La buena fortuna de Isla San Miguel




La niebla es una vista común en Isla San Miguel cuando el océano está tranquilo.


Nunca olvidaré mi primera visita a Isla San Miguel. Anclamos en un pináculo en un mar calmo bajo un cielo soleado. El capitán miraba fijamente a cada buzo mientras hablaba sobre nuestra buena suerte de estar en este punto remoto en un día tan impresionante y nos advirtió que las condiciones podían empeorar en cualquier momento. Recuerdo el agua azul cristalina y un suntuoso arrecife con invertebrados, del tipo que nunca antes había encontrado en California. También recuerdo la aparición repentina de una corriente intensa que no nos permitió regresar a la línea de anclaje y la profunda gratitud que sentí por la boya de superficie de 2 metros (7 pies) que tenía conmigo. Sentimientos de alegría, respeto y un poco de alivio invadieron la embarcación mientras avanzábamos hacia tierra firme. A menudo recuerdo ese día, especialmente cuando me encuentro en un barco con la esperanza de bucear en San Miguel. Pienso en ella con nostalgia porque después de esa visita, a pesar de los numerosos intentos de regresar, demoré siete años en volver a bucear allí.

Isla San Miguel es un lugar complicado. Es un lugar de difícil acceso y también es difícil permanecer y bucear allí. La isla, que es la más septentrional y occidental de las islas del Canal de California, está tan cerca de Punta Concepción (42 km [26 millas]) que es constantemente azotada por tormentas del noroeste. La diminuta isla ofrece muy poca protección; con una superficie de 36 km2 (14 millas cuadradas) y una altura máxima de sólo 253 metros (831 pies), el oleaje y las ráfagas envuelven enérgicamente su perímetro rocoso y sin árboles. Los bancos de niebla y bruma son tan comunes que su ausencia habitualmente indica la presencia de viento, y la inminente partida de la embarcación. Las aguas oceánicas de la isla, que están bañadas por la fría corriente de California, normalmente tienen unos grados menos que aquellas que se encuentran en el resto del Parque Nacional Islas del Canal (Channel Islands National Park). Pero como debe suponer, el aislamiento y las aguas frías son la gran atracción: esta mágica combinación respalda una gran abundancia de vida marina del norte y del sur que es única en California.


Un bacalao grande protege su territorio en Wykoff Ledge.
San Miguel era la razón por la que acarreábamos montañas de equipo de buceo y fotográfico por un muelle en medio de la noche. El pronóstico del clima no era el mejor y San Miguel no es un buen lugar para visitar sólo para decir que uno estuvo allí. Pero las miradas fijas y el silencio de nuestros compañeros revelaban que estábamos entre buzos que pensaban como nosotros. El capitán y la tripulación no hicieron ninguna promesa mientras partíamos del puerto y el ambiente era pesimista. Pero cuando los pasajeros comenzaron a agitarse unas horas más tarde, el océano estaba tranquilo. Poco después estábamos colocándonos el equipo para bucear en uno de los puntos más hermosos de San Miguel.

Wyckoff Ledge es un nombre simple para la elaborada red de paredes serpenteantes y rocas que conforman uno de los puntos de buceo característicos de San Miguel. Descendimos hacia una saliente a 18 metros (60 pies) y me recibió la explosión de color inicial (agua verde esmeralda, anémonas de color rosa y naranja y un banco de peces roca azules) de manera tan impactante como la temperatura, que era de tan sólo 9°C (49°F). Nos abrimos camino entre el exuberante kelp, mientras fotografiábamos cabezones y nos acobardábamos con un bacalao tan grande que mi compañero quedó completamente sorprendido con su tamaño. Nuevamente a bordo, emocionados con nuestras imágenes de gran angular, parecía que los fanáticos de la fotografía macro habían ganado la lotería de vida marina. Apenas nos habíamos quitado nuestros tanques cuando comenzaron a mostrarnos imágenes de extraños nudibranquios, un pez decorado (Chirolophis decoratus) y una diminuta anguila lobo joven de color violeta intenso.


Un tubícula chusco observa desde una grieta en un arrecife.
Poco tiempo después anclamos en Abalone Alley, un arrecife rocoso con forma de loma situado a una profundidad de 10 metros (65 pies). Mientras descendía, una mancha de color rojo brillante en la arena llamó mi atención. Me acerqué nadando para inspeccionarla y en efecto la mancha era un nudibranquio Dendronotus iris en busca de su próxima comida. Estos depredadores voraces de color intenso pueden crecer hasta alcanzar una longitud de 30 cm (1 pie) y su comida preferida es la anémona tubo. Vi a varias anémonas cerca de allí y merodeé por el lugar el tiempo suficiente como para ver al nudibranquio avanzar sigilosamente hacia una, tomar impulso y luego enterrar su cabeza alegremente en los tentáculos de la anémona. Pude tomar algunas fotos de la matanza antes de abrirme camino hacia el arrecife. Como el nombre del punto lo indica, las rocas están cubiertas de espectaculares cantidades de grandes abulones rojos, a veces en grupos de dos y tres alrededor de una comida sustanciosa de kelp.

Terminamos el día de buceo cerca de allí en Judith Rock Pinnacle, una estructura cubierta de kelp gigante en forma de aguja que cae en picada de 15 a 61 metros (50 a 200 pies). Con el sol poniéndose, decidimos fotografiar a pequeños sujetos allí y fuimos recompensados con una increíble densidad de nudibranquios. Pude ver 15 especies diferentes de los coloridos invertebrados antes de que mi buceo llegara a su fin.

A la mañana siguiente el océano parecía estar calmo, lo suficientemente tranquilo como para aventurarnos al frente de la isla y visitar los puntos más expuestos en las islas del Canal. Una hilera de impresionantes montes submarinos se elevaban por encima de la superficie a lo largo de este lado de San Miguel. Mientras mirábamos cómo las olas golpeaban sobre ellos, recordamos que incluso cuando el océano está tranquilo allí, hay un estándar de oleaje inevitable.


Peces roca azules se arremolinan en el bosque de kelp en Wykoff Ledge.
Navegamos hacia el este y anclamos en Woodrow Pinnacle. Nos colocamos el equipo y descendimos reverentemente a 21 metros (70 pies) para explorar la parte superior de una roca más o menos triangular que estaba tan cubierta de esponjas y coloridas anémonas que no se podía ver su superficie. Los laterales se precipitaban pronunciadamente hacia las oscuras aguas repletas de plancton a 60 metros (200 pies). Por encima de los 30 metros (100 pies) las olas eran tan intensas que había sólo unos pocos cangrejos decoradores colgando de la estructura, pero el movimiento disminuyó a profundidades mayores, donde bacalaos y peces roca se balanceaban suavemente sobre el arrecife. A medida que nos acercábamos al final de nuestra exploración, las condiciones cambiaron de forma abrupta: una ola de agua fría llena de mugre se desplazó sobre nosotros, lo que redujo la visibilidad de 15 metros (50 pies) a menos de 3 metros (10 pies) e intensificó la leve corriente a tal punto que tironeaba nuestros reguladores. Encontramos la cadena del ancla y ascendimos sin ningún incidente, pero esto nos recordó inequívocamente los caprichos de San Miguel.

Lover's Cove hubiera ofrecido un apacible descanso de no haber sido por el ruido y el hedor que emanaban de un coro de leones marinos, lobos marinos, elefantes marinos y focas que aullaban en una apestosa extensión de arena cerca de allí. Al menos la brisa arrastraba la fragancia lejos de la embarcación. El agua estaba calma y todo nuestro buceo transcurrió a 14 metros (45 pies). Una foca gorda nos seguía a distancia, aterrorizando a los peces roca azules y observándonos cómo inspeccionábamos el laberinto de rocas de poca altura habitadas por un amotinamiento de anémonas, abulones y estrellas chicas.


Una tímida foca juega a las escondidas entre las rocas en Lover’s Cove.
Con el pronóstico de un aumento considerable del oleaje y el viento, el capitán anunció que nuestro siguiente buceo sería el último en San Miguel. Todos nos quejamos, refunfuñamos y luego iniciamos un acalorado debate sobre el lugar del último buceo. Llegamos a un acuerdo cuando alguien propuso Rain Barrel, un arrecife adyacente y similar a Wyckoff Ledge. Al recordar al pez decorado, me coloqué el equipo con emoción y me zambullí en cuanto las puertas se abrieron. Busqué en cada roca de manera diligente con la esperanza de fotografiar al vistoso habitante del norte, pero no tuve suerte. Afortunadamente, todas las demás especies macro coloridas que podía desear estaban presentes y contabilizadas. Nudibranquios, tubícolas chuscos y un cabezón bebé de color rojo brillante hicieron que el buceo transcurriera rápidamente.

Poco después estábamos de regreso en el barco. El ubicuo banco de niebla había desaparecido; una brisa fresca había tomado su lugar. Sin duda era hora de dirigirnos a una isla más protegida. Mientras sujetaba el equipo recordé mi descanso de siete años y no pude evitar preguntarme tristemente cuánto tiempo pasaría antes de que volviera a ver este lugar otra vez. Pero sabía que preocuparme era inútil. Deberé confiar en la casualidad y esperar que mi buena fortuna apresure mi regreso. De eso se trata San Miguel.
Cómo bucear en este lugar
Cómo llegar: Isla San Miguel es la isla más remota del Parque Nacional Islas del Canal y el Santuario Nacional Marino de las Islas del Canal (Channel Islands National Marine Sanctuary). A menudo se puede acceder al lugar durante viajes de varios días a múltiples islas, incluso Anacapa, Santa Cruz y/o Santa Rosa. La mayoría de los barcos chárter parten desde Santa Bárbara o Ventura, California. Los barcos generalmente inician el abordaje y zarpan durante la noche para realizar el cruce de seis horas (o más). Incluso cuando San Miguel es el destino establecido, el viento y el oleaje normalmente requieren un desvío a un lugar más tranquilo.





Condiciones: la temperatura del agua oscila entre los 9°C y los 18°C (48°F y 65°F), dependiendo de la época del año. El uso de un traje de neopreno completo de 7 mm con capucha, botas y guantes es indispensable todo el año y un traje seco es una mejor opción en el invierno y la primavera boreal. La visibilidad varía de 4,6 metros (15 pies) a más de 21 metros (70 pies), con la mejor visibilidad y el mejor clima a fines del verano y el otoño boreal. Debido a la ubicación remota de San Miguel y la posibilidad de que haya condiciones que cambien rápidamente, un fuerte oleaje y una corriente extrema, la mayoría de los lugares son considerados de un nivel intermedio a avanzado. Las exposiciones informativas antes de un buceo son una parte importante de la planificación del buceo en San Miguel y se recomienda encarecidamente utilizar dispositivos de señalización de superficie.

Aventura en la superficie: hay una colonia de pinnípedos en el lado sudoeste de la isla que puede verse desde la embarcación cuando el océano está tranquilo, aunque las embarcaciones no deben acercarse demasiado (la distancia varía según la estación). Podrá recorrer los caminos de San Miguel cuando haya un miembro del personal del Servicio del Parque Nacional en la isla, aunque se requieren permisos para ir hacia la costa.

Isla San Miguel es parte del santuario nacional marino y hay varias áreas marinas protegidas alrededor de la isla, por lo que muchos puntos tienen normas en relación con la recolección y la extracción de recursos. Para obtener información detallada acerca de la reserva marina y las áreas marinas protegidas, visite .
Explore más
Vea más de todo lo que Isla San Miguel tiene para ofrecer en la galería de fotos complementaria en línea de Andy y Allison Sallmon.

© Alert Diver — 3er Trimestre 2017