Hacia adelante y hacia abajo

La gran idea de Ian Koblick de salvar la arqueología marina


SubSea Explorers usa un nuevo enfoque radical de financiamiento de la arqueología marítima: llevar a personas a las profundidades del mar Mediterráneo en lujosos submarinos para ver antiguos naufragios a cambio de una suma de dinero.


Ser el primero en hacer algo nunca es una tarea fácil; sólo pregúntenle a Ian Koblick. Koblick, un educador y explorador marino, ha desafiado la forma en que pensamos sobre el océano e interactuamos con él por más de cuatro décadas, desde vivir debajo de sus olas hasta investigar sus secretos más profundos. Su más reciente aventura, ofrecer a los aventureros submarinos un vistazo a la historia antigua a través de las ventanas de un lujoso submarino, es una más de una larga lista de innovaciones mundiales. Y como él sabe muy bien, eso no es una garantía de éxito.

"He hecho muchas cosas en mi vida que eran 'primicias'", comentó Koblick, "pero ser el primero no siempre es lo mejor".
Una inmersión total
Koblick fue uno de los pioneros de la vida bajo el agua, con sus inicios a fines de la década de 1960 con el laboratorio de investigación submarino Tektite en los Estados Unidos, en las Islas Vírgenes, el primer programa de "científicos en el mar" patrocinado a nivel nacional. Además de ser un aquanauta, ayudó a gestionar las misiones científicas de la expedición Tektite II en 1970, que contaba con el primer equipo compuesto sólo de aquanautas mujeres, entre las que se encontraba una joven Sylvia Earle.

Inspirado

Ian Koblick
por sus experiencias en Tektite, Koblick fundó Marine Resources Development Foundation en 1970 con el objeto de compartir el "espacio interno" del mundo con todos desde alumnos de edad escolar hasta astronautas. Diseñó y administro el laboratorio submarino para el Puerto Rico International Undersea Laboratory (Laboratorio Internacional Submarino de Puerto Rico), apodado La Chalupa, desde 1971 hasta 1976 antes de regresar a Florida para trabajar con el Departamento de Comercio de los Estados Unidos a fin de desarrollar un programa marino nacional.

Más tarde, Koblick y su colega, Neil Monney, Ph.D., adquirieron La Chalupa, lo trasladaron a Cayo Largo, Florida, y lo convirtieron en el primer hotel submarino del mundo, Jules' Undersea Lodge, que abrió sus puertas en 1986. Él había esperado que generaría una oleada de lugares de hospedaje en todo el mundo, pero casi 30 años más tarde sigue siendo el único en su clase.

"Mi objetivo principal durante los últimos 40 años ha sido generar conciencia entre las personas sobre la importancia del océano", manifestó Koblick, ya sea a través de la educación marina o de experiencias de primera mano como una estadía en el Jules'. Ese impulso es lo que lo ha llevado a emprender una búsqueda constante de nuevos proyectos, nuevas aventuras submarinas y nuevas maneras de lograr que el mundo se detenga y tome conciencia de cuánto dependemos del océano y la estrecha conexión que tenemos con él.
Una inmersión en la historia
En 2003 Koblick y su socio comercial Craig Mullen crearon la fundación sin fines de lucro Aurora Trust Foundation con el objeto de lograr alcanzar uno de sus grandes sueños: explorar los capítulos desconocidos de la historia y la cultura bajo las olas. Se aseguraron de contar con la financiación necesaria y con una embarcación, establecieron una base de operaciones en Malta y trabajaron con gobiernos europeos para organizar expediciones de investigación por todo el Mediterráneo.

Mediante el uso de un sonar de barrido lateral para explorar las aguas de España, Italia, Sicilia, Malta y Croacia descubrieron un sinfín de recursos arqueológicos, y no sólo fragmentos de cerámica. "Estamos hablando de verdaderos buques, con su cargamento intacto", comentó Koblick, y describió las embarcaciones principalmente romanas y griegas de miles de años de antigüedad que están situadas a decenas de metros de profundidad.


Ánforas milenarias yacen sobre el lecho del mar Mediterráneo.


Pero los fondos destinados a los trabajos de exploración de Aurora Trust se agotaron en 2012. "Simplemente no hay dinero para la arqueología marina", afirmó Koblick. "Tuvimos que suspender nuestras actividades". Desanimados pero no abatidos, desarmaron la base de operaciones y volvieron al principio.
Un momento de inspiración
Mientras Koblick evaluaba cómo hacer que las personas se interesaran en la exploración y la ciencia marina y al mismo tiempo recaudaba dinero para expediciones arqueológicas futuras, tuvo una gran idea: "el objetivo es lograr que las personas se den cuenta de que toda nuestra historia cultural está intacta en el lecho del océano", manifestó. "Pensé: '¿por qué no conseguimos un submarino, llevamos a personas con un arqueólogo capacitado a cambio de una suma de dinero y creamos científicos ciudadanos?'".

Mostrarles a las personas el increíble tesoro oculto de la historia que Aurora Trust había descubierto sería un desafío ya que la mayoría de los naufragios se encuentra a grandes profundidades, algunos de ellos a unos 150 metros (500 pies) o más, más allá del alcance del equipo de buceo. Las estrictas leyes que protegen los recursos históricos del Mediterráneo presentaban una barrera adicional para los aspirantes a buscadores de artefactos.

No obstante, estas limitaciones también indicaban que muchos de los naufragios no habían sido vistos por humanos desde su hundimiento siglos atrás. Koblick se dio cuenta de que se trataba de una oportunidad única en la vida para los amantes de la historia y el mar. A partir de las relaciones que él y Mullen habían desarrollado en la región, negociaron un acceso exclusivo a algunos de los lugares donde habían realizado estudios anteriormente y al poco tiempo se encontraron camino a Sicilia una vez más. Aurora Trust estaba nuevamente en actividad con la creación de SubSea Explorers, un programa para ofrecer aventuras submarinas en combinación con descubrimientos históricos.
El "Cadillac de los submarinos"
La idea de llevar a personas adineradas en un submarino para ver las maravillas de las profundidades planteaba un problema: los submarinos tienden a ser muy incómodos. La mayoría son austeros en el mejor de los casos, con equipos científicos y costos que tienen prioridad sobre las comodidades. "Por lo general no es posible moverse demasiado, por lo que es muy habitual sufrir calambres", comentó Koblick. "Hay un ojo de buey de aproximadamente 10 cm (4 pulgadas de diámetro) donde prácticamente se debe acercar el ojo para poder mirar hacia afuera, y la temperatura es demasiado alta o demasiado baja. Realmente no es divertido".

El viaje de SubSea Explorers no tiene ninguna de esas desventajas, según dijo Koblick. El mini submarino C-Explorer con capacidad para tres personas, diseño y propiedad de la empresa holandesa U-Boat Worx, es el "Cadillac de los submarinos", con un casco de presión de acrílico de 360 grados para obtener una máxima visibilidad, control del clima e incluso asientos de cuero.


La vista desde el interior de un mini submarino C-Explorer.


El C-Explorer puede sumergirse a unos 305 metros (1000 pies) de profundidad, donde puede permanecer durante cuatro horas mientras sus ocupantes toman fotos, reúnen muestras (el submarino tiene un brazo manipulador), registran observaciones o simplemente se sumergen en la belleza etérea de un naufragio de 2000 años de antigüedad.

Koblick comentó que la perspectiva íntima que ofrece el submarino permite más que nunca perderse en otra época, para imaginar la vida, y la muerte, de los hombres que una vez navegaron esas aguas. "Simplemente pone la historia a nuestro alcance y nos llega al corazón, casi como si uno hubiera estado allí".
Todo listo
La primera misión de SubSea Explorers de una semana de duración tuvo lugar del 20 al 26 de junio en la isla de Panarea cerca de la costa norte de Sicilia, con un costo de casi 20.000 dólares estadounidenses por persona, con varias misiones más programadas para julio y agosto.

¿Tendrá éxito este ambicioso nuevo proyecto? Koblick dijo que ha hecho esto el tiempo suficiente como para no ilusionarse demasiado, pero eso no impedirá que lo intente.

"Sinceramente, durante los últimos 40 años me ha decepcionado la falta de interés de las personas en el océano", comentó, "pero no me daré por vencido. Si me hubiera rendido con tanta facilidad, nunca hubiera logrado nada".

Puede obtener más información acerca de Aurora Trust Foundation, a través de auroratrust.com y sobre el proyecto de SubSea Explorers a través de [subseaexplorers.com|http://www.subseaexplorers.com/].
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Mire el especial de PBS The Lost Ships of Rome (Los buques perdidos de Roma).



© Alert Diver — 3er Trimestre 2015