Hablemos sobre la enfermedad por descompresión




Menduno se somete a un tratamiento en cámara hiperbárica para la EDC del oído interno.


Acababa de celebrar mi cumpleaños número 61 unos pocos días atrás y disfrutaba de un excelente estado físico. Desde mis inicios en el buceo en la escuela de posgrado a principios de la década de 1990, había registrado más de 1.000 buceos, incluidos mis primeros buceos técnicos. Cuando comencé a practicar buceo técnico aún estábamos experimentando con mezclas de gases y protocolos, pero nunca había sufrido una enfermedad por descompresión, ni siquiera una mínima molestia, por lo que con seguridad no esperaba que me sucediera ese día.

El incidente se produjo cuando dos amigos y yo buceábamos con rebreathers (recirculadores) en un pináculo submarino cerca de Point Lobos en el norte de California. Las condiciones eran inmaculadas: el océano estaba calmo como un lago, no había ninguna corriente y la visibilidad era superior a los 12 ó 15 metros (40 ó 50 pies). Mi compañero y yo alcanzamos una profundidad máxima de unos 31 metros (101 pies) y comenzamos a emprender el regreso lentamente por el pináculo rocoso hacia la superficie.

El nivel de oxígeno en mi rebreather estaba establecido en PO2=1.3 atm con aire como diluyente, y estuvimos completamente dentro de nuestros límites de no descompresión durante todo el buceo. A una profundidad de aproximadamente 14 metros (45 pies) experimenté lo que me pareció una cierta presión en los senos paranasales. Me detuve, tragué y fruncí la nariz, y la sensación desapareció. Continué ascendiendo, hice una parada de seguridad a los 6 metros (20 pies), salí a la superficie después de 57 minutos y subí al barco inflable sin experimentar ningún incidente; todo era grandioso.

Cuarenta minutos más tarde mientras conducía a casa, noté que la audición en mi oído izquierdo estaba distorsionada. Como por lo demás me sentía bien, supuse que mi oído simplemente estaba un poco tapado, pero la distorsión continuó hasta la noche. A la mañana siguiente cuando me levanté sentía como si alguien hubiera colocado un bol sobre el lado izquierdo de mi cabeza. No podía oír nada con el oído izquierdo, ¡nada! Pensé en comunicarme con DAN®, pero debido al inofensivo perfil de buceo y la ausencia de otros síntomas tales como mareo o vértigo me parecía poco probable que los síntomas estuvieran relacionados con el buceo. De hecho, lo que estaba experimentando se sentía exactamente como un bloqueo por un tapón de cerumen, algo que ya me había sucedido en el pasado, por lo que decidí ir a comprar un kit para deshacerme de él.

Cinco días más tarde, tras no experimentar ninguna mejora en mi capacidad auditiva, consulté al Dr. Adam Marvin, un otorrinolaringólogo que también era buzo; él examinó mi oído. No había ningún bloqueo y ninguna indicación de barotrauma; se me hizo un nudo en la garganta. Me sometió a una prueba de audición; mi oído izquierdo no mostraba ningún tipo de función en todas las frecuencias. Su diagnóstico fue el siguiente: sordera súbita neurosensorial, una condición neurológica espontánea que normalmente afecta a un solo oído. En los Estados Unidos existen aproximadamente 4.000 casos al año, y 150.000 en todo el mundo. La mayoría de ellos no tiene una causa explicable.


Un audiograma inicial muestra el oído interno dentro de un rango normal (área gris) en comparación con el oído izquierdo no funcional.


El Dr. Marvin me dijo que no había ningún tratamiento probado para la sordera súbita. Entre un 50 y un 65 por ciento de los pacientes experimenta una remisión espontánea en dos semanas, pero en otros no se observa ninguna mejora, aunque algunos pacientes responden a la terapia con corticosteroides por vía oral. El médico dijo que no había ninguna manera de saber si mi condición estaba relacionada con el buceo o no o si mi oído mejoraría. Me sugirió que consultara a un especialista en medicina hiperbárica y que no consumiera sal, y me indicó un régimen de dosis muy altas de prednisona y vitamina B durante dos semanas.

Como tenía miedo de sufrir una pérdida de audición permanente, le envié un mensaje de correo electrónico inmediatamente a mi amigo, el Dr. Simon Mitchell, especialista en medicina hiperbárica, que es presidente del departamento de anestesiología en la Universidad de Auckland en Nueva Zelanda. El Dr. Mitchell me contestó y me dijo que si bien la pérdida auditiva neurosensorial idiopática súbita era una posible explicación, era sumamente probable que estuviera experimentando una enfermedad por descompresión (EDC) del oído interno, dada la proximidad del suceso con el buceo y la ausencia de signos de un barotrauma del oído interno.

Aunque la EDC del oído interno normalmente se relaciona con el buceo profundo con helio, también puede producirse en aguas poco profundas. El Dr. Mitchell, que había realizado publicaciones sobre el tema, me envió un artículo donde se llegaba a la conclusión de que la EDC del oído interno no sólo puede producirse incluso sin que haya una violación del programa de descompresión, sino que también es más común en el buceo deportivo con aire de lo que se creía en el pasado.1 De hecho, el 21 por ciento de los incidentes de EDC del oído interno que se informaron se produjo dentro de los límites de no descompresión. Y, aunque el 86 por ciento de los casos incluía síntomas vestibulares como vértigo, sólo el 14 por ciento de los casos incluyó pérdida de audición pura solamente, y el 97 por ciento se produjo dentro de las dos horas posteriores al buceo. ¿Quiere saber cuál es el aspecto negativo? En la mayoría de los casos los pacientes no se recuperaron por completo incluso con un tratamiento en cámara hiperbárica. El Dr. Mitchell me recomendó comunicarme con DAN a pesar de que ya habían pasado ocho días después de la lesión.

Al día siguiente hablé con un especialista en información médica de DAN que me derivó al Dr. Paul Cianci, un antiguo oficial médico de buceo de la Marina de los Estados Unidos que había ayudado a establecer tres centros hiperbáricos en el área de la bahía de San Francisco; él me examinó 11 días después del incidente. Aparentemente la prednisona estaba teniendo algún tipo de efecto; estaba comenzando a percibir sonidos con mi oído izquierdo, pero aún no podía reconocer palabras.

El Dr. Cianci me explicó que mi condición podía ser una sordera súbita o una EDC del oído interno, y agregó que aún se sabe muy poco acerca del mecanismo de estas condiciones. Afortunadamente, la terapia con oxígeno en cámara hiperbárica era un protocolo recientemente aceptado para la sordera súbita, por lo que de cualquier manera mi mejor opción era recibir tratamiento en cámara hiperbárica.

El Dr. Cianci me indicó una serie inicial de 10 tratamientos a 2 ATA de oxígeno durante 90 minutos (respiraba oxígeno puro en una cámara monoplaza presurizada a 2 ATA) a razón de un tratamiento por día, en combinación con pruebas de audición continuas para determinar la eficacia del tratamiento. Felizmente mi capacidad auditiva continuó mejorando tanto en materia de sensibilidad como de reconocimiento de palabras. A pesar de los obstáculos por parte de la empresa de seguros, el Dr. Cianci agregó una segunda serie de 10 tratamientos.

Tuve suerte. Aunque mi oído izquierdo ahora tiene una pérdida neurosensorial leve a moderada en las frecuencias bajas (los sonidos son un poco agudos) mi capacidad auditiva está en el límite inferior de lo que se considera "normal" en la gama de frecuencia media a alta.

¿Cuál es la moraleja? Ponga atención; si tiene algún síntoma anormal después de un buceo, comuníquese con DAN de inmediato. Esto contribuirá a mejorar las probabilidades.
Referencia
1. Nachum Z, et al. Inner Ear Decompression Sickness in Sport Compressed-Air Diving. Laryngoscope 2001; 111: 851-856.

© Alert Diver — 1er Trimestre 2015