Incertidumbre después del buceo

Informes de casos y recomendaciones


Por ejemplo, subir una escalera con el pesado equipo colocado puede causar dolor, molestias e incluso entumecimiento o cosquilleo que pueden confundirse con una EDC.


Un hombre de 53 años de edad practicaba buceo en un centro turístico en el Pacífico Sur. Realizaba aproximadamente cuatro buceos al día; utilizaba aire en todos sus buceos y todos ellos estaban dentro de los límites de no descompresión de su computadora. Durante la noche del tercer día, aproximadamente tres horas después de su último buceo y media hora después de la cena, comenzó a experimentar un dolor abdominal intenso. El dolor se extendió a la espalda, justo debajo del omóplato derecho. Vomitó varias veces, se sentía débil y necesitaba ayuda para caminar. Preocupados por la posibilidad de que tuviera una enfermedad por descompresión (EDC) grave, sus amigos llamaron a un taxi y se trasladaron con él hasta el hospital local.

Algunas cosas sobre los síntomas y el historial reciente de este buzo sugerían la presencia de una EDC y la mayoría de los médicos lo hubieran incluido en su lista de diagnósticos diferenciales. El médico que lo evaluó en este caso lo consideró, pero él sabía que primero debía eliminar otras causas posibles. Una vez que se descartó la posibilidad de que se tratara de una emergencia cardiovascular, los análisis de sangre y las imágenes por ultrasonido del abdomen del buzo revelaron la presencia de cálculos en la vesícula que estaban causando una inflamación aguda. El buzo se sometió a una cirugía laparoscópica y re recuperó con éxito.
Síntomas de la EDC
Por lo general, los libros y artículos sobre la EDC incluyen una extensa lista de signos y síntomas. Es importante recordar que ninguno de los signos y síntomas de esas listas es exclusivo de esta enfermedad. A continuación figuran ejemplos de algunos de los síntomas más comunes de la EDC:
  • Dolor de cabeza
  • Mareos o vértigo
  • Náuseas
  • Dolores articulares o musculares
  • Fatiga, letargo o debilidad generalizada

Como puede ver, estos síntomas pueden aplicarse a una amplia variedad de condiciones médicas, no sólo la EDC. Esto puede hacer del diagnóstico de la EDC un gran desafío.
Medicamentos
Una mujer de 48 años de edad realizó un buceo con Nitrox al 32 por ciento a 29 metros (95 pies) de profundidad durante 25 minutos. Aproximadamente 10 horas después de salir a la superficie comenzó a experimentar un dolor muscular generalizado pero intenso. No podía encontrar una posición en la que se sintiera cómoda y nada parecía aliviarla. Se comunicó con los servicios médicos de emergencia (SME) que la trasladaron al hospital local. Mientras conversaban sobre su historial médico, el médico descubrió que tres semanas atrás la mujer había comenzado a tomar un medicamento con estatinas para reducir su nivel de colesterol. El dolor muscular es un efecto secundario poco común de las estatinas y los resultados de los análisis de sangre sugerían que el dolor probablemente se debía al medicamento. No obstante, el médico experto en medicina hiperbárica que la atendió no quería descartar la posibilidad de una EDC y le indicó a la buceadora un tratamiento en la cámara de la tabla 6 de la Marina de los Estados Unidos de América (USN TT6). El tratamiento en cámara hiperbárica no tuvo efecto alguno sobre sus síntomas, lo que apoyó la hipótesis de que el dolor muscular probablemente había sido causado por el medicamento.




Cuando comience a tomar un medicamento, ya sea de venta libre como con receta, asegúrese de conocer los efectos secundarios posibles. Conforme se demostró en este caso, los efectos secundarios de algunos medicamentos pueden ser similares a los síntomas de la EDC. Los medicamentos también pueden afectar su capacidad para desenvolverse con normalidad, independientemente de si se encuentra en tierra o bajo el agua. Los medicamentos comunes para el mareo, por ejemplo, incluyen advertencias que indican que pueden causar somnolencia. Los médicos con capacitación en medicina de buceo normalmente recomiendan esperar al menos 30 días después de comenzar a tomar un nuevo medicamento de venta bajo receta antes de practicar buceo. De modo similar, los buzos siempre deben probar los medicamentos de venta libre con suficiente anticipación para saber de qué manera los medicamentos los afectarán. Además de limitar el riesgo de sentirse desorientado o de experimentar efectos secundarios peligrosos a profundidad, esta recomendación también ayuda a reducir el riesgo de confundir los efectos secundarios del medicamento con una EDC.
Síntomas musculoesqueléticos
Diagnosticar una EDC puede ser un verdadero desafío: es una condición relativamente rara, no hay exámenes de laboratorio que la confirmen ni la descarten y comparte signos y síntomas con muchas otras afecciones y lesiones. Los buzos que tienen problemas musculoesqueléticos preexistentes como problemas en la médula espinal, artritis o efectos residuales de traumatismos anteriores pueden ser particularmente susceptibles a una incertidumbre en el diagnóstico.

La fatiga después de bucear no es poco común, pero un cansancio
considerable puede ser un signo de una EDC.
Las actividades y los esfuerzos físicos que se relacionan con el buceo y los viajes (por ejemplo, cargar equipo pesado, soportar establecimientos de hospedaje o viajes incómodos, nadar contra corrientes o realizar viajes en barco en mares agitados) pueden empeorar condiciones existentes. Las tensiones, los esguinces y las lesiones por un uso excesivo que se producen en ausencia de la práctica de buceo son relativamente fáciles de diagnosticar. Pera cuando el buceo está implicado, es posible que un médico decida razonablemente realizar un costoso y prolongado tratamiento en cámara hiperbárica para mayor seguridad.

Los problemas musculoesqueléticos, ya sean preexistentes o no, pueden manifestarse como dolor, entumecimiento, pérdida de la fuerza o reducción de la movilidad, todos ellos posibles síntomas de una EDC. La clave para conocer la verdadera causa de dichos síntomas es realizar un estudio exhaustivo del historial médico del buzo y las circunstancias relacionadas con las dolencias.

El departamento médico de DAN a menudo recibe llamadas de buzos que han viajado a destinos tropicales y subtropicales y que experimentan un dolor de cabeza intenso, múltiples dolores articulares o musculares, dolor abdominal, náuseas y malestar general, con frecuencia después de varios días de buceo. Sin información adicional sería sencillo llegar a la conclusión de que estos síntomas son el resultado de una EDC. No obstante, una mayor investigación a menudo revela la presencia de fiebre y diarrea. Esto sugiere la existencia de una enfermedad tropical en lugar de una EDC. Cuando los informes incluyen fiebre pero sin vómitos ni diarrea, esto sugiere la existencia de algún virus tropical, como dengue u otro. Es posible que las personas que presentan estos síntomas necesiten atención médica de inmediato pero sin necesidad de ser evacuadas a un centro de recompresión.
Diagnóstico por exclusión
El diagnóstico de una EDC generalmente es un proceso de descarte de otras causas. Es imprescindible que no descartemos la posibilidad de lesiones o enfermedades que no estén relacionadas con el buceo simplemente porque una persona haya estado buceando. Sin embargo, esto no indica que debamos descartar el riesgo de EDC: cuando una persona ha estado practicando buceo, es absolutamente necesario que el médico considere la EDC en su diagnóstico diferencial.

Un buzo de 46 años de edad que disfrutaba de un viaje de buceo de una semana en una embarcación de vida a bordo realizaba cuatro o cinco buceos por día. Todos los buceos estuvieron dentro de los límites de no descompresión del buceo deportivo. Su buceo más profundo fue a 35 metros (115 pies), que fue su primer buceo durante el tercer día. A la mañana siguiente se quejó de una molestia en el hombro derecho. Cinco años antes se había sometido a una cirugía en ese hombro para reparar un desgarro en el manguito rotador. Desde la cirugía, que había tenido lugar cinco años atrás, había realizado más de 80 buceos sin tener ningún tipo de problema, pero no era extraño para él experimentar una molestia en ese hombro al hacer esfuerzos o ciertas actividades. Por lo general, podía encontrar una posición en la que se sintiera cómodo, aplicar hielo y tomar ibuprofeno para aliviar la molestia, pero en esta oportunidad los síntomas eran algo diferentes y no los pudo mitigar con facilidad.

Los compañeros del buzo creían que sus síntomas se debían a su historial médico porque todos habían buceado con el mismo perfil sin experimentar problemas. Cuando el buzo finalmente informó sus síntomas a la tripulación de la embarcación, le administraron oxígeno. Sobre la base del hecho de que los síntomas eran diferentes a los que el hombre experimentaba habitualmente, el capitán desvió el barco en dirección a una isla que tenía una clínica que ofrecía tratamiento para buzos.

Después de respirar oxígeno durante aproximadamente 30 minutos, el buzo informó una cierta mejoría pero no demasiada. El barco llegó a la isla 30 minutos más tarde y el buzo fue trasladado a la clínica. El médico de turno lo evaluó y descubrió que su brazo derecho (el dominante) estaba considerablemente más débil que el izquierdo. Le diagnosticó una EDC y le indicó un tratamiento de la tabla 6 de la Marina de los Estados Unidos de América (USN TT6), lo que proporcionó una mejoría apreciable. Como los síntomas no desaparecieron por completo, el médico al día siguiente volvió a someterlo a un tratamiento pero esta vez de la tabla 5 de la Marina de los Estados Unidos de América (USN TT5), un tratamiento más corto, que eliminó los síntomas completamente.

Hay polémica sobre la posibilidad de que exista un mayor riesgo de EDC en el lugar de una lesión preexistente. Existe muy poca información científica acerca de dicha cuestión. Pero independientemente de la controversia, sabemos que cuando las personas con problemas musculoesqueléticos existentes deciden bucear, se puede producir una confusión en el diagnóstico. Si usted o su compañero de buceo tiene ese tipo de problemas, es fundamental que ambos conozcan el estado habitual del otro. Antes de bucear, conversen sobre cualquier dolor, restricción de movimiento, debilidad u otra información existente que establezca un punto de referencia claro. La comunicación de información acerca del estado normal de un buzo puede resultar sumamente valiosa. Cualquier variación de los síntomas con respecto a alguna experiencia anterior deberá someterse a una evaluación pero no constituye un diagnóstico definitivo por sí solo. Los buzos que experimenten este tipo de problemas deben someterse a un examen neuromuscular detallado realizado por un médico. Después de un buceo no es el momento apropiado para descubrir una deficiencia que pudo o no estar presente con anterioridad.
La mañana siguiente
Un grupo de amigos de un poco más de 30 años de edad disfrutaba de unas vacaciones de buceo en una isla del Caribe. Durante el primer día realizaron cuatro buceos; su primer buceo fue a 26 metros (85 pies) y los tres siguientes a 18 metros (60 pies) o menos. Esperaron al menos una hora entre cada buceo, utilizaron aire y todos los tiempos de fondo estuvieron dentro de los límites de no descompresión de sus computadoras de buceo. Todos los buceos se desarrollaron sin complicaciones.

Esa noche, el grupo salió a cenar y a tomar un trago. A la mañana siguiente, se reunieron para desayunar antes de abordar la embarcación de buceo. Un miembro del grupo, un hombre de 33 años de edad, no se presentó. Su compañero de habitación informó que cuando él salió su amigo estaba en el baño y supuestamente se uniría al grupo más tarde. Después de comer, el compañero de habitación y otros dos miembros del grupo fueron a ver cómo estaba su amigo. Estaba en cama y tenía la piel pálida. Se quejaba de un dolor de cabeza intenso, náuseas, debilidad y sensación de estar "completamente desorientado". El dolor de cabeza era lo suficientemente intenso como para causarle sensibilidad a la luz. También informó que había vomitado "una o dos veces". El grupo decidió llevarlo para que lo evaluaran en la clínica local; como había estado buceando estaban preocupados por la posibilidad de que se tratara de una EDC. El buzo se tambaleaba un poco al caminar pero no necesitó ayuda.


Beba con responsabilidad; las resacas pueden alejarlo de la práctica de buceo y pueden suponer la presencia de síntomas que imitan, u ocultan, los síntomas de una EDC.

La clínica estaba a cinco minutos en taxi desde el centro turístico. El médico de guardia y su asistente controlaron los signos vitales del buzo y realizaron un examen neurológico. El médico también consultó acerca de la sucesión de acontecimientos. El buzo negó haber tenido algún tipo de síntoma antes de salir a la noche. También admitió que no recordaba los sucesos posteriores a la cena con claridad porque había consumido "mucho" alcohol, lo que sus amigos pudieron confirmar. El médico ordenó que se le administraran líquidos, paracetamol y meclizina (medicamento contra las náuseas) por vía intravenosa. El médico también le indicó que evitara la práctica de buceo durante las siguientes 24 horas y que regresara a la clínica si no se sentía mejor ese día. El buzo hizo reposo y pudo comer y beber (bebidas sin alcohol) durante el transcurso del día y para la noche ya se sentía mucho mejor. A la mañana siguiente se sentía un 100 por ciento mejor y retomó la práctica de buceo sin ningún problema.

Pasar un buen rato durante las vacaciones es parte de la experiencia, pero abusar del alcohol durante unas vacaciones de buceo no es prudente. Se sospecha que el consumo de alcohol antes o después de bucear podría contribuir a sufrir una EDC, pero lo que es más importante, los efectos posteriores pueden confundirse con una EDC con facilidad. Muchos buzos que han estado en situaciones similares se han sometido a tratamientos en cámara hiperbárica innecesarios.
Conclusión
Los signos y síntomas de la EDC no son exclusivos de esa condición. No obstante, cuando una persona experimenta signos y síntomas después de bucear, a menudo se cree que una EDC puede ser el diagnóstico correcto. Eso no está tan mal porque alienta a los buzos y al personal de buceo a administrar oxígeno y asegurarse de que el buzo accidentado reciba atención médica de inmediato. Pero sí se convierte en un problema cuando los buzos se niegan a aceptar explicaciones alternativas y se obsesionan con la necesidad de recibir un tratamiento en cámara hiperbárica a expensas de otros diagnósticos o tratamientos que podrían verse demorados. Además, la desviación de una emergencia no relacionada con el buceo que impida recibir un tratamiento médico apropiado por un tratamiento de recompresión innecesario, especialmente por aire a altas horas de la noche, puede introducir riesgos adicionales para el paciente así como también para la tripulación. Existen muchas condiciones médicas mucho más graves que la EDC para las que un tratamiento administrado de manera oportuna es un factor de importancia fundamental.

En el caso de que se manifiesten síntomas después de bucear, se debe suministrar oxígeno y trasladar al buzo accidentado al centro médico más cercano. No dude en llamar a los SME si la situación es grave ni tampoco en comunicarse con la línea de emergencias de DAN® (+1-919-684-9111) en cualquier momento. Infórmele al médico que la persona ha estado buceando y anímelo a comunicarse con DAN para realizar cualquier tipo de consulta. Pero recuerde que existen afecciones mucho más peligrosas que la EDC, algunas de las que deben considerarse primero.
Obtenga más información
Para obtener más información acerca de las causas, los mecanismos, las manifestaciones, el manejo y la prevención de la EDC, consulte la Serie de Referencia de Salud y Buceo de DAN, disponible a través de World.DAN.org/health/.

© Alert Diver — 4to Trimestre 2015