de organizaciones sin fines de lucro reconocidas y con una licencia otorgada por el gobierno cubano. El viaje será cuidadosamente coreografiado para optimizar su diversión pero también para minimizar la cantidad de turistas estadounidenses que vagan frenéticamente por todo el territorio. Todo eso puede cambiar con el surgimiento de arribos comerciales por aire y cruceros en la Bahía de la Habana, pero por ahora está felizmente restringido. Será recibido en el aeropuerto y estará acompañado por guías tanto en la superficie como bajo el agua en cada una de las etapas del viaje. La atención me resultó útil en lugar de molesta, y los cubanos eran tan amigables y simpáticos que era muy divertido pasar tiempo con ellos.





Requisitos de ingreso: los visitantes deben tener el pasaporte vigente, una visa (que los operadores turísticos a menudo pueden obtener para los turistas), fondos suficientes para mantenerse, un boleto de avión de regreso, prueba de un seguro médico de viaje y una carta de verificación de la agencia organizadora del viaje a Cuba. Es posible que se le solicite presentar la carta al salir, aunque no fue nuestro caso.

Moneda y tarjetas de crédito: en Cuba no podrá utilizar sus tarjetas de crédito. La mayoría de los gastos deben pagarse por adelantado, pero necesitará dinero en efectivo para imprevistos y propinas. Lleve sólo billetes nuevos sin desgaste ni daños. Yo intenté comprar un cigarro Cohiba con un billete roto de 50 dólares estadounidenses y fue rechazado.

Temperatura del agua y condiciones del mar: Jardines de la Reina está protegido de la mayoría de los vientos dominantes. A menos que haya una tormenta tropical o un huracán, el mar tiende a estar tranquilo. La variabilidad estacional está en la claridad del agua. En el invierno boreal, cuando la temperatura del agua desciende a 25°C (78°F), la visibilidad supera los 30 metros (100 pies). Cuando estuvimos allí en julio, la temperatura del agua oscilaba entre los 29 y los 30°C (84 y 86°F) y la visibilidad era de 15 a 27 metros (50 a 90 pies).

Corrientes: algunos lugares tienen corrientes, incluso pasos entre las islas donde los canales aceleran el flujo de la marea. También hay lugares donde no hay corrientes. Durante nuestra semana de buceo no hubo ninguna corriente. Estos profesionales del buceo son muy hábiles para brindar oportunidades de buceo seguras y la mayoría de ellos han sido guías en el lugar por muchos años. Si bien estos puntos de buceo son nuevos para los estadounidenses, los canadienses y europeos han estado comiendo de nuestro fruto prohibido durante décadas.
Explore más
Vea más de Cuba y Jardines de la Reina en la galería de fotos complementaria en línea de Stephen Frink y los videos de Alexa Frink y el cineasta Rafa Herrero Massieu.





© Alert Diver — 4to Trimestre 2016